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Cofradía de los Poetas Cóncavos
28 de junio de 2007


El lema es lo cóncavo, aunque también se entregan denodadamente a términos como "centro", "vacío", "límite" o "transparencia". Adoran, claro, a Juan Ramón, y en sus catacumbas, entre lecturas someras de la Cábala y profecías hindúes de dudosa procedencia, juegan a cruzarse versos de Celan. Piensan por todos y ven lo intangible. Son los portadores de la Oculta Verdad, poetas cóncavos, aviesamente disfrazados y altivos. Quienes al cabo leen sus versos, ven ensanchada el alma y ya comprenden la Luz y la Nada y la Noche. Se vuelven testimonios de la Continuidad, y comen poco y se adelgazan. Así, hasta que una mañana se les presenta de repente el Misterio en forma de ángulo calizo o de concéntrico cuenco -o simplemente en ideas- y les tiembla la mano al escribir, y ya no pueden decir lo más, con menos.

 


Escuchando:
Angels & Vampires Vol. 1 y 2. (2007) de Sananda Maitreya


Paranoia in blue(s)
27 de junio de 2007


Empecé queriendo grabar una selección de temas de blues que fueran realmente auténticos y raros, sangre disecada en el micro, no importa de qué color la piel o el acento. Blues. Simplemente blues. Canciones y voces que puedan acompañarme ya no en ésta, sino en cualquier otra vida. Empecé la selección apartado el "Humpty's Blues" de los Guess Who (¡mal comienzo, una banda de rock setentero!) y de ahí pasé directamente al Delta del Mississippi: Lightnin´ Hopkins, Big Daddy, Bettye Lavette, Solomon Burke... He pasado la noche escuchando sus canciones y apartando los mejores blues convertidos en mp3. Luego he abierto el programa para grabar un cd. El título de la selección, "Blues para casos de emergencia" es poco original pero no me importa. Le doy a grabar y un mensaje me responde que no, que antes debo sacrificar un tema, que no hay sitios para tantos.

He encendido este cigarro, (antes de que se consuma tendré en mis manos esas canciones, encerradas en un objeto extraño y redondo que muchos de ellos ni imaginaron) y escondiendo mi cola roja y mi aliento de azufre, he cerrado el trato con la máquina.

Por supuesto, ha habido que sacrificar el primer blues.





Escuchando:
Blues para casos de emergencia (2007) de Varios Autores


Pintores...
26 de junio de 2007


Pintores en casa, escayolistas en el alma. Y el verano rompiendo como una bendición atrasada.


Paseo
25 de junio de 2007


Y ahora avanza mirándolo todo, observando la delicada luz de junio que dora los edificios, las fuentes, los jardines. Renuncia al poema y a la retórica inminente de las anunciaciones. Sólo camina. Piensa en cómo agradecer cada imagen que encuentra: dos ancianas comiendo helado, unos jóvenes que se besan sentados sobre una moto, un perro que atraviesa la carretera maltrecho y libre... Ha decidido anclar su pensamiento en la deriva fácil de lo cotidiano y perderse caminando por un barrio cualquiera de la ciudad. Un barrio de pisos apilados como nichos, de semáforos rotos y papeleras vacías; de paredes donde agonizan eslóganes y sonrisas electorales y ya se anuncia la próxima verbena. Por eso encuentra a su paso mujeres cansadas y niños descalzos, adolescentes absurdamente alegres y procaces, tonadilleras que friegan las oficinas bancarias, vendedores de perfumes falsos, profesoras de inglés "o lo que sea", abogados ahogados en la barra de algún bar... y por eso hay abuelos aparcados frente a las verdes tarimas del mus. Porque la tarde es distinta y la misma para cada cual. Y el infierno y el cielo son un único lugar entre los vivos.

Volverá a casa, no obstante, atravesando la ciudad. Se sentará al teclado y describirá su paseo, todo aquello que ha visto evitando detenerse a pensar, evitando sentir -como ahora siente- una mezcla de odio y de ternura, de tristeza y de rabia, y de amor incorregible.


Bienvenido, Antonio
24 de junio de 2007


Mi primo Antonio Reseco -que es también primo de Hilario y de Chema- es de lo que, puestos a hacer algo, lo hacen bien. Eso lo sabemos sobre todo sus lectores. Ahora, además, acaba de estrenar dominio: www.antonioreseco.com . Uno se siente honrado de tenerlo así más cerca, pared con pared en este vecindario virtual nuestro que es como la 13 Rue del Percebe, pero con tabiques y sin ascensor. ¡Bienvenido, Antonio!

Ahora ya sólo queda José María Cumbreño. ¿Habrá algún día tobogán en esta comunidad?


Escuchando:
Smile (2004) de Brian Wilson


Fin de Curso Club de Lectura Jesús Delgado Valhondo
23 de junio de 2007


No esperéis que lo cuente. Estábais todos invitados.



A los pies del Maestro
23 de junio de 2007


"Cuando alguien me preguntó, hace ya muchos años, ¿piensa usted que el poeta debe escribir para el pueblo, o permanecer encerrado en su torre de marfil –era el tópico al uso de aquellos días– consagrado a una actividad aristocrática, en esferas de la cultura sólo accesibles a una minoría selecta?, yo contesté con estas palabras, que a muchos parecieron un tanto evasivas o ingenuas: «Escribir para el pueblo –decía mi maestro– ¡qué más quisiera yo! Deseoso de escribir para el pueblo, aprendí de él cuanto pude, mucho menos –claro está– de lo que él sabe. Escribir para el pueblo es, por de pronto, escribir para el hombre de nuestra raza, de nuestra tierra, de nuestra habla, tres cosas de inagotable contenido que no acabamos nunca de conocer. Y es mucho más, porque escribir para el pueblo nos obliga a rebasar las fronteras de nuestra patria, es escribir también para los hombres de otras razas, de otras tierras y de otras lenguas. Escribir para el pueblo es llamarse Cervantes, en España, Shakespeare, en Inglaterra, Tolstoi, en Rusia. Es el milagro de los genios de la palabra. Tal vez alguno de ellos lo realizó sin saberlo, sin haberlo deseado siquiera. Día llegará en que sea la más consciente y suprema aspiración del poeta. En cuanto a mí, mero aprendiz del saber, no creo haber pasado de folk-lorista, aprendiz, a mi modo, de saber popular.»

Mi respuesta era la de un español consciente de su hispanidad, que sabe, que necesita saber cómo en España casi todo lo grande es obra del pueblo o para el pueblo, cómo en España lo esencialmente aristocrático, en cierto modo, es lo popular. En los primeros meses de la guerra que hoy ensangrienta a España, cuando la contienda no había aún perdido su aspecto de mera guerra civil, yo escribí estas palabras que pretenden justificar mi fe democrática, mi creencia en la superioridad del pueblo sobre las clases privilegiadas."


ANTONIO MACHADO


Lecturas para el verano
22 de junio de 2007

HOMERO, ILLÍADA, de Alessandro Baricco

Arrolladora lectura del poema de Homero a cargo de uno de los novelistas más audaces de nuestro tiempo. Baricco ("Seda", "City", "Sin sangre"...) logra, en un brillante ejercicio de concisión y claridad, despertar a los dioses, hombres y héroes del universo homérico a través de sus voces esenciales. 21 relatos donde los protagonistas de la Illíada nos devuelven al campo de batalla de la Gran Literatura. Memorable.


CLAROS DEL BOSQUE, de María Zambrano.

En este libro de pensamientos y textos breves, se aúnan dos intereses constantes en la obra de la pensadora malagueña: alumbrar al lector que esté dispuesto a profundizar en la espesura del conocimiento (del conocimiento de sí mismo) y, por otro lado, indagar acerca de la naturaleza de la palabra, especialmente la palabra poética. Libro singularísimo y con voluntad de manual, es una de las obras más populares de María Zambrano.



LA MIEL, de Tonino Guerra.

La miel es uno de los libros más hermosos que he leído. El regreso del poeta y guionista italiano Tonino Guerra a su pueblo natal, Santarcangelo, contado a través de treinta y seis cantos, consigue desde la primera línea emocionarnos con la descripción pormenorizada de los personajes que resisten en el pueblo. Así, de las cosas más sencillas (una rosa en un vaso, una cabaña mirando al río, el hermano que trabaja en la estación donde no llegan trenes desde hace cuarenta años...) Tonino Guerra elabora el relato sentimental de su infancia y nos desarma con la humanidad de su poesía.

 

Escuchando:
12 gardens Live (2006) de Billy Joel


Con las manos
21 de junio de 2007


El diablo y el ángel que me dictaban han amanecido ahogados por error en el lavavajillas. Una pena todo: las tazas rotas, los cubiertos doblados y varias cucharas sin secar. Por no hablar de la celeste escabechina. No se distinguían los pedazos.

Tendré que ir pensando en escribir por mí mismo. O aprender a comer con las manos.

 

Escuchando:
Alta suciedad (1997) de Andrés Calamaro


Fin de un curso
20 de junio de 2007


Esta tarde hemos celebrado el fin de un curso más, el tercero, del Club de Lectura de Trujillo. Realmente ha sido un curso duro, difícil, lleno de contrariedades y de un gran esfuerzo común por sacar nuestra actividad a flote. Puede parecer que exagero, pero sólo ellos saben que me quedo corto. A los problemas habituales (boikots y apagones varios por parte del personal bibliotecario) se ha sumado este año alguna visita embarazosa, la incomprensión de ciertos usuarios -pocos pero maleducados-, la función de una obra de teatro, el ruido de los cuchillos en la noche electoral... En fin... Quiero quedarme con lo bueno, que es haber compartido a Henry James, a Galdós, a Sábato, a Rulfo... entre taza y bizcocho, entre apagón y olvido. También con la dulce travesura de haber sembrado de libros la ciudad, dejándolos esparcidos por iglesias y cafés, en los autobuses, en los bancos, en la tienda de ultramarinos...

Hoy hemos cenado todos juntos. Entre vino y albóndigas, hemos sido como una familia. Ha habido risas, y bromas y regalos. También hemos echado de menos a María Dolores. Alguien ha dicho luego: -Qué buen grupo hemos hecho. Y yo me he sentido feliz.


Volveremos (d.m.) en septiembre.
Salud y Poesía, compañeros.

 


Escuchando:
Jazz chill (2006) de Berk & The Virtual Band


Es importante lavarse los dientes
19 de junio de 2007


Hoy, mientras lo hacía, me han venido estas tres estampas con ángel:


Casi tan humano

El ángel pasó a través de mí, mirando al cielo y temblando, sollozando como un niño. No pude evitar salir tras él. Y si no fuera por mi vértigo a los andamios, las torres y los puentes levadizos, le habría dejado creer que le acompaño a todas partes; que soy, después de todo, casi tan humano como él.



El ángel provocador

Aquel ángel se presentó de punta en blanco. Había venido desde Cibeles casi sin voz y con las bucles empapadas de cerveza. Al principio nadie lo veía gesticular bobamente desde una alta torreta del Camp Nou. Fue esa niña rubia quien lo descubrió. Y por ésta su amigo, y luego otros niños. Pero no sabría decir con precisión quien lo abatió de una certera pedrada haciéndolo caer sobre el terreno de juego. Eso sí: una vez allí, desorientado y maloliente, lo rematamos entre todos.

 

El cielo sobre Madrid

Este otro ángel tenía las alas de fieltro. Por eso, y no por el alcohol -pues esa noche extrañamente no había probado una gota- terminó empotrándose contra la marquesina del Cine Luna. Según supimos más tarde, a esa hora se proyectaba la tercera entrega de Cielo sobre Berlín, sin que nadie se hubiera acordado de invitarle.

 


Escuchando:
Bret Anderson (2007) de Bret Anderson


Sí señor
18 de junio de 2007


Esta tarde, durante el paseo, he estado releyendo un pequeño manjar que tenía guardado, como los buenos vinos, confiando en su portentosa capacidad de maduración, apenas presentida la primera vez que lo hojeé. Lo compré hace cuatro o cinco años, tal vez cuando salió. Me deslumbró la poderosa trama de ideas que desliza entre versos bien equlibrados, un ritmo de navegación firme, y unos temas que parecen poder ir más allá de los cuatro estigmas de la poesía: (el amor, la muerte, el paso del tiempo y la propia escritura). En efecto, releyendo este poemario -de un único poema, al parecer- titulado El afilador de cuchillos (Acantilado, 1999), uno descubre potenciados sus hallazgos. En primer lugar, porque ahora sabemos que se trata de un libro extraño, diferente, abandonado. Sí, abandonado por las corrientes actuales de la poesía española, tan alérgica a la cercanía del pensamiento, tan dada -ay- a la mera confesión en hombro ajeno. En El Afilador de cuchillos, Rafael Argullol nos revela además una parte íntima de su vida, de la vida de todos nosotros, sazonada con el valor de indagar en lo oculto, en lo que no podemos ver, pero está: el grotesco carnaval de marionetas mudas que a veces somos, la firme maraña de pasiones que nos desdibuja mientras tanto, el ángel derrotado que camina a nuestro lado o la búsqueda inaplazable del origen, esa semilla extraña y dolorosa.


Los ojos del padre

Hoy, sin proponérmelo, he viajado
a través de los ojos de mi padre
para que éstos me condujeran a los del suyo
y, en tranquila sucesión, como la barca
que remonta parsimoniosamente el río,
a los de todas las generaciones precedentes.
Y así, transportado por el suave arrebato,
han llegado a mi hambrienta retina
imágenes de la primera mirada del hombre,
formas misteriosas de los días del tiempo,
cuando la tierra estaba desnuda de corazas
y la belleza del mundo se cernía
sobre los pechos descubiertos. Sin proponérmelo,
he viajado por los ojos pálidos,
casi sin luz, que me aguardaban tímidos,
y he visto lo que no pude ver cuando corría
apresudaramente bajo las grandes claridades.
No busquemos en otro lugar: sólo en el fondo de los ojos
paternos vislumbramos el destello del origen.

 

Buscando este poema en la Red, que no está, he dado con un magnífico artículo de Argullol publicado en El País, el 25 de marzo de 2004. Conviene situarse cronológicamente. Y después leerlo. Sí señor: "La España que piensa", para algunos. Para otros, simplemente la que somos. Valiente artículo, ejemplar en su redación y cargado de coraje y verdad. Éste es el enlace:

La España que somos, de Rafael Argullol ©



Seguiré leyendo El afilador de cuchillos. La noche está de tu parte, amigo Argullol.


Escuchando:
Van Morrison at the movie (2007) de Van Morrison


Sueños de alta fidelidad
16 de junio de 2007


Cuando yo era niño -aquello debió durar cuatro o cinco días- cruzaba varias veces el pueblo en pos de algún amigo con el que intercambiar discos de rock. Estoy hablando de los 7 u 8 años. Eran tardes largas y escasamente alumbradas. Plazoletas de tierra con guás y niñas sin trenza. Ya a los 9, en el día abobinable de mi primera comunión, Manolín, un compañero del grupo de mi padre, me regaló el Love at first sting de Scorpions. No miré siquiera los demás obsequios (el turbio rosario lo perdí en la misma puerta de la Iglesia). Esa misma tarde huí con el vinilo bajo el brazo y mi primo Alberto a cuestas, a casa, dejando a los comensales apurar sus chistes sin sentido y sus risas sin miedo. Rock like a hurricane, Big city nights, Coming Home, y aquella monumental balada Still loving you, cuando aún sonaba por vez primera... ¿qué más puedo decir? Con los meses, la cosa no hizo más que empeorar. Algunas tardes me escapaba de clase aduciendo un vómito oportuno, al que añadía mi ensayada tos melancólica. Mano de santo. Y si no, me las ingeniaba para enviar la bola a la calle y pedir permiso para salir a recogerla; una vez fuera, pisaba la acera libre y no volvía ya, y me sentía un sandhokan temible y las aceras, a esa hora, tenían una luz distinta...

Pero era en aquellos discos de rock (Burn y Stormbringer de Deep Purple, Live in the heart of the city, de Whitesnake, Rising, On stage de Rainbow, Heaven and hell de Black Sabbath...) donde yo crecí adivinando el pardo inglés de las contraportadas. Así os conocí también a algunos de vosotros, traficantes de carátulas y posters, mercaderes de sueños y canciones: Diego, Juan Antonio, David, Nando, Dany Álvarez... y nos pusimos a amontonar juntos las tardes de invierno y de desdicha, fugándonos a solas, fumando a escondidas. Y así, pasando los años de greña en greña y los sueños de tubo en tubo, nos visitaron aquellos discos de rock de los Ochenta: Live after death, Apetite for destruction, Master of puppers, Hysteria, 1987, Slippery when wet... y otros muchos, claramente más modestos. A aquellas grabaciones, hoy convertidas en polvo de descarga trémula, les debimos las primeras aspiraciones y los primeros desengaños, el sueño imposible de querer ser algo en la vida. Mismamente rockero ¿por qué no? En aquellas trotamundas cintas de cassettes donde grabábamos baladas y temas lentos, en los cartones firmados con boli bic, en las guitarras al aire imaginarias... nosotros -vosotros y yo- ciframos también el pacto de mantener esa alianza, de defender nuestra alta fidelidad a todo aquello y, sobre todo, a nosotros mismos.

Esta tarde, en la Biblioteca -¿por qué todo sucede en la tarde?- he encontrado en el apartado de novedades la edición deluxe del Hysteria de Def Leppard. Se trata de un disco que me sé de memoria. Aún recuerdo la expectación que sentíamos por escuchar la nueva batería electrónica de Rick Allen (el batería del grupo, que dos años antes habia perdido un brazo en un accidente) y cómo nos dejó atónitos la brillante producción y el sonido sofisticado de la banda. Sin duda, Hysteria no era un disco para 1986. Su sonido requería salvar los caprichos de la aguja, encerrarse a solas con una banda en estado de gracia (nada que ver con los Leppard de hoy) y ponerse a imaginar chicas no tan difíciles ni tan listas.

Ahora, al escribir estas líneas, escucho en mi equipo este Hysteria remasterizado (que suena aún más futurista y moderno) en una edición doble de lujo con canciones inéditas que nunca pudimos pinchar. Paso los dedos por la portada y despego nervioso la insolente pegatina que advierte: "Edición deluxe. 20 aniversario".

¡Maldita sea! ¡Cómo pasa el tiempo!




Hysteria (1987) de Def Leppard


Diccionario del Diablo
15 de junio de 2007

LOCO. Afectado por algún grado de independencia intelectual; disconforme con las normas convencionales que rigen el pensamiento, el lenguaje y la acción, normas éstas que los "cuerdos" o "conformes" produjeron tomándose como medida a sí mismos. Que discrepa con la mayoría; en resumen, extraordinario.

TONTO. Persona que satura el dominio de la especulación intelectual y se difunde por los canales de la actividad moral. Es omnífico, omniforme, omniperceptivo, omnisciente, omnipotente. Fue él quien inventó las letras, la imprenta, el ferrocarril, el vapor, el telégrafo, la perogrullada y el circulo de las ciencias. Creó el patriotismo y enseñó la guerra a las naciones, fundó la teología, la filosofía, el derecho, la medicina y Chicago. Estableció el gobierno monárquico y el republicano. Viene de la eternidad pasada y se prolonga hasta la eternidad futura. Con todo lo que el alba de la creación contempló, tontea él ahora. En la mañana de los tiempos, cantaba en las colinas primitivas, y en el mediodía de la existencia, encabezó la procesión del ser. Su mano de abuela esta cálidamente cobijada en el sol puesto de la civilización, y en la penumbra prepara el nocturno plato del Hombre, moralidad de leche, y abre la cama del sepulcro universal. Y después que todos nos hayamos retirado a la noche del eterno olvido, él se sentará y escribirá una historia de la civilización humana.

OPTIMISMO. Doctrina o creencia que sostiene que todo es hermoso, incluyendo lo que es feo, que todo es bueno, especialmente lo malo, y que es correcto lo que no lo es. Es defendida con gran tenacidad por aquellos más que acostumbrados a vivir en la adversidad, y que encuentran muy aceptable exponerla con una mueca que simula una sonrisa. Al ser una fe ciega, es inmune a la luz de la refutación. Dada su naturaleza intelectual, no existe otra cura que la muerte. Es hereditaria, pero afortunadamente no contagiosa.

PATRIOTISMO. Basura combustible adherida a la antorcha de cualquiera que quiera iluminar su propio nombre. En el famoso diccionario del Dr. Johnson, el patriotismo es definido como el último recurso de un granuja. Con el debido respeto a un lexicógrafo tan iluminado, aunque inferior, me atrevo a afirmar que es el primero.

PRESENTE
. Parte de la eternidad que divide los dominios de la decepción de los del reino de la esperanza. "

Diccionario del Diablo, de Ambrose Bierce (Versión completa)


Escuchando:
I've Got My Own Hell to Raise (2005) de Bettye LaVette


quise huir de mí

 

y tú eras todas las direcciones


Hojas de hierba
13 de junio de 2007


(Esta misma tarde en El Espolón de Trujillo)


Trujillo. Después del club he subido a casa de Chuty. Al llegar encuentro a Celima, que se marcha a la asamblea de IU donde ya se encuentran Chuty, Aurelio y otros mártires del compás sincopado. Nos quedamos en el estudio, con los ordenadores apagados (creo que es la primera vez que están así). Allí está Alf, el inefable Alfonso Naharro i Riera, personaje autóctono, indomable: hablamos de anarquismo y de mujeres, sin reparar en la lógica contradicción. Al rato llega Juampe. Nos encuentra en la puerta, fumando y hablando con los gatos. Viene con un disco duro bajo el brazo. Nuestro medievo es así de tecnológico. Enciende un ordenador, se remanga la camisa y se entrega a una trasfusión de pixeles y archivos. Alfonso ha empezado a hablar solo. Decido salir a dar un paseo hasta el Espolón. Como no soy un ser puro, necesito música para este instante de la tarde en que el sol dora las almenas y los pájaros se entregan a la cópula ardiente. Alcanzo la cima con Nick Cave vomitando en mis oídos: "On the last day I took her where the wild roses grow / And she lay on the bank, the wind light as a thief / And I kissed her goodbye, said, "All beauty must die" / And lent down and planted a rose between her teeth". Extiendo los brazos al cielo, frente al horizonte. El sol lima mis pupilas, nada se mueve, excepto la hierba a mis pies. La observo bailar con el viento fresco de junio. Saco esta foto. Y recuerdo los versos de Whitman:

Creo que una hoja de hierba no es menos que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta, y un grano de arena, y el huevo del reyezuelo,
son igualmente perfectos, y que la rana es una obra maestra digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta con su cabeza gacha supera a todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente como para hacer dudar a seis trillones de infieles.


Aparece Juampe, que me devuelve la risa y habla, como siempre, sin palabras. Nos vamos a cenar al Bizcocho.

 

Escuchando:
The future (1994) de Leonard Cohen


Sgt. Pepper revisited
12 de junio de 2007


Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967)
The Beatles

 

VOCES INVERTIDAS

Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band
The Beatles

 

Cuando pesa
como un gozne helado el invierno,
y sufres por la luz
que se araña en ramas, a lo lejos,
y nunca entra del todo, y deja
apenas sobre un ángulo de la pared,
incisivo, el atisbo de otro tiempo...

Cuando la edad nos miente
bajo el anodino disfraz agridulce
y la pena baja a esa función nocturna
que entablan, frente al espejo,
el miedo y la razón...

...Empuñar tu copa,
no otra cosa puede sosegarte.

Te has sentado, a la ventana,
a escuchar cómo chirrían
los viejos surcos del sargento Peppers.

También
en la nostalgia, el encuentro amargo
con ese otro hombre
que a la vez escucha estas canciones
al revés, y las canta y las borra
para dejarlas, como hermoso cadáver
sobre el tiempo,
éste otro, tuyo,
en que pesadamente miras hacia afuera.

Tiempo
de voces invertidas.

De El largo andar tan breve
Ediciones Vitruvio (2003)

Voces invertidas



Tiembla el agua
11 de junio de 2007


Basho


El estanque antiguo,
ninguna rana.
El poeta escribe con su bastón en la superficie.
Hace cuatro siglos que tiembla el agua.

 

José Watanabe



Nunca beses a la mujer del gigante
8 de junio de 2007

Versión libérrima y canalla de El gigante de los ojos azules, de Nazim Hikmet

 

Había una vez un gigante de ojos marrones
que amaba a una mujer pequeña, muy pequeña.
El gigante había construído para ella
un palacio de cristal con hiedras y madreselvas.

Con sus manos enormes alzó una mole
de pizarra y cemento. Puso tejas portuguesas,
suelo radial, sábanas de holanda, espejos
y botellitas de anís para el te y la tristeza.

Ella era pequeña, sin embargo, y más
en el palacio enorme con grandes ventanales.
El gigante la quería, como todo gigante
-siempre están queriéndolo todo- pero sus manos
de gigante no podían abrazarla.

Una tarde, no sé cómo, besé a la mujer
y se deshizo el palacio.

Quedó el gigante abrazado a la pura nada.

Mas yo aprendí que en los cuentos nunca
hay que besar a la mujer del gigante

ni siquiera una vez

a menos que ella sea de verdad
pequeña y real y princesa.




Escuchando:
Cath flame! Live (2006) de Paul Weller


Un canto en la espesura del tiempo
7 de junio de 2007


No es casual que la poesía, género abstracto por excelencia, se concrete a menudo en pequeños volúmenes, breves manuales de ética sentimental que al cabo resultarán del todo inutiles si el lector no ha hecho ya un hueco a la poesía en su interior, esa región en sombras de la que sólo sabemos leyéndonos en los otros. Así, propiciar el asalto de la poesía no requiere tanto acumular un saber o ejercitar una práctica más o menos literaria como dejarse ser, sentirse siendo el otro.

A mediados de los noventa, cayó en mis manos -bellamente editada por la editorial Calambur- la edición en castellano de Un canto en la espesura del tiempo, del poeta portugués Nuno Júdice. De inmediato, al largo aliento de sus versos se unió una disposición tipográfica precisa y sobria, entre dos lenguas cruzadas por un mismo río: el de la tradución sin esfuerzo y el de la deslumbrante intimidad con el lenguaje abierto y múltiple de la poesía. No es frecuente hayar tan nítido el margen entre lo escrito y lo expresado, siendo, ambos, depositarios de una sustancia poética irreemplazable.

Muchas veces he leído en otras traducciones estos poemas de Un canto en la espesura del tiempo, sin que aquella voz se revelase tan clara y tan honda, con el tono bajo en que se expresa la verdad de lo vivido, que es la verdad de lo soñado. Porque sueño y vigilia son, para Júdice, los límites de una revelación: "Hay un momento, antes de despertar, en que sueño y realidad se confuden" nos dice. A través de estos poemas deambulamos, pues, entre ser y no ser, preguntándonos con Hamlet y con Blake, con Camoes y con Pessoa si no somos tan sólo "la sombra de alguien que podría haber sido", si es verdad que un día despertamos del breve sueño de la muerte y, en ese tránsito fugaz de la consciencia, "envueltos en una sábana de niebla y de retórica" abrimos nuestra página a los muertos, continuamos su canto en la espesura del tiempo.


Publicado en el Boletín ECO nº 118 / junio 2007


Summa y sigue...
6 de junio de 2007


El Camino del Exceso conduce al Palacio de la Sabiduría
.

(William Blake)


La vía del exceso
conduce, las más de las veces,
al Cenagal del Desconsuelo
.

(W.A. Auden)


El Camino del Exceso
conduce, tarde o temprano, a las Dependencias de la Comisaría.


(Servidor, con dos puntos menos)


Escuchando:
Hysteria (1987). Edición de Luxe. 2007, de Def Leppard


El cielo protector
6 de junio de 2007


Bien sabes que lo que te retiene en Trujillo más de lo aconsejable no es el rápido encuentro con amigos, las cervezas o la risa... Sino esta forma tan sutil en que va anocheciendo, mientras desandas la calle empedrada y te observan indecisas las últimas farolas. Y te reconforta, lo sabes, la grata oscuridad del momento, cuando ya la luz es una afirmación imposible, el cielo se desploma grávido y profundo, azul, y sólo se oye en la desierta plaza el sonido de tus pasos, y no hay nadie y te sientes -ahora sí- protegido...

Escuchando:
Loockin ´out (2004), de Terry Callier


Coro de ánimas
5 de junio de 2007

Para José Manuel Díez


óyeme tú, que sabes
que se acaba la fiesta y no la puedes
guardar en casa como un limpio apero,
y se te va, y ya nunca...
tú, que pisas la tierra
y aprietas tu pareja, y bailas, bailas...

Claudio Rodríguez

 

"Y no hace falta comprender la música:
izquierda, izquierda, derecha, derecha,
adelante, detrás,
un dos, tres..."


La Yenka
(Popular)

 

Recuerda ese momento: los dos asomados a la ventana de aquella pensión frente al colegio en fiestas. Mirábamos el corro que unos niños habían formado en medio de la cancha, a oscuras, con la sola justificación de la alegría. Sonaba La Yenka, Enrique y Ana, Torrebruno... los más pequeños jugaban sentados en el suelo. Recuerda sus voces por encima de la música y las pálidas bombillas en el patio breve. Arrinconados junto a la barra, sólo padres y profesores. Al otro lado, cincuenta o sesenta niños, tal vez más. Sus menudos cuerpos fundidos en el baile. Acierta a distinguir ahora las manos cruzadas y el furtivo abrazo adolescente, el secreto por fin desvelado aquella tarde, las inocentes parejas, el juego y los gritos. Y cómo sentimos frente a ellos la sana envidia de sus risas, la nostalgia aplazada de su aliento y esa fuerza que sólo asiste a los más débiles. Campeones al fin de todas las carreras, líderes de un tiempo sin edad, víctimas felices de aquel instante eterno.

Recuérdalo ahora, tan lejana aquella visión del paraíso.

(He cumplido mi parte, compadre)


De las hojas de hierba a los claros del bosque
4 de junio de 2007

"Vamos a suponer que no constituya un delito tipificado en los códigos de buena conducta adentrarse en la literatura del mismo modo que lo hacemos en la vida, sin mayor adiestramiento, sin prebendas de ningún tipo, sin verdades universales ni montañas llenas de dioses moribundos al acecho de expertos en la doctrina.

Vamos a suponer que la literatura excluya, al igual que la vida, toda maniobra de especialización o análisis científico, toda forma de acercamiento a su materia artística que no provenga o nazca de una absoluta soledad por nuestra parte ante el espejo de la Creación.

Y vamos a suponer, de entrada, que la literatura fluye de esa Creación, de la vida misma y que a ella vuelve siempre sin ser en ningún momento la Vida. Pálido reflejo, pues, que en el azogue de la página arde y se prolonga apenas unos siglos para luego desaparecer.

La mejor prueba de que la literatura está viva es que está sujeta, como nosotros, a desaparecer (...)"

Leer texto completo
(Texto leído en el 3er. Encuentro de Animadores a la Lectura.
Arenas de San Pedro el 2 de junio de 2007)


3er. encuentro de animadores a la lectura
4 de junio de 2007


Pequeña colección de instantes

Intervención de Isidro Ferrer y Grassa Toro José Manuel Díez con la "extraña pareja" Con el Maestro Agustín Garcia Calvo Isabel Escudero, Mandana Sadat, Federico Martin Nebras, Jesus Marchamalo y Mario Merlino conversando sobre literatura.
Encuentro entre Bernardo Atxaga con Paco Ibañez tars el concierto de este Momento de mi ponencia "De las hojas de hierba a los claros del bosque" Hablando de poesía. (Raúl Vacas, Isabel Sánchez y yo) Los mismos.
Ésta es la foto. Para emular al Maestro, José Manuel y yo nos pusimos cada uno una camisa sobre otra camisa. Pero ¡ni por esas! Charlando de poesía hasta las 5:30 de la madrigada con Raúl Vacas, J.M. Díez y Juan Luis Serrano. Público del taller "Claves para animar a leer". Allí conocí al bueno de Paco (de Villafranca de los Barros) y su guapa novia Jana Vista desde el balcón de mi habitación


Variaciones sobre el tema La llorona
1 de junio de 2007

Para José María Lama

 

ayer maravilla fui, llorona,
y ahora ni sombra soy

Popular


Me asalta la emoción de este tema popular, La llorona, interpretado en la memoria por Chavela Vargas y ahora vertido como un bálsamo sobre la herida en la versión no menos expléndida de Christina Pluhar.

Me he puesto a buscar versiones del texto del poema o la canción originales y no he podido completar siquiera dos o tres ya que las enloquecidas variacciones se funden en múltiples cuartetos que toman prestado unos de otros los versos. Aunque la estructura más difundida es la de cuartetas de dos endecasílabos alternados con octosílabos, algunas fuentes dan heptasílabos en cada primer verso, seguido de endecasílabos en los tres restantes.

Pero no quería hablar de eso. En realidad, quería hablar de la canción. Y de esos dos letales versos.

Salías del templo un día, llorona,
cuando al pasar yo te vi,
hermoso huipil llevabas, llorona,
que la virgen te creí.

No sé si el corazón peca, llorona,
en aras de un tierno amor,
por una linda tehuana, llorona,
más hermosa que una flor.

A un Santo Cristo de acero, llorona,
mis penas le conté yo,
cuán grandes serían mis penas, llorona,
que el Santo Cristo lloró.

No es extraño que las olas, llorona,
traigan perlas a millares,
si a las orillas del mar, ¡ay! llorona,
te vi llorar la otra tarde.

Dicen que no nos queremos, llorona,
porque no nos ven hablar,
a tu corazón y al mío, llorona,
se lo pueden preguntar.

Águila es mi pensamiento, llorona,
gavilán es mi memoria,
estar sin ti es mi tormento, llorona,
estar contigo es la gloria.

Si me voy siento una pena, llorona,
si me quedo, siento dos,
para no sentir ni una pena, llorona,
ni me quedo, ni me voy.

¡Ay!, ¡ay!, ¡ay! llorona,
llorona tú eres mi xunca,
me quitarán de quererte, llorona,
pero de olvidarte, nunca.

Las campanas claro dicen, llorona,
sus esquilas van volteando,
si mueres, muero contigo, ¡ay! llorona,
si vives, te sigo amando.

¡Ay! de mí, llorona,
llorona de ayer y hoy,
ayer maravilla fui, llorona,
y ahora ni sombra soy.

Hay dolores que se olvidan, llorona,
pero yo de éste me muero
y si volviera a nacer, ¡ay! llorona,
moriría por ti de nuevo.

Si al cielo subir pudiera, llorona,
las estrellas te bajara,
la luna a tus pies pusiera, llorona,
con el sol te coronara.

Un corazón malherido, llorona,
sólo con llorar descansa;
el rico con su dinero, llorona,
y el pobre con su esperanza.

La pena y la que no es pena, llorona,
todo es pena para mí,
ayer penaba por verte, llorona,
y hoy peno porque te vi.

¡Ay! de mí, llorona,
llorona llévame al río,
tápame con tu rebozo, llorona,
porque me muero de frío.

¡Ay! de mí, llorona,
llorona de azul celeste,
aunque la vida me cueste, llorona,
no dejaré de quererte.

De tarde se me hace triste, llorona,
de noche con más razón
y llorando me amanece, llorona,
llorando se pone el sol.

En tu vida te enamores, llorona,
de mozo que no ha rondado,
que el que no ronda de mozo, llorona,
ronda después de casado.

Si porque te quiero quieres, llorona,
quieres que te quiera más,
te quiero más que a mi vida, llorona,
¿qué más quieres?, ¿quieres más?

No sé qué tienen las flores, llorona,
las flores del camposanto,
que cuando las mueve el viento, llorona,
parece que están llorando.

Tu madre tiene la culpa, llorona,
por dejar la puerta abierta,
el viento por empujarla, llorona,
y tú por quedarte quieta.

Yo no sé cuando es de noche, llorona,
yo no sé cuando es de día,
por no saber no doy sombra, llorona,
si no te veo, vida mía.

Entre la noche sombría, llorona,
tus ojos negros brillaron
y hasta los gallos cantaron, llorona,
creyendo que amanecía.

Una vez yo vi el infierno, llorona,
y otra vez el cielo vi,
cuando me dijiste no, ¡ay! llorona,
cuando me dijiste sí.

Cada vez que cae la tarde, llorona,
me pongo a pensar y digo,
¿de qué me sirve la cama, llorona,
si tú no duermes conmigo?

¡Ay! de mí, llorona,
llorona de negro potro,
aquí me tienes sufriendo, llorona,
desde que duermes con otro.

Cuando pasas por mi calle, llorona,
las piedras voy volteando,
pa" que después nadie pise, llorona,
las piedras que vas pisando.

Dos besos llevo en el alma, llorona,
que no se apartan de mí,
el último de mi madre, llorona,
y el primero que te di.

Cuando entrabas a la iglesia, llorona,
te divisó el confesor,
se le cayó la custodia, llorona,
porque temblaba de amor.

Dame tu amor o me mato, llorona,
dicen unos ojos negros,
responden unos azules, llorona,
dame tu amor o me muero.

Dicen que no tengo duelo, llorona,
porque no me ven llorar,
hay muertos que no hacen ruido, llorona,
y es más grande su penar.

Yo me subí a un alto pino, llorona,
pa" ver si te divisaba,
y como el pino era tierno, llorona,
de verme llorar, lloraba.

No quieres nunca medir, llorona,
de qué tamaño es el cielo,
hay dos cosas sin medida, llorona,
mi amor y mi desconsuelo.

Ojitos aceitunados, llorona,
color de paño francés,
labios de coral partido, llorona,
¿quién los besara otra vez?

A mí el confesor me dijo, llorona,
que te olvide y no te quiera,
suspirando yo le dije, llorona,
¡ay! padre si usted la viera (supiera)

Cuando paso por tu casa, llorona,
compro pan y voy comiendo
pa" que no diga tu mamá, llorona,
que de hambre me estoy muriendo.

¡Ay! de mí, llorona,
llorona del campo lirio
el que no sabe de amores, llorona,
no sabe lo que es martirio.

Cuatro puertos tiene Francia, llorona,
cuatro tiene Alejandría,
cuatro pies tiene la cama, llorona,
en que duerme la amada mía.

Al pie de un rosal florido, llorona,
te vi llorar la otra tarde
y al verte llorar las flores, llorona,
se murieron de pesares.

¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, llorona,
lloroncita cielo lindo,
ayer te vide penando, llorona,
debajo de un tamarindo.

¡Ay! de mí, llorona,
llorona deja de llorar,
a ver si llorando puede, llorona,
mi corazón descansar.

¡Ay! de mí, llorona,
llorona de negros ojos,
ya con ésta se despide, llorona,
tu negrito cariñoso.

Todos me dicen el negro, llorona,
negro, pero cariñoso;
yo soy como el chile verde, llorona,
picante pero sabroso.

Si porque te quiero quieres, llorona,
que yo la muerte reciba,
que se haga tu voluntad, ¡ay! llorona,
moriré porque otro viva.



Empecemos bien
1 de junio de 2007

"La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces no se sabe dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen. Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir. Escucho a la Naturaleza y al hombre con asombro, y copio lo que me enseñan sin pedantería y sin dar a las cosas un sentido que no sé si lo tienen. Ni el poeta ni nadie tienen la clave y el secreto del mundo. Quiero ser bueno. Sé que la poesía eleva y, siendo bueno, con el asno y con el filósofo creo firmemente que si hay un más allá tendré la agradable sorpresa de encontrarme con él. Pero el dolor del hombre y la injusticia constante que mana del mundo y mi propio cuerpo y mi propio pensamiento, me evitan trasladar mi casa a las estrellas."


FEDERICO GARCÍA LORCA


(de hoy en adelante siempre en mayúsculas)



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