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Culpable
(Jueves, 30 de marzo de 2006)

Ay, marzo, qué rápido has pasado. Qué súbita luz me he perdido sin tregua, milagro a milagro, atento sólo a la gris constancia de los días. Pero tú decías algo. Tú llamabas, remoto apasionado de mis tardes solitarias, al afán de la conquista en silencio, a la feroz consciencia del instante. Era otro año y otro horizonte para aquél que siempre te esperaba. No olvido el prodigio de tus tardes extendidas frente al mar de Almuñecar, una Semana Santa especialmente puntual y deshabitada; no traiciono a aquellos amigos que se bañaron en Valhondo tantas veces, poniendo luego las ropas sobre un cancho o enfriando las latas en el río (jugábamos al béisbol ¿recuerdas? y llegué a notar en otras voces el tañido cierto de la amistad); no pierdo de vista los rápidos del Almonte, cuando la embriagez de la corriente llama a los salmones cauce arriba. (¿Habrán vuelto este año?)

Imperdonablemente hoy te siento marchar, extraño pez del calendario, tan breve como intenso.Y sin embargo, dime ¿dónde estuve yo? ¿A qué remotas causas andaba clamando? ¿Vivir? ¿Prosperar acaso? Qué guión tan chapucero. Lo cambiaría todo por un minuto de consciencia frente a tu pálido cielo. Sin prisas ni espera. Sólo mirándote huir con el latido de la esperanza, todavía fresco y generoso en mis venas.

Vuelve pronto mes de marzo, enfermizo y suave. Vuelve para aquel que te sepa comprender. Déjame mirarte nuevamente.


(George Winston: Winter into spring, 1981)


Un día más
(Miércoles, 29 de marzo de 2006)

Mérida: 11:00 h. Running to stand still, que dirían los U2: esa manía de correr para permenecer quieto. En el mismo sitio. Donde nada reaparece. Hoy no he podido desayunar. Y había un par de llamadas en el móvil, que luego he borrado sin mirarlas siquiera.

Trujillo: 18:05 h. Continuando con el ciclo Cine y Literatura organizado por el Club de Lectura de Trujillo, esta tarde hemos proyectado la película "María, querida" (2005), de José Luis García Sánchez. La cinta, recientemente nominada a los premios Goya por la soberbia caracterización de Pilar Barden, acerca a todos los públicos la figura de María Zambrano, malagueña universal que defendió la necesidad de alcanzar la Razón Poética frente a la sinrazón de los dogmas y el estallido sangriento de los totalitarismos. "Siempre ha sido lo mismo -recuerda Zambrano por boca de Juan de Mairena-. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre". Buen trabajo, sobrio pero efectivo. Excelente la aportación de Azcona en el guión. Feroz la Barden en su papel de librepensadora. Espero que la pelicula contribuya a proyectar el pensamiento y la obra de María Zambrano más allá de los anteojos de nuestro tiempo, que aún no ha asimilado su vigencia.

Trujillo: 21:29 h. Poca cosa esta vez. Un par de discos de The Yardsbirds, el directo de The Who con Nigel Kennedy y compañía -el último con John Entwistle al bajo-, otro dvd de un grupo noruego de folkrock de los setenta... Al menos mi madre me ha regalado un trozo de queso del que me gusta. Mi padre en lo suyo, como siempre, aunque nadie sepamos qué es. Esta vez poca cosa, ya digo. Que no es poco.

Autovía Madrid-Lisboa: 20:05 h. Sólo poseo un don innegable: siempre tengo a mano la música apropiada mano para mis fatigas mentales. Ahora cruzo la sábana de asfalto para reunirme con los míos. Nigel Kennedy abre el arco de su violín sin cuerpo y gravita sólido en mi pensamiento. "Kafka" (1996) fue la constatación de que este punk académico no obedecería unicamente a las corcheas de Paganini. Por más que su lectura de Las cuatro estaciones de Vivaldi lo situará años atrás en el olimpo de los elegidos, sabíamos que Kennedy tenía tambien cosas propias que contar. Su primer aullido, de una belleza sutil y misteriosa, toma el apellido de aquel vienés genial e inadaptable, y a su mundo de contrariedades y miedos se acerca para ofrecernos un trabajo impecablemente elaborado. Hay aromas de new age en algún tema, poderío rockero en otros -Kennedy es el Hendrix del violín-, algo de swing oxidado en compañía de Stephan Grappelli, maravillosas gotas de psicodelia visionaria y un sonido único, prehistórico y futurista a la vez, en su violín. Kafkianos teníamos que ser. (Seguro que, de esto último, el único que protestaría sería Kafka).


Yo, que sólo he conocido el mundo a través de la mirada, sin poseerlo jamás ni creerlo del todo, miro ahora esta oscuridad perfecta de la habitación. Miro lo negro, sin palparlo siquiera. Y no recuerdo si he nacido, si existe de veras todo lo demás.


El vacío
(Viernes, 24 de marzo de 2006)

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Hemos traspasado la estratosfera sin darnos cuenta: éste es el limbo de lo humano, el jardín de infancia de la nada. De la Persona no queda ya sino un recuerdo lejano, una intención remota y confusa. Ahi quedó el mensaje, la advertencia: para un usuario futuro. Sin nombre ni historia. Gritos en el vacío. Habla un alias.

¿A otro alias?

(Radiohead: OK Computer, 1994)


 

El fin "permanente"
(Miércoles, 22 de marzo de 2006)

Confieso que he tenido que echar mano del diccionario para comprobar si el término "permanente" encierra alguna acepción desconocida, acaso una remota aplicación, ya en desuso, que permita desconfiar de su claro significado. Pero no: "permanente" sigue significando "constante", "estable", "inmutable"...

Sólo entonces he sentido, tibia y creciente, mi alegría. También he comprendido mejor el disgusto de otros.

(Santos Dominguez lo explica mucho mejor en su blog).

(Gerardo Núñez: Andando el tiempo, 2004)


El día de
(Martes, 21 de marzo de 2006)

Leo un cariñoso mensaje (me niego a llarmarlo post) insertado en el foro literario, en el que una lectora recuerda que hoy es el Día de la Poesía. Por otro lado me entero de que también es el Día del Agua. Al parecer la ecuación 365 días = 365 causas resulta insuficiente para albergar tantas reivindicaciones. Es lo malo que tiene dedicar sólo un día a hacer justicia en tantos frentes abiertos por la repentina y fugaz preocupación del hombre moderno. Un día para cada tema. Y mañana ni caso.
Así las cosas, he decidido no leer -y menos escribir- nada hoy, no vaya a ser que me salga la Epístola moral a Fabio o el Cantar de los Cantares y antes de darlo a la imprenta me encuentre con que todo ha pasado ya y el mundo se encuentra celebrando el Día del Legión o del Orgullo Gay, o el Día sin coches...

Puestos a hacer verdadera justicia poética, yo propongo que se busque fecha para el Día de la Tortilla Española (que podía coincidir con el de la Hispanidad), el Día del Pepinillo Salao (con importantes descuentos en las tiendas de chuches), el Día del Tanga (mejor en verano), o el Día sin Jefes, que podía ser un día cualquiera.
¿O no?

(Mother Superior: Moanin, 2005)


El poema
(Lunes, 20 de marzo de 2006)

Salgo a la calle persiguiendo el rastro de un poema que sólo habita en mi cabeza. Busco -ingenuo que es uno- un espacio apropiado entre los bares y rincones de la ciudad. Si no el fútbol, la música, alta y sin tregua espanta todo afán de reencuentro con la idea, el ritmo apenas presentido. Huyo. Huyo acorralado por el ruido, las toses, los zapatos en el agua de los charcos, el vapor de humanidad que desprenden los comercios... pero es en vano. Al final me refugio en un elegante café irlandés, recién estrenado. Está tallado en madera como podía estarlo en papel albal. Se trata sólo de un efecto óptico: la música brama a todo volumen y los clientes tratan de hacerse oír hablando a gritos, ésa costumbre tan nuestra. Al parecer, los dueños han resuelto -en un arrebato de lucidez multicultural- que en un café irlandés debe sonar sólo música irlandesa, o sea: U2. La escasa claridad que aún se filtra por la ventana será toda mi ayuda, ya que el local está en penumbra (otro topicazo) y la camarera -una rubia siniestra- me informa que sus jefes no quieren que haya "excesiva luz". Pago mi café y abandono a tientas el local. Un amigo me contaba hace unos días que los propietarios se han gastado más de cien millones de las antiguas pesetas en esta exquisitez de cafetería, e incluso han contratado los servicios de un decorador. La calidad de servicio, como tantas veces, no va unida al despilfarro.

A estas alturas el poema ya se ha disuelto en mis sienes, donde ahora retumba el estribillo de Sunday bloody sunday. Finalmente he entrado en una zapatería y me he comprado unas botas. Negras. Preciosas. Pero yo quería un poema. Aquél poema. Nada más.

(Franco Battiato: Last summer dance, 2003)


Baudrillard
(Domingo, 19 de marzo de 2006)

El punto crucial está en el contrasentido total de la filosofía occidental, la de las Luces, en lo que atañe a la relación del Bien con el Mal. Creemos ingenuamente que el progreso del Bien, corresponde a una derrota del Mal. Nadie parece haber entendido que el Bien y el Mal incrementan su potencia simultáneamente, y según el mismo movimiento.

Jean Baudrillard

Termino hoy la lectura de La transparencia del mal de Jean Baudrillard, un magnífico ensayo sobre los fenómenos extremos de nuestro tiempo, y me parece haber encontrado interesantes puntos de unión con otra teoría anunciada hace medio siglo por Giovanni Papini, y desarrollada más tarde en el apasionante libro Lucifer, símbolo oculto de la iniciación por Manuel Seral Coca. Estos autores ahondan en la idea de que el Mal es una fuerza necesaria, un complemento básico sin el cual el Bien no llegaría jamás a darse. Tendemos a otorgar a los términos Bien y Mal connotaciones derivadas, básicamente, del hecho de que el uno produce y el otro destruye. Son, no obstante, criterios subjetivos. Desde una perspectiva más global -verdaderamente universal- estas definiciones carecen de rigor. El Mal es igualmente una fuerza creadora. ¿Qué ejemplos aplica Occidente a la definición de Mal? La guerra, sin duda, es uno de ellos. Sin embargo, con todo el horror y el sufrimiento generado en ellas, ¿no somos acaso nosotros testigos vitales -a fuerza gozosos- de aquella herencia? ¿No debemos nuestra entera existencia precisamente al desenlace de esos y no otros hechos? ¿Habríamos tenido ocasión de existir si, tras aquella guerra -a la que precedieron otras- nuestros padres no nos hubieran engendrado precisamente bajo ésas circunstancias? Del resultado de ese choque de fuerzas a las que llamamos el Bien y el Mal, nosotros somos la terca prueba, la muestra -feliz, al cabo- de esa dualidad interminable. Todos somos hijos del orgasmo, que decía Rafael Pérez Estrada. De un orgasmo maravilloso y terrible, hijo a su vez de todo el horror y todo el amor del mundo.

(Zbigniew Preisner: Requiem for my friend, 1998)


Dobles y dobletes
(Sábado, 18 de marzo de 2006)

Todos hemos pensado alguna vez en la hermosa y fatal posibilidad de que, lejos, en algún rincón del mundo, en un país exótico y contrario, exista alguien idéntico a nosotros. Con nuestros rasgos, nuestras costumbres y por supuesto, nuestro nombre. De niño tuve un amigo que estaba obsesionado con este asunto. Ignoro si ha encontrado ya a su doble o sigue faltando a la cita: hace tiempo que no veo a uno ni a otro.
El caso es que internet permite, con un simple clik, descubrir a otras personas que se llaman igual que nosotros, asomarnos un poco a sus vidas, con esa insana curiosidad que emana de la vanidad o del aburrimiento, que no sé que es peor.
Así, he podido conocer a otros tipos llamados como yo -¿o soy yo el que se llama como ellos? - y que han cometido, de entrada, el mismo error que un servidor: aparecer en la red más de la cuenta.

El primero -por orden de aparición en Google- es un luthier maravilloso, que fabrica instrumentos de percusión y madera antiguos: www.es-aqui.com. En segundo lugar (aunque pronto será el primero) aparece un ciclista segoviano, de Navas de Oro, del que ya soy fan pues el chico es un fiera pedaleando. También he descubierto a un director de teatro enamorado de Andrew Lloyd Webber; a un argentino de 27 años que se anuncia para contactos extramaritales y a un boxeador de Barcelona que ha dejado k.o. a un tal "Chino" en la modalidad de Kick Boxing... Hasta me han escrito dos Daniel Casado, uno brasileño y otro peruano. Y eso sólo en Internet; cabe pensar que por esos mundos de dios deben andar un buen puñado de ellos -¿puedo decir nosotros?-, de dobles y dobletes... ¡Quién sabe si hasta firmamos igual! A todos, por cierto, nos iguala una franca alergia al anonimato y -a qué negarlo- un irresistible encanto natural.

(Screamin´Chetaah Wellies: Magnolia, 1994)


Cierto o no
(Viernes, 17 de marzo de 2006)

Si es cierto que uno vive la realidad que quiere, que la mente diseña la experiencia desdeñando otra consciencia de cuanto nos rodea; si es cierto que podemos elegir...

¿en qué mundo nos hemos metido, que condecora a duquesas y abofetea a los trabajadores... que reprime a los estudiantes y elogia el ascenso rápido a cualquier precio... que prohibe un pitillo pero permite el alcohol... que multa a los que corren pero fabrica coches cada vez más veloces... que rechaza la contaminación pero impone refinerías... que abobina -ahora- de las modelos anoréxicas pero subvenciona sus pases y promueve esa imagen... que denuncia, cierto o no, un disfraz desde un disfraz aún más patético... ?

Madre senilidad, cuán largo y profundo es tu regazo.

(Tom Waits: Blue Valentine, 1978)


Las herejías compartidas
(Jueves, 16 de marzo de 2006)

Llevo unos días trasteando con la poesía de Luis Antonio de Villena. Debo confesar que la atracción hacia su obra (no sólo hacia su poesía) es inversamente proporcional a mi interés por el personaje. Aún recuerdo su lectura en Mérida: frío como un tulipán de escarcha, nos obsequió su elegante desprecio aburriendo a la parroquia (escasa, todo hay que decirlo) con oníricas divagaciones sobre su persona. Recientemente había puesto en orden -que no en paz, al parecer- su dolida trastienda de niño arrinconado y confuso, en un libro que aún hoy sigue pareciéndome el mejor de los suyos: Las herejías privadas (Tusquets). El caso es que ayer leí un poema suyo en el club de lectura de Trujillo y, una vez más, la maestría de su verso nos dejó sin habla. Algunas mujeres me pidieron que se lo copiara y otras, más sensatas, decidieron hacerse con la antología de Renacimiento. Para unas y otras, copio aquí el poema en cuestión:

MERCEDES

Aunque el tiempo nos haya separado
(no es el tiempo sino la vida quien aleja)
no debo, no sería lícito olvidarte y ser injusto contigo.
Porque si tu presente de mujer burguesa
está tan lejos de lo que creo y siento,
a la muchachita que fuiste, junto a mí
la amé hasta ese natural punto que
no precisa palabras, ni declaración ni sexo.
Era la amistad el calor, más allá de otros lazos.
Jugaba contigo y me reía contigo
y te buscaba cuando estaba solo (tantas veces)
sin que tú nunca me fallaras ni mostrases
extrañeza. ¿Te acuerdas de cómo nos reíamos?
Jugábamos a chicas y hablábamos del mundo.
Íbamos al cine y me contabas, por fin,
los chicos que te gustaban, los actores, los sueños
de lo que ambos seríamos huyendo de aquella
adolescencia en el opaco, hosco Madrid cerrado
a la libertad, de los mediados sesenta. Adiós,
amiga mía, nunca será como antes y nunca hablaremos
como hablábamos entonces. Tú vas en tu avión
y yo vuelo -no sé cómo- en dirección contraria.
Pero te recuerdo y te doy las gracias. Única
amiga de mi infancia. Por ti no estuve solo del todo.
Por ti sentí que la vida podría ser amable.
Para ti fui un niño normal y corriente,
al que quisiste -creo- y te quería. Otro amigo.
Jamás sentí que me mirases con extrañeza.
Pocos -poquísimos- me vieron tan real, tan cerca.


Ay, cuántas Mercedes inocentes y anónimas pueblan la memoria, dejando seco el erial de los sueños, la vida que pudo haber sido más feliz y más sencilla.


Sucede...
(Miércoles: será la luna llena.)

"Sucede que me canso de ser hombre..." -dijo la bedette desdentada, acariciando el lomo del catálogo de senos. A la mañana siguiente, aún bajo el efecto de la anestesia, se volvía coqueta mostrando sus pechos relucientes, pulidos en la oscuridad del deseo.
Cuentan que un día encontraron en su camerino un libro de poemas. Cuentan también -y no es cierto- que jamás volvió a bailar con la gracia de antaño.


¿No lo sabían?
(Martes, 14 de marzo de 2006)

Hay en la muy turística y maltratada Mérida -exactamente en la calle José Ramón Mélida, esquina con el Museo Romano- una terraza de café en la que uno puede sentarse 45 minutos sin que venga nadie a molestarlo ni a importunarle con ese molesto zumbido del "¿Qué va a ser?". Tenían el récord en 20 minutos, pero esta tarde han superado todas las espectativas. Los dependientes de las tiendas cercanas ya consideran unirse a la campaña de "brazos cruzados". Como esto se ponga de moda, me veo tomando la cerveza en el super, a morro.

Menos mal que en la mochila llevaba dos buenos libros: la novela de Broch y las Alejandrías de Villena; el Popu de este mes, sin estrenar; un librito de papel medio moribundo, un chicle del año del catapún y dos o tres magdalenas.


Renacimiento
(Lunes, 13 de marzo de 2006)

La magnifica colección "multicolor" de Renacimiento (en su serie Antologías) está arrojando nuevas luces al difuso panorama de nuestra poesía contemporánea. Al margen de cierta complacencia con autores que cuentan con varias antologías ya en su haber (García Montero, Carlos Marzal...), lo cierto es que se agradece sobremanera la amplitud de criterio a la hora de reunir en una colección asequible y manejable (que también es importante: detesto los libros que se manchan sólo con mirarlos) a nombres del calibre de Juan Gil-Albert, Vicente Núñez, Ángel Pariente o Julio Martínez Mesanza. Sé que a más de uno le ha sorprendido el tomo dedicado Agustín de Foxá, que permite un nuevo acercamiento a una obra (y una historia) siempre reveladora. Muchos somos los lectores de poesía que agradecemos a Abelardo Linares la emoción de volver a ver en un escaparate de libros un volumen de César Simón; muy bien antologado y presentado por Vicente Gallego, que le dedica un emocionante prólogo. No tan afortunada fue, a mi criterio, la selección hecha por el valenciano de la poesía de Claudio Rodríguez, que dejaba fuera inexplicablemente poemas tan esenciales como "Ajeno" o "Secreta". Algo facilona, la recopilación de éxitos, gracias y poemas deslumbradores de Luis Alberto de Cuenca (ya y para siempre "el secre") ha funcionado bien, como las de Juan Luis Panero o Vicente Núñez, ya agotadas. El volumen "Alejandrías", dedicado a Luis Antonio de Villena, me ha parecido sumamente refrescante: siempre preferí el ronrroneo dolido y pendenciero del Villena de "Huir del invierno" en adelante (sobre todo el de "Las elegías privadas"), que sus ínsulas dandyníanas ¡tan dantescas! de parnasiano-veneciano. La colección promete crecer en el espacio sideral de las emociones y ya se anuncian las antologías de Jon Juaristi, Miguel D´Ors, Eloy Sánchez Rosillo y Félix Grande, entre otros...

Por último, no me resisto a la tentación de sugerir algunos nombres que añadir a esta colección, por si alguien de Renacimiento tropieza con este blog... Me refiero a Diego Jesús Jiménez, Xosé Luis Mendez Ferrín, José Viñals, Miquel Martí I Pol, Joan Vinyoli, el propio Abelardo Linares...

Gracias.


Reflexión de un sábado cualquiera, antes de acostarme.
(Sábado, 11 de marzo de 2006.)

Se cae el mundo a pedazos. Todos lo dicen. Pero sólo se desmorona el tiempo, como una rosa de sangre sobre nuestras cabezas.


La voz de Virgilio
(Viernes, 10 de marzo de 2006)

¡Fuga, oh, fuga! Oh, noche, la hora de la poesía. Pues poesía es espera que mira la media luz, poesía es abismo en presentimiento del crepúsculo, es espera en el umbral, es comunidad y soledad al mismo tiempo, es promiscuidad y angustia de la promiscuidad, libre de lascivia en la promiscuidad, tan libre de lascivia como el sueño de los rebaños y sin embargo angustia ante esa lascivia; oh, poesía es espera, aún no partida, sino continua despedida. (...)

¡Fuga, oh, fuga! ¡Progresva configuración del día y descanso de las formas en la noche, todo vuelto al calmo acontecer sin tiempo!

La muerte de Virgilio, Hermann Broch


La muerte de Virgilio, de Hermann Broch
(Jueves, 10 de marzo de 2006)

Hemos comenzado a leer la magnífica novela de Broch en el Club de Lectura de Mérida. Sé que no es una apuesta segura y que a algunos (así me lo han manifestado ya) la lectura se les está haciendo demasiado ardua. Algunos compañeros han defendido -no sin reservas- la exigencia que propone la novela, no tanto por su extensión (la maldita cultura "de bolsillo" hace estragos), sino por la complejidad del estilo de Broch, voluntariamente denso y concéntrico. A mí me sigue pareciendo una de esas pocas novelas obligatorias, término que bien sabe dios jamás uso en público. Lo cierto es que esta tarde en el Club me he sentido en la necesidad de defender esta obra, para lo cual he recurrido a los mejores pensadores y críticos del siglo pasado: Musil, Joyce, Kundera, Juan Luis Panero... Hemos analizado la vida de Virgilio, y les he leído unos fragmentos de Geórgicas y el tercero de los "Poemas ausonianos", ése que termina diciendo "Recoge, mujer, las rosas, mientras su flor es nueva y nueva su lozanía, y acuérdate de que tu vida así se apresura" (Rosas nacientes). Hasta les he leído la Oda a una urna griega, de Keats que en realidad no venía a cuento, pero me apetecía.

Ya en casa, con la noche vibrando bajo las uñas, he seguido leyendo La muerte de Virgilio. Están siendo de los momentos más intensos y placenteros que he pasado con un libro. De repente todas las razones han desaparecido como por arte de magia.


Memorias del subsuelo. Parte I:
Terence Trent D´Arby vs Sananda Maitreya

(Domingo, 5 de marzo de 2006)

Seguro que muchos aún recuerdan el debut del artista antes conocido como Terence Trent D´Arby (Manhattan, 1962). En 1987, el álbum "Introducing the Hardline according Terence Trent D'Arby" arrasó las listas de medio mundo, vendiendo 12 millones de copias. Su mezcla de pop, funk, rock y soul con cierto tono espiritual unido a su prodigiosa voz, elevó a su autor directamente al status de estrella, rivalizando con los poderosos Prince y Michael Jackson.
Sin embargo, el neyorquino no estaba preparado para asumir el éxito: comenzó a hacer declaraciones en las que afirmaba que su disco era superior al Sgts. Peppers de The Beatles, y que Prince lamentaría haber nacido en el mismo siglo que él. Lindezas de este tipo ganadas a pulso y sin ayuda de nadie, fueron haciendo que su imagen pública cayera en picado a la vez que nuevos mercados -Alemania, Francia, España...- se contagiaban al ritmo de Sing your name (Grammy Mejor canción funk de 1987), Whising well o Sweet litle sister. El disco, ciertamente, es una maravilla que aún hoy contagia su ritmo y vibración con pasmosa facilidad. Sí: en aquellos años el joven Terence Trent D´Arby era el rey del mambo: tenía la campaña publicitaria más poderosa del negocio, los mejores músicos, el mejor productor a sus órdenes y, sobre todo, a los ejecutivos de Sony con una sonrisa de oreja a oreja.

Tras una gira mundial, el músico declaró que tenía necesidad de grabar nuevo material cuanto antes. Al parecer había tenido una revelación durante el sueño. Con carta blanca (artísticamente hablando) para hacer y deshacer a sus antojo, se encerró en el estudio a componer y grabar su segundo álbum, de título premonitorio: "Neither Fish nor Flesh” (Ni carne ni pescado) (1989) subtitulado "A Soundtrack of Love, ..Faith, Hope & Destruction" por si a alguien le cabía alguna duda. Pero Terence Trent D´Arby grabó el disco que en aquel momento le salía del corazón. Un explosivo cóctel de ritmos funks, rhytm & blues, pop de diseño y psicodelia espiritual para el que pocos estaban preparados. Sólo vendió dos millones de copias; lo que en su caso fue considerado un fracaso en toda regla. Por supuesto se trata de un magnífico álbum, si bien algo desestructurado y con altibajos de intensidad, es emocionalmente devastador y está alejado radicalmente de las fórmulas del éxito predecible, pese a contar con temas tan redondos como To Know Someone Deeply Is To Know Someone Softly, Billy Don't Fall, o This Side Of Love.

La bajada a los infiernos no se hizo esperar: se canceló la gira, se le ninguneó en las emisoras de radio, y finalmente el músico decidió retirarse de la vida pública durante unos años, en los que se dedicó principalmente a meditar sobre sí mismo, para terminar abrazando la fe budista. En aquellos años nadie apostaba un duro por él. Pero regresó...

Lo hizo en 1993 con el soberbio "Symphony or dawn", uno de los mejores trabajos de esa confusa década. En esencia, el disco presentaba temas de rock (rock de verdad, con momentos hard), soul, rhytm & blues, pop y psicodelia a raudales. Consiguió colocar de nuevo en los charts la hermosa Delicate, cantada a duo con Dess´ree, aunque en general el éxito fue discreto. Dos años después aparecería "Vibrator", igualmente imaginativo, poderoso y sofisticado. Este disco demostraba a los más escépticos que Terence no era un producto más, sino un músico total, por cuyas venas corría la sangre de Wilson Picket, Rolling Stones, Marvin Gaye, y la herencia funk del último Miles Davis. La crítica se rindió a sus piés; sin embargo, el éxito masivo le esquivaría ya para siempre. Tras Vibrator, grabará un nuevo disco que nunca vería la luz por problemas legales: "The Soular Return Of Terence Trent D'Arby". De nuevo las puertas se cierran: aparecen los viejos problemas de identidad y las nuevas revelaciones, que plagaron esos años de incertidumbres varias hasta desembocar en un proceso similar al de su adversario Prince, con el que tantas veces se le ha comparado: la lucha por la independencia artística y el divorcio con su discográfica. En 1999, una desafortunada pirueta comercial le lleva a ocupar durante unas pocas semanas el puesto del cantante de INXS, que se había suicidado un año antes. La guerra de egos hace que la gira se cancele tras un único concierto en Sidney. Las grabaciones de aquella unión antinatural pueden rastrearse por la Red.

Compuesto y sin proyecto una vez más, debe comenzar de cero. Pero ¿para qué apurarse? ¡Si sólo tiene que cerrar los ojos y una nueva revelación le indicará el camino a seguir! En efecto, en una de sus abundantes revelaciones, resuelve que el artista Terence Trent D´Arby debe dar paso al hombre, al ser humano, que no es of course un ser cualquiera: ahora se llamará Sananda Maitreya, algo así como "El que busca la Luz", y su cometido será iluminar a la Humanidad con su música. Tal es la afirmación que leemos en su página web: Sananda Francesco Maitreya, (Artist Name: Sananda Maitreya) was born from the smouldering ashes of a former artists heart who had undergone severe trauma, lost his will and prayed devotedly to his creator to restore him to a new life. After much meditation, in 1995, at the age of 33, earth years, his prayers were answered and he was given a new consciousness. The name given to this consciousness was Sananda which means 'one who walks with light' , Maitreya which means 'among the sons of God'.

Todavía verá la luz un disco más bajo el antiguo nombre artístico, debido a las presiones de la compañía discográfica a la que aún unía la entrega de un último trabajo: así parece "Wildcard" (2002), más reposado y soul que nunca, con destellos de genialidad, pero tambien con cierta autocomplacencia. A los pocos meses, el músico edita una edición especial aumentada del disco "oficial": Wildcard the Jokers Edition, con algunos temas extras. Por aquellos años fija su residencia en Florencia y se casa, por el rito católico, con la modelo Francesca Francone.

Hoy, Sananda Maitreya graba desde su estudio en Florencia las canciones que vende directamente desde su web, mediante un sencillo sistema que permite al usuario escuchar previamente los temas y descargárselos al precio de 1 € por pista. Su nuevo trabajo lleva por título "Angels & Vampires" y cuentan quienes lo han escuchado que el artista se muestra más libre e imaginativo que nunca, lo cual, en los tiempos que corren, es todo un privilegio. Y es que, como él asegura: Throwing different shapes at your mind since time.

Introducing the Hardline according Terence Trent D'ArbyNeither Fish nor FleshSymphony or DawnVibratorWildcardAngels & Vampires

Web oficial: www.sanandamaitreya.com


Pablo Guerrero en Björkudden
(Viernes, 3 de marzo de 2006)

Transcribo el emocionante testimonio que ha aparecido hoy en el Foro Musical, a propósito de Pablo Guerrero:

"Final de los 80, un hermoso e idílico lugar en tierras escandinavas; yo había sido invitada a pasar unos días en casa de mi amiga, una estupenda mujer extremeña que había emigrado a Suecia por motivos que no voy a contar. La casa de verano estaba junto a un lago. Era primavera y había comenzado el deshielo, el milagro de las flores surgiendo de la nieve hacía de este sitio un lugar de cuento. Pronto sería "midsommar", el día en que los suecos celebran la llegada del verano.
El marido y los niños se habían ido a navegar por el maravilloso archipiélago sueco. Nos quedamos solas y al atardecer, mi amiga encendió la chimenea, abrió una botella de vino español y comenzamos a charlar mientras sonaba la voz de Ulf Lundell, estupendo poeta y músico sueco. Después de un rato escuchando música de aquellas tierras mi amiga se levantó y buscó algo. En unos minutos, la voz de Pablo Guerrero, su música y su poesía inundaron aquel espacio. Todo cambió... Mi amiga se acercó a la ventana por donde se veía un mágico atardecer y vi que las lágrimas asomaban a sus ojos.
Me sentí estremecida, ella vivía en ese dorado confort que aquella sociedad le brindaba, pero intuí que algo faltaba. ¿Qué añoraba? ¿Qué significaban esas lágrimas? ¿Qué recordaba a través de esa música de Pablo Guerrero?.
No dijimos nada .....A lo lejos se oían las voces de los niños que ya regresaban. Ella se acercó a la chimenea para atizar el fuego, el disco de Pablo estaba ya terminando.
Aunque ha pasado mucho tiempo, permitidme que cuente este recuerdo como mi pequeño homenaje a ese estupendo artista que un día conmovió a dos mujeres, a orillas de un lago sueco".

Marian Casamayor


Lo de siempre...
(Jueves, 2 de marzo de 2006)

He aquí el diseño presentado por un conocido restaurante para la construcción de un hotel en la Plaza de San Mateo, en el corazón de la Ciudad Antigua de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad. Mientras unos trabajamos para que la capital cacereña sea Capital Cultural en el 2016, otros también se ocupan (a su manera, claro está) de sacar tajada al asunto. Lo conseguirán, por supuesto, y harán de Cáceres una ciudad fantasma, un holograma de lujo, como esas espectrales residencias de Medina D´Or.

Aquí tenemos un foro donde opinar sobre este tema. También podemos observar el modélico diseño que pronto decorará uno de los rincones más bellos de España. Bienvenidos a Disneyworld.


Miércoles de ceniza
(Miércoles, 1 de marzo de 2006)

Because I do not hope to turn again
Because I do not hope
Because I do not hope to turn

And I pray to God to have mercy upon us
And pray that I may forget
These matters that with myself I too much discuss
Too much explain


T.S. Eliot



Atrás queda el Carnaval y su anticuado murmullo. Hoy es miércoles de ceniza y pienso en el poema de Eliot. Territorio de los desposeídos, esta deslumbrante oración. Plegaria sin eco, sorda, acaso inútil... mas por ello necesaria. Siempre me gustó esta época del año. Cierto que la vivo desde mi despreocupada penitencia de agnóstico irremisible. Ah, pero qué paz a este lado de los ritos, ajeno al incienso y las saetas del púlpito. Despreocupadamente feliz, como debe ser, recibo el lento despertar de la primavera, este brillo esmaltado que ciega mis pupilas -lluvia sobre el asfalto- y un olor a musgo podrido por el sol.

Después del Club, en Trujillo, he paseado por las calles desiertas de la Villa: redobles de tambor en la noche quieta. Sentado ante una taza de café en el NH, me han acompañado los poemas de Eliot y César Simón.

Ahora ha dejado de llover. Camino hacia el coche y agradezco el viento frío sobre mi rostro. La noche es la misma y distinta. El mundo parece estar hecho de nuevo.



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Nota: La barca siempre te lleva al final, que es el principio.