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La debilidad de los fuertes
26 de septiembre de 2007



Foto: El País ©


El ejército birmano ha vuelto a cargar contra la población civil. La imagen es de esta misma mañana. Hay al menos 9 muertos, entre ellos, este fotógrafo japonés. Por su parte, la ONU ni siquiera ha conseguido alcanzar una resolución de condena al contar con el veto de Rusia y China. Como única medida, se ha limitado a pedir al Gobierno Birmano "contención" en sus actos violentos contra la población civil.

¿Alguien quiere decirme para qué c.... sirve la ONU?


La fuerza de los débiles
25 de septiembre de 2007

Manifestación de monjes y civiles en Myanmar (Birmania).
Foto: El País ©

 


Guti
24 de septiembre de 2007


A la memoria de José Luis Gutiérrez, Guti.

Realización: Chuty. Producción: Nando


Tintinnabulum
23 de septiembre de 2007


Palabras de Ausonio a Teodosio

 

En este limpio mediodía algo resuena
debajo de la piedra, entre los musgos.
Puedes oír el tintinnabulum del tiempo,
la secreta armonía celeste que empaña
el vacío donde no estás, no estamos,
no estuvimos para siempre jamás
y sin embargo, qué te impide descansar
entre los breves mármoles, oh César,
soñar en la ribera dulce de la vida,
dar a tu experiencia voz menos amarga,
pues nada quedará en el aire sino el viento,
nada entre los bronces pesará
más que el olvido.

 

Escrito en Mérida el 17 de septiembre de 2007,
sentado frente al Templo de Diana.

 

Tintinnabulum.
Museo Nacional de Arte Romano. Mérida
Cerámica Altura 8,8 cm.
Mérida. Mediados siglo II d.C.



Littera
22 de septiembre de 2007


El próximo viernes 28, a eso de las 20:30 horas, tendrá lugar en la Casa de Cultura de Don Benito la presentación del libro Parejas de sexo igual, de Luis Antonio de Villena. Publicado por la editorial Littera, en su colección de narrativa, el volumen recoge ocho artículos en los que el autor de Hymnica pasa revista a importantes parejas homosexuales del mundo de las letras.

Como se suele decir, no están todos los que son pero sí son todos los que están.

Información, pedidos y alaridos varios a: www.litteralibros.com


Segunda regresión: Los hombres huecos (Marillion · Brave · 1994)
21 de septiembre de 2007


THE HOLLOW MAN


I think I have become one of the hollow men
As I shine on the outside more these days
I can feel the outside feeding on my inside
leaves a growing darkness in its place

I think I have become one of the hollow men
I think I have become one of the lonely
Now that everybody talks to me
I feel I have become one of the empty

Hollow men can stop you
with the twinkling of an eye
Hollow men can take you
without even reaching out
Hollow men have got you
long before you realise

The poison paralyses

I think I have become one of a pair of men
Its a feeling Ive been having for some time
I look down upon myself and watch my movements
A blind eye sees the fragile vandalised

Watch this cold world
dishing up these endless hollow men
Find us anywhere you look
Come and meet our friends
Stand us in our silly clothes
Put our batteries in
Line us up like fairground ducks
Watch us grin and grin
See the lies behind our eyes ...
See the will to win
Well buy you and well sell you
But perhaps well save your skin ...

Sit quietly and listen to the breeze ...
The hollow and the lonely listen too
Sniff the air for something we can use

Were thin hard and we rattle when were shaken

 

Lyrics: Steve Hogarth & John Helmer

EL HOMBRE HUECO


Creo que me he vuelto uno de los hombres huecos.
Cuanto más brillo por fuera estos días
puedo sentir el exterior alimentarse de mi interior
dejando en su lugar una creciente oscuridad.


Creo que me he vuelto uno de los hombres huecos.
Creo que me he vuelto uno de los solitarios.
Ahora que todo el mundo me habla
Siento que me he vuelto uno de los vacíos

Los hombres huecos pueden pararte
con el destello de un ojo.
Los hombres huecos pueden llevarte
sin alcanzarte siquiera.
Los hombres huecos te atrapan
mucho antes de que te des cuenta.

El veneno paraliza...

Creo que me he vuelto uno de un par de hombres.
Es un sentimiento que tengo desde hace tiempo.
Me miro a mí mismo y observo mis movimientos.
Un ojo ciego ve al frágil destrozado.

Observa este frío mundo
servir a estos hombres huecos sin fin.
Encuéntranos allá donde mires.
Ven y conoce a nuestros amigos.
Aguántanos en nuestros ridículos trajes.
Carga nuestras pilas.
Alinéanos como a patos de feria.
Observa cómo sonreímos y sonreímos
Ve las mentiras tras nuestros ojos...
Ve la voluntad de ganar.
Te compraremos y venderemos.
Aunque quizás guardemos tu piel...

Siéntate en silencio y escucha la brisa
Los huecos, los solitarios también escuchan.
Olfateamos en el aire algo que podamos usar.

Somos duros y ruidosos cuando nos agitan.

 

Traducción: D.C.


De The hollow man es una de los canciones más emocionales de Brave (1994). La letra está inspirada en el famoso poema de Thomas Stearns Eliot The hollow men. Aquí se adapta el sentido de los versos a la trama argumental que se desarrolla durante toda la obra: la joven que avanza perdida entre la multitud ¿de qué huye? ¿quiénes son los hombres huecos? ¿es ella una más entre ellos? La sensación de desamparo que el autor de The wasted land imprimió a su poema queda perfectamente expresada en esta composición acústica que precede al estallido de Alone in the lap of luxury y avanza el trágico final de su personaje (The great escape).

Con este disco comencé a admirar a Steve Hogarth, cantante y letrista de la banda. Por supuesto, Hogarth no es Eliot, pero Eliot no cantaba. Así que lo mejor será leer de una sentada el tremendo poema del autor de Four quartets y pinchar una vez más esta maravilla.

Play again, mr. h!

 

Escuchando:
Brave (1994)
de Marillion


Somewhere Else (2007) de Marillion


El secreto de la vida
20 de septiembre de 2007


La cuestión no es: ¿merece la pena ser leído un libro que se titula El secreto de la vida? (Está claro que no. ¿Quién, en su sano juicio, querría que le descifraran tal secreto?) El asunto verdaderamente importante es: ¿cómo ha podido llegar -y para qué- este libro a mi biblioteca? ¿Quién lo ha puesto aquí, entre estos otros mucho más modestos que sólo hablan de historias humanas, de emociones sencillas?

Lo firma un tal Jorge Lakhovsky y fue publicado en 1929 por M. Aguilar (Editor). Se trata, sin duda, de un ejemplar raro, con sobrecubierta de papel vegetal sobre la que reza, impresa en versales: "Las ondas cósmicas y la radiación vital".

Mientras escribo estas líneas acaricio el lomo (me encanta acariciar los libros, abrirlos, olerlos, escribir sobre ellos...). Pero éste no pienso leerlo. Aunque sé que está ahí precisamente para eso: para que yo lo lea. No, no son respuestas lo que necesito todavía sino preguntas, incesantes preguntas para las viejas respuestas.

Sé que algún día lo encontraré de nuevo y ya será tarde. Entonces, me acordaré de estos versos de José Emilio Pacheco:

"Lo compré hace más de quince años. Pospuse la lectura para un momento que no llegó jamás. Moriré sin haberlo leído. Y en sus páginas estaban el secreto y la clave."

 

Escuchando:
Anything goes (2004) y House on hill (2006) de Brad Melhdau Trio


Brad Mehldau, la mirada del monstruo
19 de septiembre de 2007

 

Brad Mehldau interpretando Exit Music (for a film), tema de Radiohead.

 

Nota: Existen otras versiones en YouTube, tanto en directo como en estudio, alguna con mejor sonido pero incompleta. Todas son distintas.


Ofrendas de la Red
18 de septiembre de 2007


Resulta gratificante descubrir en la Red opiniones o reseñas sobre el trabajo que uno viene haciendo en silencio y, casi siempre, a ciegas. Es lo que me ha sucedido hoy. Una delicada reseña de mi libro El viento y las brasas firmada por Elena Buixaderas viene a poner de manifiesto que el milagro de la poesía existe, más allá de mercados, filias, fobias y otros desajustes de la razón. Al mismo tiempo, la honda emoción que me causa saber que hay quienes leen lo que uno ha escrito con tanto esfuerzo (porque antes lo ha vivido y lo ha sobrevivido) me recuerda aquello que afirmó en su día el gran García Márquez: en realidad, escribimos para que nos quieran.

Éste es el enlace: Luces de Bohemia. Blog cultural hispano-checo.

Gracias, Elena.

 

Escuchando:
The Art of the Trío. Vols. I-IV (1996 - 2001), de Brad Melhdau



Personajes
17 de septiembre de 2007


Releo estos días Los girasoles ciegos de Alberto Méndez (1941-2004), un raro prodigio de literatura sustentada en cuatro poderosas historias que, sin ser ciertas -como el propio autor se apresuró a aclarar- alcanzan una desmesurada verdad en las manos de un hombre que vivió a la sombra, sin hacer ruido, siendo prácticamente desconocido hasta el momento de entregar la que sería su primera y última obra. En pocos meses el libro obtuvo tres importantes premios, entre ellos el de la Crítica, que sirvió para situarlo en el marco de la mejor literatura española contemporánea. Por desgracia, Méndez falleció unos meses después de la publicación de este libro. Tenía 63 años. A título póstumo se le concedió el Premio Nacional de Narrativa. Cómo él mismo señaló:

Alberto Méndez«No son historias ciertas, pero sé que son verdad; son historias oídas a sus protagonistas, derrotados que las narraron siempre con sordina y sin poder vencer jamás a sus miedos» «Nuestra generación ha vivido en la memoria de nuestro padres, quienes vivieron en el silencio; yo sé ahora que mis hijos sabrán mejor quién soy, quiénes somos; he escrito este libro con el ruido de la memoria, sin que me importaran tanto las historias como su olor o su calor».

Ese "ruido de la memoria" provoca, además de una honda emoción en el lector, la búsqueda de claves que, si no están en el libro, pertenecen a esa otra novela que fue la vida del propio Méndez.

Alberto Méndez Borra nació en Roma en 1941. Su padre fue el poeta y traductor José Méndez Herrera que trabajaba para la FAO en la capital italiana por aquellos años. A Méndez Herrera debemos buena parte de las traducciones de la editorial Aguilar de autores tan importantes como Dikens, Stevenson, Eliot, Irving, Chesterton, Tennessee Williams, Bernard Shaw... además de las obras teatrales de Shakespeare, por las que obutvo en 1962 el Premio Nacional de Traducción. Alberto Méndez estuvo vinculado desde joven con el mundo de la edición y formó parte del partido Comunista hasta 1982. Luchó activamente contra el franquismo a través de la editorial política "Ciencia Nueva" que se encargaría de clausurar Manuel Fraga Iribarne en su flamante cargo de ministro de la dictadura franquista. Con los años, Méndez llegaría a trabajar en la editorial Montena y realizaría labores de guionista para series de RTVE, colaborando estrechamente con Pilar Miró.

Julián GrimauBien. El caso es que preparando la lectura de Los girasoles ciegos para el Club de Lectura Jesús Delgado Valhondo (que reanuda con este título su actividad el próximo jueves), he encontrado unas declaraciones del autor en las que cita a Julián Grimau y al comisario franquista Yagüe, haciendo responsable a éste de la tortura de Grimau -como se sabe, llegaron a tirarle exposado por la ventana de un segundo piso- y aún de la sufrida por el propio Méndez.

Siempre he sentido una gran curiosidad por la figura de Grimau. De él sólo sabía -de pasada- lo que todo el mundo: que fue el último preso de guerra asesinado en España. El caso es que me he puesto a buscar información en la Red visitando webs y fuentes de todo tipo, algunas de ellas realmente execrables, por demagógicas y faltas de objetividad. Todas, sin embargo, coinciden a grandes rasgos en la presentación de un personaje oscuro, taimado y, para más inri, extremeño, que supuso durante largas décadas la personificación del terror en los consejos de guerra celebrados en nuestro país. Me estoy refiriendo al falso fiscal Manuel Fernández Martín (Badajoz, 1914-1967). Su caso es extraordinario. Encarnación decimonónica del truhán o pícaro de nuestra abundante y más negra tradicción literaria, Fernández Martín representa, merced a una apabullante trayectoria repleta de falsificaciones, el arquetipo de inquisidor irracional, sin moral, al perfecto vasallo de un Poder -el régimen franquista- al que oculta su verdadera identidad, sirviendo a la "causa" con la ciega obediencia de quien sólo trata de poner a salvo su pellejo, cueste lo que cueste. A él se debe la frase tristemente famosa que circulaba entre los bedeles del tribunal judicial y que reían los fascistas: -"La viuda del acusado, que pase". Su régimen de terror no conoció límites durante más de treinta años. Mandó al paredón a más de mil pesonas. En este sentido, su biografía no tiene desperdicio. Wikipedia nos lo presenta así:

"Manuel Fernández Martín: militar español, nacido en Badajoz en 1914 y muerto en 1967. Como fiscal militar, fue un importante actor en la represión política que siguió a la guerra civil, una vez instaurado el régimen franquista.

Se unió a las tropas de Franco el 2 de octubre de 1936. A los seis días se le nombró alférez médico, a pesar de no tener ningún conocimiento de medicina. En 1937 ingresó en el cuerpo jurídico del ejército, aunque tampoco era abogado. Diría durante toda su vida que sus títulos habían desaparecido durante la guerra. El único documento que podía acreditarle como abogado lo falsificó él mismo: se trataba de una carta que solicitó al Colegio de Abogados de Cáceres, donde tenía algún conocido, en el que se acreditaba como "una persona de conducta intachable y afecto al régimen" (este tipo de recomendaciones eran habituales en el territorio dominado por Franco y en la posguerra). Fernández Martín añadiría a la carta la frase "Y está matriculado en este colegio de abogados". Gracias a esa falsificación pudo desempeñar el cargo de fiscal, único dentro del cuerpo jurídico del ejército para el que era necesario ser abogado.

El fiscal o ponente en los juicios militares era el elemento clave. Al ser en la mayoría de los casos la única persona con conocimientos jurídicos, su criterio tenía gran peso. Aunque no era quien debía dictar la sentencia, pocos presidentes de tribunal se atrevían a contradecir a un fiscal, sobre todo cuando se trataba de juicios políticos.

Fue en este tipo de juicios en los que hizo su carrera Fernández Martín. En 1938 se había aprobado la Ley de Responsabilidades Políticas, que se puso en práctica en innumerables juicios militares contra civiles durante y después de la guerra. La ley calificaba de "rebelión militar" cualquier actividad en pro del "enemigo". Bajo el ámbito de aplicación de la ley no sólo estaban los combatientes republicanos, sino también funcionarios civiles de la República, enfermeras y médicos de hospitales de guerra, miembros de partidos y sindicatos o incluso trabajadores o voluntarios que hubieran realizado actividades como construcción de refugios antiaéreos, recaudación de fondos para huérfanos de guerra, confección de material militar de cualquier clase (armas o ropa de abrigo), etc. En definitiva, la mayor parte de la población de los territorios que hubieran estado bajo control de la República durante la guerra. Se inauguró así una época de terror en la que se intentaba desesperadamente conseguir certificados de adhesión al régimen (cartas expedidas por curas, militares, miembros de la falange o personas cuyas simpatías franquistas eran conocidas), certificados que a veces se conseguían a cambio de denunciar a familiares o vecinos, con fundamento o sin él.

Cientos de miles de personas fueron juzgadas de acuerdo con la Ley de Responsabilidades Políticas, y en la mayoría de los casos condenadas a muerte. Fernández Martín, que además fue jefe del campo de concentración de prisoneros políticos en Badajoz, actuó en buena parte de estos juicios. Las vistas se convocaban de un día para otro. Fernández Martín exponía rápidamente sus acusaciones e invariablemente pedía la pena de muerte. Los acusados estaban asistidos generalmente por defensores militares sin ninguna formación jurídica, que veían al acusado por primera vez en el propio juicio y que poco podían hacer, en caso de querer hacer algo, ya que los tribunales militares no disimulaban su condición de organismos de represión política pura y dura en los que la sentencia estaba decidida de antemano. Su función era exterminar a todas las personas susceptibles de generar conflictividad social o política, la misma que tuveron las famosas desapariciones en Chile o Argentina décadas más tarde, sólo que en España se hizo de modo abierto, con apenas una leve apariencia de legalidad, quizás porque la opinión pública mundial estaba atenta al desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y no prestaba apenas atención al régimen de Franco. En los juicios en los que actuaba Fernández Martín se hizo habitual una broma de su invención; los bedeles gritaban a los familiares de los presos: "¡Que pase la viuda del acusado!", y el tribunal reía el chiste. Las sentencias se dictaban y se ejecutaban de inmediato.

Con los años 50 llegó el desarrollismo y la alianza con Estados Unidos. El radicalismo ideológico de la posguerra fue reemplazado por un autoritarismo paternalista volcado hacia el desarrollo económico del país y su apertura al turismo. Muertos o exiliados la mayoría de los desafectos, los juicios sumarísimos fueron amainando. En 1963 Fernández Martín fue llamado por el régimen a representar una última vez su viejo papel: fue en el consejo de guerra contra el dirigente comunista Julián Grimau, juzgado y condenado a muerte por rebelión militar 25 años después del final de la guerra, en un proceso que provocó airadas reacciones internacionales. A esas alturas ya era un secreto a voces que Fernández Martín era un impostor, y así, aprovechando que su importancia había decrecido, en 1964 un Colegio de Abogados realizó una investigación y logró probar que la única relación de Fernández Martín con el Derecho era haber aprobado tres asignaturas de primer curso en la Universidad de Sevilla. Dos años después fue condenado a un año y seis meses de prisión: el tribunal consideró atenuante la circunstancia de que "no tuvo intención de causar daños importantes". Fernández Martín murió poco después, sin comprender la humillación que se le había infligido tras años de servicio".

He aquí una novela. Lástima que yo no sepa llevarla a cabo. Ganas no me faltan.


Pd: Recomiendo la lectura del dossier publicado por el diario El Mundo (sí, El Mundo) acerca de este personaje. Insisto: aquí hay una gran novela. ¿Quién se anima?

 


Escuchando:
Le cinema (música de varios autores, 1998), de Gidon Kremer (violín)



Certeza
14 de septiembre de 2007


Sólo se escribe poesía por dolor o por rabia. El resto es literatura.



"Funa" al asesino de Víctor Jara
13 de septiembre de 2007

 

Foto: Antonio Larrea ©


"Que el canto tiene sentido,
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra."

"Ahí donde llega todo
y donde todo comienza,
canto que ha sido valiente
siempre será canción nueva."

"Manifiesto" - Victor Jara


Se cumplen 34 años de la tortura y asesinato de Víctor Jara. Como él, miles de ciudadanos chilenos padecieron el mismo destino. El Estadio que hoy lleva su nombre sirvió a las huestes del general Pinochet como escenario de horror para torturar y masacrar a miles de personas, hombres, mujeres y niños. Uno de los tenientes al mando de aquella carnicería, apodado "El príncipe", ha sido reconocido públicamente. Se trata de EDWIN ARMANDO ROGER DIMTER BIANCHI. En la actualidad es jefe del Departamento de Auditoría de Procesos Especiales y Pensiones de la Superintendencia de AFP, es decir, un funcionario más del enquistado sistema burocrático chileno. La justicia de ese país ha abierto un proceso contra él.

En paralelo al lento y precario avance de la justicia, diversas asociaciones y colectivos civiles han puesto en marcha las denominadas "Funas", esto es: concentraciones masivas de repulsa frente a los torturadores, visitándolos por sorpresa en sus residencias o lugares de trabajo.

La Asociación Funachile explica, a través de su web, en qué consisten estos actos:

"LA FUNA busca desenmascarar los rostros e historiales de los personajes que, durante la dictadura, fueron responsables de secuestros, detenciones, torturas, crímenes y desapariciones, atentando contra los derechos de miles de chilenos y que hoy viven como cualquier otro ciudadano gozando de plena libertad gracias a la impunidad que se autootorgaron.

LA FUNA consiste en "visitar" a los criminales y torturadores en sus casas o trabajos, con mucho ruido, batucada, murga, afiches, lienzos y volantes que entregamos con el prontuario del funado y explican a sus vecinos o compañeros de trabajo lo que hizo este individuo contra otros chilenos y chilenas.

Olvidar implica dejar de lado, minimizar los hechos de violencia política, permitir y promover el que sigan ocurriendo. Todo aquel que olvida, con su indiferencia se transforma en silente cómplice de los crímenes.

LA FUNA existe para derrotar el olvido, sobrepasar la indiferencia social, terminar con la impunidad y aportar en el camino de la Verdad, la Justicia y la verdadera Democracia.

Queremos reconstruir la historia de lo ocurrido para transformar el presente y entregar a los que vienen un futuro digno de vivirse".

El vídeo de la "funa" al asesino de Víctor Jara no tiene desperdicio y puede encontrarse fácilmente en YouTube. Sorprende que el personaje trate desesperadamente de cubrir su rostro con un póster del cantautor al que mandó asesinar tras cuatro interminables días de tortura. Ironías del destino.

 

Escuchando:
El derecho de vivir en paz (1971), de Victor Jara



Menú doble: Santos Domínguez lee a Pablo García Baena
12 de septiembre de 2007


Serie Homenajes


Santos Domínguez es Licenciado en Filología Hispánica y Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S Norba Caesarina de Cáceres. Su obra literaria, sustentada en ocho libros de poesía y un volumen de ensayo, ocupa por derecho propio un lugar preferente en la poesía española actual. Entre sus títulos más reconocidos, encontramos los poemarios Las provincias del frío (Algaida. Madrid, 2006), En un bosque extranjero (Aguaclara. Alicante, 2006) o Las sílabas del tiempo, que han obtenido premios tan importantes como el Gil de Biedma 2005 o el Premio Internacional Barcarola 2007. Además de esto, Santos mantiene en Internet dos blogs actualizados casi a diario: desde En un bosque extranjero, el autor pasa revista a distintos ámbitos de la actualidad (social, política, literaria...); por otra parte, Encuentros de lecturas y lectores pretende ser eso, un lugar de encuentro y análisis de obras literarias desde la pasión y la altura de quien lee por oficio y no por obligación.

Santos nos recibió en su casa de Cáceres allá por el mes de febrero, y leyó para Mundo en Verso una selección de sus poemas. Para la serie Homenaje, eligió un poema de Pablo García Baena, Retrato y patria, perteneciente a Los campos Elíseos (Pre-textos, 2006).

Desde mi punto de vista, se trata de un acertado guiño a uno de los maestros indiscutibles de eso que, en palabras de Díaz de Castro, llamaríamos "culturalismo interiorizado"; muy distinto, por cierto, de aquel otro que más tarde reivindicaría el grupo de los Novísimos. Desde 1950, año en que aparece Antiguo muchacho -Premio Adonais aquél mismo año- hasta nuestros días, Pablo García Baena no ha dejado de deslumbrarnos y emocionarnos (virtud que no alcanzan por igual todos los poetas de aquella discutida promoción) y cada título suyo ha supuesto una lección de poesía, con altas dosis de sensualidad, emoción y -por qué no decirlo- maravilloso artificio.

Santos Domíguez es, hoy por hoy, uno de los poetas españoles que mejor ha sabido interiorizar ese poso culturalista del maestro cordobés, distanciándose de cualquier referencia explícita y alcanzando un personalísimo equilibrio entre contemporaneidad y clasiscismo o, por decirlo con palabras sencillas, entre sabiduría y temblor.

Así pues, hoy toca menú doble. Que ustedes lo disfruten.

 

Escuchando:
Un soffio al cuore di natura elettrica (2005), de Franco Battiato



Dear Mr. Fantasy
11 de septiembre de 2007


Hay discos que le obligan a uno a sentirse bien. Mientras escribo estas líneas escucho el irresistible About time (2003) de Steve Winwood. ¿Cómo no dejarse llevar por su cálida voz de siempre y el sonido negro de ese Hammond que ahora mismo está arañando los compases centrales de Why can´t we live togheter?.

Timonel y náufrago de innumerables episodios que vertebran la historia de la música rock, Winwood debutó con 15 años al frente del Spencer Davis Group, en 1965. Y ahí empezó todo. Dos años después, en plena catársis psicodélica (producida en gran medida por el impacto que supuso para muchos músicos británicos la aparición del Sgt. Peppers de los Beatles), Winwood decide formar su propia banda alejándose del rhytm & blues inicial para abrazar la psicodelia, el flower power y la experimentación. Para ello fundó Traffic, junto a Ginger Baker, Jim Capaldi y Chris Wood. De ellos se cuenta que llegaron a vivir en plan comuna, trasladándose con sus familias a una casa en el campo donde vivían y ensayaban. Así facturaron discos como Mr. Fantasy (1967) y Traffic (1968), dos estupendos trabajos donde la banda no parecía conocer límites a su poder de asimilación: R&B, soul, jazz, folk-rock, psicodelia...

En 1969 Winwood abandona a sus compañeros para formar parte del supergrupo Blind Faith, junto a Eric Clapton, Ginger Baker y Rich Greg. El disco homónimo (1969) se considera uno de los pilares esenciales del rock, alcanzando el nº1 en las principales listas del planeta. No hubo continuación. La banda se separó aduciendo diferencias musicales. Winwood retornaría a Traffic y, como si tal cosa, la banda vuelve a facturar otro disco emblemático, John Barleycorn Must Die (1970), claramente orientado esta vez al folk rock, al que siguieron The Low Spark of High Heeled Boys (1971), Shoot Out at the Fantasy Factory (1973) y When the Eagle Flies (1974). Nunca hubo separación oficial de Traffic, pero sus componentes se dedicaron principalmente a sus respectivas carreras en solitario. A partir de ese momento, y durante la década siguiente, Winwood parece empeñado en perfeccionar su propia receta que podríamos denominar como "pop-soul elegante y comercial" llegando a alcanzar un considerable éxito. Su lado más introspectivo, lo dejaría para las colaboraciones: la banda de jazz Go, (1977-79) o los efluvios analgésicos de unos Talk Talk en plena mutación, son sólo algunos de sus participaciones más celebradas. En 1997, diecisiete años después, Winwood y Capaldi vuelven a reflotar Traffic para publicar Far from home, un disco maltratado por la crítica (a mí me parece delicioso, con colaboraciones inolvidables como la del gaitero Dave Spillane en Holy Ground, o ese delirio instrumental llamado Mozambique), al que lo único que podemos recriminar es que, en realidad, se trata de un trabajo de ambos músicos, bastante alejado del sonido original de Traffic. La gira tampoco funciona bien, por lo que el nombre de Traffic pasa definitivamente a la Historia, tras la muerte de Capaldi dos años después.

Winwood tratará de quitarse la espina con el excelente Junction Seven (1997) pero sólo lo consigue en parte: excelentes críticas, ventas irregulares. Así las cosas, decide romper con la discográfica (Virgin) y se plantea hacer la música que sienta en cada momento sin buscar repetir desesperadamente la fórmula comercial que tan buenos resultados le había dado a mediados de los ochenta. El primer paso será será crear el proyecto "Latin Crossings" donde dará rienda suelta a su pasión por el jazz latino (la banda incluye a Tito Puente y a Arturo Sandoval, aunque nunca llegarían registrar nada juntos).

El segundo paso es llevar a cabo una idea que Winwood venía rumiando desde hacía años: grabar un disco sin bajo. Así lo explicaba el músico cuando vio la luz el flamante About time (2003): "Es un gran sonido, no es que sustituya el bajo, sino que fuerza a la línea de bajos a ser más sencilla. Y tiene un efecto peculiar sobre el ritmo. También quería combinar este estilo de bajos de órgano auténticamente americano con músicas del mundo, con ritmos brasileños y cubanos y otros ritmos caribeños y afro, y combinarlos dentro del jazz/folk/rock que Traffic utilizaba.”

En efecto, About time recupera la esencia de la mítica banda inglesa, tamizando su sonido en multitud de registros que van desde el reggae hasta el jazz, pasando por la samba, el funk, el rock, el pop... sin que nada suene fuera de lugar. Se trata de una amalgama única sólo ceñida por la pecularísima voz aguda de Winwood -que apenas ha cambiado desde aquel primerizo Keep on running, en 1967- asentada sobre una sólida base de percusiones y teclados que hacen que no te des cuenta de que no está sonando ningún bajo eléctrico. Lo mejor: los solos de órgano de Winwood y la sinceridad con que el músico canta cada una de las 11 canciones. Se trata de un disco compacto, donde no hay uans canciones mejroes que otras, aunque quizá merece una especial atención la última, Silvia (who is she?), un temazo de 11 minutos con un crescendo aplastante.

Existe una edición limitada (acabo de comprarla esta misma tarde en Tipo) con un disco extra. En él se incluyen tres versiones en directo: el clásico Dear Mr. Fantasy de Traffic; una expléndida intepretación de Why can´t we live togheter? (perteneciente a About time) y una personalísima e intensa versión del Voodoo Chile de Jimi Hendrix, que dura 15 minutos. Sin duda, un regalo que merece la pena buscar.

 

About time (2003), (Expanded edition, 2006) de Steve Winwood



"Como si la arena cantara en el desierto..."
10 de septiembre de 2007


Ahora que ya no se escucha el eco de La Salve, hemos vuelto a Trujillo. Se diría que por estas calles, por estas gentes, no pasa el tiempo: las mismas tradicciones absurdas, las mismas beaterías de pueblo chico y constreñido entre falsos clichés de rancio abolengo, los mismos niños -¿fuí una vez uno de ellos?- perennemente atados a los recios escalones de la Plaza donde Peneque sigue dando palizas al dragón. Ah... ...y esta mansedumbre con que se anuncia el otoño, con su séquito de calles descoloridas y sus ancianas de luto...

Para mí son días de trabajo intenso elaborando con Chuty el material de Mundo en Verso que teníamos atrasado. Hemos montado -por fin- el monográfico dedicado a Santos Domínguez y un par de Homenajes, entre ellos, el que el autor de Las provincias del frío dedica a Pablo García Baena.

Pero no todo ha sido trabajar. Anoche, mientras cenábamos en el Bizcocho, le conté a Chuty que, a raíz de un texto que inserté aquí hace un par de meses titulado "Fórmula infalible para perder un amigo", recibí algunos correos electrónicos de amigos que daban por hecho que me refería a él y que nos habíamos enfadado. Pese al cansancio de la hora, ése fue uno -uno más- de los motivos de risa.

 

Escuchando:
Tobbaco Road, de Spooky Tooth


Spooky Two,
de Spooky Tooth



Tomás Segovia
7 de septiembre de 2007

 

YO SÉ QUIÉN


Acabo de estar horas o edades o minutos
Tratando de entender quién era un pino
Ante el cual me senté sabiendo con certeza
Que me había esperado allí toda la vida

Me ayudaron también algunos pájaros
Que se incendiaban de coral traslúcido
Cruzando el oro entre sus ramas

Lo supimos al fin
Pero tan sólo yo y tan él solamente
Que no podría quedar dicho aquí
Sin él
En esta página

Buscadlo pues
.................
sigue esperando.


© Tomás Segovia


Premios Extremadura a la Creación 2007
6 de septiembre de 2007

 


Esta tarde se entregan en Cáceres los premios Extremadura a la Creación. En esta ocasión, el galardón reconoce la labor de cuatro creadores, maestros en distintas áreas de lo artístico: Tomás Segovia, poeta del exilio que desde tierras mexicanas echó raíces definitivas y hondas en la poesía desde la plenitud del verbo y el pensamiento de la resistencia; el dibujante y pensador Quino, autor de la inmortal Mafalda y su trouppé de amigos (Felipe, Miguelito, Libertad...) a través de los cuales nos hemos ido haciendo mayores a fuerza de carcajadas, algunas de ellas -ay- dolorosamente risibles; el cantaor Miguel de Tena, que ya apareció en su día por estas Derivas, con ocasión de su triunfo en el Festival de Cante de las Minas; y el poeta cacereño Basilio Sánchez, amigo dentro y fuera del mundo de las letras y ejemplo a seguir para quienes tratamos de hacer una poesía intensa, emocionante y verdadera. Aunque espero hacerlo personalmente dentro de unas horas, a todos ellos reitero mi felicitación y admiración.

Para quienes tengáis la fortuna de adentraros por vez primera en la poesía de Basilio Sánchez, cuelgo aquí el reportaje audiovisual que grabamos hace unos meses para Mundo en Verso. Buen provecho.


Al Berto
3 de septiembre de 2007

RETRATO DE FUGITIVO POR PAULO NOZOLINO

camina por la soledad nocturna de los cuartos de hotel
y de fotografía en fotografía llega exhausto
al minucioso poema en negro y blanco
pero ya no lo sorprende la violenta visión del mundo
este lento destrozo que un líquido susurro de plata
revela a partir de la iluminada fracción de segundo

y bebe
y ama
y huye de sí mismo
con la leica dispuesta a herir como una bala sonando
en el fondo de la memoria un neón una piedra
una arquitectura de luz y sombra o un desierto
donde se echa para retocar los días con un lápiz
en la certeza que sobrevivirá a estos perfectos accidentes
a estos restos de cuerpos cada vez más turbios
por el tiempo por el sonido o por la melancolía

pero regresa siempre a la trashumancia de las ciudades
cuando el alba del flash atrapa el furtivo gesto
sobre el papel fotográfico muere el misterioso fugitivo
después
viene el miedo
que se desprende de la mirada inmovilizada y del rostro
nace una vida de infinito caos

(1985)

Traducción de Pedro Marqués de Armas


En la alta noche portuguesa, mientras la bruma se enseñorea de la playa y va disolviendo luces y coches aparcados anárquicamente, miro por las ventanas del hotel las hitchcocknianas gaviotas clavadas en farolas y postes. A escasos kilómetros de A boca do inferno, me da por pensar en la niebla que envolvió la travesía de Aleister Crowley hacia su accidentado encuentro con Fernando Pessoa en 1929. "¡Pero qué es esta niebla que me has mandado!" le espetó el mago nada más verlo en el puerto de Lisboa. Aquí, ahora, la bruma es sólo anuncio del final de un verano extraño, extensamente breve lo mismo que un suspiro súbito y prolongado a ambos lados del cristal.

A la luz de la lámpara, leo poemas de Al Berto (1948 - 1997) intentando reconstruir la figura del hombre que fue, que siguió siendo pese a haberse convertido en un poeta de culto, ingenuamente maldito, atrincherado en libros de rara edición y largo recorrido. Su obra poética, formada por seis títulos, apareció en 1987 reunida bajo el explícito título de O medo.


Braceando en lo oscuro
Caparica. 2 de septiembre de 2007


Nado hasta donde el mar no deja ver su fondo manso y arenoso, donde todo es negrura y corrientes de frío y calor simultáneas envolviendo mi cuerpo. Éste es buen sitio -me digo- para soltar mis pesadas redes de arrastre, la encendida quincalla de mis pensamientos y temores, para recobrar la lucidez y la consciencia y regresar limpio a la playa a contemplar con ojos nuevos la vida, como si todavía fuera posible alguna extraña justicia entre las cosas del mundo. Detengo mis brazos y, durante unos segundos, permanezco inmóvil. Por un momento he dejado de oír el parloteo feroz de los bañistas, el repicar de las olas, allí, en la orilla. Me hundo lentamente... Pasan horas o tal vez segundos, pasa el tiempo sin tiempo hasta que mis pies tocan el fondo y, braceando en lo oscuro, recobro la superficie. Pero emerge el mismo hombre. Vencido por la costumbre, el mar me devuelve a tierra acunando mi pensamiento cortante como palo de astillas.


Apuntes de diario
Caparica. 1 de septiembre de 2007


Tengo 32 años. Estoy sentado en una hamaca en la piscina de un hotel portugués. El sol mantiene un último pulso con los surfistas del horizonte. A mi lado, mi mujer lee. Sentados al borde de la piscina, con los pies dentro del agua, mis hijos cruzan los destinos de Barbie y Peter Pan. Cada tres minutos un avión sobrevuela nuestras cabezas. Nada requiere, sin embargo, de la memoria para ser real, todo es tal como lo diseñamos días atrás, en la agencia de viajes. Así pues, si escribo estas líneas es sólo movido por una ingenua costumbre de sosiego. En realidad, nada se explica más allá de este paisaje, demasiado occidental, por otra parte. El joven camarero nos acerca los cafés. Las horas pasan lentas, dóciles como nueces vanas. Ésta es la idílica estampa del epicentro de mi vida. Mañana o dentro de diez años, cuando lo recuerde, todo será más fácil y plano: una fecha, unos nombres, un recuerdo borroso de este sol que ahora cuece la tinta con la que escribo, sin querer, "qué duro es ser feliz".


Pleamar
1 de septiembre de 2007

 


Cuando tú apareciste,
penaba yo
en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible.
Sobre mí derramaste tus cabellos
y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar de primavera.
Fue como si llegara al más hermoso
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques.
Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte.
Arcos me abriste y mis floridos años,
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra,
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo.
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura,
braceando sin aire y sin salida.
Porque habías al fin aparecido.


Rafael Alberti

 




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