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Mayo 2005

 


La lógica del plebeyo
16 de febrero de 2009


Abundan estos días los titulares que advierten de una seria recesión en la venta de coches. La patronal extiende sus cargos: como no hay ventas, lo correcto es bendecir con despidos masivos a la clase trabajadora. Para no mancharnos de sangre el desayuno, han ideado un nuevo término: "expediente de regulación". Los menos compasivos hablan directamente de crisis, la crisis del motor, dicen, y esgrimen sus cifras. No sé en qué mundo viven. Lo aconsejable, según ellos, sería continuar inundando de rancios vehículos a motor nuestras ciudades, postergar la dependencia del crudo y mantener los límites -ilimitados- del beneficio rápido, de la venta segura.

Al menos en mi mundo, que desciendan las ventas de coches supone un frágil respiro ante la ignorancia del capitalismo, incapaz como hemos visto de preveer un orden natural de abastecimiento, un límite prudente a su ambición. La ausencia de beneficios se traduce -y aún peor: se comprende- como pérdida.

Desciende la venta de coches y yo ando feliz de un lado a otro con el mío. Da igual: no pensaba comprarme otro. Por supuesto esto no importa lo más mínimo. Al fin y al cabo yo sólo soy un plebeyo, un paria de las multitudes. Odio y amo sin descanso.


Auto Stop
15 de febrero de 2009



130 kmts/h. Se acompansa en las curvas. Oye el motor de fondo, el rumor del campo, el corazón aislado. Acelera seguro por una larga vía apenas iluminada. Tararea Lilac wine. 143 kmts/h. Recuerda hechos lejanos que nunca vivió. Piensa en Jeff Buckley, su voz suena tan clara ahora, tan frágil. Recrea con nitidez aquel baño en el Mississipi, las esquirlas doradas saliendo a la superficie, los gritos, el final de un sueño. 147 kmts/h. Y medita: la muerte, el arte... La simplicidad de esta ecuación le resulta, al fin, amable, extremadamente generosa. 150 kmts/h. ¿Y si la Muerte estuviera sentada ahora mismo a su lado? ¿Cómo la reconocería? ¿Se mirarían a los ojos un segundo antes del choque? No. Claro que no. Sería demasiado lógico, demasiado humano y por eso mismo impensable. 152 kmts/h. La Muerte no es humana, se responde. Vuelve a escuchar esa canción, Lilac wine. Y entonces las luces a lo lejos, el humo, la señal de que algo pasa en el horizonte. Varios coches apartados y dos sombras reflectantes, avanzan desorientadas. Mueven los brazos. Le gritan, tal vez. Y ahora, al pasar junto a ellos, todo más claro: el vehículo volcado en el arcén, los cristales bajo las ruedas, los cuerpos atrapados.

Luego vuelve el silencio. El silencio y la noche. Las luces se pierden en los espejos.

Ha de llegar a casa cuanto antes. Ha de llegar como sea.

 

 


Trujillo, ciudad vigilada
15 de febrero de 2009

 


 


Pornografía dura
13 de febrero de 2009


 

ERRADICAR EL HAMBRE EN EL MUNDO CUESTA 30.000 MILLONES DE DÓLARES.

El coste de la guerra de Irak superó en 2006 los 2 BILLONES DE DÓLARES.

 

¡Esto es pornografía!

 


Lo(s) que vivimos
12 de febrero de 2009

Lo que uno vive, lo que uno aprende a vivir, no es otra cosa que una sucesión fortuita de azares y experiencias entrecruzadas. A cada una su destino, que es ejemplar y minucioso, y a cada bienvenida un adiós prolongado, suspendido apenas un tiempo en la memoria o, con suerte, en unos pocos versos plagados de nostalgia y gratitud. Ya es mucho ser consciente de esto. Quedar en los demás como una estrella apagada que permanece inmutable aunque haya dejado de existir. La prosa o la poesía de los días es un recuento vano, un pasatiempo más. ¿Escuchas aullar al lobo de la costumbre? No te adormezcas, no te fíes: ya es un milagro estar vivos. No hay tiempo para más.


El filósofo, el músico, el pintor, el poeta.
11 de febrero de 2009

 

Para Lin Mateos, Paco Blanco-White y Álvaro Gil.

 

Cuando yo caigo sobre una silla
y mi cabeza roza la muerte (...)
es la amistad quien me sostiene.

Antonio Gamoneda

 

Vuelve la magia a insinuar la belleza de las cosas sencillas. Por sorpresa me encuentro en la casa de campo de unos amigos. Bajo la luz de las estrellas, sostengo la amistad que se me ofrece como un regalo caro y esquivo. Hay velas y latas de cerveza sobre la mesa, un retrato de Lorca en la pared y cuadros por todas partes, montones de lienzos acumulados en los rinconces, sobre las sillas. Hace más de diez años que no me sentaba con ellos al calor de una buena conversación. Aparto algunas telas y rompemos a hablar. Todos a la vez, sin cortesías. Cuatro idiomas distintos, cuatro maneras singulares de expresar nuestra alegría y guardar, frente al cielo, un silencio común. La noche entera parece volcarse sobre nuestras cabezas. Desciende la Osa a bañarse en nuestras manos. Uno lo llama Dios, otro Accidente, otro Milagro, el último sugiere una imagen menos metafísica: una gran almeja caducada. Ninguno lo llama universo. El universo es cosa de científicos pero aquí hemos venido a confluir un filósofo, un pintor, un músico y un poeta. Cuatro conciencias bajo el silencio estelar.

Antes de marcharnos, Álvaro me señala la Aurora Polar. Insiste: "pero se ve mejor de día".

 


Sin título (1998) - Paco Blanco-White ©

 


El otro Federico
10 de febrero de 2009

I.

Con Federico Martín Nebras en Cáceres. Organizo estos días para el Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura el ciclo Libros Cercanos y hemos quedado en la Plaza Mayor para comer juntos y preparar su intervención de esta tarde. En realidad no hay nada que preparar, Federico asaltará a punta de memoria a los presentes, les hará cantar, declamar, palmear y finalmente aplaudir sus lúcidas ocurrencias. Todo saldrá como está previsto. Federico es un mago de la palabra, un poeta telúrico y carnal, una bestia escénica, un chamán. Durante largo rato me habla de Gonzalo Hidalgo Bayal, a quien lee estos días con desaforado entusiasmo, pregunta por Álvaro Valverde y pide sopa de tomate mientras fuma un cigarro tras otro. Pasan chicas con sombrero. Planean ebrias o bizcas las palomas. Nos atropella varias veces con sus kleenex y su "por caridad" la misma vieja. Cáceres, en fin... Hablamos de poesía, cómo no. Entre las perlas de Federico (con su gorra calada, regalo de Alberti, y su barba irrenunciable) citaré sólo ésta: "Al regresar a España, Rafael dejó de escribir y comenzó a dictar. Pobre Benjamín Prado".


II.

Si entrara a ciegas a esta librería de Vicente (como hago ahora), si entrara sin entrar siquiera, señalando con mi dedo -con alma de zahorí- ese libro que no está a la vista, que reposa entre otros viejos volúmenes al fondo de una caja de cartón que la dependienta ha sacado de la trastienda sólo para mí; si entrara, insisto, a ciegas, hallaría igualmente este libro que no esperaba encontrar y sin embargo era el apropiado: "Perros ahorcados" de César Simón.


Tinta roja
7 de febrero de 2009

 

Leyendo el artículo que hoy dedica el poeta y catedrático Lluis Izquierdo a Monseñor Bertone, uno se pregunta si la verdad hace al dogma o es el dogma lo que termina fabricándonos su verdad. En el caso que nos ocupa -el artículo se titula Unas notas para el "número dos" del Vaticano- suceden ambas cosas. Yo sólo suscribo la razón -histórica- del texto.

Eso sí: palabra por palabra.


En la mochila:
4 de febrero de 2009

La máscara y otros cuentos fantásticos de Guy de Maupassant. (Edaf)
Viaje al amor de William Carlos Williams (Lumen)
Nadie puede tocar la realidad de Luis Arturo Guichard (Littera libros)
Carta a mi madre, de George Simenon.
Locuciones de la Sibila, de Marina Ivánovna Tsvietáieva.


Caminos de tinta y papel
3 de febrero de 2009

 

Pulsar para ver el reportaje fotográfico

 

El pasado viernes celebramos en Talarrubias un encuentro muy especial. Invitados por la Asociación de Gestores Culturales de Extremadura, más de una centenar de personas acudieron a la cita y nos hicieron pasar una jornada inolvidable. Han sido algunos de los participantes en los talleres de la campaña de animación a la lectura y escritura Caminos de tinta y papel que, desde AGCEX y bajo el patrocinio de la Diputación de Badajoz, he tenido la suerte de coordinar durante 2008. Catorce localidades de la provincia acogieron esta Campaña llegando a más de dos mil personas, de las cuales esas ciento y pico eran una buena y entusiasta representación.

El orden del día incluyó, entre otras cosas, la lectura de algunos de los textos creados en los talleres; una lectura dramatizada sobre la vida de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, y la visita a la exposición sobre la vida del autor de Diario de un poeta recién casado que instalamos en la Casa de la Cultura. Contamos, además, con la mágica -cómo no- intervención de Juan Rodríguez Pastor, que narró algunos cuentos populares de la comarca especialmente "verdes". Para rematar, un almuerzo de varias horas que terminó con buena parte de los comensales cantando La canción del pirata en la adaptación que ha hecho del clásico poema de Espronceda nuestro amigo Victor Mariñas. Paco Muñoz, jefe del Área de Cultura de la Diputación, sugirió que podíamos acabar los postres con el Virgen de Guadalupe, y para qué contaros: al final hasta una chiquilla se lanzó por sevillanas. Da gusto cuando el ambiente discurre felizmente entre políticos comprometidos de verdad y ciudadanos entusiastas, ávidos de que se les tenga en cuenta a la hora de gestionar la cultura.

Por lo que a mí respecta, una idea central ha vertebrado de inicio a fin esta Campaña: la certeza de que la cultura no es algo que se lleva y se trae de desde fuera sino que es patrimonio indisoluble de todos aquellos que comparten valores tan esencialmente propios e individuales como su tiempo y su memoria. De eso se trata, creo yo, de propiciar herramientas para activar la memoria y la experiencia de cada uno de los participantes, en su mayoría abuelos y abuelas de nuestros pueblos, gente sencilla y generosa, personas con muchas cosas que dar y mucho que contarnos. Así ha sido esta vez. Y así seguiremos.

Chuty y Celima estuvieron tras las cámaras para dar fe de lo ocurrido.


Encuentro literario en Talarrubias. 30 de enero de 2009.

Campaña de animación a la lectura y escritura Caminos de Tinta de Papel.

 


Más sobre libros
1 de febrero de 2009


Cada vez lo tengo más claro: sólo me siento del lugar donde están mis libros. Sin ellos no estoy seguro en parte alguna. Como en la mítica Alejandría, pronto me fue dado saber que un libro es todos los libros y que todos los libros y volúmenes del mundo no son nada si no son leídos uno a uno, vividos con la pausa generosa de los sueños o con la lentitud terrible de las pesadillas. Creo que, hasta hoy, podría indicar el lugar preciso de cada uno de ellos en las entanterías y que, llegado el caso, protestaría la veleidad -por lo demás, bastante infrecuente- de colocar, pongamos por caso, a Montale entre Quassimodo y Ungaretti (esas cosas me sacan de quicio). Tal vez sea culpa de mi padre: ya de niño me enseñaba a colocar los vinilos de izquierda a derecha, jamás Abbey road después de Let it be (ya me entendéis). Y algo de razón lleva. Una biblioteca es un órgano de la memoria, un estímulo visual ante algo que ya poseemos dentro de nosotros, una apariencia del orden -o desorden- de todas nuestras lecturas acumuladas, no como bien tangible sino como experiencia directa ante la vida. Cada libro sugiere una respuesta posible. Lo importante es tener siempre a punto la pregunta adecuada.

Y como esto me ha quedado mínimamente claro, siento pavor a sobrepasar la línea y empezar a perder mis libros. Aparecen por el salón, uno sobre otro, como columnas aztecas. En la cocina he encontrado Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes de De Quincey entre revistas y suplementos culturales de hace algunos años. Mis hijos tienen más libros infantiles de los que yo podría leerles hasta el día de su emancipación. Incluso en nuestro dormitorio, junto a la cama, -donde jamás leo, por cierto- he hallado a mano un precioso ejemplar de los Cuentos de la Alhambra. No hablaremos del cuarto de baño, lugar de inolvidables revelaciones. La casa entera es un gran libro. Ha ido creciendo a la velocidad de nuestras dudas, alojando en sus paredes y estanterías, en sus mesitas y encimeras la sal de nuestros propios devenires. Cada uno de nosotros va escribiendo su libro en las paredes que encuentra vírgenes al paso, en rellanos y estantes, en puertas y ventanas, como nadie más lo hará. Un libro, en el lugar señalado, indica la travesía que coronamos o la estela que seguimos cursando.

El azar es un capricho del destino.


 

Universos paralelos:

 


Otros mundos:




Escaparate de venenos

Me acuerdo
(1999)
El largo andar
tan breve

(2003)
El viento y
las brasas

(2004)
El proyector
de sombras

(2005)
Cuatro poetas
en un tobogán

(2006)

 

 

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