AGRADECIMIENTOS:

Esta aventura no hubiera sido lo mismo sin la participación de algunos amigos.

Queremos, desde aquí, brindar por ellos:

Por Carmen Téllez, amiga y confidente, que nos hipnotizó con su voz en la presentación en Mérida.

Por Manuel Simón Viola, autor del prólogo, crítico (y sin embargo amigo) atento y minucioso. Porque dijo cosas que cualquiera de nosotros deberá tener en cuenta.

Por Quique García Fuentes, que espía nuestros versos y calla más de lo que dice (pero dice la verdad).

Por Juan Ricardo Montaña, que diseñó el tobogán y puso plumillas donde suele haber arena.

Por Teresa Guzmán, que inmortalizó la instantánea del tobogán en Alburquerque.

Por Ada Salas, que nos abrió las puertas del templo.

Por Santiago Castelo que nos envolvió a los cuatro en un sonoro abrazo en Madrid y dijo cosas del libro que ni sospechábamos.

Por Daniel Fernández Vergés, de Littera libros, por poner el corazón en todo lo que hace.

Por Pura Caballero, la voz más dulce del Club de Lectura Jesús Delgado Valhondo, nuestro Cicerone en Mérida.

Por Natalia, que trabajó en la sombra y nos ayudó con el seguimiento de medios.

Por Chuty y sus mundos virtuales, muchos más reales que el nuestro. Gracias por las fotos y el dvd.

Por los que faltan en el tobogán: José Manuel Díez, José Antonio Llera y Elena García de Paredes.

Por Basilio Sánchez, Javier Pérez Wallias, Álvaro Valverde, Luis Sáez Delgado y tantos otros compañeros de la Asociación de Escritores Extremeños.

Por las Aulas Literarias que promueve la AEEX en las principales localidades extremeñas, lugar de encuentro con poetas y escritores del ámbito nacional, y donde los cuatro del tobogán supimos por vez primera qué y cómo era, en verdad, un poeta.

Por Fernando Tomás Pérez, que confió en nosotros cuando lo necesitábamos. El libro está dedicado a él, in memoriam.

Por todos vosotros, lectores que encontramos y encontraremos en el camino.

¡Salud y Poesía!