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D e r i v a S


Sin papeles
27 de febrero de 2008


Con el poeta Juan Cobos Wilkins en la Escuela de Artes de Mérida. No lo conocía personalmente y me ha resultado un tipo encantador, seductor -no lo oculta- en su papel de poeta reconvertido a novelista y, en definitiva, un escritor de variado registro, desde el entrañable poeta que conocí a través de Llama de clausura y La imaginación pervertida, hasta el consumado agitador de conciencias que hoy nos ha hablado de la batalla de Río Tinto, a propósito de su novela El corazón de la tierra. Ésta obra, por cierto, fue llevada hace unos años a la escena con singular escándalo por la compañía de la bailaora Cristina Hoyos. De todo ello y más nos ha hablado hoy en Mérida el poeta y novelista Juan Cobos Wilkins. Se ha presentado sin papeles, con la frágil memoria de lo vivido, y nos ha emocionado a través del relato de su abuelo, que le contó la atrocidad vivida en aquellas minas onubenses hace algo más de un siglo y que culminó en la fatídica "noche de los tiros", con los colonos ingleses disparando a quemarropa sobre una multitud indefensa y pacífica, compuesta de mujeres, ancianos y niños.

Igualmente interesante ha sido la distinción que ha hecho entre "literatura de evasión" y "literatura de invasión"; la poesía, por supuesto, pertenece a esta última categoría, por más que a veces aparezca escrita en prosa. Es el caso del propio autor, que nos ha confesado que, al desnudar su alma, no distingue la una de la otra.

"A los lectores de este país - ha dicho- habría que considerarlos especies protegidas, como el lince ibérico o el urogallo; a los lectores de poesía habría que ponerles directamente un piso."

No podemos estar más a favor.

 


"Libre te quiero" letra de Agustín García Calvo.
Música de Amancio Prada. Versión en directo.


Desde la cafetería RO-MA
26 de febrero de 2008


Curioso: justo ahí, enfrente de esta cafetería, encontré hace muchos años mi primer empleo: vendedor de enciclopedias a domicilio. Yo era un adolescente que quería -o más bien temía- ser poeta. En justo castigo, deambulé vendiendo libros (clásicos universales, enciclopedias médicas, "Jara y sedal"...) por los pueblos de la comarca. Así de irónico es el destino: cuando aún no era capaz de escribirlos, me dediqué a vender libros. Ahora que he conseguido publicar algunos, no habré vendido -ay- más ejemplares que entonces.


Bufones
25 de febrero de 2008


Los gobernantes,
cuántos perfectos e inútiles bufones.

- Franco Battiato -


Mar de voces
25 de febrero de 2008


Ahora sé que mientras pueda leer, mientras pueda habitar la palabra ajena y reconocerla, albergar la voz dormida, escribiré. Escribiré sin razón ni esperanza, como el que arranca a hablar frente a un mar de voces y hace suyo el grito de los otros, su sorda reverberación sin horizonte, la flamígera lengua, las heces y hasta la bilis del canto, todo, a cambio de la fértil materia de su sueño, que es el sueño de otros tantos.


¿Dónde reside el verdadero Poder?
24 de febrero de 2008



Tres muñecas rusas
(Una aproximación al juego de la intertextualidad)

23 de febrero de 2008


Leo recostado en la sombra de una columna del Templo de Diana. La indecisión del sol, esta mañana, no impide que un grueso trazo del mástil romano, de vieja ruina devota, contagie su calor a la piedra donde ahora estoy sentado. Un cielo enmarañado de golondrinas -esos húmedos kamikaces que planean inquietos los peinados- se repite a sí mismo sobre el mosaico costumbrista del invierno. Leo las primeras páginas de Diario de un acercamiento, del poeta ibicenco Vicente Valero:

Revelación. Por las mañanas leo en la terraza. Tengo ante mí el valle, con todos los verdes tan distintos. El verde de los olivos y el de los algarrobos, el de los almendros y el de las higueras, el de los pinos y el de las sabinas. Todos son diferentes. La tierra seca rezuma calor ya desde las primeras horas de la mañana, pero ahora las sombras me protegen. Leo a Hawthorne:

"La mejor forma de obtener una impresión y un sentimiento vívidos de un paisaje consiste en sentarse ante él y leer: o dejarse absorver de otra forma por él; porque entonces, cuando tus ojos se ven atraídos por el paisaje es como si atraparas a la naturaleza de improviso y sin darte tiempo a cambiar de aspecto. el efecto dura sólo un momento y pasa casi en el instante en que te das cuenta; pero es real, aunque momentáneo. Es como si pudieras captar y comprender lo que los árboles se susurran el uno a otro, como si captaras un atisbo de un rostro con velo, que se protege de cualquier mirada codiciosa. Se ha revelado el misterio y apenas una respiración o dos después, sigue siendo tan misterioso como antes".


Lo ideal hubiera sido que, a continuación, el autor de La letra escarlata citara igualmente unas líneas de otro autor que, a su vez, expresara de manera textual a otro autor que, a su vez... Etcétera.

Pero a veces el azar es toda la literatura que nos ofrece la vida. Y hoy ha sido esto. El juego de tres muñecas rusas, cada una dentro de otra.

¿Dije tres?

¿Y tú, querido lector? ¿Eres la cuarta?


Razones para el enemigo
23 de febrero de 2008


Y luego estás tú, ¡siempre a tu bola!, gesticulando sin reparo mientras sueltas, una tras otra, esas frases tan chocantes (que ni te las piensas), entre amigos o en medio de gente desconocida. "El poeta es un filósofo enfermo" has dicho hoy, y también, con insolente pedantería, aquello de Whitman, lo de que un brote de hierba nos demuestra que la muerte no existe. Ésta y otras sentencias por el estilo terminan siempre comprometiéndonos a los dos ¿no te das cuenta? Ay... cuánta bobería. ¡Si sólo fueras capaz de callarte! Observa cómo te miran, cómo distraen su curiosidad con ingenuas preguntas, siguiéndote la corriente, escrutando tus movimientos, apuntalando tus débiles razones, resistiendo -ay- tu hechizo... Y luego vuelves a mí: te ríes en mi cara o te haces la víctima.

No sé cómo te aguanto.

 




"I've got my own hell to raise ( 2005)
, de
Bettye LaVette


Cáceres
22 de febrero de 2008


Viernes ya. Tras el desayuno y los asuntos de la mañana, me decanto por la novela de mi amigo Antonio López-Peláez que acaba de publicar Mondadori: "Nada puede el sol". Tiene buena pinta. La historia sucede en Liberia, entre milicias nigerianas y embajadores españoles, y ofrece una visión un tanto desolada de esa realidad africana tan inmediata. Bien escrita y entretenida (aunque el tema no sea nada agradable), creo que la programaré para el Club de Lectura; así podremos contar con la visita de su autor. Hce unos días, cuando hablamos por teléfono, me sorprendió percibir a un tipo muy distinto de aquel que presenté hace años en La Tahona, con motivo de su primer y delicioso libro de relatos, "No te duermas, mi amor, mira la calle". En aquella ocasión, Antonio, hecho un manojo de nervios, apenas logró articular unas pocas palabras y leer atropelladamente algunos relatos. No he visto nunca a nadie tan nervioso en semejante trance, excepción hecha de un jovencísimo Luis Sáez presentando en Mérida, años ha, sus "Animales melancólicos". Ver para creer.

Por la tarde voy a Cáceres a hacer un reportaje sobre motos para la revista Imagen de Extremadura. Como la cita es a las ocho y media en el Ateneo, llego con tiempo de dar un paseo, mirar libros, tomar un café por la parte antigua y releer el libro de Sábato "Uno y el universo" (delicioso, incluso cuando desbarra. O por eso, precisamente). Antes, en la Plaza, un momento de confusión al dirigirme, como de costumbre, a la librería de Vicente y encontrar que el local se traspasa. Al parecer todos sus fondos se han reencarnado en píxeles y ahora están disponibles en su tienda virtual, eso sí, sin el característico olor de los tomos y sin poder sentir el tacto de las viejas ediciones de Castalia, Gredos, Hiperion, Pre-Textos... o sus estupendas y descarriadas revistas.

El Corral y el Aldana, cerrados. Me decanto por el Parador de Turismo, "lo único bueno que ha hecho" -me contaba una noche en Mérida el poeta Antonio Martínez Sarrión- el inefable don Manuel Fraga. Ciertamente.

En el Ateneo entrevisto al presidente de "Los buitres leonaos", el principal grupo motero de la ciudad. De inmediato surge muy buen rollo y mientras llegan los demás, Miguel me pone al día sobre el "espíritu Custom", las rutas que llevan a cabo por Extremadura y la historia de este movimiento motorizado y corporativista a lomos de esas impresionantes máquinas.

Me tomo un par de cervezas "sin" (qué le vamos a hacer: hay que conducir) con Alberto Arce. Aparece también Esteban Cortijo, presidente del Ateneo, con un grupo de psicoanalistas que participan estos días en un seminario sobre "La Mujer y la Filosofía". Cortijo, además de hombre afable y generoso, es un humanista convencido y el mayor especialista en la obra del escritor y teósofo extremeño Mario Rosso de Luna. Seguimos tomando cañas y hablando como si no hubieran pasado los años desde nuestro último encuentro.

Los "Buitres Leonaos" me invitan a cenar y queda el compromiso de hacer una escapada en moto a las comarcas de Monfragüe o Los Ibores para primeros de marzo. Aprovecharemos esa jornada para hacer el reportaje fotográfico.

En la autopista, de vuelta a casa, madrigal con luna llena. ¡Qué se le va a hacer! Esta noche la luna no ha querido bajar a posarse en mi hombro.

 


"Return of the Mother Head´s Family Reunion"
(2007), de
Richie Kotzen


Ahora
21 de febrero de 2008



Para ser grande, sê inteiro: nada
Teu exagera ou exclui.

Sê todo em cada coisa. Põe quanto és
No mínimo que fazes.

Assim em cada lago a lua toda
Brilha, porque alta vive.

Fernando Pessoa

 

"Porque alta vive..."

(Ahora y sólo ahora: mirad la luna)


Amada soledad
20 de febrero de 2008



¿Y cuándo volveré a ti?


Boutade
19 de febrero de 2008


Toda literatura es literatura del yo, aunque algunos, cautos, escriban desde el uno y otros desde el inmodesto nosotros. Tanto da: al final todos somos Nadie. Y nadie es Uno.


Esa voz
18 de febrero de 2008

 

Es la voz de tu conciencia la que te habla
Y te dice: no has de sufrir.
Has de pensar en ti sobre todas las cosas,
Es decir en mí: sin distraerte
Con las ansiedades y los sentimientos de pérdida
Que te acechan a cada paso. Escucha:
Es la voz de tu conciencia la que te pide
Concentración y seriedad
Para pensar en tu vida.
Ésta es la voz de tu conciencia que te exige,
Desde ahora,
Escribir un poema por día.
Un poema.
No es una broma
Ni una exageración: un poema por día
Te ayudará a limpiar tu espíritu
Para no sufrir. Repito: no has de sufrir
Por los problemas amorosos, sino
Amar a ese poema que escribirás
Para no sufrir. La voz de tu conciencia
Vuelve a hablar: escúchame: no te pierdas
En los trajines del día. No duermas tanto.
No vayas al cine
Sólo para pasar el rato.
Debí haberte hablado antes. Debí
Haberte prevenido contra todo eso,
Pero esperaba que actuaras
Por ti mismo. De modo
Que me mantuve en silencio. Hoy,
Con una voz ronca, tal vez por desuso,
Pero fuerte,
He decidido hablar, y por eso me estás escuchando,
¿Me estás escuchando?
Hablo con una voz pausada, serena, para decirte
Que te quedes así,
Sentado, si es posible, en actitud de cumplir
Estrictamente mis palabras: es en presente,
Es en imperativo, que te digo que te concentres,
Que te mantengas alejado del alcohol
Y de las malas compañías; que estés solo,
Profundamente solo,
Aun en presencia de los otros,
Que no harán sino molestarte
Con textos imprecisos, torpes, mal puntuados,
La expresión indirecta y borrosa de sus almas;
La voz de tu conciencia te dice que no los escuches,
Que limpies tus oídos,
Que te pongas de una vez
A escribir el poema. Ése es el llamado.
El poema permanece en ti como una fuerza invisible,
El ritmo de un contrabajo que va y viene
Sobre las inclinaciones de tu espíritu, hasta el otro día,
En que escribirás otro poema,
Como si nunca hubieras escrito antes:
Con una pose ingenua ante la salida libre,
Indómita, de tus palabras. Yo las guiaré, yo,
La voz de tu conciencia, capaz de ver el dolor
Y la imperfección en lo que has hecho.
Me dirás que es tu vida, pero es también la mía;
Tengo derecho, por tanto, a decirte que te calles.
La voz de tu conciencia exige, perentoria,
El respeto del silencio,
Del ejercicio espiritual
De un poema por día, y lo seguirás aun cuando
Los demás te indiquen otro camino:
Serás un hombre si puedes desoírlos y hacer
Solamente lo que te estoy diciendo:
No pienses en otra cosa; sobre todo,
No pienses en eso. La voz de tu conciencia
Piensa por ti
para que no confundas el ritmo de tu vida
con el de tu corazón. Te lo dice, sólo por hoy,
esta voz, que advierte el desorden
en el uso inútil, operático,
de la fantasia, de la memoria,
de la ensoñación.
Deja que tu pasado,
a menudo abrumado por el dolor,
por la incertidumbre,
por la entrega absoluta a causas imposibles,
se evapore. Por eso te dice, una vez más,
la voz de tu conciencia que te quedes así, quieto,
y no sufras. Escribe tu poema, firme, sólido,
impasible, galvanizado en tu soledad, y estarás bien.
Ahora, con un gesto desprendido y generoso,
Con una sonrisa de aceptación, sin otra cosa que tu propia fuerza,
Escribe lo que te dictaré: empieza así:

De Levemente ondulado,
©
Roberto Appratto (Uruguay, 1950)


Mierda líquida
18 de febrero de 2008


Abro la bandeja de entrada de mi correo electrónico y encuentro, entre otras cosas, un mail de los de lanza en astilleros:

> ¡Hola!
>
> Acabo de romper con Zapatero. Consciente de que ha sido el peor
> presidente de Gobierno de la historia de nuestra democracia, acabo de
> unirme al movimiento "Yo rompo". ¿Te puedes unir tú también? Puedes
> hacerlo desde:

(...)

Al mismo tiempo, en www.yorompo.org podrás disfrutar de vídeos muy
> bien hechos que muestran la realidad de Zapatero. Porque estoy
> convencido de que Zapatero perderá las elecciones en la medida en que
> los votantes acuda a las urnas conscientes de que "cuatro años de
> Zapatero han marcado España". Porque, en efecto, Zapatero ha imprimido
> su marca imborrable en la familia española, en la vida de los no
> nacidos, en la imagen exterior de nuestra Nación, en el sistema
> territorial, en la Educación y en la propia Constitución.

(...)

No dejan de sorprenderme las trincheras del Poder, la sucia metralla de esa carne de cañón anónima y servil que supone, para los políticos, el único interés sincero por la juventud de nuestro país. Carroña y más carroña de uno y otro lado. El mensaje del panfleto que nos ocupa -los habrá de otros signos- es doblemente falaz. En primer lugar porque quiere hacernos creer que quien lo firma -aunque no lo firma- estuvo una vez con Zapatero, dio su voto al PSOE y ahora se arrepiente de la política llevada a cabo por el Presidente del Gobierno borrándose de sus filas. Lo absurdo viene dado por los argumentos que esgrime: no son los propios de alguien que haya votado a Zapatero. De haberlo hecho, no denunciaría lo que fue, antes y después de las elecciones, el objetivo inequívoco de los socialistas: ampliar el concepto de familia, es decir: liberarlo de largos años de autoflagelación catolicista; posicionar sobre otros pilares la imagen exterior de España -qué mayor daño para esa imagen que haber dado validez a una guerra atroz e ilegal-; reconocer los derechos de identidad de cada pueblo (a algunos les pesa que los españoles seamos tan diferentes); facilitar una educación en valores sociales al margen del dogmatismo religioso y moral, etc, etc... Ninguna de estas maniobras pueden sorprender y menos decepcionar a los votantes socialistas. Sí -en la forma en que se han llevado a cabo- a muchos de nosotros. Pero no suponen, como pretende el inicuo mail, argumentos de peso suficiente para votar a la opción contraria.

Porque, ¿quién diseña, organiza y promueve esta campaña (o "movimiento", que es jerga más juvenil) destinada a cambiar el voto de los ciudadanos como si no tuviéramos autonomía suficiente para hacerlo por nosotros mismos? Veamos: si cliqueamos sobre el enlace iremos a parar a una web falsamente neutra, mantenida por: "un grupo de ciudadanos, conscientes de lo que nos jugamos el 9 de marzo, ha lanzado una campaña de comunicación para dar a conocer a la sociedad española la realidad de Zapatero". La iniciativa, a priori, parece más bien propia de una ONG: "Queremos que la gente, cuando salga a votar, lo haga con pleno conocimiento de causa". ¡Menos mal que alguien vela por nosotros!

Si entramos en la sección "Quiénes somos" seguiremos leyendo los objetivos de la campaña reiterados en el lugar donde habrían de aparecer los datos (nombre, razón social, nº de alta de la asociación) de este efímero movimiento llamado a mover conciencias. Sin embargo, un poco más abajo encontramos un dato revelador: un link a la plataforma "Hazte oír". Una vez en ella, comprobamos el cariz político y demagógico de la información que en esta web se ofrece: críticas al Gobierno, ¡felicitaciones a Rajoy! o convocatorias varias a manifestaciones en pro de la vida y siempre contra el Gobierno son algunas de las interesantes propuestas etc, etc...

Obsérvese, por último, como una prueba más del adn fascista que delata al texto antes aludido, que esta maniobra surge como reacción a la última -y algo pueril, ciertamente- campaña de los socialistas, "Estoy con Zapatero". Sin embargo, mientras aquélla sólo pide el apoyo a un candidato político, ésta trata, mediante el engaño y la manipulación, de restar apoyos al rival, algo muy propio de la derecha española.

Siempre ha habido formas y formas de hacer las cosas.

¡Que no piensen por ti!

 



"Deadwings"
(2005), de
Porcupine Tree


Exit Music (for a film)
17 de febrero de 2008


Si me pusiera a escribir ahora mismo, en medio de esta tarde borrosa, me saldrían compás tras compás las notas de aquella canción de Radiohead, Exit music (for a film). Y tal vez acabaríamos reconociendo que la vida, en tardes de domingo como ésta, no es más que la lenta melodía de un cambio de escena, en este largometraje absurdo y delicioso que, como ya nos suponíamos, siempre deja abierto su final.

Créditos. Luces. Salida.

Versión original:


Radiohead, Exit Music (Live on Belfort, 1997)

Versión para ciegos:


Brad Mehldau Trío, Exit Music (for a film) (Versión de Radiohead).

 


"In rainbows"
(2007), de
Radiohead


Líneas de una mano
17 de febrero de 2008


No nos duele tanto, en realidad, dejar de ser amados, saber que hemos dejado de habitar el pensamiento ajeno, las arterias y el paladar, los ganglios linfáticos, las lágrimas... como el hecho cierto de corroborar que, a cambio, hemos perdido también la costumbre de vislumbrarnos en ese radical ejercicio de renuncia y abandono de nosotros mismos, de debilidad en la fortaleza del otro, de fe y de esperanza en un ser humilde, limitado y accesible, como lo fuimos nosotros. Vueltos de nuevo a depender de nuestras fuerzas, nada nos asola más que la obligación de renunciar a esa fe, de constatar su defunción en los rayos de sol que siguen cayendo en racimo sobre las aceras, igual que entonces.


Los libros, las manos
16 de febrero de 2008

 

UNO Y EL UNIVERSO, de Ernesto Sábato (Seix Barral, 1998)

ABECEDARIO, de Czeslaw Milosz (FCE - Turner, 2001)

LA LETRA E, de Augusto Monterroso, (Alfaguara, 1986)

ARTE POÉTICA, de Jorge Luis Borges (Crítica, 2001)

CREMATORIO, de Rafael Chirbes (Anagrama, 2007)

PULIR HUESOS. 23 Poetas Latinoaméricanos (G.G. 2007)

LA LECCIÓN DE MÚSICA, de Pascal Quignard
(Funambulista, 2005)

LA TIJERA, de Ernst Jünger (Tusquest, 1993)

CUENTOS, de Leopoldo María Panero (Páginas de espuma, 2008)



Sábato, cómo no
15 de febrero de 2008


"Una catástrofe que sumiera a la humanidad en la miseria y en la ignorancia transmutaría el valor de todas las obras de arte, aniquilaría las riquezas de Leonardo, de los diálogos platónicos: nadie puede ver en una novela, en un cuadro, en un sistema de filosofía, más inteligencia, más matices de espíritu que los que él mismo tiene. Pero aún sin catástrofe, la humanidad cambia constantemente y, con ella, las creaciones del pasado y los personajes históricos: el presente engendra el pasado; el Cervantes que escribió el Quijote no es el mismo que el Cervantes de hoy; aquél era aventurero, lleno de vida y despreocupado humor; el de hoy es académico, envejecido, escolar, antológico. Lo mismo pasa con Don Quijote, oscilando entre la ridiculez y la sublimidad, según la época, la edad de los lectores y su talento. No hay tal abismo entre la realidad y la ficción. Hoy es tan real -o tan ficticio- Cervantes como Don Quijote. Al fin de cuentas, nosotros no hemos conocido a ninguno de los dos y no nos consta su existencia o inexistencia efectiva, de carne y hueso; de ambos tenemos una noticia literaria, llena de creencias y suposiciones. En rigor, Don Quijote es menos ficticio, porque su historia está relatada en un libro, en forma coherente, lo que no sucede con la historia de Cervantes".

 

© Ernesto Sábato.
Continuidad de la Creación, de Uno y el universo (1945)


Poéticas
14 de febrero de 2008


Me tienta, como a todos, la fatua necesidad de trazar algunas líneas particulares sobre qué es o que debe ser un poema, de escribir lo que comúnmente conocemos por una poética. Raro vicio éste, que acaso trate de descubrir aquello que los poemas, por sí solos, no alcanzan a revelar. Sucede con frecuencia. De ahí mi original reserva a este sano y lúbrico ejercicio. Soy, sin embargo, un devoto lector de poéticas o, si se quiere, un observador imparcial, un casco azul de la tendenciosa tendencia a erigir tendencias (y perdonen el juego de palabras). Creo, no obstante, haber logrado sustraerme hasta el momento de razonar en alto mis afinidades o debilidades estéticas. He defendido en cada momento mis libros, que no apostillaban conceptos preestablecidos sino más bien los buscaban. Con todo, algunos compañeros y lectores me insisten en que debería elaborar de una vez por todas mi poética, hacerla pública como el que sale del armario o como aquel que encuentra una carta perdida. En cualquier caso, mi carta está por redactar. Día a día se escribe, más allá de los poemas, en un análisis personal e inevitablemente subjetivo de la poesía que hacen los demás. Y demasiadas veces, para llegar a ella, para atisbar su calidad, resulta necesario ignorar la reglas de cada escuela, los manuales del club, los preceptos y conceptos del patriarca a sus pupilos.

Frente al poema no valen las buenas intenciones. Tampoco las disculpas.

 


Mona Bone Jakon
(1970), de
Cat Stevens


Jesús Delgado Valhondo
14 de febrero de 2008

 

El profesor Antonio Salguero durante la ponencia sobre Jesús Delgado Valhondo.

 

No cabe duda de que la pasión por la poesía se transmite mediante el entusiasmo y no desde la erudición. Hoy hemos tenido con nosotros en el Club de Lectura de Mérida al profesor Antonio Salguero Carvajal. Nos ha ofrececido una magnífica semblanza de la figura de Jesús Delgado Valhondo. Ante la imposibilidad de asomarnos, por densa, a su obra poética completa (magníficamente editada hace algunos años por la Editora Regional, bajo la dirección del propio Antonio Salguero), decidímos centrar nuestra lectura en el último poemario de Valhondo, el intenso Huir, que hoy nos ha servido para recuperar la voz y el sentir del poeta.

Uno, que ha leído esa poesía a salto de mata y con irremediable distancia, se reconoce en la búsqueda, si no poética, sí vital de aquel que se consideró a sí mismo -aunque no para los demás- un hombre solo. Un hombre solo. Una consciencia sola. Y el bruñido desolado de unos versos necesarios, y tal vez, en ocasiones, demasiado inevitables. Los libros están ahí. Sólo es necesario asomarse a ellos. Valhondo escribió con varias décadas de retraso. Un carta de Juan Ramón desde Puerto Rico le fuerza poderosamente a mantenerse en la tradicción del en-si-mis-ma-mi-en-to, del poeta perdido en sus nieblas espirituales, del poeta hacia adentro. No hay ningún estímulo que lo acerque a las vanguardias. El cálido trato con Celaya o Hierro, entre otros, no logra distraer su sensibilidad de poeta campesino, de proletario del verso. El 50 de Goytisolo y Barral, de Gil de Biedma, de Brines, el 50 de Valente y Claudio Rodríguez estuvo siempre lejos de su alcance. Con todo, Valhondo es hoy una figura central de nuestras letras.

Nuestro Club de Lectura, que lleva su nombre, hace suyo el legado de este hombre excepcional. Debe ser aún más duro superar a la obra con la vida, que no al revés.

 


Jesús Delgado Valhondo

 


The astoria london live
(1994), de
Radiohead


Educación para la ciudadanía
13 de febrero de 2008


Lo hemos podido ver con nuestros propios ojos: hoy, en Mérida, a la hora de la salida del colegio Trajano, entre cientos de chavales corriendo por las calles, un coche venía circulando en dirección prohibida y por la acera, pisando los talones (es decir, las mochilas) a los atónitos niños, padres y madres allí presentes. Algunos críos han advertido la temeraria maniobra e incluso alguno, entre los más mayores, ha protestado en voz alta. De nada ha servido. El chófer se ha desentendido de nosotros con gesto mohíno y paso ligero. Lo más grave es que se trataba de un coche oficial de la Consejería de Educación.

Bonito ejemplo.


ARCO
11 de febrero de 2008


La prensa nos informa de que este año los organizadores de ARCO se han visto obligados a rechazar a una veintena de galeristas y artistas. Me pregunto qué tratarían éstos "insentatos" de colar en semejante recinto: ¿Pinturas? ¿Esculturas, acaso?

¡Pero hombre, por dios...!

¡Esto sí que es Arte!

 


His greatest misses
(2004), de
Robert Wyatt


Posibilidades
11 de febrero de 2008

En 2005, Herbie Hancock publicó un disco con el elocuente título de "Possibilities". Al aparecer el pianista invitó a algunos músicos amigos a que se pasaran por el estudio con el fin de regalarles "la mejor versión posible de uno de sus temas". Entre otros, pasaron por el aro Sting, Anni Lennox, Paul Simon, Damien Rice, Santana y Angélique Kidjo, Paula cole o una insospechada Christina Aguilera. El resultado, una vez más, no tiene desperdicio. Se trata de un disco de pop de alto standing, por asi decirlo. Confieso que de ningún otro artista invitado tenía más dudas que de la Aguilera. Su música no me interesa, simplemente.

Pero he aquí que los milagros existen, y el genio de Hancock lo demuestra:

 

 

Escuchad la versión finalmente publicada en Possibilities. Ya me contaréis.

 


Possibilities
(2005), de Herbie Hancock


Coleccionismo
10 de febrero de 2008



Mi educación sentimental está regida, con un orden milimétrico, por la colección de vinilos de mi padre. Nunca los hemos contado. Sabemos que supera en tres o cuatro veces el millar de ejemplares y que no hay en ella, puedo jurarlo, un sólo disco de más. Ninguno llegó, claro está, como obsequio. Cada uno de esos delicados cartones que mi padre compraba por catálogo a Discoplay -y más tarde a empresas rarísimas- llegó, siguen llegando, apadrinados por el entusiasmo del coleccionista. Hablo de un refinado catador de melodías distorsionadas y acordes stratocaústicos, un paciente impaciente, todavía, ante el último disco de los Stones, un alquimista de blues impuros, un devoto -si se quiere- de la parroquia rockera,
alguien que encarga la banda sonora de sus días a través deprimentes listados sin ilustración, rigiendo, con mano firme y bolsillo templado, esa inevitable contabilidad del obstrascismo donde se esconde, tantas veces, la grandeza de una cultura llamada rock.

Como en tantas otras cosas, no he sabido o no he podido seguir sus pasos. Hace años que sacrifiqué la lógica tentación de formar mi propia colección de discos -que hoy no llega a unos cuatrocientos vinilos, tan imprescindibles como desordenados- por levantar, tomo sobre tomo, una digna e irreemplazable biblioteca. Tampoco importa el número. Y como no me mueve la pasión del recolector de gemas raras y carísimas, mis libros suelen ser humildes ediciones de uso común (todo lo común que puede ser el ámbito de la poesía), sin escamotear algún capricho de vez en cuando, pero sabiendo que la vida de un libro no está abocada a un estante sino a las manos, al instante único de su lectura.

Saqueo, como puede adivinarse, los mejores discos de mi padre. Los copio en cd, fotocopio sus portadas, pero no es igual. Una colección se forma con el carácter de cada uno, con sus gustos y licencias, con sus caprichos y prejuicios. Con los años, a lo más he llegado a poner a mi progenitor en la pista de algunas bandas a las que descubrí antes que él, y que hoy son discografía básica para ambos: Dream Theater, Black Crowes, Joe Satriani, Steve Vai, Muse o Radiohead son algunos de mis "méritos". Rareza sospechosa, teniendo en cuenta las limitaciones de tiempo y dinero de quien atesora discografías completas de bandas tan dispares y maravillosas como The Who, Mahavisniu Orchestra, The Kinks, Incredible String Band, Frank Zappa, Bob Dylan, Zeppelin, Purple, Janis Joplin, Simon y Garfunkel, Yes, King Crimson, The Beatles, Gentle Giant, Asfalto, Premiata Forneria Marconi o Iceberg. Basten como ejemplo -y no sé si como excusa- para entender que toda nuestra comunicación pasa, inadvertidamente, por los discos y grabaciones que intercambiamos cada semana. Esa es nuestra forma de entendernos, de reconocernos y también, claro está, de manifestarnos nuestro cariño. No es poco.

Durante años, algunos de esos vinilos que llegaban a casa traían una "discreta" etiqueta: "El disco también es cultura". Pues eso: Cultura necesaria.

 


The music that died alone
(2003), de The Tangent


Me va la vida en ello
6 de febrero de 2008


Sucede, a veces: una canción, una sencilla melodía, el mundo en cuatro acordes, tu vida en un estribillo ajeno y sin embargo...

 

Cierto que huí de los fastos
y los oropeles,
y que jamás puse en venta
ninguna quimera.
Siempre evité ser un súbdito
de los laureles porque vivir
era un vértigo y no una carrera...

Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ...
me va la vida en ello.

Cierto que no prescindí
de ningún laberinto
que amenazara
con un callejón sin salida.
Ante otro "más de lo mismo"
creí en lo distinto
porque vivir
era búsqueda y no una guarida...

Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ...
me va la vida en ello.

Cierto que cuando aprendí
que la vida iba en serio,
quise quemarla de prisa
jugando con fuego.
Y me abrasé defendiendo
mi propio criterio
porque vivir
era más que unas reglas en juego...

Pero, quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello ...
dímelo ...
me va la vida en ello.

Me va la vida en ello.

© Luis Eduardo Aute.

 

 

 



In utero
5 de febrero de 2008


Hay un poeta bestial dentro de mí. Un demiurgo oscuro y poderoso que enebra las imágenes de la vida sin que la vida tiemble lo más mínimo. Se presenta por las noches, a engañarme con imágenes de lo más arriesgadas, de las que ningún crítico -dice jactándose- ha oído hablar todavía. Ritmos perdidos se despeñan por mi oído. Sílabas de sangre y orín seguidas de silencios muertos como lengua de trapo. Esas cosas me dice. Elucubraciones y lubricaciones acerca de una vida dispersa que no he vivido jamás. Tiene la barba de Pound, sin duda. Es viejo y está harto. Nos dice que el infierno es la poesía misma, su huella tajante impregnando no los libros, no las horas, sino los corazones, las mentes y aún el alma de los mortales. Nos dice que el arte ni siquiera es largo ni la vida tan corta, y que nuestra paz, nuestra existencia verdadera sigue estando en otra parte. En tales manos -enfatiza- las palabras sólo son letras con ritmo. Puro humo, dice, y que la culpa es sólo nuestra.

Pero nunca le he dejado hablar. Él no es yo.

 


Ensems
(2002), de Joan Valents & Ars Ensemble


Punto y final
4 de febrero de 2008


LAS PIEDRAS DEL RÍO


Somos las piedras del río.

Bajo este cauce del tiempo y la noche avanzamos
con el sigilo de las almas que oyen la trompeta.

Es el mar o qué importa: lejos queda todavía.

Rodando entre los juncos, apedreando el fango,
puliendo las aristas contra la corriente, cada una
salpica a la otra, cada piedra persigue su canto.

Leve ha de quedar en las manos del niño
que lo lanza ahora y se sorprende de su salto.

 

Con este poema doy por cerrado Oscuro pez del fondo. No puedo más. Que sea lo que dios quiera.

¡Salud!

d.

 


Mi vieja amiga
3 de febrero de 2008




Parece que has vuelto a regir con tu sonrisa los círculos concéntricos de mi trazo. ¡Después de tanto tiempo! ¿Y ahora quién soy yo para merecer tan arriesgada ofrenda? A pocas luces verás que, en realidad, ya no me parto el espinazo ni me consuelo con engaños: mi verso suena a veces desconchado, huérfano de brío y cojitranco. Dirás que no lo sabes. Dirás que es cierto, sin embargo, que no he fingido más de lo necesario. Confesarás que leyéndome en otros evité apropiarme de lo ajeno. Dirás, en fin, que algo hay de verdad en cada verso que escribo. Y dejarás que crea que te creo. Y en cada sílaba creeré, mi vieja amiga, que sigues a mi lado.

Mientras pasa y pasa el tiempo para el hombre.

 


Hamburger Concerto (1974), de Focus


Montale
2 de febrero de 2008


Hoy dejo de leer a Montale.
Lo prometo.

Hacía años que un libro no se me derretía en las manos, conviviendo de tal forma obra, autor y lector, que acaso justifique por sí sólo el beneficio de no haber escrito un sólo poema mientras tanto. Me refiero a la poesía completa de Eugenio Montale editada hace dos años por Círculo de lectores/Galaxia Gutenberg. La versión de Morábito. Montale es un bloque, por más que muchos se empeñen en distinguir la voz de Ossi di sepia de la de Satura y ésta, a su vez, de la del Montale más inmediato y, tal vez, más verdadero, el de los Cuadernos y Diarios. Hermetismo, sí, mientras sepamos llegar a la palabra significadora, a la herramienta de luz del pensamiento humano, al arte de pensar y sentir también por los demás, como los demás.


No veo fisuras en una obra semejante. Acojona, simplemente.

Da miedo que a uno lo tomen a veces por poeta. ¡Y a otros que yo me sé!

 

Montale - Poemas




Genesis files (2002), de Steve Hackett


Frente a la húmeda encina (# 2)
1 de febrero de 2008


Frente a la húmeda encina,
que en su cenit retiene aún más luz
que el junco o el azor,
dejo hablar a los silencios de la niebla,
soñar al pozo ahogado por la escarcha,
cantar su taranto oscuro al río,
que escapa o regresa.

La eternidad no es un fruto enamorado
sino este tácito silencio de las piedras.
Zumba en la ceniza el estío,
vibra la noche conmigo y allá, no muy lejos,
sobre otro cuerpo se dispone.

Cierro los ojos para oír la tormenta.
Tiendo mis manos para oler a la muerte.

He visto arder el corazón de las alondras.

 


De Trece maneras de trasplantar una encina (inédito)



L´esprit de la viole (1997) de Hesperion XX - Jordi Savall


Blues (o tango) de un uno de febrero
1 de febrero de 2008

 

¿Cómo era, Dios mío, cómo era?
J.R.J.

 

Cómo era aquello,

¿poesía?

¿Cómo era, Dios mío,

cómo era?


 

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