Ir al inicio de El Tiempo de la Palabra
Ir al índice de Derivas

D e r i v a S


Tesoros ausentes
31 de marzo de 2008


Acostumbramos a hablar de los libros que leemos sin mencionar nuestras carencias, los títulos que se supone deberíamos haber devorado antes que nadie. Le pasa al más pintao. Cualquiera comprende la imposibilidad de abarcarlo todo, de leerlo todo. El único lector que estuvo a punto de lograrlo era argentino.

Estos son, pues, algunos de mis tesoros ausentes, autores de los que aún no he leído una mísera página:

Juan Carlos Onetti, Vasili Grossman, Simone de Beaboir, Julio Camba, John Milton, Sigmund Freud, Boris Pasternak, Sor Juana Inés de la Cruz, Ernst Junger, Plinio El viejo, Anais Nin, Albert Schweitzer, Anna Frank, Clarice Lispector, William Burroughs, Gore Vidal, Menandro, Hesíodo, Leonardo Sciascia, Yukio Mishima, Cintio Vitier... etc, etc. etc...

Ni vergüenza ni hostias:

En algún estante perdido, en una ciudad aún desconocida, sus libros, que saben que los espero con disimulada indiferencia, abrirán al fin sus páginas y me harán sentir que fue para mí -y sólo para mí- para quienes fueron escritos.

Tiempo al tiempo.


¿De dónde ha salido esta niña?
29 de marzo de 2008

 


La descubrímos en el Crossroad Festival que organiza Eric Clapton. La nómina de guitarristas que participan en el evento es irrebatible: BB King, Robert Cray, Buddy Guy, Albert Lee, John Mayer, John McLaughlin, Willie Nelson, Robert Randolph, Johnny Winter, Steve Winwood, entre otros...

Y entonces aparece el viejo Jeff Beck -que no ha dejado de producir discos extraños e irregulares hasta nuestros días- y nos planta esta versión del Cause We've Ended as Lovers de Stevie Wonder. La joven bajista se llama Tal Wilkenfeld y es australiana.

¡Chapeau mademoiselle!


De esta parte
29 de marzo de 2008


Reunidos de esta parte el ordenador, el módem, el sillón, la lámpara y yo, decidimos por abultada mayoría lo siguiente:

1º. Que la informática debe estar al servicio de la comunicación y no al revés.
2º. Que las noches son para el descanso aunque uno se quede levantado hasta las tantas.
3º. Que escribir un poema directamente sobre la pantalla es un pecado. Y si el poema es bueno, de los gordos.
4º. Que la música, aunque pase de moda, no caduca. Y que las descargas de discos -las alegales y las otras- están ahí para cuando hace falta: el ordenador también merece descansar.
5º. Que los atardeceres en pixels no son atardeceres.

Por ello, prometemos enmendarnos, resarcirnos y custodiarnos, y si alguno bajara la guardia deberá ser denunciado por cualquiera de los otros. Estimamos para una metódica vigilancia diseñar un calendario de guardias.

Para que así conste, lo firmamos en Mérida, a 28 de marzo de 2008, el ordenador, el módem, el sillón y yo. La lámpara ha votado en blanco. No lo veía -ha dicho- del todo claro.

 


Una punzante puntualización
28 de marzo de 2008


A la hora de sostener un libro en las manos, nada me apasiona más que transitar la estela de un lenguaje preciso, debidamente punteado, que sea capaz de fluir por los recovecos del pensamiento humano, lo mismo da si desde la imaginación narrativa o desde la confesión poética, enriqueciendo, de paso, nuestro campo de visión y percepción que es el lenguaje y sus múltiples significaciones.

Se me ocurren, al azar, algunos nombres y en géneros muy distintos: Octavio Paz, Julio Cortázar, Odysseas Elitis, Gonzalo Hidalgo Bayal, Rafael Argullol o Alejandro Rossi. Antes que nada, sus apuestas ofrecen un rigor formal insobornable pero asequible, abierto a la respiración y al ritmo de las frases, de rigurosa sintaxis, por tanto, y donde el texto consigue respirar con el lector. Si no es necesario, estos autores no disiluman su proverbial conocimiento del mundo clásico.

No es sólo una cuestión de estilo (Vallejo también tenía estilo), ni siquiera de forma. Es una cuestión de lucidez. La lucidez de quienes logran organizar sus ideas sobre el bellísimo mosaico del lenguaje, siriviéndose de toda su riqueza y variedad. Lo primero que uno debe hacer es conocer su lengua. Y luego tratar de saldar sus deudas escribiendo algo estrictamente necesario o, en su defecto, bien redactado.

Empezaré por condenarme: todo lo contrario a como uno escribe.

Entonemos el mea culpa:



Depeche Mode: Condemnation



Y entre todos la matamos
26 de marzo de 2008


Obsérvese cómo declina la blanca estrella de un mito, según va surcando de mano en mano el estrecho mar de la Historia. Pobre Penélope: y entre todos te matamos.



Se abren dos grandes comillas; cito textualmente de Wikipedia:

" (...) Para mantener el mayor tiempo posible su tejido en elaboración, procura deshacer por la noche lo que creó durante el día, y de esta forma soporta los 20 años. Justo cuando Odiseo llega a casa, Penélope termina la labor, Odiseo mata a los pretendientes y permanece con ella.


Otras leyendas sobre Penélope:

* En una de ellas, Odiseo se fue el país de los tesprotos a realizar los sacrificios que le había dicho Tiresias (Odisea, XI), donde acabó casado con la reina Calídice. Pero al morir Calídice, regresó a Ítaca, donde Penélope había dado a luz a Poliportes. Posteriormente Telégono, hijo de Circe y Odiseo, llegó a Ítaca y mató a Odiseo (sin saber que al que mataba era su padre) en una disputa pero tras reconocerlo, se lamentó de lo ocurrido y llevó al cadáver y a Penélope junto a Circe, donde Telégono se casó con Penélope.

* Otra versión contaba que Penélope había sido seducida por el pretendiente Antínoo y por ello Odiseo la devolvió junto a su padre Icario, e incluso después fue madre, unida a Hermes, de Pan.

* Otra leyenda narraba que el que la sedujo fue otro pretendiente llamado Antínoo, y que por ello Odiseo la mató.
"

 

Se cierran comillas.


Bien, y ahora un poco de música, apagad las luces...

Dejémonos de mitologías y hagámos todos juntos, con la impertérrita Eleftheria Arvanitaki:

-¡wu-ku, wu-ku!


Se queda uno más bien.


Sigilosamente
24 de marzo de 2008


Con el mayor de los sigilos, mis hijos han ido vaciando sus huchas a nuestras espaldas y se han ragalado dos semanas libres de impuestos, a todo lujo. He descubierto varios botines en los rincones más insospechados de la casa.

Espero que esto no sea un aviso.


-Jazz, Jazz... ¡un poco de Jazz por favor...!



You Are Too Beautiful, a cargo de Coltrane y Hartman,
-un amor de un sólo encuentro-.


Días de Salamanca
19-23 de marzo de 2008



Siempre he sentido que faltaba de algún sitio, que en alguna otra parte, no muy lejos, mi vida y mi destino eran igualmente reales aunque nunca se realizaran. Tal vez por esto, Salamanca es uno de esos pocos lugares que siempre me resulta conocido. No tanto por su Universidad de Filología, frente a la cual siempre he sentido una mezcla -algo insolente- de impotencia y alivio. Sí, desde luego, por sus librerías y sus bares, sus cafés y los múltiples rincones llenos de historia y de guerras, guerrillas y otras pestes -tan apropiados sin embargo para la enajenación poética-. Y sí, también, desde que conozco a Isabel Sánchez, por la envidiable vida cultural de sus bibliotecas y clubes de lectura.

Esta Semana Santa, B. y yo hemos vuelto a pasear la capital del Tormes solos y descuidados, cobijándonos del frío, dejando que los rayos de sol nos indicaran el recorrido por la ciudad vieja. Han sido días de lecturas y conversaciones, de buena música -pese al soniquete monocorde de las procesiones- y de buen yantar y mejor beber; días, en suma, como uno esperaba (que siempre es más de lo que merece).



En La Posada de las Almas releímos Páginas de la herida de John Berger: "En realidad, siempre estamos entre dos tiempos: el del cuerpo y el de la conciencia. de ahí la distinción que hacen las demás culturas entre el cuerpo y el alma. El alma es lo primero y, sobre todo, el escenario de otro tiempo". Por estas y otras razones, Berger se ha convertido en una de mis lecturas de cabecera.

Sobre el tejado de la Catedral Vieja los versos de Rilke resuenan gloriosamente: "¿Quién, si yo gritara, me oiría entre las órdenes angélicas?" La primera Elegía. La primera de las diez puertas. Pero no traigo a Rilke en la mochila sino un silencio más prosaico que ya no necesita del ángel ni de su pura transparencia para entender lo efímero y lo eterno, la nada más viviente que no desdeña el vuelo de las turbias palomas. Fulge el blanco excremento sobre la baranda. Estudiantes ingleses, anarajandos como la gema, toman el sol y cierran sus ojos. No voy a ponerme grave. No voy a decir que tengo miedo de saber la Verdad. Callemos, mientras sea posible.

Con Jara, la perra de Isabel Sánchez y José Ramón, pasamos la tarde en la casa de campo de éstos. Lo he rebautizado por descuido. Isabel lo llamaba "El campito" (es una deformación salmantina que se le ha pegado por descuido). Desde hoy es "El campino", derivación terruña y castúa más acorde, sin duda, al espíritu que nos acoge. Nos sentamos en la hierba a hablar del infinito entre lingotazos de licor de limón. Jara salta como loca y nos moja con su mirada esperando un nuevo lanzamiento de la tapadera voladora. Comienza a sonar John Coltrane masticando las palabras de Johnny Hartman: My one and only love. El infinito, como exigía Blake, hay que sentirlo en la palma de una mano.

Se celebra esta semana una exposición sobre los cuarenta años de creación poética de Antonio Colinas. El primer día nos encontramos un ramillete de instantes muy bien dispuestos, de logros y satisfacciones, de dedicatorias de Aleixandre (entre otras brillantes reliquias) y de silenciosas traducciones al Chino. El segundo día nos encontramos a Colinas en persona, que no es chino pero casi, y desde luego muy silencioso. Hablamos de los sonetos de Miguel Ángel, de la turbia y maravillosa Vittoria Colonna, de escritores amigos y de ese otro mapa de Extremadura, ni físico ni político, que sólo existe en la delirante cabeza de los poetas. Nos hacemos esta foto:



Antonio Colinas: Cuarenta años de ejemplo.


 

A las dos de la madrugada en la chocolatería Valor, no consigo reunir el valor suficiente para rebatirle a Isabel Sánchez el justificado y decisivo empleo del modo condicional en el poema Ítaca de Kavafis. Nos hemos pasado una hora hablando de libros, título tras título, autor sobre autor, y engullendo uno tras otro todos los churros de la bandeja. Lourdes, una amiga del Club de Lectura de Salamanca, nos mira con cariñoso espanto.

Afuera, en la calle, pronto asomará su triste semblante Ntra. Sra. de los Dolores, si no ha pasado ya.

 



Para alguien que sólo se siente a salvo cerca de los libros que ha ido reuniendo, con más azar que gloria, a lo largo de los años, acercarse a las librerías de Salamanca (a la Diocesana, a la Victor Jara, a la Cervantes y a las múltiples y escondidas librerías de viejo de la ciudad), es como pasar del estudio al salón. Un salón impecablemente decorado, un salón hecho de hojas y letra impresa, de legajos roídos tintados por el tiempo y la casualidad. Esta vez sólo he cogido uno: Orfeo XXI. Poesía española contemporánea y tradición clásica, de Pedro Conde Parrado y Javier García Rodríguez, con dos excelentes ensayos de Begoña Ortega Villaro (Versiones y perversiones del epigirama) y Francisco Díaz de Castro (Formas de la elegía en la poesía española reciente).


Salamanca la blanca canta Amancio Prada, perseguido por el tierno vozarrón de Juan Carlos Mestre. Música y poesía de regreso en el coche, contemplando por la ventilla los neveros del Puerto de Béjar y la estólida Plasencia donde que nos detenemos para tomar un café, leer unos poemas sobre Ulises y hacer un pis.

Mañana nos espera el Chíviri.


De dioses y diosas
18 de marzo de 2008



Dos de los libros más entretenidos que he leído en mucho tiempo: Las diosas de cada mujer y su costilla: Los dioses de cada hombre (ambos en Kairós) de Jean Shinoda Bolen.

No me importaría leerlos con los clubes.


El lector
18 de marzo de 2008



foto: d.c.


Se hace llamar "El guaje" y lee no menos de cuatro horas al día. "Leo de todo -asegura-, especialmente novelas de aventuras: Salgari, Julio Verne, Stevenson... de ése me las conozco todas. También libros de historia, de ciencia, y hasta de cocina..."

De joven fue minero en Asturias. Cuentan que pasó varios días con dos compañeros muertos atrapado en una fosa. No ha perdido desde entonces la pasión por la vida. Retirado y viudo, pasa las tardes sentado en la terraza del bar Escudo, en Trujillo, leyendo. "Yo no tengo escuela, ni soy ninguna eminencia, pero le aseguro que puedo hablarle a usted de cualquier tema, el que sea, porque he leído de todo".

Le he prometido llevarle libros, y tomarnos -hoy no ha podido ser- unos chatos a su salud.

 

Escuchando:
La marea (2005) de Marta Topferova


Pesadilla al despertar:
18 de marzo de 2008


-¡Pero existen las plantas carnívoras!


Tibet, esa herida
17 de marzo de 2008

 


Anthony and the Johnsons: If it be your will (cover de Leonard Cohen)


Vivir sin ser visto
15 de marzo de 2008


Somos muchos los que nos asomamos al blog de Álvaro Valverde esperando cada día esas letras que nos iluminan la jornada, ese breve apunte que nos dice del hombre y su circunstancia (que a veces se cruza con la nuestra), unas notas acerca de un libro leído, un poema o, en su defecto, un elocuente y no menos revelador silencio. Es lo que tiene haber aprendido a leer en los libros y poemas de quien hoy es, para mi fortuna, maestro y además amigo. El trato, con todo, no es, no necesita ser, frecuente. Nos bastan un par de cafés al mes -y últimamente ni eso (dichoso traslado: cuanto más cerca, más lejos)- y en un rato nos hemos puesto al día refrescando la amistad y recomendándonos lecturas, casi siempre de autores que acaban siendo imprescindibles. Por eso me alegra saber que hace unas semanas ambos hemos leído Diario de un acercamiento de Vicente Valero, o que, ante un nuevo poemario de Louise Glück, Álvaro ha reparado ante María, nuestra librera, en mi interés por la autora newyorkina. Éstas y otras coincidencias se dan más a menudo de lo que uno supone y casi siempre en silencio, a pesar de la creciente complicidad de los blogs. Ese magisterio es algo que Álvaro ejerce a distancia, sin esfuerzo, con la autoridad del que sabe que la poesía es la forma más intensa de vivir sin ser visto.

 


Salt (2004) de Lizz Wright


Hay un instante
14 de marzo de 2008


Hay un instante en que esa mujer -mírenla- apoya su palma en la pared y así, inclinada como una grúa, eleva rigurosa, precisa, el pie dolorido y descalzo, la media suspendida grácilmente, sin tocar el suelo. Las facciones de su rostro adelantan el milagro de la primavera. Su más alto consuelo es seguir caminando.

 

Hay un instante (Spring re-mix)
14 de marzo de 2008


Hay un instante
en que esa mujer -mírenla-
apoya su palma en la pared
y así, inclinada como una grúa,
eleva rigurosa, precisa,
el pie dolorido y descalzo,
la media suspendida
grácilmente, sin tocar el suelo.

Las facciones de su rostro
adelantan el milagro
de la primavera.

Su más alto consuelo
es seguir caminando.

 

Escuchando:
The man who killed love (2006) de Will Hoge


El problema de Africa
13 de marzo de 2008


Interesante debate el que hemos mantenido esta tarde en el Club de Lectura de Mérida sobre "el problema de África". A cuenta de la novela que estamos leyendo, "Nada puede el sol" de Antonio López-Peláez, cuya trama transcurre en la libérrima Liberia, la cuestión se ha ido deslizando hacia las realidades -alguien diría las consecuencias- culturales, económicas, políticas, sanitarias... que todos conocemos. Ante esta situación, algunos asumen su parte de responsabilidad como convidados de piedra del primer mundo (que es lo que somos) e intentan, no sin cierta vergüenza, profundizar en el problema. Otros, en cambio, rechazan toda implicación moral recurriendo a los viejos tópicos, a la delincuencia, a una dudosa amenaza demográfica y, si llegáramos a rascar un poco más, incluso a pervertidas teorías de superioridad intelectual a favor del hombre blanco.

Nada nos impide, sin embargo, leer juntos el mismo libro. Es en el tiempo de la narración cuando unos y otros estamos unidos por la misma circunstancia. Cada novela, cada historia, es una balsa (no de piedras: de palabras) que carga con lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. La última página es siempre la de comienzo.


Justo Vila en el Club de Lectura de Trujillo
12 de marzo de 2008



Charlando con Justo Vila en la Biblioteca de Trujillo, minutos antes de su ponencia.


Tras la lectura hace unas semanas de En cuanto amanezca. Viaje a la provincia de Badajoz (uno de los libros que más ha gustado en el Club de Lectura de Trujillo) hoy ha estado con nosotros su autor, el novelista y ensayista Justo Vila. Ha sido un encuentro bien aprovechado. El autor de Lunas de agosto ha podido conocer de primera mano las vicisitudes de nuestro club tras cuatro años de esfuerzos y dificultades, así como la respuesta entusiasta de todos y cada uno de sus participantes. Justo se ha interesado por nuestra actividad, visitando la Biblioteca Municipal donde nos reunimos cada miércoles y, más tarde, en el Teatro Gabriel y Galán, nos ha hablado de libros, de lecturas y también de su propio proceso de creación literaria. Si anteriormente el novelista nos había maravillado, ahora es la persona la que gana la partida por su cercanía y sencillez.

Es una pena que al acto sólo acudiéramos los miembros del Club de Lectura, la concejala de cultura y tres periodistas. Parafraseando a Dámaso, diré que Trujillo es una ciudad de más de diez mil habitantes (según las últimas estadísticas)... Sin embargo, yo también me revuelvo en este enorme nicho milenario y me pregunto algunas noches si es verdad que estamos vivos.

Esta tarde, al menos, hemos sentido la vida y la literatura, el amor y la muerte a través de las palabras de Justo Vila. Ha sido -y así lo hemos sentido- un regalo para todos, un triunfo de todos.



Durante un momento de la presentación de Justo Vila.



Justo Vila nos habló de vivencias y lecturas, y de su proceso creativo.



El Club de Lectura de Trujillo respondió entusiastamente ante la visita del escritor.

 

Ver el reportaje completo
© Fotos de Celima Alcalá


Web del Club de Lectura de Trujillo



Nos siguen dando
12 de marzo de 2008


El furor de la contienda electoral -tal vez era lo que se pretendía- ha hecho que esta noticia y el tímido debate que ha suscitado adquiera menos repercusión de lo debido, pese al peligroso precedente que sienta en la lucha por los derechos de los trabajadores. Esta vez viene avalado por el Tribunal Supremo. Se trata de la primera sentencia dictada en nuestro país que permite el despido de un trabajador en período de baja por enfermedad. Así lo han recogido algunos medios, mientras la maquinaria del bipartidismo se lavaba las manos de cara a las elecciones:

"El despido que se sustente en la baja por enfermedad del trabajador no es discriminatorio ni atenta contra la dignidad de la persona. Así lo ha establecido una sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, en unificación de doctrina, que ha declarado improcedente, y no nulo, el despido de una trabajadora que sufrió un infarto y pasó a la situación de baja por enfermedad"

www.expansión.com

 

El Tribunal Supremo, que "ya había dicho que el despido en estas condiciones no es discriminatorio", impide a partir de ahora que los empleados aleguen la vulneración de su integridad física y moral ante despidos en esta situación, lo que "refuerza que las compañías puedan despedir a los trabajadores en situación de baja pagando la indemnización de improcedencia sin tener que readmitirlos".

www.eldia.es



11 de marzo de 2008



 

NOMBRES DE ATOCHA


¿Para qué decir nada,
si es con los muertos con los que quiero hablar?
Los dioses que tenéis, los que teníais,
los miserables dioses que os pusieron
la moneda en la boca,
reciben hoy su absurda y sucia paga
en la estación del sueño.
Os dirán que en el tren íbamos todos,
pero será mentira:
aquellos trenes todos los perdimos.

Yo escribo aquí, viviente
en esta tierra en la que nadie escucha,
y un cristal me separa de sus nombres.
más allá del cristal los nombres fluyen,
se mecen sin impulso,
son palabras que forman un silencio
descomunal que ahora los hermana,
son llamas que crepitan sin ruido,
hojas de diario, ausencias en andamios,
ventanas por limpiar, hijos de nadie,
son peces sin agallas
bajo un caudal que crece y se desborda,
pequeñas vidas de desconocidos
que hoy el azar esculpe en una losa
con la fatalidad y la impudicia
de los partes de guerra.
Muertos que eran soldados sin saberlo.

Nosotros,
que vivimos tal vez injustamente,
invocamos con rabia
la olvidada lección de tanta historia,
evocamos con pena
el testimonio inútil de tanta fe de vida,
y decimos sus nombres
con miedo de sentirnos incapaces
del no previsto amor que hoy se merecen.

 

© José María Micó
(La sangre de los fósiles. Tusquets 231. 2005)


25 años de Billie Jean
8 de marzo de 2008


Se cumplen 25 años del lanzamiento del Thriller de Michael Jackson, el album más vendido de la historia (104 millones de copias vendidas desde entonces), y siempre es agradable asomarse a ese descomunal monumento de pop, soul y rhytmn & blues que reventó la listas de éxitos en los ochenta y situó definitivamente al benjamín de los Jackson en el olimpo de los grandes. Quién iba a imaginar que él solito, veinte años después, se encargaría de desmontar el mito hasta términos inimaginables para acabar convertido en la lamentable parodia de sí mismo que todos conocemos. Rindamos, en fin, merecido tributo a un monstruo (vaya el apelativo aquí sin segundas interpretaciones) que deslumbró al mundo entero con un puñado de canciones inolvidables, revolucionando de paso la coreografía en el mundo del pop y elevando el videoclip a la categoría de arte. Como nada es eterno, quedémonos con la imagen de Jacko en sus años de gloria: en la mítica actuación de "Motown 25: Yesterday, Today, Forever" donde interpretó por primera vez Billie Jean y consiguió deslumbrar a todos con aquel bailecito que tantos han intentado imitar desde entonces y nadie ha superado.

Una ironía más del destino: la canción cuenta la historia de una amante (Billie Jean) que trata de endosarle un hijo. La célebre estrofa lo dejaba bien claro: "Billie Jean is not my lover / She's just a girl who claims that I am the one / But the kid is not my son / She says I am the one, but the kid is not my son".



La histórica actuación de Jacko en el Motown 25 (16 de mayo de 1983)

 

De entre las múltiples versiones de esta canción, tal vez la más arriesgada y por ello la más genuina sea la de Chris Cornell que, tras versionearla en directo en los últimos años, terminó finalmente registrándola en su segundo disco en solitario, el estupendo Carry On (2007). Ésta adaptación pertenece a un concierto acústico en Suecia, donde el ex-cantante de Soundgarden y Audioslave se desmarca con una versión irreconocible pero igualmente estremecedora:



Chris Cornell interpreta Billie Jean en formato acústico. Suecia (2004)



Asco
8 de marzo de 2008


"ETA ha perdido el norte definitivamente" ha dicho hace unas horas Juan José Ibarretxe. Siento asco ante políticos así. ETA perdió el norte la primera que mató. De eso hace ya cuarenta años. Desde entonces hasta hoy esta organización terrorista ha matado a 940 personas.

¿Y es ahora cuando ETA ha perdido el norte?

Asco.



Sucede así

7 de marzo de 2008


(Ante un portaretratos encontrado esta misma tarde en el contenedor de la basura)


Un día, cambiamos nuestra foto en el marco plateado por otra más actual. Observamos con rigor, sin decírselo a nadie, que también nosotros hemos cambiado, (y también a peor). No importa: la nueva instantánea nos hace realmente justicia: en ella, pasado y presente están todavía al alcance de la mano.

Un día -otro día- cambiamos nuestra foto en el marco plateado por otra más actual... Etcétera...

Hasta que viene la muerte y en efecto: tiene tus ojos, aquéllos de la primera fotografía.

Y otra mano, extraña, urgente, viva, arroja el marco plateado al contenedor de la basura.

 

 

Escuchando:
Now I am a bird (2007) de Anthony and the Johnsons



Modos de ver

6 de marzo de 2008


Suelo comentar con cierta ironía a una amiga pintora que, precisamente ésa, la pintura, es, junto con el cine, la única expresión artística que no se ve. En cambio, la música, la poesía, la filosofía o la escultura y todas las demás artes, llegan a nosotros a través de la visión, que no de la vista. Se ven, se piensan, se representan en nosotros, dentro de nosotros, de una manera gráfica y material, en forma y colores variados, pero no se miran.

La música, por ejemplo, representada en trazos y tonalidades bien definidos según las diversas peculiaridades -de género, de época, de instrumentación y hasta de grabación del mensaje artístico- evoca en nosotros toda suerte de referencias emocionales que llegan a alcanzar una corporeidad precisa y personalizada. John Coltrane, por ejemplo, es para mí un azul marino, profundo, solitario, cercano al negro, pero sin llegar a la suma de colores que sería la negación de una esperanza al fondo de su sonido. Miles, en cambio, es blanco, un blanco sucio, impregnado de luz, decolorado por el sol de una infancia feliz aunque su música, claro está, sea nocturna, como su mirada. El trazo de Miles es visceral, agudo, inesperado, con el vértigo de un encefalograma escupido sobre la partitura. En este sentido, Chet Baker es bien distinto: un óxido plateado y con manchas de sangre, trazo suave, lento, sin aristas, condescendiente con el oyente y algo tramposo. No hay más que verlo.

En su Nuevo tratado de armonía, el poeta Antonio Colinas contrasta, con especial olfato, a dos maestros clásicos o, lo que es lo mismo: Post-romanticismo vs Barroco:

"Mahler, armonía negra, armonía en la muerte. Telemann: armonía de oro, armonía en la vida plena"

Y lo comprobamos al asomarnos a otros universos musicales del pasado: Johann Sebastian Bach, engendrador de la luz tras los vidriales pentatónicos; el órgano infinito y poderoso que surge entre las sombras del XVII: su tono no puede ser sino excesivo: púrpuras, carmesíes, tulipanes encendidos. Beethoven, en cambio, es rojo sobre negro: furia y tormento; Schumann, un verde profundo, otoñal, emboscado; Brahms, crepuscular y solemne, es ancho y poco ágil; Wagner, un fuego remoto, metálico y rígido, épico y arenoso; Debussy -el mago del color- es, en cambio, un prisma de infinitas cadencias blancas y azuladas, de esmeraldas y rubíes, una fuente inagotable cuyas aguas todavía siguen en movimiento...

(...)

Escuchando:
SOS Save Our Soul (2007) de Marc Broussard



En píldoras
5 de marzo de 2008


Esta tarde, en el Club de Lectura de Trujillo, hemos leído textos de Juan Margallo, Antonio Gamoneda, Darío Fo y Justo Vila. Se han comentado en voz alta igualmente dos excelentes tratados (no recuerdo sus autores) sobre la Conquista de América -a propósito de otro de la semana anterior de Ernesto Sábato-, un artículo de Pilar Galán y el inevitable relato semanal de nuestro Isidro Mayordomo. También hemos repasado el escaparate de venenos, digo de novedades dispuesto sobre la mesa: Kapuscinski, Aramburu... y hasta un disco (doble) de Aute en directo.

Espero que con tantas píldoras nadie termine con diarrea literaria.


De la inutilidad -una vez más- del arte
3 de marzo de 2008


Ningún paisaje acepta ser pintado. Antes que el lienzo esté seco, el horizonte será ya otro.


Vivir para contarlo
2 de marzo de 2008



foto: d.c.


Este domingo ha sido diferente: los Buitres Leonaos de Cáceres, el mayor grupo Custom de Extremadura, me invitaron a recorrer Monfragüe a lomos de la Harley-Davidson que veis en la foto. Toda una experiencia. El reportaje saldrá dentro de poco en una conocida revista extremeña, por lo que no voy a contar mucho más aquí. Al menos por ahora. El de la foto es José, un motero valenciano -aunque vive en Cáceres- que cargó conmigo toda la jornada. Un tío estupendo, al igual que el resto de amigos que he conocido estos días. Gente sana con una misma pasión: el sonido inconfundible de estas motos, la lentitud del paisaje que se abre a sus pies -¡y cómo estaba el campo!- y un lema común que todos deberíamos tener igual de presente: "en casa nos esperan".

Pues eso: ahora hay que contarlo.



La moto de José, una Harley-Davidson Touring Road King.


Nada de mí
2 de marzo de 2008


Si el relato ha de atenerse a la verdad, la escena incurrirá en dos graves tópicos: la lluvia, de entrada, veraz y mordiente esa mañana a ambos lados del autobús, y la figura huidiza, sumamente delgada, de la mujer que me lleva de la mano, cabello negro y rimel de baja droguería, zapatos de tacón para los charcos y un jersey de rombos hecho a mano, sin bufanda, grueso como la noche. Alguien, en todo caso, excesivamente joven para pasear su esmerado desaliño de pueblo, su refinada dureza por las calles apenas alumbradas de Trujillo.

(...)

leer el relato completo



Esbozo
1 de marzo de 2008

 

Quise hablar de mis manos
y descubrí, ágiles, las tuyas
paseando y repasando mi cuerpo,
admitiendo imperfecciones,
silencios, el lento hojaldre de la edad,
la brisa submarina y brava todavía.

Quise hablar de tus manos
y describí, frágiles, las mías.

 




 

Universos paralelos:


Proyectos:


Licencias


Contacto:
Comentarios:
Indemnizaciones: