Ir al inicio de El Tiempo de la Palabra
Ir al índice de Derivas


Septiembre 2006

Agosto 2006

Julio 2006

Junio 2006

Mayo 2006

Abril 2006

Octubre 2005

Septiembre 2005

Agosto 2005

Julio 2005

Junio 2005

Mayo 2005

Abril 2005




De premios y otros perjuicios
28 de octubre de 2006

Decía José Luis García Martín en cierta ocasión que en la trayectoria de cualquier poeta existe una delgada línea (la de la decencia, suponemos) tras la cual seguir concurriendo a premios literarios perjudica más que benificia al ganador. Y no digamos si, además, se gana dos veces el mismo premio.

La menor reincidencia, como dice Sabina, rompe todo el encanto.


Guay
27 de octubre de 2006

Le he pedido esta mañana al poeta José Antonio Zambrano que elija un poema, del autor que quiera, un poema que le guste especialmente. Mi intención es reactivar la idea de los ContraReembolsos, envíos semanales y por correo electrónico de un texto poético a una lista abierta de amigos y simpatizantes de la poesía. Cualquiera que haya leído la obra poética de Zambrano sabrá que el buen gusto y criterio están asegurados.

Ha elegido un expléndido poema de Gonzalo Rojas. Y lo ha leído con esa voz grave tan hermosa que posee. Tras el último verso, servidor ha soltado un: "¡Qué chulo, sí, señor, está guay!" Entonces Zambrano me ha mirado con cierta ternura no exenta de autoridad, y se ha quejado: "¿Guay? No es ésa la palabra apropiada para un poema como éste".

Es posible que no lo sea, pero a mí el poema me ha parecido tan lindo, tan hermoso, que he necesitado decirlo de otra manera, con otro adjetivo, un término ajeno por completo al universo de la poesía. Una expresión, en fin, tan coloquial como socorrida y que empleo a menudo cuando algo es aún más bello que hermoso y mejor aún que excepcional: "Guay". Simplemente.

Al final ha sonreído y me ha dejado marchar.

Moraleja: distintas sentimentalidades no alteran un mismo sentimiento.


¿Y después?
26 de octubre de 2006

Y después de la hecatombre final ¿regresará Dios?


Llevo días dándole vueltas a esto, y ni siquiera es mío, creo que lo he robado de algun párrafo de Vila-Matas que, igualmente, lo toma prestado de Cannetti, que a su vez...


Bien pensado...
25 de octubre de 2006

Bien pensado, es una lástima vivir en una ciudad como ésta, haber puesto casa (y deudas) en un lugar tan futurista y arqueológico como Mérida. A mí lo que me hubiera gustado es tener un pisito en medio de Gonzalo Rojas y Juan Gelmán. O una buhardilla sin ventana enparedada entre Aníbal Núñez y Pedro Casariego. O una chabolita con sus flores de plástico y su techo de uralita que diera por las noches a Vallejo y por las mañanas -sólo algunas- a Neruda. Ah, qué ilustre compañía, qué destartalados amaneceres nos contemplaran entonces...


(Escuchando: The Who, Live at Leeds)


Cuatro poetas en un tobogán
23 de octubre de 2006

Pues sí. Aquí estamos, cuatro poetas en un tobogán. Columpiándonos sin rubor del brazo tendido de la amistad. Llevando nuestra contagiosa pasión por la poesía más allá de nuestro mérito -escaso, como bien saben nuestros enemigos, que son muchos y a cada uno el suyo-, ahora también al papel.
Queda inaugurado desde ayer este tobogán sin pista de aterrizaje, este jardín de infancia del Parnaso en ruinas. Meretrices y acróbatas, vagabundos y calvos onanistas, humillados de la belleza, mecanógrafas sin rímel, estudiantes de quinto de bachiller, desheredados del carné por puntos... éste es vuestro tobogán. Abierto 24 horas. Razón (de la sinrazón) aquí.

Aviso: Críticos sin sonrisa y enemigos de la infancia, abstenerse.


Bendición
20 de octubre de 2006


Tú y yo sabemos que no existes, pero hoy quisiera, Padreoscuro, tener de nuevo ante mí ciertos vicios del Paraíso... qué se yo: el azar, los afluentes, la inexplicable alegría, el viento y la memoria, la voz de Janis Joplin, los donnettes, la caricia, el olvido, los animales todos, el silvo de los aires amorosos, la masturbación, los trenes, la soledad, los versos de Paul Celan, el surrealismo, los eclipses, Bach y Glenn Gould, Hendrix y Camarón, la palabra Amor, los Simpsons, la marihuana, las parcas y la risa, el sol y la sombra, un verso de Vallejo que dice... existe un mutilado no de un combate sino de un abrazo... el gaspacho, el blues y el fado, la infancia, el livro do desassossego, la nieve, los Who, esta tarde de octubre, monótona, solitaria... hoy quisiera, por todo esto, darte mi eterna bendición. Mi espanto sea contigo. Y mi gratitud.


Trujillo, no importa qué siglo
18 de octubre de 2006

A medida que voy llegando a Trujillo el cielo se pone más feo. Cerca ya de El Mago llueve en aguacero y la luz parece un recuerdo de ayer mismo, de la semana pasada, siquiera una lejana y borrosa certeza. Se diría que estas nubes han estado siempre aquí, confinadas por la pálida presencia de torres y murallas y grajos allanpoelianos. Ya me parece que el lívido asfalto que ahora piso, camino de la Biblioteca, o estos adoquines (musgo civilizado) que brotan a mi paso, atraen a la tormenta y con ella el infortunio y la calamidad. No es la única tormenta -estoy a punto de comprobarlo- que se cierne sobre mis resignados convecinos. En la Biblioteca todos hablan del joven "mentalista" que hace dos días se hizo enterrar en un ataúd en la Plaza para resistir allí cinco días con sus noches bajo la atenta mirada del caballo de Pizarro.

Luego, en el Club, hemos hablado de Becquer, del Romanticismo Alemán y el Español, del Fin de siècle y de Larra (sin violetas), Espronceda y Rosalía...tan distintos. Al final -y sólo para calmarme de tanta golondrina y tanto miserere- he leído un poema de Borges, "Límites", en el único y destartalado libro de poemas del vikingo argentino (lo de vikingo es por joder, él decía viking) que hay en toda la biblioteca.

Como la tarde estaba tétrica, he acabado huyendo por las calles de mi infancia -que son todas menos la mía- vagando como un Larra marchito al amparo de mis pensamientos y la tempestad. Todo muy ridículo, todo muy cartón piedra. Como el nicho de granito que aún está en la Plaza, tras la azarosa espantá del joven "mentalista" y el justificado enojo de los trujillanos, que a poco lo corren por el pueblo al grito de "¡Tongo, tongo!". En mi infancia trujillana mentalistas no había, lo más algún mago de los de levita y chistera y uno o dos malabaristas que por allí pasaron (siempre de puntillas) sin más gloria que la de tenernos seis horas mirando a lo alto de la Iglesia de san Martín para al final ver una diminuta sombra encaramada a un cable. Como era gratis, íbamos, y las madres se hacían las remolonas y esa tarde no había merienda ni falta que hacía, que no se ve todo los días a un malabarista, hijo mío, subido a un cable.

Pues más o menos así transcurre la vida en mi lejano pueblo, al que no he vuelto nunca ni podré volver del todo mientras haya mentalistas y niños mirando a un ataúd cubierto por una lona, bajo la triste, triste lluvia de una tarde de octubre de no importa qué siglo.


Leyendo
18 de octubre de 2006

"Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aún no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso me lo habían dicho, repuso quizá desde la vieja, hendida Nada. Y comenzó."

El mal de Montano, Enrique Vila-Matas (citando a Macedonio Fernández)


Eso es todo
17 de octubre de 2006

SPOON RIVER, EUSKADI

¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes,
y por qué hemos matado tan estúpidamente?
Nuestros padres mintieron: eso es todo.

Jon Juaristi


Recuerdo siempre estos versos de Juaristi cuando sale a relucir el conflicto vasco (valiente eufemismo). Los recordé sobre todo una tarde de octubre de hace algunos años en un pequeño pueblo de la sierra de Madrid, mientras paseaba con un decorador vasco de apellido impronunciable y nombre de planeta. Durante la comida, horas antes, el afamado decorador había festejado la liberación de un preso etarra -un caso más de vergonzoso vacío legal- con grandes aspavientos e insultos al Sistema Judicial. Aquello me sacó de quicio. Tal vez por eso ahora estaba paseando a mi lado, tratando de explicarme el miedo atroz que sentía todavía al ver a un guardia civil, y cómo, de niño, había visto a su padre correr tantas veces delante de los grises. Cada uno es libre de escoger su miedo, le dije. También su odio, replicó él. Y quedamos en silencio.

Me habría gustado tener presente los valientes versos de Juaristi. Aunque habría dado lo mismo.


"El profesor Marek tenía un lema para animarnos. Solía decir que cualquier tonto puede aprender a dibujar. Entonces yo me consolaba a mí mismo pensando que lo lograría también, porque, sobre todo, no me consideraba tonto. ¡Eso sí que no! Sólo cuando hubiese aprendido a dibujar tendría ganada la batalla. Con los colores sería más fácil. Sí, pintaría.
De todas maneras, no llegué a ser pintor. Porque ocurrió lo siguiente: en la cuarta o en la quinta clase, más o menos, nos sugirió el profesor Marek que trajéramos de casa los modelos con los que montaríamos en la clase el bodegón propio. Mis compañeros de clase traían manzanas, naranjas, limones, floreros con rosas, diversas cajitas y candeleros. Yo también traje conmigo objetos para hacer una naturaleza muerta muy proletaria, que armonizara con el barrio obrero de Zizkov: una botella de cerveza, un vaso, una rebanada de pan y una salchicha envuelta en un papel grasiento.
Monté el bodegón sobre la mesa de dibujo y esperé, con los demás, a que el profesor diera su visto bueno. Cuando se me acercó, me miró y soltó con violencia:
-Por Dios, Seifert, quite esa salchicha. ¡No permitiré por nada del mundo que la pinte!
No tardé más que un par de segundos en comprender su preocupación. Y me quedé estupefacto. En aquel momento memorable decidí que sería mejor escribir versos"

Jaroslav Seifert, Toda la belleza del mundo


Estampa
16 de octubre de 2006

Aquel señor poeta* de Salamanca que a las puertas del Huerto de Calixto y Melibea vendía sus poemas sobre los amantes en hojas grapadas al precio de 3 euros. Ante mi desconfianza, cuando ya me alejaba, exclamó: -¡Oiga...! ¡Que tengo poemas más baratos!


Telegrama de otoño
14 de octubre de 2006

sábado por la tarde. después del sueño, garabateo unas palabras: nada, nueces vanas. voces en el salón y una película de leconte que no comparto. he vuelto a escuchar a premiata forneria marconi. fumo porque leo. sigo donde me dejaste.


Para John J. Julienes
13 de octubre de 2006

Francis Bacon, tragador de espadas

Hay algo mutilado en el centro del lienzo,
plegado en sí mismo como un paraguas
que se cierra.
Algo buscándose a sí mismo,
que brinca y se retuerce
como el rabo cortado de una lagartija.

La lluvia ha borrado la luz del rostro,
tiene la boca abierta
como el tragador de espadas de un circo
(eso que sientes cuando ves flotar
el sombrero de un ahogado )

A Francis lo sitian las paredes.
Piensa que una cabeza decapitada
puede seguir mirando
veinte segundos después de haber rodado.
Entonces, se tapa los ojos con una venda, buscando imaginarse
los colores que ve la cabeza: colores imposibles
en este lado de la luz;
aquí, donde los genuinos arquitectos
del alma parecen ser sólo el agua, el salitre,
y la gravedad.

Y se echa a llorar el pobre Francis,
pensando que sin esos colores,
él está más pobre que todos los muertos.

© Ilustración: Francis Bacon, Self-portrait 1971
© Poema: John J. Junieles, Francis Bacon, tragador de espadas


Un abrazo transatlántico
12 de octubre de 2006

Recibo desde Bogotá un generoso y alentador mail de John J. Junieles (Sincé-Sucre, Colombia 1970), escritor y periodista colombiano (Premio Nacional de Literatura, entre otros...) y autor de un magnífico blog. Me ha emocionado recibir su estímulo y complicidad en medio de este océano -otro mar y tan profundo- de las letras. Gracias, John. Ojalá algún día lleguemos a conocernos. Quién sabe.


Dos noticias
10 de octubre de 2006

Dos noticias me llenan de alegría en esta mañana de otoño (otoño coqueto éste que se niega a salpicar sus cielos de negros presagios): por un lado el merecido reconocimiento al equipo de profesores del Colegio Público Miralvalle de Plasencia, con Antonio Tejero al frente, que recoge estos días el Premio a la Acción Magistral por su proyecto "Viaje alrededor de los libros". Lección magistral, como justamente reconoce hoy un periódico regional. Mi felicitación y aplauso ante un trabajo impecable y una labor de años que sigue cosechando, más allá de premios, el entusiasmo de alumnos, padres y profesores.

La otra noticia ha sido la culpable de que anoche descorchara una botellita de Licor de Bellota© y brindara a la salud de sus protagonistas: el libro "En el olvido", de Miguel Murillo, publicado por De la luna libros el año pasado en la colección de teatro "La luneta" ha quedado clasificado para la final del Premio Nacional de Teatro, que convoca el Ministerio de Cultura. El premio se falla la semana que viene. A la chita callando, Marino González y Ana Crespo llevan publicando lo mejor de nuestra literatura desde hace más de quince años. Los premios y el reconocimiento público no deben sorprender ya a nadie. Todo lo que se hace queda hecho, que suele decir Antonio Gómez. Enhorabuena y a por todas.


Os senhores da guerra
9 de octubre de 2006

Titular: "Corea del Norte desoye las advertencias y desafía al mundo con un ensayo nuclear"

Resulta cada vez mas difícil explicarle a un niño que existe un mundo civilizado donde aún se pinta al óleo, se interpreta a Bach, se escriben versos y textos maravillosos, se superan marcas atléticas, se cuida a enfermos, se protegen especies como el urogallo o el lince... pero es a la vez -también- un mundo de frustraciones, soledad, odios irreconciliables, humillación y egoísmo sin límites donde se negocia con la sangre y se vanaglorian, algunos, de poseer la bomba atómica. Resulta difícil, insoportable.



Bajo la dulce lámpara
8 de octubre de 2006

Cuando los dias pasaron, él ya supo
que su destino era esperar en la puerta mientras otros pasaban.
Esperar con un brillo de sonrisa en los labios
y la apagada lámpara en las manos.


Pablo García Baena

Lecturas de septiembre:

Benito Pérez Galdós
: Torquemada en la hoguera (Periférica). Reedición de la primera novela de la serie sobre Torquemada (cuatro en total) del autor de Fortunata y Jacinta. Excelente prólogo de Germán Gullón. Todo un acierto rescatarlo en edición tan asequible.

Luigi Pirandello
: Uno, ninguno, cien mil (Acantilado).
Delirante parábola sobre la percepción de nosotros mismos a través del otro. Eficaz para reirse frente al espejo. Fue su última novela. "Después de esto debería callar para siempre", dejó dicho su autor. Y decidió morirse.

Henry James
: El mentiroso (Funambulista).
James en estado puro: sagacidad psicológica no exenta de ironía, narrada con una prosa que hierve en las manos del lector atento. donde el inocente vuelve a ser el más perverso de todos. Otra minuciosa obra maestra del autor de Otra vuelta de tuerca.

Varios autores
: Gaveta de gavetas (ERE).
Homenaje al editor Fernando T. Pérez (1953-1995), director de la Editora Regional de Extremadura durante diez años y creador, entre otras, de la colección que presta su nombre a este volumen. En él se recogen diversos relatos breves de autores relacionados con Extremadura (Andrés Trapiello, Carlos Lencero, José Luis Peixoto...), y otros nacidos en la región: Julián Rodríguez, Javier Cercas, Félix Grande, Javier Alcaíns, Gonzalo Hidalgo Bayal... Un sentido homenaje que no descuida la mejor prosa y aporta además un magnífico poema de José Luis García Martín.

Marcel Proust
: El indiferente y otros relatos (Funambulista).
Primeros relatos de un jovencísimo Marcel Proust llenos de coroneles, aristócratas y mariscales. No les falta su gracia, pero en conjunto llegan a hacerse aburridos. Los salva, con todo, el estilo, que apunta ya destellos de una musicalidad y un control extraordinarios. Algo así como escuchar ópera en el desierto.

Juan Antonio Masoliver Ródenas
: La noche de la conspiración de la pólvora (Acantilado).
Obsesiones privadas -escatológicamente hablando- que lanza en público uno de los poetas más interesantes de nuestra lírica. Como un niño que repite cien veces pedo, caca, culo, pis, pero cada vez de forma diferente y a cual más entretenida.

Erik Satie:
Memorias de un amnésico (Árdora).
Genialidades sin sentido del que fuera maestro de Debussy y uno de los precursores del impresionismo francés, bohemio empedernido y rosacruz militante. No se le daba tan bien la pluma como las teclas al autor de las Gnosiennes, pero aquí podemos encontrar momentos hilarantes como sus ataques a Ravel, la Ópera y los críticos, además de algunas nociones aprovechables, como sus apuntes sobre Stravinsky o sus divagaciones sobre la Verdad (así, con mayúscula) artística. Incluye estractos de Confesiones de un mamífero, entre otros escritos y servilletas varias.

Juan Cano Ballesta:
La poesía española entre pureza y revolución (1920-1936) (Siglo XXI).
Reedición del modélico estudio publicado en 1972 donde con sencillez y claridad el profesor Cano Ballesta analiza las tensiones estéticas (y sociales) de tres generaciones que compartieron durante apenas dos décadas lo mejor y lo peor de la lírica española del siglo XX. El volumen se cierra con dos ejemplares estudios: uno a cerca de la influencia y relación de Juan Ramón Jiménez con los poetas del Veintisiete y otro sobre el aspecto político de Lorca, analizando para ello su "Grito hacia Roma". Imprescindible.

Jesús García Calderón
: La soledad partida (ERE).
Emoción, ritmo (sobre todo en el empleo de versos de arte menor) y experiencia, ésta son las tres premisas sobre las que se sustenta la poesía de este autor, nacido en Badajoz pero afincado en Sevilla, donde ejerce desde hace años la labor de Fiscal Superior de Andalucía. GArcía Claderón es capaz de convencernos de que el hombre no es malo ni bueno, sino todo lo contrario. Para leer, sentir y pensar.


Un disco para ser más feliz
7 de octubre de 2006

Charlie Haden & Pat Metheny:
Beyond the Missouri Sky (shorts stories)


Un libro para ser (más) justos
6 de octubre de 2006

Tonino Guerra: La miel


Tiempo de cerezas, tiempo de sequía
5 de octubre de 2006

 

Bunbury & Vegas:
El tiempo de las cerezas
(EMI, 2006)

(Reseña en preparación)

 


Esquelas
3 de octubre de 2006

En la carrera ascendente de la demagogia algunos medios arremeten con impune alevosía buceando en los recodos de la memoria -esa tan maltrecha memoria nuestra- con tal de lanzar al aire sus páginas llenas de excremencia militante, sequedad neuronal y un exquisito malgusto. Lo último en degradación moral es resucitar a los muertos y hacerlos desfilar por las necrológicas de algunos diarios añadiendo a sus lápidas un nuevo rencor, en un musgoso y tardío afán de venganza que anula todo respeto por la memoria de los fallecidos hace 70 años. Así, examino casi a diario las páginas centrales de El País y El Mundo, plagadas de esquelas donde rezuma un ávido rencor que no ahorra la prosa más grotesca: «Vilmente asesinado por las hordas rojas» o «Abatido por las balas asesinas de la represión franquista» son algunas de las lindezas que podemos leer casi a diario en estos medios.
En una sociedad que no observa límites a la autocensura, la dignidad de los ausentes, lejos de ser respetada guardando su memoria -¿es realmente imposible el perdón?-, se ha convertido en un nuevo arma de confrontación. Pero aún peor que el odio requemado de unos cuantos familiares resulta la nada inocente complicidad de ciertos sectores editoriales, dispuestos a alimentar ese odio aún a costa de perder su ya maltrecha credibilidad. De la memoria histórica hemos pasado a la memoria histérica. Lamentable.


¿Qué iba yo a escribir?
2 de octubre de 2006

?


Poema para abrir octubre (calentito)
1 de octubre de 2006


El tema de España


y cuando ya por fin me he decidido
a apretar el gatillo
y soltarle a la Patria en pleno rostrum
esa opinión que llevo entre los dientes,
como un muelle contraído, desde los reyes godos;
cuando lo de esta vez ya es demasiado
y ya me encuentro en el apunte, fue...
llega de pronto el vino del Ribeiro
o los esparraguicos de Tudela,
o llega, qué se yo, las hayas de Tacheras,
un olor sevillano,
unas cuantas montañas, Las meninas;
palabras de Cervantes, Machado, Garcilaso,
"un no se qué que quedan balbuciendo",
y el grito retrocede silenciosa-
mente, rabo entre piernas,
Y en el fondo de mí la sangre se avergüenza
de haberle sido infiel a tanta España...
hasta que se presenta
la "canción española" con su olor a sobaco,
Goya con la familia de cacacarlos IV,
Pamplona venerando a San Fermín obispo
con cogorza coral
y coitos interruptos en todos los idiomas
-veneración venérea-,
nuestra invencible selección de fútbol
que una vez más regresa triunfalmente
zurrada 4 a 0, nuestro retretes públicos
(quizá nuestro más típico género literario)
nuestros transportes públicos,
nuestras mujeres ídem, tan prolíficas,
o viene miguel d´ors, sin ir más lejos,
mi alter ego manchego,
y entonces enrojezco como el Etna, ya basta,
ni hablar de seguir siendo parte de ese sainete
hasta aqu´ñi hemos llegado, se acabó
(regrese por favor al primer verso)

 

© Miguel D´Ors



Otras secciones:


Blogs y webs amigas:

 

Contactar por mail