| Álvaro
Valverde |
BIOGRAFÍA
OBRA Territorio, Diputación Provincial de Badajoz, 1985. Las aguas detenidas, Hiperión, 1988: En este poemario se nos revela un mundo propio mediante un particular modo de decir. Es un libro en el que confluyen mirada y memoria. Mirada a través de la cual vislumbrar el instante; memoria que esconde, tras su vana materia de traiciones y olvidos, la intensidad de la búsqueda, la lucidez del hallazgo. Una
oculta razón, Visor, 1991 (IV Premio Fundación
Loewe): A debida distancia, Hiperón, 1993 (I Premio de Poesía Ciudad de Córdoba). Ensayando
círculos, Tusquets, 1995: El reino oscuro, Editora Regional de Extremadura, 1999. Las murallas del mundo, Algaida Editores, 2000 (Finalista 49º Premio De Novela Café Gijon): Es una novela de argumento sutil y sencillo. La historia que narra es el regreso de un hombre a su ciudad natal después de muchos años para cumplir un encargo: realizar un informe para que dicha ciudad sea considerada patrimonio de la humanidad. El retorno a esta ciudad, la cual ya no reconoce, le trae a la mente e sitios, amigos y gentes. El lector invisible, Editora Regional de Extremadura, 2001. Mecánica terrestre, Tusquets, 2002. Sur, Alcancía, 2002. Lejos de aquí, De la luna libros, 2004. Alguien
que no existe, Seix Barral, 2005. POÉTICA A modo de poéticas Creo,
con César Simón, que "la poesía es, antes
que nada, un carácter"; que "existe como una forma
de vida". Tres viajeros van por una carretera. Uno de ellos repara
en una casa derruida que tiene ante su puerta unos cuantos frutales
florecidos. Uno de los tres comprende de inmediato que esa imagen
es símbolo del paso irreparable del tiempo y de la historia.
Sólo uno, en fin, quizá más tarde, hablará
en "un poema de su visión acerca de esas ruinas".
Como otros con el ajedrez, el fútbol o la papiroflexia, encuentro
en la poesía un método de conocimiento de mí
mismo y del mundo, una manera de decir y de decirme, de entender y
de entenderme, de mirar, en suma. Con todo, convendría recordar
aquí una reflexión complementaria de Francisco Brines:
"El poeta sólo existe cuando escribe, y en los restantes
momento es sólo el hombre que es". Nada más triste,
añado, que ir "de poeta" por la vida.
(Publicado en el número 1 de la revista BACIYELMO, Cáceres,
1998)
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