Ir al inicio de El Tiempo de la Palabra
Ir al índice de Derivas

Octubre 2007

Septiembre 2007


Agosto 2007


Julio 2007


Junio 2007


Mayo 2007


Abril 2007


Marzo 2007


Febrero 2007


Enero 2007


Diciembre 2006


Noviembre 2006

Octubre 2006

Septiembre 2006


Agosto 2006




¿Se puede?
31 de noviembre de 2007

 

¿Seríamos capaces de comunicarnos sólo a través de la poesía? ¿De establecer un vínculo creativo a distancia entre lectores y amigos, donde una vez al mes diálogáramos a través de la poesía? En su mensaje, por supuesto, en su pensamiento, pero también en su simple belleza estética, en sus ríos que van a dar a la mar, como sabemos, pero siguen bajando lentos.

¿Podremos intentarlo al menos?


Salamanca au voir
30 de noviembre de 2007


Yo pondría una copa de vino -del que tú eligieras- y dejaría esa línea de saxo tenor entre las notas. Apagaría las velas que encienden la noche, dejaría el libro abierto a debida distancia, y cerraría los ojos.

Es un poema lo que voy a contarte. Ni siquiera es mío. (No te hará falta tenerle piedad). Es un poema de Hugo Gutiérrez Vega, un autor mexicano que acabo de descubrir, pleno como estaba tras la sombra de Gorostiza, Paz, Sabines y Pacheco, y sin saber que este buen hombre había pasado por mis pasos, tras los tuyos. Describe Salamanca, sí, como sólo pueden hacerlos quienes se han visto abandonados a la belleza, desesperados y gloriosos, de un mar en llamas bajo la noche solitaria de una ciudad ajena. Esta es el poema que te traigo Isabel, Isabel Sánchez, del otro día, que no lo llevaba.

(Como no puedo prohibirte que fumes mientras lo lees, será mejor que empiece):


La luna de Salamanca

Ser de un país, tener memoria propia,
una infancia en el campo y en el alma
los olores del heno y de la lluvia.
Ser de una tierra, conocer su viento,
saber la hora en que se le levantan las estrellas.
Saber, en fin, el nombre de una roca
conocida de la infancia,
distinguir los potreros perfumados
por el año de lluvias.
Que un durazno nos vuelva
a un remoto verano
y al regresar al campo
reconocer la tierra que pisamos.
Que nos duelan las cosas de esa tierra
con un dolor de entrañas mal heridas.
Ser de un país,
sentirnos de su pueblo
y al mirar otra cara
sentir que es un espejo en cuya agua
se refleja la cara que buscamos.

© Hugo Gutierrez Vega


Leyendo y pensando
29 de noviembre de 2007


¿De qué nos sirve saber que la causa de que Alfonso Costafreda no apareciera en la más famosa y discutida antología de Castellet fue, precisamente, la "amable" intercesión de su amigo Jaime Gil de Biedma, dolido al parecer por unos comentarios desdeñosos de aquel a su poesía?.

Lo pienso leyendo Contra el olvido, las memorias del Alberto Oliart. Un libro magnífico, un personaje que se parece demasiado a un hombre, a un hombre de verdad. Ya volveré sobre él...

¿De qué sirve -pregunto- conocer estas menudencias, estas trágicas historias mínimas?

No ignoro que nunca el conocimiento es suficiente.

Por eso leo, porque sospecho que sólo lo que conocemos reaparece.

 

Escuchando:
Spirit of eden, de Talk Talk (EMI 1988)


Arde
28 de noviembre de 2007


Arde, ahí lo tienes, este sol tan arrugado de noviembre. Al volante, sólo has tenido tiempo de bendecir su dulce insistencia y memorizar tres versos. Tal vez suficientes:


Y este incendio tardío
y esta forma oscura
de decir tu nombre.

 


Ungaretti
27 de noviembre de 2007


¿Cree en sí y en la verdad quien desespera?



Sentimento del tempo, Giuseppe Ungaretti


Lápidación y otras pesadillas comunes
26 de noviembre de 2007


Ahora comprendo por qué algunos de los poetas que conozco leen tan poca poesía (los que la leen): de hacerlo, de haber leído y asimilado debidamente sin duda habrían escrito mucho menos.


Para ser justos, me temo que a la hora de escribir poesía se requiere de una cierta temeridad, cuando no de una secreta, insufrible osadía.

Al fin, sólo un exceso de juventud puede eximirnos de la lapidación.


Ahorro energético
25 de noviembre de 2007


Que nos nos vengan con cuentos: eso del ahorro energético es un camelo. ¿Para qué nos hacen retrasar en octubre todos los relojes una hora? Pues está muy claro: para poder encender las lucecitas de navidad en noviembre.

Ah, la navidad... y luego están esas campañas publicitarias que se encargan de mantener vivo el espíritu solidario y bondadoso de estas fechas apelando a lo más noble del ser humano:

"Está Navidad sé egoísta", reza un slogan, uno de tantos...

¡Asco!

 

Escuchando:
In concerto Vols. 1 y 2, de Fabrizio de André (Ricordi, 1999 y 2001)


© Bruno Mesa
25 de noviembre de 2007


"Escribir es un error, una vanidad. Pero no escribir lo que uno siente que debe escribir es aún peor: es una cobardía.

Calino exhortaba a los jóvenes griegos a luchar, no a escribir; les incitaba a enfrentar al enemigo, no a contar sílabas ni a encadenar yambos. ¿Qué podemos hacer entonces los cobardes? Lo mismo que hizo Calino: suplicar que nadie escriba mientras escribimos".

Un amigo que os quiere, © Bruno Mesa. Clarín nº 71


El león domado
24 de noviembre de 2007


Dentro de cada uno de nosotros alienta un arcano anterior a toda ley, un espíritu guía que vela nuestra esencia individual dentro de la colectividad reafirmándonos en el hermoso y terrible mapa de la existencia humana. Desde ahí, desde lo oscuro y sagrado de cada ser, rige este arcano la deriva incesante que asola nuestras vidas, apareciendo y desapareciendo, irrumpiendo en el silencio de nuestro actos, al fondo de las pasiones, tras el espejo falso de nuestra personalidad. Así, este dios interior nos señala el Plan inexcusable para el que todos hemos sido llamados. Sin embargo, a menudo nos refugiamos en las tristes postrimerías del Ego, esa afirmación imposible que no es sino la máscara tras la que se ocultan nuestros complejos e inseguridades. Cada uno de nosotros, tiene, por así decirlo, la obligación moral de reconocer a ese espíritu dentro de sí mismo. Y una vez revelado, reconciliados en él, aprender a someter nuestros actos y energías a la consolidación de una tarea extraordinaria que sólo nosotros podemos llevar a cabo.

Mi arcano es el León (Leo), que designa mi signo zodiacal. Un León que ahora parece, ciertamente, abatido y manso. Sé bien que mi misión, una vez más, es despertar al león domado. Sólo así la fuerza creadora, la inagotable química de la vida, traspasará mi condición humana dejando, al cabo, un breve apunte verdadero.

No en vano, cuentan que en otro tiempo un profeta cristiano doblegó a los leones.

 


"En la Kábala se le conoce a este Arcano 11 como la Persuasión. El jeroglífico de este Arcano es una mujer hermosa, que tranquilamente y con una serenidad olímpica cierra con sus propias manos las fauces de un furioso León. Los tronos de los Reyes Divinos estuvieron adornados con leones de oro macizo. El oro significa el Fuego Sagrado del Kundalini. Esto nos recuerda a Horus = Oro. Necesitamos transmutar el Plomo de la Personalidad en el Oro del Espíritu, este trabajo sólo es posible En el Laboratorio del Alkimista.

"Este Arcano en la Kábala se le conoce como el Arcano de La Persuasión. La Persuasión en sí misma es una fuerza de orden sutil, Espiritual; la Sabiduría Oculta dice: "Avivad la llama del Espíritu con la fuerza del Amor". El Amor en sí mismo es una fuerza poderosa, omnipotente, la fuerza del Amor mantiene a los mundos alrededor de sus centros de gravitación cósmica. Estos centros de gravitación cósmica son "los Soles". Por eso dice Hermes Trimegisto: "Te doy Amor en el cual está contenido todo el súmmum de la Sabiduría". Una palabra suave apacigua la Ira. La Persuasión tiene más poder que la violencia. Si una persona violenta quiere atacar, se le envía una frase amable y ésta apacigua su violencia. Por eso es que en el Arcano 11 aparece una mujer abriendo las fauces de un León, esa es la fuerza viva de la Persuasión.

Profundizando más nos encontramos al León de doble cabeza que representa a las dos Tierras, a la Visible y a la Invisible. El León en sí mismo como animal es muy importante, muy interesante; en la Atlántida sirvieron como animales de tiro, arrastraban carruajes, eran mansos, después de la sumersión de la Atlántida se volvieron furiosos. El León es un símbolo viviente del "Fuego". Observan ustedes la Esfinge que tiene garras de León, representando al Fuego. En el Calendario Azteca o Piedra del Sol, hay unas garras de León. Esas garras tienen un significado muy grandioso."

© Samael Aun Weor


Usar y tirar
23 de noviembre de 2007


El maquillado perfil de las palabras cotidianas, ahí, en la tele, mientras hierve el café y sólo siento ganas de destruir papeles. Me encierro en mi despacho -único hábitat donde me encuentro a salvo- y recojo de la alfombra algunos libros, cambio de sitio viejas fotografías, busco -sin ganas de fumar- un maldito cenicero. Mi ropa está tendida en el sofá, tal como la dejé anoche. Los discos ya no caben en los estantes. Sigo grabando música pero he decidido no escribir nada en los cedés, todos en blanco: así, cuando los meta en el coche será la música y no mi mente quien decida el paisaje. No sé si llueve, no me apetece abrir las ventanas. Me gusta creer que la mañana es una extensión de la noche. Una vez me pasó eso de chico, en verano, mientras leía un libro de Jiménez del Oso sobre ovnis. Me desperté solo en casa y decidí que no quería ver la luz del sol. Cerré todas las ventanas y me puse a leer sobre los misterios de la Isla de Pascua. Recuerdo -debía estar seriamente sano- que aquella mañana me apetecía ir al colegio. Tal vez lo que necesite ahora sea esa clase de orden, un método o algo así. No esta constante amalgama de pensamientos que me persiguen a todos sitios y que al fin, cansados de mi ineptitud, se acumulan por todas partes. Facturas y poemas ¡qué ridícula combinación! Y todo así. Tal vez un libro sea la mejor forma de pasar a limpio este desastre. Como vengo haciendo, por otra parte, con mi vida en los últimos años. Libro escrito, libro abandonado. Lejos de mí, con sus tardes de noviembre y sus pronombres a cuestas, con sus traiciones y su rendida paz bien lejos de cuanto hoy necesito.
Si volviera a publicar usaría sólo las palabras que no he escrito jamás. No usaría por ejemplo "manos" ni "tiempo" ni "sombra", buscaría sólo aquellas palabras que pudiera decir por vez primera, sin deberme a ellas, sin estimarlas demasiado. Pero ¡qué remedio! lo peor de todo es que, a veces, la vida y la literatura se retroalimentan con una evidencia inalterable y mustia: ahora mismo, por ejemplo ¿quién me asegura que es de día, que luce el sol en esta parte del casposo firmamento si ahí, arriba -¿arriba?- quiero decir, en lo alto, la luna insiste lívida y transparente, a espaldas del tibio sol. La razón aconseja no prestar atención a estas celestes contradicciones. Anoto una lección de colegial: no escribir nunca más sobre la luna, aunque sea verdadera.

¡Ah, si ella también fuera de usar y tirar!

 

Escuchando:
Schelomo, de Ernest Bloch por Mstislav Rostropovich (cello) (EMI, 1977)


Wonderful
20 de noviembre de 2007


17:00 h. Volando hacia Trujillo. En mi coche suena If your love cannot be moved, el primer corte de A time to live (2005) el último trabajo de Stevie Wonder hasta la fecha. La melodía, cantada a medias con la inefable Kim Burrell, es un ejemplo más de la maestría del autor de Supertitious a la hora de fundir los sonidos negros de América y África. Tambores y ritmos tribales para abrir paso a una melodía luminosa que se ve reforzada por un coro gospel que durante los siguientes seis minutos se abrirá como una cascada en medio de la selva. Intenso, abrumador, sincero. Así es Stevie Wonder, un monstruo, uno de los grandes, el Ray Charles del pop. Todas las composiciones son suyas, letras incluídas, así como la produccción. Hay colaboraciones de auténtico lujo, de Prince a (Sir) Paul McCartney, pasando por Risha Morris o India Arie. Pero, sobre todo, el disco nos ofrece una variada gama de ritmos soul, pop, rhymn & blues, jazz y funk, todo ello arropado por una producción de lujo donde las voces permanecen en distintos planos, mientras los instrumentos fluyen perfectamente compactados: piano, teclados, percusiones, loops, orquesta... y esa maravillosa armónica a cargo del propio Stevie. El disco contiene composiciones del calibre de la mencionada If your love cannot be moved, la sensual Moon blue, un precioso tema soul a medio camino entre Sade y Terence Trent D´Arby, o el tema que cierra el álbum, A time to live, en realidad una variación del corte inicial. Un disco alegre, potente, un canto a la vida y los sentimientos: Wonder en estado puro.


Escuchando:

A love to time, de Stevie Wonder (Motown, 2005)


Bajo el cielo de Salamanca
19 de noviembre de 2007


El pasado sábado visitamos Salamanca 53 compañeros de los clubes de lectura de Mérida y Trujillo. Allí nos recibieron los miembros del Club de Lectura de la Biblioteca Municipal Torrente Ballester. Ésto es sólo un pequeño reportaje de un día lleno de emociones y sensaciones.


Esperando a los bárbaros
16 de noviembre de 2007


Porque la noche cae y ya no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.


Konstantino Kavafis

 

Sabido es que los bárbaros no llegaron jamás.
Ya volvió la luz al Senado y ya los senadores
propugnaron, solemnes y sombríos, sus leyes.

A última hora -y por si las moscas-
establecieron, en absoluto consenso,
nuevas y extrañas prohibiciones.

Nadie abandonó su lecho al alba. Ninguno huyó.
La multitud decepcionada abandonó las calles
y plazas. De los balcones se retiraron las cintas
y el discurso fue oportunamente archivado
para mejor ocasión. Para mejor ocasión.


Esta mañana la ciudad ha amanecido saqueada.
No entendemos quienes han podido hacer todo esto.

Los controles de vigilancia nos indican
que durante la madrugada
nadie entró
ni salió de la ciudad.

Pero hay restos de sangre en la acera
y bolas de goma bajo los pupitres.

Nadie busque culpables en difusas fronteras:

Los bárbaros -cómo distinguirlos- éramos nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

Grupos antifascistas y antirracistas se enfrentaron anoche en Cáceres con otros jóvenes de ideología fascista con motivo de la protesta convocada por los primeros en protesta por el asesinato el pasado domingo de joven de 16 años al sufrir varias heridas de arma blanca en la estación de metro de Legazpi.

Fuente: hoy.es

 

 


Extrañas alianzas nocturnas
13 de noviembre de 2007



 

En compañía de Eugenio Montale y Tom Waits.


Los límites del espejo
10 de noviembre de 2007


"Me llamo Albert Pla. Soy casi un cantante que, como puede, hace canciones. Poca cosa, poca fama, poca incidencia en el desarrollo político y cultural de su país. Pero soy Albert Pla. Y soy quien escribe esta carta. Hay personas que ni siquiera son yo. Hay tipos que se hacen pasar por mí. Uno de ellos escribe artículos firmados con mi nombre. Parece ser que es miembro o simpatizante de Ciutadans per Catalunya y que, entre otros sitios, escribe sus opiniones personales, políticas y pseudointelectuales en el blog de Félix de Azúa. Ya le rogué hace meses en un mail privado, pero como veo que le importa una mierda mi petición, se lo digo públicamente. Por favor, señor De Azúa, dile a tu amigo que pare. Yo no soy tu Albert Pla. Vaya lío que me habéis armado. Me llegan correos de gente confusa, extrañada, decepcionada porque cree que opino tal y cual cosa sobre tal o cual asunto que se ha publicado en tal o cual sitio imposible de rastrear. Y solo les puedo decir que yo no fui.

La cosa es peor si clicas Albert Pla. En Google, depende del día, puedes ver en la tercera o cuarta referencia artículos presuntamente escritos por mí. Es más, por obra y gracia de la asociación de ideas digital, cada vez más a menudo se vinculan términos como Albert Pla y Ciutadans per Catalunya o con Félix de Azúa. Me parece irritante. Creo que los partidos políticos son, simplemente, grupos de personas con graves problemas psicológicos y de personalidad que se dedican al engaño y al robo. Para mí, Ciutadans per Catalunya, a los que conozco, por desgracia, desde que a alguien se le ocurrió la idea de poner mi nombre entre sus simpatizantes, es un partido lleno de intelectualillos hijos de papá, ex de todo, que después de hacer el gilipollas toda la vida se dedican a tocar los cojones. Qué agudeza. Sublime. Qué cultos, listísimos...

También hay una persona, en cualquier lugar, no sé, con esta página en Myspace: www.Myspace.com// albertpla. Tampoco soy yo. Este tío cuelga piezas y vídeos en su (mí) página como si fuera yo. Tiene un grupo de amigos a los que engaña haciéndose pasar por mí. Y la gente le (me) manda fotos, textos, pensando que se comunica conmigo. Patético. Por último, si alguien entra en Youtube puede ver un vídeo de Esquerra Republicana de Catalunya. Se proyectan fotos de los que se presentan a las elecciones municipales mientras suena mi canción Carta al rey Melchor que, para más inri, es en castellano. Y yo me pregunto, ¿qué hago? Tal vez debería hacer mi blog y firmarle artículos a De Azúa pidiendo la independencia de Catalunya. O en mis recitales leer un manifiesto escrito por Carod-Rovira diciendo: "¡Viva el Rey y viva España¡" Lástima que entre los dos no me lleguen ni para media canción".

el periódico.com 24/10/2007


Estas declaraciones del músico catalán ponen el dedo en la llaga sobre una cuestión que está haciendo replantearnos, a un número creciente de cibernautas, la utilización de Internet. Al menos a aquellos que desde el principio consideramos la Red como un medio de diálogo, de posible interacción entre personas, de intercambio, en fin, de utilidades (informativas, comerciales, artísticas...) además de una herramienta idónea para la -perdón por la palabra- solidaridad creativa. Pero, claro está, los lobos también tienen línea adsl, también suscriben el pacto de la virtualidad y el anonimato, las ventajas del "todo es para todos y nada es de nadie" para luego, de buen rollito, cotizar por el esfuerzo de unos pocos. No hace falta ser Albert Pla, el mejor "casi cantante" de su generación, para sufrir la usurpación y la maledicencia de algún perturbado que se hace pasar por autor de tal o cual opinión ajena. Basta ser "casi un poeta" inofensivo y periférico para recibir idéntico trato en esas bodegas de la virtualidad, los foros de opinión, y en las checas nauseabundas de la mensajería electrónica. Hasta el momento puedo garantizar que los poemas alojados en esta web han sido escritos por mí. Ahora bien: más allá de esta frontera deberíamos -todos- leernos dos veces.

A propósito de todo esto, me viene a la cabeza una anécdota memorable contada por un amigo hace unas semanas. En ella se da otra vuelta de tuerca, creo, al dilema de la originalidad. Pónganse cómodos:

A esa hora exacta de la madrugada en que el mundo entero queda suspendido en la voz de una mujer al otro lado del móvil, mi amigo tuvo la ocurrencia de hallarse en un bar abarrotado de humo y quinceañeras. Una mano en un oído, la otra sosteniendo el oportuno gin-tonic, se esforzaba por descifrar las palabras de la muchacha con la que ha compartido los amaneceres de tres largos años. De repente, frente a él, cuatro adolescentes sin el menor recato se acercan hasta colocarse a un palmo de él -moscas en un escaparate de lencería fina- observándolo con precisión entomóloga y general cuchicheo. Tras unos minutos de incertidumbre y perplejidad:

- Perdona, un segundo, ... dice mi amigo a la muchacha de los amaneceres interrumpidos.

- Oye, ¿tú eres el cantante de El desván del duende? le escupe una niñata sin presentarse siquiera.

- ¡No!, responde convencido mi amigo.

- ¿Lo veis? Os lo dije. No puede ser él. Además... ¡El cantante de El desván del duende no bebe!


¿Y bien? El dilema se cierra -¿o se abre?- cuando comprendemos que, para ser nosotros mismos, a veces es necesario dejar de ser el que los demás creen que eres. Como el lector ya habrá averiguado, en el caso de mi amigo, se trataba de la única persona sobre la tierra autorizada para no ser el cantante de El desván del duende.

 

Escuchando:
Van Morrison, Live in San Francisco (1996)


Maestro Auserón
9 de noviembre de 2007

Han caído los dos cual soldados fulminados al suelo
y ahora están atrapados los dos en la misma prisión.
Vigilados por el ojo incansable del deseo voraz,
sometidos a una insoportable tensión de silencio.

Han caído los dos bajo el punto de vista exclusivo,
iniciando una guerra en que nadie pudo vencer jamás.
Ella sabe lo que el hombre espera sin haberlo aprendido
y él encuentra sentido al enigma que no le dejaba existir.

Antes eran dos barcos sin rumbo,
hoy son dos marionetas que van persiguiendo
una luz cegadora por la línea del tiempo.
Han caído los dos en la boca de un dios tenebroso
que sonríe mostrando sus dientes de acero.


Han caído los dos
. Radio Futura.
1984. © Santiago Auserón


Escuchando:
Radio Futura, Memoria del porvenir (2005)


Manual del distraído
8 de noviembre de 2007


Julián Rodríguez
me lo recomendó ayer mismo en la librería Puntoaparte de Mérida y aún estoy rebañando las últimas páginas. Por ahora lo devorado no tiene desperdicio. He aquí algunos ejemplos:

"Tuve una novia extraña. Me confesó que era criptojudía y yo pensé -en mi ignorancia cristiana- que era una secta erótica. Durante meses esperé la invitación."

"El bosque era enorme. Unos pinos altísimos y grises. De lejos vi a la niña que perseguía a un lobo aterrado. Lo juro."

 

Escuchando:
Lizz Wright, Dreaming wide awake (2005)


Entre manos
3 de noviembre de 2007

 

Rodolfo Häsler: Cabeza de ébano (Igitur)
Cees Nooteboom: Perdido el paraíso (Siruela)
Eugenio Montale: Poesía completa (Galaxia Gutemberg)
Vicente Aleixandre: Poemas de la consumación (Alianza)


La facultad de disfrutar de un libro no reside únicamente en el valor literario de la obra en cuestión sino en la capacidad del lector a la hora de interiorizar el mensaje -los múltiples mensajes- que ofrece toda obra literaria. Acudo a esta razón de perogrullo para justificar algunas ausencias entre los títulos que figuran más arriba. Se trata, no obstante, de los últimos títulos que me han aportado algo, no estrictamente literario, en las últimas semanas.

La fuerza de una voz como la del poeta cubano Rodolfo Häsler (Santiago de Cuba, 1958) alcanza en Cabeza de ébano su cénit expresivo, tanto en la temática (no es gratuito que el poeta aluda a visiones) que recoge distintas instantáneas geográficas y sentimentales, como en el rigor descriptivo que ostenta cada uno de los poemas aquí recogidos. Si a ello sumamos la sabia destilación que lleva a cabo de esas experiencias propias en un conocimiento abierto, solidario a la vez que profundamente personal, nos daremos cuenta que estamos ante uno de los poetas de mayor aliento de los últimos veinte años. Tampoco es casual que el prólogo venga firmado por José Viñals.

Perdido el paraíso, del escritor holandés Cees Nooteboom (La Haya, 1933) es una novela que incide con desigual fortuna en la cuestión angélica, irremplazable leif-motiv del hombre moderno a la hora de reflejar su afán de trascendencia así como la grandeza de su derrota. Plagado de referencias literarias (Milton, Yeats, Rilke...), la novela cuenta el periplo de Alma, una mujer que tras sufrir una violación en una fabela de Brasil recorre el mundo buscandose a sí misma en la presencia constante del ángel. Es lo primero que leo del novelista holandés y confieso que me ha dejado la misma sensación que cierto cine de Wenders: lo mejor se queda fuera del plato.

De Eugenio Montale poco se puede añadir a estas alturas: se trata de uno de los poetas definitivos del siglo XX. La edición de su poesía completa (ocho títulos en total) en la serie Obras Completas de Galaxia Guntemberg es un manjar para los amantes de la poesía más lúcida, honda y a la vez emocionante. "Crónicas del alma" llama Joseph Brodsky a los poemas de Montale. Y no le falta razón. La poesía de Montale (premio Nobel en 1975), sobre todo en su primera etapa (Ossi di sepia, Le occasioni) contiene el fulgor de la revelación, de lo que sólo se puede atisbar desde una consciencia laica, perpleja ante el insistente milagro de lo sencillo y por ello, profundamente espiritual, pero sin el parapeto de escuelas ni religiones: hombre solo que lucha por explicar su mundo y celebra, al cabo, su derrota. La traducción de Fabio Morabilo es, como todo, discutible, pero cae del lado de la literalidad frente a otras versiones puramente especulativas (37 poemas (Hiperion, 1996) y La tormenta y otros poemas (Dvd, 2003) que, en cualquier caso, no oscurecen la fuerza espiritual del mejor Montale.)

Poemas de la consumación (1968) es el libro de Vicente Aleixandre que más veces he regalado y hoy, por hoy, el que releo de entre los suyos con mayor frecuencia. Se trata de un intensísimo ejercicio de "poesía pura", de reconcentrada claridad, de despojamiento de lo futil y superficial a las puertas de la vejez, versos redactados en la perspectiva de la muerte, que diría Gamoneda. En nuestros días, me temo, la obra de Aleixandre subsiste en una situación de abandono tanto o más lamentable que el de su famosa residencia en la calle Velintonia, 3. Se reedita en antologías pedestres del 27, se le cita en actos y homenajes, se le ningunea en tesis y estudios pormenorizados, se le da por leído.

 


Escuchando:
Lizz Wright, Salt (2003)


© Rodolfo Häsler
2 de noviembre de 2007


Carne de porco à portuguesa


El vino es para acompañarte con mayor deleite,
a la portuguesa, ya ves, en las grandes ocasiones,
un sabor acre a carne cocinada
que deja en la boca la lujuria más honda,
el colmillo para hincar, para morder el suave haz
del pedazo de espalda, humeante, azul al paladar.
Si sigues sollozando no podré parar de masticar,
de ingerir vino del odre rojo de tu embriaguez,
sobre el líquido fermentado espera la carne de puerco
que anuncia, al comerla, la entrada hacia als sombras,
casi sexo, casi putrefacción, para exaltar su aroma.
Con el olor a sangre dando a la nariz
degluto con furor la fibra deshecha, sin pensar en más,
equívoca igualdad que aterra a la materia,
despacio, sin pausa, la lengua es mi instrumento.
No se puede transmitir con palabras limpias;
es un acto impío que me reclama al verte.
Quién trincha tu carne, quién la prueba,
del fondo del cuerpo el paladar consumado asciende,
pies de cerdo, carne magra en salsa de hojarasca,
y de los dientes, se adentra en mi garganta.

 

De la mano de José Viñals, que se encarga del prólogo, nos llega este libro fascinante, Cabeza de ébano (Igitur, 2007) del poeta cubano Rodolfo Häsler (1958). Sus poemas son una fiesta para los sentidos.




Escuchando:
Silvio y Aute, mano a mano (1993)


Agua de rosas
1 de noviembre de 2007


El hombre viste una camisa camel, cinturón bien a la vista, zapatos a estrenar. Conduce con paso diestro su ofrenda hasta el altar donde lo Inevitable acrecienta su jauría. Nubes de cipreses al otro lado de la tapia. Coronas marchitas, peladuras de castañas. No percibe aún el acre olor de los crisantemos, la pútrida voracidad del olvido, esas minucias propias de noviembre. Empuja su centro de flores por la cuesta y ya parece dejarlo todo atrás: la aburrida esposa de punta en blanco y los niños, que juegan a matarse. Lleva también una bolsa de Carrefour en la mano, con un paño y un poco de agua de rosas.



Universos paralelos:

Luces de Bohemia
Encuentros Literarios en Praga
       



Cantina y cantinela:

Malo
Regular
Bueno
Excelente
Cojonudo

 


Proyectos y otras hogueras:




 

Licencias

 

Contactar