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Azar no es arrojar una moneda al aire.
Ni siquiera esperar el cara o cruz..
Azar es atrapar la moneda en el aire
y huir sin dejar rastro.


Suertes, Jorge Boccanera





Presente
29 de abril de 2007

Los retorcidos argumentos de ciertos agoreros de oficio se desmontan con sencillos ejemplos. Valga esta breve lista de libros, magníficos a mi juicio, para arrojar algo de luz sobre los cegatos ojos de quienes sin licencia médica, diagnostican una asombrosa carencia de vitaminas en la última poesía española contemporánea. Allá ellos. Tengo para mí, como lector, que éstos titulos recientes -y algunos más- son los que están alumbrando el panorama poético en este umbral de siglo tan dado a la complacencia. ¿Continuación? Es posible. Pero también huida hacia adelante, indagación y conquista de un nuevo espacio (vale decir tiempo) plagado de mentiras y oficialismo. He aquí una serie de libros que releo para aprender. Ha habido en medio muchos otros, tal vez más celebrados, que sólo han ocupado un justo hueco en el estante. Éstos, en cambio, viajan conmigo.

Los heridos graves, de Julieta Valero.
La marcha de 150.000.000, de Enrique Falcón.
Tiempo adentro, de Javier Vela.
El idioma de Adán, de Javier Cano.
Árbol sin sombra, de José María Cumbreño.
Mester de ciberbía y Construcción de Vicente Luis Mora.
El salón de los eclipses y Las veces del río, de José Manuel García Gil.
Adiós a la época de los grandes caracteres, de Abrahan Grajera.
Música para sueños, de José Cereijo.
La sangre de los fósiles, de José María Micó.
Nadie, de Bruno Mesa.
Piedra, corazón del mundo, de Antonio Orihuela.
La caja vacía, de José Manuel Díez.

Escuchando:
Mark Hollis: Mark Hollis (1998)


Ribera del Fresno
28 de abril de 2007

Porque aún se me antoja necesario este bis a bis con el pasado, esta manera cómica y sibilina de hacer oír la poesía en medio de la fiesta o el letargo general; porque aún me cabe este disfraz canalla cosido a topicazos, y este susurrar a gritos que "la vida pasa y nada queda. (Desenlacemos las manos)"; y porque, a veces, se da el caso, llega alguien y dice gracias y ahí se descubre un ser emocionado que es el vivo retrato de uno mismo, no hace tantos años.

Por esto, y por más cosas, he estado esta tarde recitando en Ribera del Fresno, hermoso pueblo de la comarca extremeña de Tierra de Barros. Ha sido un programa doble compartido con la poeta Pilar Fernández, compañera de andanzas en el lejano oriente de las tertulias, periodista y militante a la izquierda de la izquierda (que es el centro de la cuestión), mujer apátrida de corazón grande y risa contagiosa, bruja buena enamorada de los gatos.

Tras un primer café en Villafranca para recoger a unos compañeros suyos, "el Eloy" y "el McCarthy", hemos llegado a Ribera pasadas las seis de la tarde con la sana intención de preparar un poco el recital, que lleva una parte musical (sí: muy kisch todo) y estaba cogido con alfileres, como siempre. Nos indican que el acto será en la caseta municipal y no en la Casa de la Cultura como yo creía.

La caseta municipal es, en efecto, una caseta de lona de esas que tanto gustan ahora a los ediles para esconder libros en las ferias del gremio. Dentro de ella, se alza un enorme escenario desierto al que, me temo, pretenden que subamos y obremos el milagro de hacer llegar la poesía al público. La librería Atenea, por su parte, expone ampliamente su fondo a un lado del recinto y hay paneles con fotos del pueblo cubierto por la nieve y dibujos de niños llamando a la subversión lectora. El recital comienza tarde, al parecer la gente está en misa (¡!) y es vano, ya se sabe, competir con los quehaceres de las santa madre. Así pues, esperamos. Poco a poco van llegando algunos vecinos. Hay niños correteando en primera fila y parejas ocultas endeudándose de besos. Antonio, el alcalde, se encarga de espantar a la chiquillería que no hace ni caso, como debe ser. Cae la tarde y el viento pone un sordo acento entre las lonas. Leemos diez poemas cada uno y luego, de pie, recitamos poemas de Kavafis, Vladimir Holan, Pessoa, Cernuda, Borges, Miguel Labordeta... la gente aplaude, la concejala sonríe, el alcalde se da por vencido y los niños juegan en la primera fila.

Antes de marcharnos, se nos ha acercado un espectador, un tipo joven y afable de Villafranca de los Barros y miembro de la plataforma Refinería NO. Es la primera vez, nos dice, que asiste a un recital de poesía. -"Pensé que no me iba a gustar, pero ha habido dos o tres momentos en que me ha emocionado lo que habéis leído". Por supuesto, nos lo hemos llevado de copas por el pueblo, con su mujer y el Eloy y el McCarthy. Es lo que tiene la poesía. Siempre da más de lo que uno espera.

 

Escuchando:
Herbie Hancock : Gershwin´s world (1998)


Lugares comunes
25 de abril de 2007

Lanzo aquí estas reflexiones a la luz de lo expresado por José Manuel Díez en su blog. Vaya por delante que el que suscribe no concibe la literatura, y mucho menos la poesía, desde otra perspectiva que la de una absoluta libertad de criterios, tanto al escribirla como al leerla, libertad que viene dada no tanto por una especialización en la materia como por una sensibilidad necesitada de fuentes, planteamientos y, en ocasiones, tendencias alejadas de mi gusto. Conviene resaltar una vez más esta obviedad: no existe un poema igual para dos lectores. También podemos citar aquello del lector-creador, ese cómplice en la sombra que elabora, al leernos, su propio poema. Es la primera razón que se me ocurre (pero no la única) para abolir cualquier planteamiento localista que trate de apropiarse de la poesía.

Desde esta perspectiva, aludir a una "poesía extremeña" supone limitar el campo de acción de la poesía, confinándola de manera harto caprichosa -cuando no interesada- a un territorio geográfico que en absoluto afecta a su calidad y alcance. Digamoslo ya: hablar hoy de "poesía extremeña" es citar una entelequia, es servirse de un gastado recurso para aludir no a la calidad -innegable a mi parecer- de algunos poetas nacidos en Extremadura que en modo alguno escriben una poesía regionalista, ni siguen pautas dictadas de antemano por una determinada estética común.

Por otra parte, si nos referimos a esa forma concreta de elaboración poética que consiste en cantar las alabanzas de la vida rural, a la Virgen de las Aguas o a las cigueñas del campanario de mi pueblo, veremos que estos artefactos no difieren en nada de los publicados en Albacete, Móstoles o Mallorca.

Si hablamos de poesía, hablamos de libros y poemas, no de autores. ¿Es extremeña la poesía de Javier Rodríguez Marcos, de Ada Salas o de Félix Grande? En mi opinión ni siquiera la poesía de Álvaro Valverde, Santos Domínguez o Basilio Sánchez -por citar sólo tres ejemplos- responde a ese planteamiento, por más que éstos autores sí residan en la región. Y es precisamente desde esta libertad de criterio a la que aludía al principio desde la que estos autores (cada uno de ellos y alguno más), han conseguido situar sus respectivas obras a la altura de la mejor poesía española contemporánea. Y aún esa suscripción al ámbito nacional viene determinada únicamente por ser el castellano el idioma de expresión elegido por todos ellos. Al final, como ya supondrá el avezado lector, sólo existe buena o mala poesía. Como en todo en la vida.

Por último, permítaseme una maldad a costa de un poeta que admiro sin reservas, con el consuelo de que pueda resultar suficientemente gráfica y aclaratoria:

Hoy he leído a Sanchez Rosillo en clave murciana. ¡Y no veas lo que pierde!


Salud y Poesía.


Escuchando:

Uri Caine: Goldberg´s variations (2001)


El Roto ©
24 de abril de 2007


Discurso de agradecimiento del premio Cervantes 2006, Antonio Gamoneda
23 de abril de 2007




Majestades,

Señor Presidente del Gobierno, Señora Ministra de Cultura, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, señoras, señores, amigas, amigos:

Quiero, antes de entrar en mi exposición, dirigirme al Jurado que pensó en mí para conceder este reconocimiento. Por respeto a su autoridad crítica, no diré que el galardón me sobrepase. Únicamente, con emoción, muchas gracias.

Señor:

Recibir de manos del Rey de España el Premio Cervantes, ciento cuarenta y cuatro días después de que Su Majestad La Reina me conmoviese en una circunstancia que ha resultado premonitoria, es un hecho cierto que, habiendo ocurrido ya en mi vida, permanece, sin embargo, en el espacio de lo increíble.

Increíble y cierto. Han venido a mí estas dos palabras y, de inmediato, me he dado cuenta de que, sin saberlo ni dejar de saberlo, ya estaba hablando de mis causas y convicciones. Increíble y cierta es también, en su esencialidad, la poesía.

Este hecho pone en mí una seria extrañeza que podría nacer de lo inesperado y elevado de la circunstancia, pero creo que no es sólo por esto; hay algo que hace más grave mi perplejidad, es decir, mi necesidad de interrogación. Tengo que preguntarme y contestarme por las causas, sabiendo que éstas estarán en mi vida y en su calidad existencial, mucho menos desgraciada que la de millones de seres humanos, aunque pueda ser justo contemplarla hermanada con la de éstos y no con la de los vivientes socialmente afortunados.

Tengo que preguntarme también por el acontecer de mi escritura.

Pronto se me depara la evidencia de algo que, más que cualquiera otra circunstancia o razón, ha condicionado a una y a otra, a mi vida y a mi escritura. Hablo de la pobreza.

¿Deberé entender que existe y se valora una cultura que se genera precisamente en el interior de la necesidad y del cansancio y que conlleva rasgos de tipicidad, a la vez que existe y predomina una cultura que se desprende en modo natural de células familiares o sociales afortunadas, una cultura, esta segunda, que lleva consigo bibliotecas selectas, estudios avanzados y conocimiento numeroso de idiomas, pongo por ejemplo?

Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción.

Tengo que pensar que sí, que existe un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio; un algo que, de aquí en adelante, nombraré diciendo simplemente cultura de la pobreza, y que esta cultura es, de algún modo, diferenciable de la que prospera a partir de una situación privilegiada.

Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy más que un caso mínimo y ocasional. Mínimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera.

Es verdad que, en 1936, en mi casa había un solo libro en el que aprendí a leer. Quizá aquel libro no fuese una señal completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, tenía la intensidad y la atracción de ser un libro de poesía escrito por mi padre. Es verdad así mismo que mi primera información sobre la vida civil consistió en advertir la horrible represión en el barrio más tristemente obrero de León, y es verdad también que, al día siguiente de cumplir catorce años, a las cinco de la mañana, yo estaba cargando carbón en la caldera del extinguido Banco Mercantil y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del día anterior, inclinaba más de la cuenta su cabeza sobre una máquina Singer.

Pero, dentro de la cultura de la pobreza, ¿quién soy yo al lado de un François Villon, de un César Vallejo o de un Miguel de Cervantes?

Miguel de Cervantes, para permanecer en la vida, tenía que ofrecerse a la muerte, vender su sangre en el mercado de las grandes empresas negociadas a la contra entre los poderosos y extender su mano ante estos mismos mendigando auxilios; no pudo hacer lo que antes llamé "estudios avanzados", no sabía latín ni cursó en la universidad; y quizá hubo de mirarse a sí mismo con dolor o con desprecio en razón de alguna negra personería y del escondido comercio que de su cuerpo habían de hacer sus hermanas.

Yo quiero decir algo sobre la obra creativa de Cervantes considerando que fue hecha, precisamente, desde la pobreza. En modo general, se ha considerado la presencia de esta pobreza en su vida, pero quizá no se ha estimado como causa de peculiaridad en su obra.

Cervantes, pensando en su escritura estrófica, sabiendo o no sabiendo lo que decía, hablaba con pesadumbre de "la gracia que no quiso darme el cielo". Sin embargo, fue él quien encendió la poesía -digo la poesía- en el interior del discurso narrativo y dio cuerpo a las revelaciones quizá más bellas, más increíbles y ciertas, surgidas de la lengua española.

Cervantes, en el capítulo XLVII de la primera parte del Quijote -cito abreviada y fielmente- dice que " .... la escritura (...) de estos libros da lugar a que el autor pueda mostrarse épico, lírico, trágico, cómico, con todas aquellas partes que encierran en sí las ciencias de la poesía...". ¿Manifestó aquí una lucidez transitoria? Porque también es cierto que, en algún otro momento, llegó a decir (cito según Vicente Gaos) "que su único propósito era el de combatir los libros de caballerías". Es este un tópico razonable pero irrelevante. Bien pudo Cervantes concebir su obra como un irónico y melancólico artefacto, beligerante frente al palabrerío y la imaginería vacua de aquellos ya periclitantes libros, pero esto no pudo y no puede ser todo.

El conocimiento vacilante que tiene Cervantes de la que es, en mi convicción, radical esencialidad poética de su obra prosística mayor, se corresponde, poco menos que punto por punto, con el "no saber sabiendo" de San Juan de la Cruz, que estaba poseído por una inocencia análoga: creía que estaba hablando únicamente de la experiencia mística, pero también estaba definiendo, con una precisión hasta ahora insuperada, la experiencia poética.

He dado en San Juan de la Cruz; no puedo pasar por él de cualquier manera. Haré un inciso que no será una desviación: también él pertenece a la cultura de la pobreza.

Juan de Yepes era hijo de unos muy humildes tejedores y, socialmente, un villano. Torpe en los oficios, parece que fue hábil -le adiestraría la caridad- en el cuidado de los sifilíticos. Sufrió hambre, cárcel y torturas, y padeció el temor a la Inquisición. Sí estudió, brevemente, latín y filosofía, pero su saber más real surge de la lectura alucinada del Antiguo Testamento, en particular del Libro de Job y del Cantar de los cantares, así como del conocimiento, incompleto e igualmente alucinado, de la mística sufí.

Vuelvo a Cervantes. Matizando el que he llamado "conocimiento vacilante" de la naturaleza de su propia obra, doy en otra hipótesis de Gaos, quien dice de Cervantes y del Quijote que "cuando empezó a escribirlo, no tenía idea cabal de lo que se proponía". Esta noción de la obra "inconsciente" es bienvenida por numerosos eruditos. Yo la comparto con serias reservas; no comparto las razones profundas de la motivación: yo entiendo que no es exactamente inconsciencia, sino que se trata de la inocencia presente en grandes poetas, y en otros no tan grandes, que es asimilable, insisto en ello, al "no saber" postulado por Juan de la Cruz.

Hay un juicio de Ortega y Gasset que mucho me importa, aunque sea por motivos que Ortega no vio o no quiso ver. Cito abreviadamente: "No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas al sentido universal de la vida sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos (...) indicios (...) para su interpretación". Habla de un texto hermético. Preferiría que pensase en un texto inmensamente abierto. En cualquier caso, sabiéndolo o sin saber que lo sabe, Ortega alude al pensamiento poético ya en su modernidad.

La aseveración de Ortega me hace pensar en los inicios de tal pensamiento; en Garcilaso, de quien un coetáneo -creo que Castillejo- decía que sus versos eran "tan oscuros que había que entrar por ellos con antorchas"; en Góngora; en los vanguardismos inscritos en la Generación del 27; en las tendencias iberoamericanas predominantes en el siglo XX y en el ahora mismo. Sin embargo, no me hace pensar en el realismo convencional, ornamentado o no, que aún circula y hasta predomina en el castellano, asistido por parte de mis coetáneos y por abundantes epígonos, aunque algunas opiniones críticas y, sobre todo, la decreciente adscripción de poetas jóvenes, empiezan a indicar una cierta "cotización a la baja". Este realismo se da también en Alemania, se manifiesta con mayor precaución en Francia y apenas tiene presencia en los restantes países y lenguas de Europa.

Yo respeto y disiento, a la vez, de esta extendida opción estilística, de este realismo vertido en un lenguaje meramente informativo al que dicen "claro" o "normalizado".

No seré yo quien olvide que se hizo moralmente presente en la España de la Dictadura, y sé que puede transportar buena voluntad en su tematismo social, aunque se dan casos en que se propone como simple divertimento. En mi opinión, aun cuando sean ciertas y progresistas sus causas morales, se atiene, sorprendentemente, a una especie de pensamiento y de lenguaje poéticamente reaccionarios. Cervantes -hay que decirlo aquí precisamente- "con su poder simbólico y sus escasos indicios para ser interpretado", está en el pensamiento poético y en sus equivalencias lingüísticas progresivos y progresistas, y está también en la tradición, porque la tradición es, a su vez, progresiva y progresista.

Quiero traer aquí una afirmación de un contemporáneo pleno, de José Manuel Caballero Bonald. Dice así: "... la poesía en prosa del Quijote tuvo un poder anticipatorio...". Sí; lo tuvo. Es relacionable, por ejemplo, con creaciones del propio Caballero Bonald, como Ágata ojo de gata, y, claro está, con la obra de Claudio Rodríguez, en su totalidad, o con la de Valente desde su juvenil madurez.

No proseguiré -por sabida, no parece necesaria- en la referencia nominal a mis coetáneos españoles a propósito de actitudes creativas que considero consecuentes o divergentes puestas en relación con las que Cervantes anticipa. Tampoco entraré en la escritura de creadores más jóvenes por considerar que su obra está aún abierta a una imprevisible evolución.

Cervantes es el origen de la novela moderna, y lo es porque instaló bien instalada la poesía moderna en el seno de la narratividad. Del don que él decía que le negó el cielo sólo cabe aceptar que se sintiese inseguro en relación con aspectos formales, evidentemente secundarios aunque fueran decisorios en el entendimiento que de la poesía se tenía en la época. Ciertamente, Cervantes no alcanzaba más que a componer, con una corrección que hoy llamaríamos "plana", dentro de los módulos versales. Hoy contamos ya con un nivel de información y de sensibilidad suficiente para saber que es insegura y precaria la identificación absoluta de la poesía con los procedimientos versales, y que la distinción entre verso y prosa es, a los efectos poéticos, poco menos que trivial. Los grandes creadores lo sospecharon pronto. Dice Fray Luis de León en De los nombres de Cristo, refiriéndose a la prosa: "Yo confieso que es nuevo y camino no usado por los que escriben en esta lengua poner en ella número, levantándola del decaimiento ordinario. El cual camino quise yo de abrir". De Fernando de Rojas a Valle Inclán, en el intermedio y en el después, bien clara tenemos la virtud prosística del número, virtud que avanza orientándose de las pautas métricas a las causas rítmicas.

En la creación de un universo en el que la poesía, disfrazada de "locura", atiende a lo Desconocido; en la transgresión, "no sabida" o sabida inconscientemente, de las pautas convenidas en sus días para la narratividad; en la figuración increíble y cierta, Cervantes impulsa la tradición en un sentido determinante de modernidad. Su poder anticipatorio consiste en la creación de claves liberadoras que, siglos después, serán activas en la obra poética (sigo insistiendo: poética) de un Kafka, de un Joyce, de un Faulkner y de otros muchos creadores importantes dentro y fuera de nuestra lengua.

Me interesa precisar aquí que el pensamiento específicamente poético se distingue del pensamiento discursivo, reflexivo o de cualquiera otra especie, en que procede de lo Desconocido -de lo desconocido incluso por el propio poeta- y en que lo revela; en que realiza lo irreal; en que puede crear lo que no existía; y en que se hace presente precisamente en un instante en que se produce la disolución de la normativa común del pensar. Una vez más, aquí, el "no saber sabiendo" de Juan de Yepes. Yo, en mi pequeñez, he argumentado en alguna ocasión "que no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias y ya escritas palabras". A Cervantes, en su grandeza, creo que le ocurría algo parecido.

Serían una conclusión y una simplificación poco meditadas decidir que en Don Quijote y Alonso Quijano, en la locura y en la cordura del uno y del mismo, no hay un trasunto, una creación autorreferente del propio Don Miguel; está ahí aun en el caso de ser un discurso inconscientemente activado, una emanación impensada de su vida.

Voy a ayudarme, en este punto, de alguien, lejano, al que también entiendo surgido de la cultura de la pobreza. Su vida se descifra en salarios escasos, en "una vieja casa de madera en Estambul" y en largos años de cárcel, exilio y enfermedad. Hablo del poeta turco Nazim Hikmet y de la primera mitad de su poema titulado "Don Quijote", que dice así:

"El caballero de la Eterna Juventud / obedeció, hacia la cincuentena, / a la verdad que latía en su corazón. / Partió una bella mañana de julio/ para conquistar lo bello, lo verdadero y lo justo. // Delante de él estaba el mundo / con sus gigantes abyectos, / y bajo él estaba Rocinante, / triste y heroico. // Yo sé / que una vez que se cae en esta pasión / y que se tiene un corazón de un peso respetable, / no hay nada que hacer, Don Quijote, / nada que hacer: / hay que embestir a los molinos de viento."

Se habla aquí de la apariencia de una sinrazón: "embestir a los molinos de viento"; se habla de una locura que cabría entender reducida a peripecia grotesca. Pero en la apariencia de la sinrazón palpita gravemente una verdad: "la verdad que latía en su corazón". Estamos ante un hecho poético.

Este hecho se da en el lenguaje de la falsa "locura" cervantina, en el lenguaje que sólo es ficcional en superficie, ficcional únicamente en relación con realidades objetivas que no han sido interiorizadas por el poeta, con significaciones meramente coloquiales o con las que, ahora mismo, están convenidas para la información mediática. Pues no; en el lenguaje poético, no: los molinos son gigantes, los gigantes son poderosos, su ejercicio es la maldad, y el Caballero de la Eterna Juventud, el abatido, nos revela que su infortunada verdad consiste en la causa necesaria de luchar contra esa maldad .

El lenguaje representativo de este ser y de este acontecer en poesía, yo lo advierto ligado a la cultura de la pobreza. La relación dialéctica entre el poder injusto y el sufrimiento está prácticamente en todas las "locas aventuras" que configuran el curso poético del Quijote. Es hondamente significativo que Cervantes, al cerrar este curso, nos ofrezca la pérdida de la locura como preámbulo de la muerte.

Si en aquellos días hubieran circulado criterios que lo hacen en la actualidad, Cervantes hubiera sido quizá motejado de manipulador de un lenguaje impropio, deducido, incluso, del irracionalismo, o de una escritura palabrera, gratuita e increíble.

La autoridad del Quijote ha permanecido, pero yo creo que el libro aún ha de ser mejor comprendido. La locura de Don Alonso es más que un recurso literario; es creación de la función lingüística que integra lo cierto en lo inverosímil, que hace suya y revela la verdad increíble, la verdad nueva y desconocida, propia e interna de una tradición decidida por la invención progresiva del pensamiento poético moderno.

Este pensamiento está habitado casi siempre por una extrañeza que no por "extraña" deja de ser una realidad intelectual plena, ni de estar presente también en el ánimo y en la sensibilidad, ni de ser abarcadora del nivel cognitivo que llamamos conciencia y de su contenido moral. El Quijote es un libro ligado al pensamiento y al lenguaje comunes tan sólo en zonas de superficie, en añadiduras "razonables" con las que, por boca propia, por la de Sancho o por la de algún personaje secundario, Cervantes (en el que aún habrían de pesar juicios y prejuicios) moteja de locura la verdad poética trasunto de si mismo y emanación de su propia vida.

No obstante, el libro lleva consigo la voluntad de crear placer, es decir, lleva consigo efectos en los que algo hay que se asemeja a una salvación, a una interrupción del dolor. Toda poesía, incluida la que se deriva del sufrimiento, de la crueldad o de la injusticia, está orientada a la creación de una forma de placer. Dice Aristóteles (al que cito por la edición trilingüe de Valentín García Yebra): "... no hay que pretender de la tragedia cualquier placer, sino el que le es propio...". La afirmación aristotélica del placer en la representación de lo terrible es una apreciación vigente en el ahora mismo.

Hasta aquí, he intentado demostrar que, desde la pobreza y a través de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el más importante en la lengua española, del pensamiento poético moderno y de su realización en el lenguaje. Nótese que no he entrado en el dislate de atribuir en exclusiva a la cultura de la pobreza la creación de tal pensamiento.

He acudido también al "no saber" de San Juan de la Cruz, interpretándolo como clave poética y como señal de pobreza (pobreza en el subsistir y en la sabiduría), y he traído una cita de Ortega, referida al Quijote, en la que me permito insistir aún más abreviada: " No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas (...) sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos indicios para su interpretación".

Quiere decir la reunión de las referencias a Juan de la Cruz y a Ortega, que la tradición poética, en su modernidad, depara textos difíciles; textos que conllevan verdades ocultas, que se revelan, sí, pero por medio de una semántica poética, ajena a la semántica informativa, privada la primera, según el quizá excesivo criterio de Ortega, de "indicios para su interpretación". Conviene recordar aquí el aviso de Eliot relativo a que "la poesía es la aprehensión sensible y directa del conocimiento", o, como yo me atrevo a decir, que la poesía es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad. En todo caso, Ortega no dice que el Quijote sea un libro fácil y realista, sino un libro difícil fundamentado en el poder de las alusiones simbólicas.

La poesía "cuyo género carece de nombre" (vuelvo aquí a citar a Aristóteles) puede implicarse en módulos poemáticos, pero también, con igual entereza y legitimidad, en cualquiera otro de los géneros literarios o en la trama de varios o de todos ellos, trama a la que alude Lázaro Carreter como peculiar de la escritura contemporánea.

Por no tener género, por no ser, en rigor, literatura, la poesía puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.

El "no saber" es natural en la creación que se desprende de la cultura de la pobreza. Es una suerte de pureza en la oscuridad del pensamiento, que podría ser anulada precisamente por el saber metódicamente adquirido. Nosotros, "los de la pobreza", no tuvimos libros, no fuimos a la universidad. Esta diferencia con los creadores cultos a partir de una situación social que pueda considerarse afortunada, no es, ni a favor ni en contra, una diferencia de grado cualitativo. Esta diferencia la procurará el talento.

Pero el individuo y, por tanto, el poeta, se realiza en la colectividad. Por esta indefectible circunstancia, toda poesía, aun siendo "irremediablemente subjetiva" (nos lo dice Sartre), es también siempre, en su significación última, poesía social. Puede o no llevar consigo convicciones ideológicas. Ante los poderes injustos, en los poetas de origen acomodado podrá darse la ideología solidaria; en los que se reconocen en la pobreza, será una manifestación de su vida desafortunada. Dicho más brevemente: hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza.

Ellos, los solidarios, pueden, por las causas ideológicas que digo, encontrar necesario manifestarse realistas y críticos, pero lo hacen -no sé si se dan cuenta- con el mismo lenguaje "normalizado" que adoptan los poderes injustos. Insensiblemente, se asimilan a tales poderes.

Es frecuente también la aparición de la ironía en aquellos cuya cultura no ha sido configurada por la pobreza. En nosotros ("los de la pobreza", los que nos hemos acercado al conocimiento de forma intuitiva y solitaria y los que, advertida o inadvertidamente, se han identificado con nosotros) la subjetivación radical y el patetismo resultarán naturales, y nuestro lenguaje no estará "normalizado" porque, aun amando la paz, el nuestro será un lenguaje poética y semánticamente subversivo. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento, y penetra, en modo imprevisible, nuestra conciencia lingüística.

Quiero dejar dicho que si Don Miguel de Cervantes resucitase o aún permaneciese físicamente vivo (¡qué disparate, por mi parte, cerrar este parlamento con tales fantasías!), estaría, pensativamente, cerca de nosotros.

He terminado con mis reiteraciones. He puesto cierta intención en acumularlas. Perdónenme.

Muchas gracias.

Antonio Gamoneda

 


Basilio Sánchez en Mundo en Verso: Capítulo primero de Las Obras del Tiempo
22 de abril de 2007


Basilio Sánchez protagoniza el Episodio 1º de Mundo en Verso

 

 



Una maldad
21 de abril de 2007

Fue en un bar de Mérida, dónde si no. Hablábamos en grupo acerca de poetas mayores y menores (ese pecado venal de la juventud no reprimida). Yo debía tener dieciocho años. Él, en cambio, tenía libros publicados, incluso buenos libros de poesía. Todavía los leo. En un momento dado, hablando de lecturas decisivas y maestros ocultos yo debí citar vehemente a José Ángel Valente. Al instante, tornóse cruel aquella mirada apaciblemente embriagada, miróme el bardo sanguinario, alzóse sobre mi minúscula talla de hombre inédito su certificado de propiedad, su irredento carnét de socio honorífico, privilegiado conocedor de la Gran Poesía hasta sus heces. Y allí quedó mi Heineken sobre la mesa, casi intacta y tan fría, desde luego, como aquellas últimas palabras de despedida.


Emociones
17 de abril de 2007

Hoy ha sido un día de ésos en los que uno siente circular la energía, cambiar invisiblemente el orden de las cosas, dictaminarse en los techos del mundo el sino de los próximos acontecimientos. Sucede dos o tres veces al año: una suele ser en junio, la otra a finales de año. Son corrientes de energía, premoniciones y deseos. Esta oleada no la esperaba. La gente está como loca, desplazándose de un lado a otro, agitando sus agendas, planificando delicadísimos horizontes de prosperidad o simplemente de continuidad. Algunos, los más insensatos, maquillan sus perfiles para la contienda electoral. Ruido de sillones. Dolor de cabeza. La mañana blanca, como un niño sin pecados.

He tomado un café urgente y sin galletas antes de una entrevista de negocios, luego me ha llamado Isabel Sánchez para invitarme a un "encuentro de coordinadores de clubes de lectura en un bosque" (¿a qué suena bien?), he escrito urgentemente un informe, he peleado por un lote de libros, he firmado -¡ay!- mi declaración de la renta.

Por la tarde he escrito un poema, he descartado dos y he corregido uno. 1-2+1: 0 vamos, ¡que me he quedado como estaba! Luego, durante un par de horas arreglando cosas, he bailado al ritmo de Guns N´Roses (Apetite for destruction), Black Crowes (Live... Freak ´n´roll), y he acabado balbuceando emocionado (y a martillazo limpio) ante la delicada perfección de una canción que siempre subestimé: Hotel California de los Eagles (sobre todo en la versión del Hell freezers over, del 94: una relectura soberbia). A las ocho (20´00 h. para los suecos) estaba ya en el Parador de Turismo para encontrarme con Basilio Sánchez y asistir a una lectura de sus poemas. Su intervención -no sólo los poemas- me ha calado hondo. Entre otras beldades, Basilio ha dicho que el poeta es alguien que duda. Me quedo con esta reflexión y con todo lo que encierra. Aunque ha habido mucho más.

Ahora estoy en casa preparando una ponencia. Hay una temperatura estupenda y entra olor a azahar por la ventana. Creo que le voy a dar un par de horas a un libro de José Antonio Marina y dos minutos escasos al último poemario de José Antonio Gonzalez-Iglesias, que me ha decepcionado un poco. Cosa extraña en un poeta que sigo desde hace años con una mezcla dulcísima de expectación y consuelo.

Hace un rato, del otro lado de las doce, cuando ya la suavidad de la noche se concentraba en dos cuerpos desnudos, ha habido también un descenso gradual a los territorios de la ternura y un silencio de fuego para el amor.

Escribo, pues, sin tener nada más que añadir. O tal vez sí:

-Gracias.


Escuchando:

Al di Meola: Consequence of chaos (2007)

Lee Ritenour: Overtime (2005)


Amigos
15 de abril de 2007

Han pasado tan sólo cinco meses desde nuestra mini-tourné y ya les echo de menos. A Chema, a Hilario y a Antonio. A sus amables personas, me refiero, que su poesía siempre está a mano, solícita y necesaria. Pienso esta noche en ellos y compruebo que ninguno de los tres ha perdido el tiempo. Desde entonces, Antonio ha publicado su mejor poemario, "Geografías" (Colección Abezetario), Chema ha visto sus magníficos poemas en prosa encerrados en un hermoso y sugerente libro: "De los espacios cerrados", Premio de Narrativa Breve Generación del 27. Pero ha sido Hilario quien ha conseguido el mayor logro de todos: ella vive en Soria y se llama Emma.

¡Brindo por vosotros, compañeros!


Escuchando:

Kroke: Eden (2006)

Mugar: Penn ar bled (2007)


Vuelta de Trujillo
11 de abril de 2007

Escuchando:
Varios Autores: 14 versiones de Have you ever seen the rain, tema original de Creedence Clearwater Revival. (Selección propia)


Hay instantes en que la vida nos sitúa en la estela de nosotros mismos. Éste ha sido uno de ellos. Rodeado por la tormenta, demorándome en cada charco, sintiendo que la vida puede ser como la soñamos, he celebrado esta lluvia de entonces.


Breve tratado de alquimia celeste
14 de abril de 2007

Tómese el disco OK Computer, de Radiohead (EMI, 1994). Púlsese el trak número dos. Escúchese lo más horizontalmente posible esa canción: Paranoid android. (No es esencial comprender la letra). Siéntase la música: guitarras, atmósfera, voz desangelada. Déjese que acabe. Vuélvase a escuchar. Tómese a continuación el disco Live in Tokyo, de Brad Mehldau. Seleccionese la pista número seis, la composición titulada Paranoid android. Es del todo imprescindible oscuridad, ausencia de estímulos, silencio. Ciérrense los ojos, por si acaso. Véase sólo música, destello, inspiración.

Reanúdese la marcha, si es posible.

Escuchando:
Radiohead: OK Computer (1994)
Brad Mehldau: Live in Tokyo (2006)


Declaración
13 de abril de 2007

No me gustan los escudos, ni las banderas, ni los himnos. Detesto el sonsonete de la Ley cuando beneficia al más fuerte. Odio abiertamente la guerra, cualquier guerra. (También las del amor). Pero daría mi vida, o mataría si fuera preciso, por el bien común de una palabra dicha entre las gentes sencillas, compartida como un pan sobre la mesa, libre, universal, solidaria.


Manifiesto
12 de abril de 2007

Los representantes de las asociaciones y federaciones de usuarios, consumidores, empresas y profesionales, en representación de los ciudadanos y organizaciones que han firmado y suscrito el manifiesto de la plataforma todoscontraelcanon.es

EXPONEN:

1º Que con motivo de la aprobación de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual y ante los cambios introducidos en esta ley a su paso por el Congreso de los Diputados, el nuevo texto da vía libre al establecimiento de un nuevo Canon para los soportes digitales (Canon Digital)

2º Que un amplio colectivo de ciudadanos, asociaciones profesionales y entidades representativas de usuarios, empresas del sector de las tecnologías de la información, telecomunicaciones e Internet, reclaman mayor transparencia hacia el consumidor en este pago que encarece de forma indiscriminada los productos y servicios, y reafirman su posición en contra del Canon Digital que perjudica el desarrollo de la Sociedad de la Información y a la competitividad de nuestra economía.

3º En concreto, estas organizaciones manifiestan el rechazo a gravar los soportes, los equipos o redes y la tecnología en general con cánones, cuyos beneficiarios sean un sector económico o una actividad de intermediación específicos. Contraviene al interés general, ya que ello conlleva que cualquier colectivo ó sector que se vea afectado por un cambio tecnológico pueda reclamar un canon similar sobre la tecnología que ha provocado este cambio, e impide el desarrollo de nuevos modelos de negocio.

4º Que Internet propicia un cambio de modelo, con canales de distribución alternativos a los modelos tradicionales. Un canon no debe proteger un canal frente a otro, y la evolución al mundo digital desde el analógico debe permitir que la gestión de derechos pueda realizarse por otros métodos distintos al canon, una medida que no soluciona el problema de fondo y legitima, de alguna manera, la propia descarga ilegal de música u otros productos culturales.

5º Sin duda debe cobrar por su trabajo quien tiene derecho a ello; deben pagar por un servicio quienes deben hacerlo, y conviene que todos utilicen las nuevas tecnologías, para evitar que aumente la brecha digital y que nuestro país avance al ritmo de los países de nuestro entorno.

6º Todos los elementos que intervienen en las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC): soportes, equipos y redes de telecomunicaciones, sirven tanto para los contenidos que tienen derechos (copyright) como para los que están libres de ellos (dominio público, copyleft, creative commons, etc.) y por tanto, si se grava de forma indiscriminada, se penaliza (en beneficio de unos pocos) a todos los usuarios. En este momento, además, la mayor parte de los contenidos que circulan por estos soportes son de caracter privado y no tienen derechos (i.e. voz, correo electrónico, navegación) o datos que, además, son de naturaleza privada.

7º Un canon introduce una múltiple imposición, ya que se pagan los derechos al comprar o adquirir el contenido, y se vuelve a pagar por el hecho de almacenarlo en un dispositivo, o de moverlo a través de una red de telecomunicaciones. El canon, como también se ha demostrado con el Canon Analógico utilizado en los CDs y DVDs, no erradica, en ningún caso, la piratería o el ‘top manta’, y en algunos casos, incluso la incentiva, al incrementar el coste de los soportes, y propiciar que la compra de CDs, como otros servicios de Internet, sean deslocalizados a otros países que no tienen estos gravámenes.

8º Por otro lado, las organizaciones firmantes quieren también mostrar su preocupación por cómo determinados agentes presionan públicamente, en los medios de comunicación, y a todos los grupos parlamentarios, pretendiendo que se regule a favor de gravar cánones a soportes, equipos, redes de telecomunicaciones o accesos a Internet, e intentan criminalizar al usuario y proveedor de las nuevas tecnologías, de forma sistemática e indiscriminada, al equipararles con delitos como la piratería o el ‘top manta’.

9º Los firmantes, expresan un total respeto por la propiedad privada, y por los derechos de los autores de contenidos cualquiera que sea su origen (texto, audio, video, fotografías, etc.), y su máxima disposición a mejorar la colaboración con las autoridades judiciales y policiales, dentro de la regulación que se establezca, con las administraciones públicas, para la resolución y el esclarecimiento de aquellas actividades delictivas que se puedan producir en torno al mal uso de las TIC, de forma y fondo debidamente armonizados con la legislación europea.

10º Cada vez son más agentes los que aprovechan las características que aportan las TIC para facilitar el acceso y la promoción de sus contenidos, y se entiende por ello que la industria de los contenidos está en proceso de adaptación a esta nueva realidad. Existe un número creciente de experiencias que demuestran que los usuarios de las TIC están dispuestos a pagar cuando se les ofrecen productos atractivos y novedosos, por lo que la industria y el sector de los contenidos tienen casos de éxito basados precisamente en el uso de las TIC.

Adicionalmente, estas organizaciones piden un debate activo para la búsqueda de soluciones sostenibles, acordes al signo de los tiempos, en aras a la equiparación española a los parámetros de uso de las TIC, desarrollo de Internet e índices de productividad con los países del entorno.

Por todo ello y con objeto de clarificar y poder dar una respuesta adecuada a la sociedad en general y a los firmantes de este escrito en particular Subir

SOLICITAN:

1º Que se de a conocer este escrito a todos los estamentos que pueden influir en la legislación relativa a los derechos de Propiedad Intelectual (LPI) para que las reflexiones que en él se incluyen, sean tenidas en cuenta en los debates que con motivo de la tramitación de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual se estan produciendo tanto en España como en el resto de Europa.

2º Que se impida el pago de un canon indiscriminado en todos los equipos y soportes informáticos y de telecomunicaciones.

3º Que la recaudación del canon como compensación del perjuicio que sufren los autores cada vez que se copia su obra se realice exclusivamente por aquellos que adquieren este derecho, gravándolo únicamente la venta al público de sus obras. De esta forma paga el canon quien adquiere el derecho y lo percibe directamente el autor o el propietario del la obra que se comercializa.

4º Que en cualquier caso si se regula la imposición de cualquier canon y en aras de una mayor transparencia y garantía tanto hacia el consumidor final como hacia los destinatarios de la recaudación, los firmantes de este escrito solicitamos:

4.1 Participar activamente en la fijación de las cuantías y soportes sujetos a canon.

4.2 Que se limite por la cuantía máxima del canon en proporción al precio de coste del producto que vaya gravado con dicho canon.

4.3 Que se recoja la obligación de informar al consumidor en relación a lo que paga por ese concepto de derechos de autor y quien cobra dicho canon.

4.4 Que se prohíba la doble, triple o más imposiciones que se producen por efecto del canon al pagarse en varios dispositivos y soportes que intervienen en la realización de una sola copia.

4.5 Que se elimine la incompatibilidad entre las medidas restrictivas para la realización de copias privadas con la remuneración del canon a dichos soportes.

4.6 Que se exima de su pago a todos aquellas organizaciones Administrativas, Asociaciones, ONGs y colectivos así como empresarios y autónomos que no hacen uso de los soportes y equipos para almacenar contenidos con derechos de autor.

4.7 Que la recaudación de ese Canon se realice y distribuya por la propia Administración para:

4.7.1 Garantizar la transparencia, el cobro y el posterior reparto a sus destinatarios

4.7.2 Garantizar las labores de inspección de libros y contabilidad que actualmente tienen facultadas las Sociedades de Gestión de Derechos de Autor a los sujetos obligados de repercutir dichos cánones.

4.8.- Que se habiliten organismos de arbitraje que permitan resolver las controversias que se planteen en relación con el cobro/pago de este canon sin necesidad de recurrir a la Justicia Ordinaria y que se obligue a someterse a los mismos a las entidades responsables de su cobro.

Más información: www.todoscontraelcanon.es


Después de un día de trabajo
11 de abril de 2007

Hay que tener mucho miedo para escribir bien.
Vicente Núñez


Después de un día de trabajo, atendiendo al desorden de mi vida, transportando documentos, catalogando instantáneas de rutinaria obediencia, cobijándome de la lluvia y las palabras, leyendo a Cortázar (Historias de cronopios y de famas, que un frívolo anuncio de televisión ha vuelto a poner en mis manos)... después de un día de trabajo, digo, aún soy éste que prepara la cena y bendice el calor de los suyos, la espalda mensajera donde repito, como un salmo, las bienaventuranzas del amor. Soy éste que en medio de la noche, cuando ya el cansancio se revela necesario, aún se revuelve en la sábana inmóvil, abandona el lecho y titubea en lo oscuro para abrazar, de nuevo a solas, el sudor de las palabras.

¿Para quién? No importa. Aprendiendo. Aprendiendo...


Odio
10 de abril de 2007

El hombre avanza tranquilo por la calle. De pronto se retuerce levemente, se estira y como quien lanza una jabalina, desprende un súbito salivazo. Me lo quedo mirando con cara de repulsa. Se percata. Baja la mirada al pasar a mi lado. Odio a la gente que escupe al suelo. No puedo evitarlo. No es sólo asco, sino una repulsa más honda. Escupir a la tierra es un agravio sólo semejante a renegar del alimento o maldecir al padre. Es invocar la lágrima a la inversa: si aquélla se duele del mundo y es propicia a la emoción, ésta blasfema contra el mismo suelo, contra la tierra yerta que obstinadamente acoge la derrota del hombre. Porque escupir es, en efecto, otra forma de ahogarse. Y a nadie le hace gracia pisar el efímero cadáver por entregas de un hombre ahogado.


Un libro: "Sílabas negras", de Antonio Gamoneda (Ediciones Universidad de Salamanca, 2006)
Un disco:"Somewhere else", de Marillion (EMI, 2007)


Instrucciones para llorar
10 de abril de 2007

"Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.

Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.

Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos".

Julio Cortázar
Historias de cronopios y de famas (1962)


A disolverse
9 de abril de 2007


De sentido común
8 de abril de 2007

"Una gran parte de nuestra ciudadanía -tengo para mí que es una mayoría clara- deplora profundamente lo que está sucediendo en la vida política española. No puede expresar con claridad y con fuerza ese sentimiento porque, de un lado, la estructura de la sociedad civil es todavía pobre y de otro por el comportamiento sectario de los medios de comunicación. Pero que nadie piense que lo que reflejan esos medios define la auténtica realidad del país. Sería un grave error.

La dialéctica cada vez más agresiva y vociferante del PP y del PSOE, además de molesta y aburrida, es injustificable y realmente peligrosa. La polarización está creciendo y desarrollándose de forma incontrolada desplazando a ambos partidos a sus ideologías y actitudes clásicas y extremas, eliminando o silenciando a los moderados, simplificando de forma grosera y aún ridícula sus mensajes, reviviendo ensueños y fantasmas históricos, sembrando y recogiendo odios de una intensidad desconocida y aplicando la doble moral de forma automática sin el menor pudor, con una dolorosa desfachatez. Por su parte, los medios de comunicación participan en estas pendencias y desencuentros con mucha más pasión y sectarismo que los propios partidos combatientes. Se deleitan, se regodean en ello. Arriman el ascua a todas las sardinas propias o ajenas y desvelan sin cesar -como si se tratara de programas de corazón- nuevas causas o razones para el divorcio y el enfrentamiento.

La pasión por la verdad, por lo justo y por lo objetivo, lisa y llanamente, se ha esfumado. A nadie le interesa ya la información real, la información a secas, sino los análisis más envenenados, más ofensivos, más descalificadores, y con preferencia especial, los más groseros. Es ahí donde combaten plumas y mentes que hasta hace poco tiempo parecían llamadas a tareas más nobles, incluyendo la de la defensa de la libertad de expresión que ha desaparecido de la escena. Lo que agrava esta situación es que ni los medios de comunicación, ni los partidos políticos toleran la más mínima neutralidad ante el conflicto. No aceptan, en ningún caso, las críticas constructivas por constructivas que sean y aún menos la moderación o ponderación en el juicio. La opción es muy simple: o se está con ellos del todo dándoles la razón absoluta o se está contra ellos y se pagan -como ya saben algunos- las consecuencias.

Aunque lo parezca, la descripción anterior no es una parodia. Es de hecho una descripción muy suavizada de una realidad que, en opinión de los propios políticos, no sólo no mejorará sino que puede ir empeorando hasta que tengan lugar, por de pronto, las próximas elecciones municipales y autonómicas y, luego, las generales. La sociedad civil tiene que evitar que se cumpla este pronóstico sencillamente desolador. Vamos a tener que insistir seriamente en las siguientes ideas:

- La radicalización artificial y sistemática como táctica o estrategia para alcanzar o defender el poder es una práctica inmoral y ofende a la ética política. No es, en ningún caso, un derecho democrático.

- La radicalización no es un ejercicio sin consecuencias. No es algo gratuito. Daña la imagen positiva del país y genera altos costes económicos, tanto visibles como invisibles, como consecuencia de la creación de climas de riesgo o inseguridad.

- La radicalización carece de toda justificación y contrasta brutalmente con el buen comportamiento de otros estamentos en el mundo profesional y cultural donde se sigue operando con criterios llenos de sensatez. El caso más singular es, sin duda, el del diálogo social en donde los sindicatos y las organizaciones empresariales están dando un esplendoroso ejemplo de convivencia civilizada y eficaz siendo, como son, esencialmente plataformas reivindicativas y defensivas de intereses.

- La radicalización política impulsa y fomenta la radicalización de otros estamentos y tiene una especial incidencia en un estamento como el judicial, lo cual genera una profunda inquietud en la opinión pública.

- El derecho a discrepar radicalmente no es un derecho absoluto. Hay temas en los que, al estar afectado el interés colectivo de una forma directa, clara, intensa y dramática, ese derecho a discrepar desaparece en su integridad. Hay varios temas en los que se aplica este principio, pero en estos momentos hay que destacar el de la lucha antiterrorista: en este caso, el derecho a discrepar se transforma en una obligación de consensuar que no admite excusa alguna. El PP y el PSOE y los demás partidos políticos tienen que sentarse ya - mañana sería demasiado tarde- a negociar una salida a la situación actual, incluyendo entre los acuerdos el relativo a la despolitización y a la unificación de las organizaciones de apoyo a las víctimas del terrorismo, que se han radicalizado aún más que los propios partidos políticos, con todo lo cual se está logrando que en estas aguas revueltas acaben ganando sólo los terroristas y se perjudique sólo a las víctimas. Es un fracaso verdaderamente perfecto.

España se ha enriquecido mucho en los últimos años y lo ha hecho en todos los sentidos. Se ha enriquecido, sin duda, económicamente, pero también en cuanto a valores democráticos y en cuanto desarrollo sociológico, todo lo cual ha aumentado a su vez la capacidad para la objetivación y la crítica. Esas gentes lo que detectan ahora es un riesgo cierto de que todas las riquezas y capacidades que se han venido acumulando puedan ponerse en cuestión y en peligro por la irresponsabilidad de unos pocos. Y no lo van a aceptar. No podemos seguir así. No podemos levantarnos todas las mañanas con la misma cantinela cansina. Necesitamos ver y sentir un poco de racionalidad y de sensatez y, aunque sea soñar, un poco de idealismo, un poco de grandeza.

En todas las encuestas que se vienen publicando se confirma la baja credibilidad de la clase política (siempre es la última de todas las instituciones) y el desinterés creciente por su función, un desinterés que afecta especialmente al mundo joven. Nuestros políticos no dan importancia alguna a esas valoraciones e incluso las menosprecian y ridiculizan. Pero hacen mal. En algún momento tendrán que sentarse a pensar cómo defender y justificar su propia existencia en esta sociedad. Tienen que apresurarse, por de pronto, a eliminar el riesgo de que la sociedad les vaya colocando poco a poco, de una forma insensible, en un «ghetto» (así lo hace con frecuencia la italiana) para aislarles de la vida normal y evitar sus efectos nocivos. No es una amenaza. Es sólo una advertencia".


Antonio Garrigues Walker
Jurista


La bida es vella (versión Woddy Allen)
7 de abril de 2007

"El director de cine Woody Allen ha ofrecido al actor Joan Pera salir en su nueva comedia, que rodará en Barcelona este verano, y aparecer así en pantalla tras más de dos décadas doblando al actor y director neoyorquino al castellano y al catalán".

(Europa Press)

¿Por qué no?
Woody Allen, un cachondo mental.



Anoche no soñé
7 de abril de 2007

Juro que era de madrugada y que Ángel Chanquet no paraba de repetirme: "La pluma embota a la danza". Fue anoche, en el "Castu", en Trujillo. Eso decía, el tío: "La pluma embota a la danza". No sé por qué, ni a qué tantas veces. Pero lo más curioso, lo verdaderamente digno de ser contado, es que anoche yo veía -clarísimo- que la pluma, en efecto, embota a la danza.

Escuchando:
Marc Ford: Weary and wired (2007)
It´s about time (2004)


La mejor compañía
6 de abril de 2007

La relectura inexcusable de La tercera mentira de Agotta Kristoff (para entender la formidable arquitectura de sus tres primeras novelas), un último relato de Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg, una antología de Sánchez Rosillo, unos versos de Fernando Merlo para compensar ¡y hasta un diario de José Luis García Martín! Pero sonó el teléfono antes de que abriera la mochila.

Uno no puede resistirse a la llamada de la tribu.



Moraleja: la mejor compañía es siempre un amigo. Incluso sobrio.


Tiempo #2
4 de abril de 2007

¡Que llueva, que llueva
la Virgen de la Cueva!


Tiempo
4 de abril de 2007

Frente a mi mesa de trabajo hay siempre tres relojes: uno, el del maldito ordenador, minucioso y fantasmal: sigue contando las horas aún cuando la máquina está desenchufada. Indemne a formateos y cambios de estación, es el primero en avisarme de la puntuales floraciones y los estados del cielo. (Hoy amenaza lluvia). Otro, es un aparatejo que me regaló mi suegro, uno de esos relojes de mesa sincronizados en Suiza pero con aspiraciones de campanario placentino. Miedo me da torcarlo. El tercero es el reloj del móvil, otro insomne, imprescindible instrumento de precisión demoníaca que calla porque otorga. Así los tres me miran escribir. Indolentes a la mala prosa y a la buena, a la emoción de Miles Davis y a la sangre de Panero, a los motivos de mi silencio tantas noches leyendo bajo la lámpara y a mi ahogada -en fin- urgencia de cada día.

Me divierte contemplar sus abnegados esfuerzos, su maquinal prepotencia ahogada en el fracaso: ninguno de los tres marca la misma hora.

 


Remake
3 de abril de 2007

La paulatina deshabitación de los amaneceres fue dando al lugar su transparencia definitiva.

Los teólogos advirtieron este hecho al sostener, la última tarde, la incolora palpitación de un ángel aplastado en la página primera del Apocalipsis.

 

de A vista de las aguas

El blog permite la correción automática de los textos y yo aprovecho estas ventajas de la tecnología para birlarle al medido azar de la imprenta algunas toses caprichosas, del todo ajenas a la tos más áspera y cicatera del enfermo, que es el autor. Quiero decir: que iré corrigiendo sobre la marcha algunos viejos textos como éste, de A vista de las aguas (poemario semi-inédito, por cierto), al que le he cambiado el final. Como el ocioso lector irá descubriendo, no se trata, en realidad, de erratas, sino de nuevos giros, pequeñas vueltas de tuerca a lo ya escrito. Vano esfuerzo del que no supo emplear la palabra adecuada. Y tras ella sigue.

Ilustración del ángel: Antonio Ruiz Ayuso


El poema de Marieta:
2 de abril de 2007



Cuando viene la luna
se esconde en tu cuna
mi primita de Panamá
es preciosa como mamá.
Se llama Marcela
le gusta la luna llena
cuando crezca será una niña buena.
Y crecerá y crecerá
y crecerá y estudiará.
Y como es de otro país
nunca se hará pis.

Marieta, 5 añitos



Poética del asueto y la ciudad, por Zanasis Jatsópulos
2 de abril de 2007

"Los días de asueto -las mañanas de los días festivos, el asueto de los sábados- son las ruinas de la vida cotidiana. Allí, entre las ruinas, cuando se posan el polvo y el murmullo de los días, el tiempo adquiere sentido de repente; un silencio que dicen que es la guardia de honor de la vida verdadera.
A la luz de los días de asueto, la ciudad emerge en otro espacio, se filtran de otro modo sus ritmos. Todo se muee lentamente, en otros tonos. Sonidos discretos, se condensan de modo diferente a cada hora, a cada instante. Las combras cincelan de otra manera los rostros. La ciudad amortiza su nombre práctico con una muerte de la que renace igual. Disloca su vida y su botín. Engulle como en sueños, entonces, su universo y confiesa con un guiño su motivo.
Su motivo: el hombre, que no ha tomado medidas para encontrar de nuevo su medida, se encontrará desnudo de nuevo en el aullido. Es el fruto poético de la ciudad, la poética de la impudicia. El hombre, su arrogante creador, de uevo en su lugar, a la escala que le corresponde. Brillará en amarillo apagado la curvatura de su distancia a la tierra, y se verá reducido por la creación a sus proporciones. Pues la creación conducirá finalmente a su creador a través de sucesivas catástrofes y elucidaciones, de un modo que sólo la poesía sabe y puede, a sus verdaderas dimensiones.

Zanasis Jatsópulos
de Verbos para la rosa (Esbozo de poética)

Traducción de Vicente Fernández González
Miguel Gómez Ediciones, Málaga 2002


Secreta
1 de abril de 2007


 

Carmen Nubla recita el poema Secreta de Daniel Casado

 

 



Meme literario de los...
29 de marzo de 2007

Recibo de Jose Manuel Díez, Ismael Rozalén y Miguel Ángel Lama la invitación a participar en esto del Meme literario. Veo que en pocos días ha cundido el ejemplo. Bien, intentaré estar a la altura. En mi caso, de las dos columnas de libros que pesan sobre la mesa (una siempre de poesía; otra para todo lo demás) algunos títulos no superaban la página 139 y los que la rebasan -Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, El laberinto sentimental de Marina; Dos ciudades de Zagajewski o el tomo de Claus y Lucas, las tres novelas de Agota Kristof- no aportan gran cosa sacados de contexto. Así pues, he buscado a conciencia una página 139 interesante. Me he decantado por ésta, del inmortal Pessoa:

"Entiendo que viaje quien sea incapaz de sentir. Por eso son tan pobres siempre, como libros de experiencia, los libros de viaje, valiendo tan sólo lo que valga la imaginación de quienes los escriben. Y si quien los escribe tiene imaginación, tanto puede encantarnos con la descripción minuciosa, fotográfica a modo de estandartes, de paisajes que imaginó, como con la descripción, forzosamente menos minuciosa, de los paisajes que creyó haber visto. Somos todos miopes, excepto para dentro. Sólo el sueño ve con la mirada"

Bernardo Soares, Libro del desasosiego
(Acantilado,
Barcelona, 2003)


Pues ahí queda este párrafo, lanzado al estanque verdinegro de la blogsfera cual báshico, sáfico y seráfico anfibio. Ahora, invito a participar a Jesús García Calderón, Sara Roma y Gatito Viejo. Ánimo, camaradas.

Por otro lado, esta mañana, tras hablar por teléfono con José Manuel Díez y antes de saber bien qué diantres era este invento, pergueñé frente al ordenador el siguiente poema gimnástico-soneteril. Como el término "Meme" me-me suena a mariconada post-dadá, se me fueron afilando los colmillos a medida que iba rimando:



Meme s´il vous plait

Que otro asuma el testigo del improbable azar,
a ser posible un novato del meme s´il vous´t plait literario,
y juegue a desprenderse de un párrafo arbitrario
mas luego brinde, repentina, la savia del manjar.

La página, se ha dicho, ha de ser ciento treinta y nueve,
del libro que se quiera del ancho estravagario,
y así resulta que en mitad del lúcido inventario
torpes quiebros han querido que el mío fuera breve.

¿Qué hacer? ¿Cómo arreglarlo? ¿Qué gato dar por liebre?
Los hados han dictado pasar de la poesía
¡que en libros de poemas cien son ya descortesía!

No escurro, empero, el bulto, y aún espero se celebre
esta estrofa de un tal Borges que ya daba por perdía:
"En qué reino, en qué siglo (...) en qué secreto día..."

(Mas guárdenme el secreto: es la ciento... ¡treinta y siete!)

 





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