Álvaro Valverde

BIOGRAFÍA

Nació en Plasencia el 8 de agosto de 1959. Es maestro de escuela. Ha sido Presidente de la Asociación de Escritores Extremeños y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura. En la actualidad es director de la Editora Regional y dirige, junto a Gonzalo Hidalgo Bayal, el Aula de Literatura "José Antonio Gabriel y Galán" de Plasencia. Sus poemas están traducidos a varios idiomas (francés, alemán, portugués, italiano, neerlandés e inglés) y está incluido, entre otras, en las antologías La generación de los ochenta de José Luis García Martín, La nueva poesía española de Miguel García-Posada, Antología de poesía española (1975-1995) de José Enrique Martínez, La poesía plural de Luis Antonio de Villena y Poesía española reciente (1980-2000) de Juan Cano Ballesta. Fue coeditor de la antología de poetas extremeños Abierto al aire (1984) y codirector de la revista Espacio/Espaço escrito.

OBRA

Territorio, Diputación Provincial de Badajoz, 1985.

Las aguas detenidas, Hiperión, 1988: En este poemario se nos revela un mundo propio mediante un particular modo de decir. Es un libro en el que confluyen mirada y memoria. Mirada a través de la cual vislumbrar el instante; memoria que esconde, tras su vana materia de traiciones y olvidos, la intensidad de la búsqueda, la lucidez del hallazgo.

Una oculta razón, Visor, 1991 (IV Premio Fundación Loewe):
«Una oculta razón denota una gran madurez y una sabiduría psicológica poco común en autores de su edad. Confieso que cuando leí el libro pensé enseguida que detrás de esos poemas se escondía una novela, un argumento novelesco que provenía de alguien que ha vivido mucho. Poéticamente atesora una austeridad y una sobriedad que entronca más con la poesía inglesa que con la latina, pero que se ocupa de un tema tan propio de la modernidad como el de la soledad: el hombre frente a sí mismo, el hombre en su cuarto, en su jardín, el hombre a solas con sus recuerdos, con su infancia perdida.» Octavio Paz.

A debida distancia, Hiperón, 1993 (I Premio de Poesía Ciudad de Córdoba).

Ensayando círculos, Tusquets, 1995:
Estos poemas son espacios donde la presencia del hombre se afirma frente al olvido y el tiempo. Nada permanece, y todo cambio es, al fin, ruina, recuerdo y renuncia. Sin embargo, la voluntad de permanencia es la que da sentido a la vida y al mundo: permite reconstruir el lugar donde aconteció el privilegio de la memoria y donde –por un instante- fue posible reconocerse.

El reino oscuro, Editora Regional de Extremadura, 1999.

Las murallas del mundo, Algaida Editores, 2000 (Finalista 49º Premio De Novela Café Gijon): Es una novela de argumento sutil y sencillo. La historia que narra es el regreso de un hombre a su ciudad natal después de muchos años para cumplir un encargo: realizar un informe para que dicha ciudad sea considerada patrimonio de la humanidad. El retorno a esta ciudad, la cual ya no reconoce, le trae a la mente e sitios, amigos y gentes.

El lector invisible, Editora Regional de Extremadura, 2001.

Mecánica terrestre, Tusquets, 2002.

Sur, Alcancía, 2002.

Lejos de aquí, De la luna libros, 2004.

Alguien que no existe, Seix Barral, 2005.

POÉTICA

A modo de poéticas

Creo, con César Simón, que "la poesía es, antes que nada, un carácter"; que "existe como una forma de vida". Tres viajeros van por una carretera. Uno de ellos repara en una casa derruida que tiene ante su puerta unos cuantos frutales florecidos. Uno de los tres comprende de inmediato que esa imagen es símbolo del paso irreparable del tiempo y de la historia. Sólo uno, en fin, quizá más tarde, hablará en "un poema de su visión acerca de esas ruinas". Como otros con el ajedrez, el fútbol o la papiroflexia, encuentro en la poesía un método de conocimiento de mí mismo y del mundo, una manera de decir y de decirme, de entender y de entenderme, de mirar, en suma. Con todo, convendría recordar aquí una reflexión complementaria de Francisco Brines: "El poeta sólo existe cuando escribe, y en los restantes momento es sólo el hombre que es". Nada más triste, añado, que ir "de poeta" por la vida.


A la defensiva de críticos de salón, con frustrada vocación de entomólogos, he elegido el término de "poesía de la meditación" para referirme a la tradición que me es más propia; una manera de decir que siempre ha atendido al pensamiento y que tendría en Jorge Manrique y Francisco de Quevedo, en Wordsworth y Leopardi, en Miguel de Unamuno (que la nombró) o Luis Cernuda, algunos de sus más notables y certeros representantes.


El poeta cubano Eliseo Diego escribió que un poema es "una conversación en la penumbra". A ese tono confidencial de lo dicho en voz baja, entre amigos, como quien va desgranando una idea, tal vez un pensamiento, quiere adaptarse mi voz.

(Publicado en el número 1 de la revista BACIYELMO, Cáceres, 1998)