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Las canciones de mi vida. I. Rocinante
29 de julio de 2007


Rocinante, de Asfalto
Del álbum Asfalto (Chapa Discos, 1978)

Rocinante, sin duda. Dejando al margen motivos sentimentales (uno ha sido consciente de ser niño con esta canción), la audición de Rocinante provoca al instante una mezcla de nostalgia y admiración. Pocas canciones tan hermosas, tan delicadas y a la vez tan sólidas, construidas para quedar en la memoria a la primera escucha, sin ceder a la simpleza ni a la obviedad. El tono épico de esta composición sería a partir de entonces la particular marca de la casa de Asfalto, que tras este primer disco deambularon con desigual fortuna entre el rock sinfónico de finales de los 70 (Ahora, Déjalo así), el rock duro español de los 80 (Más que una intención, Chronophobia... 1983-87), la canción urbana (El planeta de los locos, 1994) e incluso el pop de diseño (Sólo por dinero), sin perder nunca su identidad y su magia.

En este primer disco de los madrileños, encontramos junto a Rocinante, la que es, sin duda, otra joya de archivo de aquella mítica grabación: Días de escuela, un documento sonoro con un fuerte carácter generacional debido a su letra, que rememora los lejanos días de colegio a través de imágenes irremplazables: "el estrecho bigote de don ramón" "la leche en polvo y el queso americano" "la estufa de carbón, que no calienta ni a dios"). Ninguna de las dos fue single en su día, pero inmediatamente fueron reclamadas en los directos de la banda por el fervor de un público que sentía esas letras.

Asfalto, cómo no. El primer aldabonazo del Mariscal Romero con Chapa Discos, la grabación histórica, la disolución tras el disco y el monumental revuelo, la creación de Topo, los otros Asfalto... en fin, mucho ha llovido desde entonces. Hoy las dos partes de aquella formación primigenia (José Luis Jiménez y Lele Laina, por un lado y Julio Castejón por otro) interpretan por separado ésta y otras canciones de la mítica banda madrileña. En You Tube se puede ver esta entrañable interpretación de Castejón con la acústica, en plan cantautor. La voz de Julio conserva, pese a los años, el timbre amable de entonces, de siempre. La letra, en su simpática invención llega a tocar lo tierno. Ese "Abre tus alas, al vientoooo..." lo hemos cantado muchas veces en casa, en el coche, entre amigos.

Un momento para la nostalgia, sí, pero también para reinvidicar canciones con la calidad (en sus letras y su música) que nos enseñaron algunas bandas rockeras de los setenta y ochenta en España. Justo en medio de aquella Movida "promovida" de la que hoy sólo se cuenta la mitad.

 

Julio Castejón, alma mater de Asfalto, interpretando Rocinante.

 

ROCINANTE
(José Luis Jiménez, Lele Laina, Julio Castejón, Enrique Cajide)


Atravesé la eternidad
y descubrí, tras de una nube, alguien.
Un caballo con alas viene hacia mí:

-¿Quién eres tú?
¿Qué haces aquí?
- Has de saber que yo soy Rocinante,
vivo alejado, el coche me desplazó.

Don Quijote me abandonó
cambió su lanza por un tractor, harto ya.

Pobre Hidalgo, cómo luchó
quiso cambiar el mundo por sus sueños
no comprendieron, se rieron de él.

Dulcinea le convenció
con Sancho Panza,
montaron un negocio:
una tienda de accesorios para el tractor.

Don Quijote me abandonó
cambió su lanza por un tractor, harto ya.

Hiciste bien en quedarte aquí
en este valle de paz
todas las cosas que allí ya no están, acompañan mi soledad
todo lo bello lo he visto aquí, no necesitas más.

Tal vez quieras venir conmigo
en este viaje infinito
vénte conmigo, buen Rocinante, a descubrir lo eterno.
Bate tus alas al viento,
iré contigo más allá...

 

Información sobre Asfalto:
www.grupoasfalto.com

P.D: Un abrazo, Julio, desde Extremadura.


Nuevo meme
28 de julio de 2007


Cinco cosas que no hago nunca:
Ir a un partido de fútbol. Probar el gazpacho. Aburrirme. Recitar de memoria. Escupir al suelo.

Cinco cosas que hago diariamente:
Leer. Escuchar música. Empezar el periódico por la última hoja. Fumar... Escribir.

Cinco cosas que me gustaría hacer:
Cantar. Escribir como Leopoldo María Panero. Llorar de vez en cuando.
Perderme en Marruecos. Empezar a comprenderme.


Elogio de la chapuza
27 de julio de 2007


"Dos cargueros han chocado esta misma mañana en aguas de Japón" dicen por la tele. Miro las imágenes y, en efecto, hay dos enormes buques empotrados en mitad del ancho océano. Qué chapuza -pienso-, ¡mira que chocar entre tanta mar! Sin embargo, al instante, intuyo que existe algo más -una razón más alta que las estrellas- que burla sin esfuerzo los radares, hace enloquecer todas las brújulas y permite la casualidad de un beso transoceánico entre buques de distinta bandera. Es, en efecto, el encuentro de dos estrellas, su vibración conjunta en el centro mismo del error, esa región que concierne sólo al Hombre. Por eso la fatalidad -la cara oscura de la casualidad- acaba invadiendo tarde o temprano nuestra órbita, la del cálculo, la de lo exacto, la órbita de lo imprevisto, para demostrarnos que en cada cosa y ser existe un inequívoco azar. Y que nuestra torpeza es justamente nuestra mejor aliada. Porque ¿qué es lo que nos atrae del error humano? Tal vez su persistencia junto a la Razón y la Lógica, barajando las cartas del destino, sabiéndose en desventaja. Hasta que ocurre la torpeza, el descuido, la chapuza... la catástrofe.

Y es, curiosamente, esa escasa probabilidad lo que nos mueve y nos hace confiar en nosotros mismos.

 

Escuchando:
A foreign sound (2004), de Caetano Veloso


To love again (2004), de Chris Botti


Obsesión
26 de julio de 2007


Me persigue esta obsesión: la de mi ausencia en otra parte.


Viajes
25 de julio de 2007

 

Sé bien que todas las ciudades
en realidad son invisibles
y que las hogueras de noviembre
son hijas de la ausencia,
que el viaje es como un espejo
y el espejo es la memoria
y también que no conoce la sombra
más territorio que la huida.

Sé muy bien que los niños
nacieron en el sur
y que sólo las nubes
pronuncian sus nombres;
que el dulce aroma del regreso
anuncia que nunca viajamos solos
y que la música de las esferas
no me reveló cuál debía ser el destino
sino, únicamente, cuál sería el viaje.

 

© Antonio Sáez Delgado


De verdad que no
25 de julio de 2007


No es mi sentido trágico de la vida, es esta amenaza palpable en cada instante que ganamos.


Marihuana
24 de julio de 2007


Aún no sé si se justifica el hallazgo del poema y las horas de indagación astral agazapado bajo la música de las esferas, en esta lenta debilidad que me arrastra al sofá, donde no puedo leer ni recobrar lo leído, en esta ausencia de entusiasmo que sin embargo ríe, flota -diríamos- en la mecánica celeste de los días y las noches.

 

 

Escuchando:
Have a litle faith (2004), de Mavis Staples
:

Well I never turn back (2007), de Mavis Staples:


Las bondades del infierno
23 de julio de 2007


Si el Infierno se nos impone y se nos niega con la misma facilidad con que se quita un caramelo a un niño, poco -por no decir nada- podemos esperar de las bondades del Cielo. El Paraíso resulta, al menos desde el punto de vista artístico, perfectamente prescindible. La cualidad por la que el Infierno es y seguirá siendo el terreno de la escritura, de la música, de las artes, es que en él sigue existiendo el tiempo. Mientras que todo sufrimiento es tránsito, búsqueda, alteración, la felicidad suprema que nos oferta el Paraíso -rebajada a Eternidad- implica un sometimiento aún más deleznable: perecer eternamente en la bondad inoperante, en la ciega justicia de los justos, ser en la Nada inmortal parte de ese Dios que, según las escrituras, nos creó a su imagen y semejanza, pero infieles. Y es precisamente en esa infidelidad a Dios donde reside el impulso creativo. Esto no es nuevo. Podemos constatarlo en la más ambiciosa obra y también en el más insignificante poema, canción o pensamiento. Un mismo impulso de desobediencia traspasa las mejores páginas de la Literatura, de Dante a Blake, de Swedemborg a Benjamin, y esa tracción, ese estímulo oscurecido por nuestra renuncia expresa a abandonar el tiempo, permite a las palabras y al corazón de los hombres permanecer en el Mundo -pues no hay otro Infierno ni otro Cielo- consagrados al arte de nuestra interminable caducidad.

 


Escuchando:
The Dio years 1980 - 1983 (2007), de Black Sabbath


De la Vega
21 de julio de 2007

 


Soy fan de María Teresa Fernández de la Vega. (Pero sólo un poco)


El Jueves secuestrado
20 de julio de 2007


NOTA DEL EQUIPO DE REDACCIÓN DE EL JUEVES:

"¿20 de Julio de 2007?

Escribimos esta nota el viernes, 20 de Julio de 2007, a las 19h. Tenemos la redacción llena de medios de comunicación que nos preguntan el por qué del secuestro de la revista. No sabemos qué responderles. El Jueves ha publicado decenas, cientos de dibujos sobre la familia real ( y sobre políticos, famosos, la ETA y todo lo que se mueve). Incluso hemos publicado un libro, TOCANDO LOS BORBONES, un tomazo de 350 páginas que recopilaba los dibujos más divertidos.

Somos humoristas gráficos y trabajamos conscientes de que nuestra obligación, lo que nos piden los lectores, es que exploremos el límite de la libertad de expresión. Podemos aceptar que, incluso, en alguna ocasión, lo podamos traspasar. Gajes del oficio. Si nos pasamos para eso están los tribunales pero...¿un secuestro? ¿la policía recorriendo los quioscos de todo el país retirando nuestra revista? ¿De verdad escribimos esto el 20 de Julio del 2007?"

El Jueves, la revista que sale los miércoles


Mesanza
19 de julio de 2007


Felices las ciudades

Felices las ciudades que conservan
indemnes sus iglesias, y felices
las que, después del siglo, las consagran.
Ninguno dijo en ellas: "Dios no existe,
y si existe, no cuida de nosotros;
mirad, si no, la muerte de los niños,
que le culpa o le niega, y la injusticia
y la tristeza avasallando el mundo".
Felices porque su esperanza vive
y les hizo decir humildemente:
"La culpa del dolor es sólo nuestra"


© Julio Martínez Mesanza


Neruda, un corazón que se desató en el viento
18 de julio de 2007

Porque sé lo que ha supuesto
para Hilario Jiménez Gómez,
en tiempo y esfuerzo, el arduo trabajo
de documentación, recopilación e impresión de este hermoso volumen dedicado a Pablo Neruda,
hoy comparto con él
-y con todos vosotros-
la hermosa reseña que del libro
hace en El Cultural,
el maestro Antonio Colinas.


Enhorabuena Hilario. ¡Buen trabajo!



Escuchando:
Stati di Imaginatione (2006), de Premiata Forneria Marconi


Sombra
18 de julio de 2007


Nunca en tu vida has sido más feliz que ahora. ¿Qué negra sombra te impide celebrarlo?


Docce Premiata...
16 de julio de 2007

Asómate a Dracula. La ópera rock de Premiata Forneria Marconi.

Dracula, la ópera rock de la PFM. ¿El mejor album conceptual grabado por una banda de rock desde el Brave de Marillion (1994) o Scenes from a memory (1998) de Dream Theater?

 

Una obra a la altura de The Wall, Tommy, Close to the Edge, The lamb lies down on Broadway... un disco que no debe faltar en la colección de cualquier amante de la música rock.

 


Condiciones de uso:
Con noche, humo y velas.

 

Premiata Forneria Marconi · Dracula (2005)

 

Descubro ahora este álbum (editado en 2005) de una de mis bandas de siempre, la Premiata Forneria Marconi, de Florencia, todos ellos. Se trata, como bien se hace constar en la portada, de una ópera rock, género que nos remite a un década concreta, los setenta, si bien los primeros cimientos los encontramos al final de los sesenta, en esa obra seminal y desproporcionada (maravillosamente desproporcionada) que es Tommy de The Who (1969). Dos años antes, la aparición del mítico Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967) de The Beatles abrió definitivamente la mente de numerosos músicos que vieron en la creación discográfica un medio de expresión de sus inquietudes (musicales y filosóficas) y de un concepto artístico (largos desarrollos instrumentales, guión argumental con distintas voces y personajes, desarrollo de esquemas si no operísticos si conceptuales, etc...) mucho más ambicioso.

Hay un mundo aparte que se llama rock progresivo (el rock sinfónico de toda la vida pero un poquito más rápido) habitado por seres y mentes de lo más extrañas. Se les llamó adultos antes de tiempo, en lugar de rabia y desorden, consumían temas profundos y universos literarios, no les interesaba triunfar en tres minutos sin haberlo hecho en veinte, consideraban la canción una especie de sinfonía, un eco paralelo de sus mentes y su técnica instrumental. A los nombres de sobra conocidos: Pink Floyd, Yes, Genesis, Emerson, Lake & Palmer, King Crimson..., se les unió por aquellos mismos años un buen número de bandas desconcertantes y maravillosas llamadas Focus, Jethro Tull, Manfred Mann´s Earth Band, Gentle Giant, UK, Marillion, Nektar, Trace, Premiata Forneria Marconi, Van Der Graf Generator, Compañía Eléctrica Dharma, Iceberg, Banco do Mutuo Socosso... Todo esto sucedía, como dije, a principio de los setenta.

Los caprichos de las décadas siguientes han ido desgastando el género a base de equilibrios impensables entre calidad y aburrimiento: la sofisticación de aquella década del vídeoclip y la radio trajo una reconversión forzada: espantó la idea de los álbumes conceptuales, dosificó el desarrollo virtual de los músicos y nos regaló unas letras maravillosamente estúpidas que aún hoy nos ponen los pelos de punta. Con todo, algunas bandas nuevas se incorporaron al panorama del rock sinfónico a finales de aquella década: Marillion, IQ, Rush, Asia, UK, Pentragon, Queensryche... pero el rock volvió a cambiar a comienzos de los noventa con la avalancha grunge y las bandas progresivas acusaron el desinterés general de una industria -entonces imperaban las grandes discográficas- sin capacidad de riesgo. A comienzos de los Noventa algunas bandas grabarán discos espectaculares (Queensryche, Marillion, Radiohead...) pero el movimiento parece estancado en la nostalgia de décadas anteriores. Será de la mano de la banda americana Dream Theater, escpeicalmente a partir de Images and Words (1992), como el rock progresivo alcanzará una segunda juventud, enrolando al público más joven proveniente del heavy y el grunge, con los amantes del sinfónico de toda la vida. Basta conocer las influencias que Dream Theater reconocen como básicas en su sonido: Beatles, Pink Floyd, Rush, Yes, Iron Maiden, Metallica. Esta banda, repartida en multitud de proyectos que unen a músicos de distintas generaciones, es hoy dia -con permiso de sus mentores, los canadienses Rush- la mejor banda progresiva de las últimas dos décadas.

Pues bien, la Premiata Forneria Marconi proviene de aquellos lodos. El lector interesado puede recabar información en wikipedia, donde se explica la historia de la banda y se da cuenta de su evolución y alcance, desde su creación en 1970 hasta nuestros días. O reproducir la siguiente entrevista, donde los miembros de la PFM nos cuentan cómo fue la creación de Dracula y tratan, además, algunos aspectos de la música actual.


Intervista con la P.F.M.


Lo cierto es que en el revolucionado panorama progresivo actual pocos esperaban de Di Ciccio y sus chicos una lección magistral como ésta. En la osadía de su planteamiento encuentra su mejor alianza. Sí señor; una ópera rock, o al menos un expléndido album conceptual, en la tradicción de las grandes cimas del sinfónico.

Los cuatro integrantes de la banda base que sustenta este maravilloso engendro están geniales en sus respectivas tareas. El baterista Frank Di Cioccio asume el que es el reto de su carrera como cantante (posee una voz hermosa, entrañable, pero su registro es limitado) y sale reforzado del empeño. Su timbre se adapta plenamente a la tragedia y le imprime carácter a su personaje, nada menos que Vlad El Empalador.

Salvando una temática excesivamente simplona, por literaria que sea: la del eterno debate entre las fuerzas del bien y del mal, personificado aquí en el mito de Bran Stoker, Drácula y su triste destino (el amor más allá de la muerte y todo eso..) salvando, digo, este matiz, todo es perfecto en este disco. Absolutamente todo.

Antes de continuar, debo indicar que me refiero a la grabación de la PFM y no al montaje escénico (iba a decir excéntrico) que puede verse en You Tube y del cual circula una versión no oficial por Internet, de buena calidad, por cierto, pero tomada en un ensayo general de la obra, una especie de casting, con variaciones en la letra y algún momento especialmente desafinado. La puesta en escena de esta ópera rock -representada paralelamente a la de PFM- deja ver a las claras los desniveles creativos entre las canciones creadas por la banda -las que sostienen la obra- y las composiciones harto predecibles y románticas que adornan el resto de la obra con orquesta, coro y multitud de efectos sinfónicos morriconeanos para aburrir a las ovejas. Los cantantes no son tampoco nada del otro mundo, y por momentos parecen sacados de una edición italiana de Operación Triunfo. No está mal tener también esa versión (editada por gentileza de E-Mule, casa de confianza) y juzgar por uno mismo. Me limito a dar fe del maravilloso trabajo discográfico de la Premiata olvidándome de otra escena que no sea la ejecución de esos cuatro músicos, prescindiendo, pues, del aterezzo transilvánico y aún del mismo Drácula.

Bien, volvamos a la P.F.M. El disco se abre como mandan los cánones, con una soberbia overtura donde se nos narra el escenario en el que "Il Bene e il Male, il passato ed il presente, l´humano ed il sovraumano si scontrano. E´l´eterno conflitto tra il coltello e la ferita". El teclista Flavio Premoli -soberbio en los diferentes ambientes que irá creando a lo largo de toda la obra- alterna su piano con la guitarra acústica de Franco Mussida para ir llenando de bruma transilvánica la escena. Di Cioccio está apabullante en la batería, pero sorprende especialmente por los múltiples efectos programados que utiliza. De Patrick Djivas sólo bastará decir que el sonido de su bajo preside la obra en todo momento. La primera impresión tras la Ouverture de encontrarnos ante una banda rejuvenecida y aplastantese se confirman a la mitad del tercer tema, casi enlazado: Non é un incubo èrealtà. En medio de la vorágnine sónica que la banda etá desarrollando estalla de repente un estribillo impensable, abierto al cielo, que libera nuestra mente de ofuscación y sombras: "Io risogerò dalla morte per il tempo che verrá..."

La historia queda suspensa en el oscuro cielo, cuando estalla el secuenciador de Di Cioccio sobre los teclados de Premoli (casi una base Chill) para Il mio nome è Dracula, uno de los mejores cortes del disco, un mundo en dos episodios, un canto de liberación, un tema de una intensidad literaria impecable, dando alas al pobre vampiro: "Drácula, Príncipe" clamará el coro por cuatro veces. Una odisea no apta para mentes sencillas. En resumen: una joya de 8 minutos que deja en pañales a la mayoría de obras conceptuales que se publican hoy a fuerza de violines, distorsión y letras en latín. Tras la tormenta, Il Castelo dei perché ofrece un remanso de sonoridades que navegan con nostalgia en aquella otra Premiata de los años 70, la de Impressioni di Setembre. Y a continuación una perla del calibre de aquella: "Non guardami", de ritmo lento y ecos pinkfloydianos sostenido por la guitarra acústica de Mussida (que recuerda a Gilmour) y la clara voz de Di Cioccio dialogando doblada en distintas edades. Magnifico tema.

No faltan los temas de largo desarrolllo instrumental (siempre dialogando con la atmósfera de la obra) como Ho mangiato gli uccelli o La morte non muore, con alguna pieza desconcertante en medio: Male d´amore puede resultar rara y sobre todo inoportuna al romper la atmósfera con un potente coro gospel y un estribillo fuera de lugar. No es un mal tema, más en la onda de los ultimos trabajos de la PFM (Ulisse, Serendipity), pero no encaja ni a tirones en el conjunto de la obra. Ahora bien, la banda responde con un final apabullante haciendo inolvidable Un destino di rondine, un tema épico (7 minutos) que comienza con una base ritmica programada simulando el firmamento donde se elevan las voces de los amantes. Di Cioccio cuenta en este tema con la colaboración de Dulcenera, una cantante italiana de pop de voz prodigiosa y ojos letales, alcanzando un magnífico duo que se vuelve estremecedor cuando Di Cioccio entona ese "Salvati, spezza la catena che ti lega a me..." y la lo que vendrá a continuación no se puede narrar aquí. Un estribillo memorable, sostenido por las voces de los amantes y el Coro de Bulgaria (haciendo efecto de doble coro) y la irrupción final de la PFM con Mussida desgarrando su guitarra y midiendose con el teclado de Premoli. Un final épico.

Un final que no es final, como siempre ocurre en las historias de vampiros. Oculto tras unos segundos de silencio, se encuentra un bonus trak que no aparece en los créditos (aunque sí en la versión del casting, bajo el titulo de Due labbra della stessa ferita). Se trata de un tema rockero donde la banda dialoga por puro vicio con el coro y la orquesta: una pasada.

En definitiva: un disco que todo amante del rock progresivo sabrá valorar como una extraña, inesperada obra maestra que nos devuelve a una de las mejores bandas sinfónicas, la PFM, en un particular estado de gracia.

Escuchando:
Dracula · Opera rock (2005), de Premiata Forneria Marconi



Dracula
(Original casting recording) (2005)
, de Varios Autores


En los brazos de Baco
14 de julio de 2007


Volvíamos de un paseo nocturno por las calles de Trujillo, los niños ya tenían sueño, nos pedían que los cogiéramos en brazos, avanzábamos, pues, despacio. En un momento dado, decido subir a M. a mis hombros y contarle una historia de piratas en el castillo que vemos iluminado. Antes de llegar a la Plaza, en una calleja estrecha, vemos a un borracho desandar de lado a lado su propia compasión. Masculla palabras inconexas, protesta, se apiada de sí mismo, avanza -también él- como puede. Al pasar a su lado -con mi hijo en brazos, mi mujer y mi hija detrás- pienso en cómo voy a explicar a los pequeños los claros síntomas de la ebriedad. Cuando he pasado frente al borracho me he vuelto para controlar la situación, mirándole a la cara. El borracho ha dicho, mirándome también:

-No te vuelvas así, que vale más que todo el oro del mundo ese tesoro que llevas encima...

Había una extraña y lejana ternura en sus palabras y una aún más rara, doliente, generosidad.

 

Escuchando:
Remember Shatki (1997), de Shatki (John McLaughlin, Zakir Hussain...)


Fórmula infalible para perder un amigo
13 de julio de 2007

Trabaja con él.


Verano
12 de julio de 2007


La gente se vuelve loca en verano. La frivolidad y la estupidez, por lo común tan habituales en cualquier temporada, se dan ahora bajo máscaras más obvias: el chaval que doma un quad en mitad de la Plaza; las ninfómanas ninfas que salen de marcha con sus madres; los que en la noche del humo y la música pierden el equilibrio y caen despedazados por el alcohol; la que vigila su talla y protesta el escaso bronceado; los restaurantes, las peluquerías, las bodas, las fiestas de los barrios... la fiesta: el vacío de todos los vacíos -que no es celebración, reencuentro, camaradería... sino inercia, docilidad y hastío- , copas disfrazadas con risas, realidades que nubla el pintalabios.

Seguid así: bajo la música y el sol, camuflados en la deriva dócil del verano. Bebed y mentid y besaos, cotagiaos a vosotros mismos la urgente esencia de la vida

Os espero al final de los días.

 

Escuchando:
Dracula (2005), de PFM (Premiata Forneria Marconi)


Recordando a Roque Dalton
11 de julio de 2007

Para Luis López-Lago

Por qué escribimos

Uno hace versos y ama
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.

Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan , hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.

Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.

Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.

Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.

 

Roque Dalton ©
La ventana en el rostro
(1962)



MUSE
10 de julio de 2007


Durante mucho tiempo no tuve claro si Unintended (de su primer trabajo, Showbiz, 1999) era sólo una canción aparentemente banal y sencilla o se trataba, por el contrario, de una jodida obra maestra. Ahora, tras haber visto el vídeo, no me cabe la menor duda: estos MUSE son grandes, muy grandes, y lo fueron desde sus inicios. En realidad su sonido es una evolución natural de Radiohead, pero más centrados y directos que Thom Yorke y sus chicos, y con la dificultad añadida de ser un trío. El uso de las guitarras y la desaparición del bajo en algunos de sus temas (asumido por los teclados) dan a su música un fuerte carácter experimental, al que contribuyen todo tipo de instrumentos extraños o anacrónicos en una banda de rock de nuestros días: órgano, mellotrón, samples o como en este caso -aunque es una excepción en su sonido- la guitarra acústica, sobre una inquietante base de teclados. En definitiva: tres tipos llevando el rock en volandas al siglo XXI. La crítica ha intentado definirles de mil maneras: pop progresivo, rock minimalista, tecno classic (por su devoción por fundir a Rachmaninov o Tchaikowski en medio de sus melodías), etc. etc... Ninguna definición se ajusta a la realidad, pero todas tienen algo de cierto. Lo mejor, como siempre, es dejarse atrapar por cualquiera de sus discos (Showbiz, 1999, Origin of Symmetry, 2001, Absolution, 2003 y Black Holes and Revelations, 2006) y entregarse a la fuerza y frescura de su fórmula mágica, a saber: Wagner + algo de Depeche Mode + King Crimson + influencias del pop británico de los 90 + neurosis pinkfloydianas con regusto romanticoide, todo ello reogado con buenas dosis de obsesión minimalista. Casi ná. Ahí queda este vídeo, soberbio en lo visual y hermosamente confuso en lo musical, de un grupo que aún se resiste a mostrar todas sus caras. Dicen que el futuro será suyo. El presente, desde luego, ya lo es. Buen provecho.


P.D: Suena mejor con la luz apagada.


Escuchando:
Showbiz (1999), de Muse

Orign of Symmetry (2001), de Muse

Absolution (2003), de Muse


Cuota de libertad restringida
9 de julio de 2007


Ya tenemos dos o tres camisas nuevas, marihuana fresca en la terraza y el Popular 1 de julio esperándonos en el cuarto de baño. También tenemos el último libro de Houellebecq junto a El oficio de vivir de Pavese y nuevas canciones de Nick Cave, que son justo lo contrario (aunque a Pavese no se le dio muy bien eso de vivir). Por si fuera poco, en la recámara del cargador se adormece el aullido interminable de Chavela; Camarón y John Coltrane para las noches sin luna; Nightnoise y Loreena McKennitt para la siesta, y Brian Selzter y su Orquesta siempre dispuestos a anunciarnos el alba a trompetazo limpio. También hay leche fría en la nevera y helado de corte en tres sabores con barquillos.

¿Qué falta hace escribir poesía?

 

Escuchando:
A Love supreme (1964), de John Coltrane


Suave es la noche
8 de julio de 2007


Es tarde, como de costumbre, y por los balcones entra el olor dulzón de los daikiris y la risa histriónica de alguna camarera, su perfumada sonrisa, los muslos como claveles, el azul obsceno de su tanga. Poco antes del alba, todavía con restos de serrín en los tacones, llegará la inercia del desnudo, los besos sobre el capó, el revolcón urgente y poco serio. Quienes hemos aprendido a palpar la noche podemos ganarle unas horas a la verdad, siempre distinta y la misma, siempre íntima y ajena. Esta noche sólo intuyo el olor dulzón de esos daikiris que ella está sirviendo en este instante. El billete que en su mano vuelve a las manos del hombre con un guiño de propina. El hombre, que apura su copa observándola y siente la inexplicable necesidad de marcharse, de estar a solas. Y al rato, ya en casa, abiertos los balcones, ese mismo hombre se sirve una copa -sin rímel ni condiciones-, se descalza, pone música, enciende un cigarrillo, tose... y escribe estas líneas.

 

Escuchando:
Easy to love 1953 - 1954 (2005), de Chet Baker


Antología de Ministros
7 de julio de 2007


Existe una antología de poetas presidentes -la tuve en las manos, por salir de mi asombro- y luego hay otras tan peregrinas que reunen a poetas suicidas, a poetas feroces, a poetisas extremeñas (issss, qué grima)... pero puede que haya llegado el momento de editar una antología de poetas ministros y secretarios de cultura. Habrá que indicar, pasado un tiempo prudencial, cuál de los dos oficios se les dio mejor. El de poeta, ya se sabe, es menos agradecido.

Saludemos, pues, al nuevo Ministro de Cultura.

Y juguemos a las etimologías. Salgo: "El Ministro suministra al ministril".

 

Escuchando:
Chambre avec vue (2001), de Henri Salvador


Miguel Barnet ©
6 de julio de 2007

Fe de erratas

Donde dice un gran barco blanco
debe decir nube
Donde dice gris
debe decir un país lejano y olvidado
Donde dice aroma
debe decir madre mía querida
Donde dice César
debe decir muerto ya reventando
Donde dice abril
puede decir árbol o columna o fuego
pero donde dice espalda
donde dice idioma
donde dice extraño amor aquel
debe decir naufragio
en letras grandes.

(De La Sagrada familia, 1940)


Ma chère et tendre (2003), de Henri Salvador


Amistad
5 de julio de 2007

El pájaro el nido, la araña la tela, el hombre la amistad
William Blake


Tiene el furor de la palabra a cambio de las deslealtades de la sangre. Tiene la soberbia bendición del instante, la coartada perfecta de la distancia, el hábito de descubrirse sólo cuando se la necesita. Tiene los aires de nuestra adolescencia, la consistencia de un abrazo, el aliento de nosotros mismos. Es humilde y persistente, suave y tenaz. No tiene escrúpulos, no guarda el ajuar, no acostumbra a dejar herencia. "Sosegada pasión" la llama Vicente Gallego en un poema.

Yo te celebro, amistad, tesoro humilde.


Un amigo
4 de julio de 2007


"Daniel, ¿cómo estás pirata? Espero que todo vaya divinamente.

Recorrí con mucho agrado la espesura que me indicaste: "De las hojas de hierba a los claros del bosque", tu itinerario poético y "vegetal" para fugarte del "mundo prosaico y desventurado", de la morgue de la literatura. Cada vez entiendo mejor ese conjugar de la razón poética, la indagación en "la maleza de las tradiciones", "las lecciones de tinieblas" de las que hablas en el texto.

Hace poco escuché en un documental de radio a María Zambrano que contaba, con gracia y pasión medida, el gran viaje de su infancia: recorrer en los brazos de su padre el camino desde el suelo al limonero... Y cómo narraba el advenimiento de la república el 14 de abril de 1931: "Debajo de aquel reverbero, uno con la camisa blanca dijo ¡Que muera...! Y cambió sobre la marcha: ¡Que no muera nadie! ¡Y que viva el mundo...!"

Te envío, como te anuncié, un texto que he elaborado sobre el telemárketing, la precariedad y nuestros afanes de "alumbramientos fraternos"...Hablo aquí también de aquello que ya comentamos sobre la lista Robinson...

Salud y poesía... Vale: salud, poesía y revolución.

Un abrazo"


Ítaca sumergida
3 de julio de 2007


Al leer vertidos al castellano ciertos poemas célebres, -en este caso Ítaca de Kavafis (y no Viaje a Ítaca, como dan algunas fuentes)- el lector puede acabar perdido ante los caprichos inherentes a todo proceso de traducción. Sin embargo, cuando se cuentan sólo aquéllas traducciones -aunque sería más preciso hablar de versiones, al modo valentiano- que nos inspiran mayor confianza, especialmente las realizadas por poetas de reconocido prestigio, no esperamos tropezones tan gordos como éste:

"Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo (...)"

La versión es de un conocido poeta, antaño Novísimo, acaso el único de aquel grupo poético que ha permanecido fiel a sus coordenadas culturalistas (sus libros tienen más citas que versos propios); por lo demás, su labor traductora está fuera de toda sospecha y, en algunos casos, es preferible a otras de mayor lealtad y escasa inspiración. Pero, como vemos, el peligro de perder de vista el texto original puede acarrear lecturas equívocas o, como en este caso, desbaratar todo el significado de un poema. Porque no se puede condicionar -perdón por el juego de palabras- el mensaje de un texto así a un uso caprichoso e ilógico del modo condicional ("Si vas..."), en lugar del subjuntivo "Cuando emprendas...", "Cuando vayas..." en fin... Si se deja al lector una mínima opción de no llevar a cabo la travesía, todo lo expuesto a continuación pierde sentido y resulta vano advertirnos de algo que bien puede no llegar a realizarse. No, el poema de Kavafis parte de la aceptación de que el viajero -en este caso el lector- está dispuesto, como Odiseo, a emprender la aventura, el viaje que habrá de llevarlo de vuelta a la legendaria isla griega:

"Cuando el viaje emprendas a Ítaca..."

¡Y esto sólo en el primer verso!

 

Escuchando:
The very best of 1989 - 1998 (1998), de Eleftheria Arvanitaki


Moscas cojoneras del pensamiento
2 de julio de 2007


¿Por qué me enredo en mil desvaríos sin lucro que no conducen a nada? ¿Por qué organizo -por citar sólo un ejemplo- una exposición de artistas trujillanos que ni se conocen entre ellos? ¿Por qué me meto a guía turístico de una ciudad que desconozco y todo sale bien? ¿Por qué me esfuerzo en que otros lean y dejo a menudo de leer lo que me interesa? ¿Por qué sigo escribiendo canciones, torpes letras sin cantante, música ciega? ¿Por qué redacto un blog si nunca ocurre nada digno de ser contado (y si sucede no lo cuento)?¿Por qué me empeño en dar a las circunstancias una trascendencia que tal vez no tienen? ¿Por qué me ciego en lo difícil, lo improbable, lo inútil...?

Porque no soy capaz de decir en un poema -uno sólo- todos aquellos que soy.

Al fin, mi derrota no será sólo mía.


Escuchando:
Euphoria morning (1999), de Chris Cornell


Palabras prestadas por Eloy Sánchez Rosillo
1 de julio de 2007


Principio y fin

Puede ser que te digas: "El verano que viene
quiero volver a Italia", o: "El año que hoy empieza
tengo que aprovecharlo; con un poco de suerte
acabaré mi libro", y también: "Cuando crezca
mi hijo, ¿qué haré yo sin el don de su infancia?".
Pero el verano próximo, en verdad, ya ha pasado;
terminaste hace muchos años el libro aquel
en el que ahora trabajas; tu hijo se hizo un hombre
y siguió su camino, lejos de ti. Los días
que vendrán ya vinieron. Y luego cae la noche.
A la vez respiramos la luz y la ceniza.
Principio y fin habitan en el mismo relámpago.

 

De La vida (1995), Eloy Sánchez Rosillo ©



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