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El otro Federico

23 de noviembre de 2010


El Foro Internacional de Gestión Cultural celebrado hace unas semanas en Hervás contó con la presencia del maestro Federico Martín Nebras. Fue un placer nuevamente disfrutar de su larga sabiduría, su afecto y esa peculiar mirada sobre todas las cosas que lo mantiene conectado al milagro de lo poético. Poseedor de una memoria casi infinita, Federico encandiló al público con una intervención de las no se olvidan. Mezclando el romancero, el tarot, los conversos, las nanas y la luna, su actuación (pues él no enseña, actúa, en el más amplio sentido de la palabra) dejó prendido en el corazón de los allí presentes el hechizo indispensable que toda palabra encierra. Todas y cada una de las palabras que atesoramos están hechas -y Federico nos lo recuerda- para consolar al niño que llevamos dentro.

Y así nos fuimos todos, en la fría noche de Hervás, en busca de la luna.



El lenguaje secreto de las sábanas

20 de noviembre de 2010


No contentos con habernos pasado el verano cavilando y llevando a cabo el corto "Las afueras", con la llegada del otoño Chuty y yo hemos vuelto a trabajar juntos. A la elaboración de la exposición dedicada a Miguel Hernández que puede contemplarse estos días en cualquiera de las 231 universidades populares de nuestra región, sumamos ahora Mar de sábanas, nuestra segunda obra compartida

Se trata de una invitación de Chuty a profundizar, con mirada de voyeur, en el encanto de las camas debidamente hechas y las sábanas perfectamente revueltas de algunos de los mejores hoteles y casas rurales de España. En calidad de reporteros, Chuty y Celima se han pasado los últimos cinco años visitando los denominados "hoteles con encanto" para su web de viajes en pareja www.viajados.com. De este modo, lo que empezó siendo una particular fijación de Chuty por retratar las camas en el momento de la llegada y de la partida, ha terminado adoptando forma de libro al invitarme a ilustrar sus sugestivas instantáneas con un puñado de poemas. Aproveché la coyuntura que me ofrecía para escribir en un sólo día veintinueve de los treinta haikus que ilustran este hermoso catálogo de delitos. De momento aparecerá en formato digital (la cultura del "presupuesto cero" sólo nos da para un par de ejemplares en papel) pero estamos abiertos a

En su expresiva sencillez este libro nos permite comprender mejor el lenguaje secreto de las sábanas.

 

 



Cuentos de Anderson

17 de noviembre de 2010

 

 



El dedo

17 de noviembre de 2010


Cuando por fin el sabio nos mostró el prodigio -su certero índice señalando a las estrellas- fui el primero y tal vez el único en advertir que aquel dedo temblaba. La concurrencia -por qué no decirlo- admiraba bobamente el trayecto imaginario entre el dedo y los astros mostrándose complaciente y crédula, entregada sin más a la celebración de lo Inefable, al bautizo de la Verdad Clara y Duradera. Durante la breve exposición, yo sólo pude fijarme en el dedo tembloroso y sucio, en su yema manchada de tinta, en la uña mordida con urgencia en los descansos de la lucidez y en el nudillo hinchado, sin rastro de vello. Y allí, ante todos y frente al gran vacío, aquel dedo que hasta entonces se había alzado erecto hacia el universo (mas sin verdadera fe, como puede deducirse) cayó de impulso propio hacia adelante, rebotó en los adoquines, rodó hasta la alcantarilla y desapareció.

Todos lo buscan desde hace días. No se hace otra cosa en toda la comarca. Del puerto a la montaña, se rastrea mañana y tarde persiguiendo el dedo del sabio señalador. Se le ha podido ver de noche en bares del polígono y locales de nefasta reputación. Al parecer ha enviado un fax al Gobierno pero sólo se ha hecho pública una fotografía. En ella, escrito sobre la arena de la playa a enorme escala, hemos leído: "Que os zurzan". Es prioritario -han dicho las autoridades- reponer el dedo del sabio señalador. El resto de cuestiones de momento han quedado aplazadas, apiladas en el secreto abismo de las consideraciones infinitesimales.


Alguna verdad
15 de noviembre de 2010


"El crítico, es de suponer que si ha de justificar su existencia, debería esforzarse por disciplinar sus prejuicios personales y manías –taras a las que todos estamos sujetos- y componer sus diferencias con las de tantos colegas como sea posible, en la búsqueda común del juicio verdadero".

T.S. Eliot, Función de la poesía y función de la crítica (1933)


Vinicius, otra vez
13 de noviembre de 2010

 

La última esta mañana. En cuanto uno baja la guardia, un poema del gran Vinicius de Moraes viene, antes o después, a rescatarlo.

Hoy ha sido este:

Soneto del amigo

En fin, después de tanto error pasado,
tantas represalias, tanto peligro,
resurge en otro el viejo amigo
nunca perdido, siempre reencontrado.

Es bueno sentarlo nuevamente al lado
con ojos que contienen la mirada antigua
siempre conmigo un poco atribulado
y como siempre singular conmigo.

Un bicho igual a mí, simple y humano
sabiendo moverse y conmoverse
y a disfrazar con mi propio engaño.

El amigo: un ser que la vida no explica
que sólo se va al ver otro nacer
y el espejo de mi alma multiplica.


UNITOPIA, donde la música es perfecta:
2 de noviembre de 2010

 



Celebrando a Miguel Hernández
31 de octubre de 2010


Ver la exposiciónEl pasado 27 de octubre celebramos en el Museo del Turrón de Castuera un encuentro muy especial. En el marco de las jornadas hernandianas dedicadas al estudio de la obra del autor de El rayo que no cesa, presentamos la exposición "Miguel Hernández, para la libertad", creada y diseñada por la Asociación de Gestores Culturales de Extremadura y promovida por la Excma. Diputación de Badajoz. La muestra, un encargo personal de Paco Muñoz que asumí desde el primer momento con la ilusión, la admiración y el cariño que siento hacia la figura del poeta oriolano, se presentaba al mismo tiempo en un total de 231 universidades populares repartidas por toda la geografía extremeña, gracias a la participación de AUPEX.

En cuanto a la exposición, queríamos hacer algo muy especial. A la selección de los textos y los documentos mostrados quisimos darle un toque personal, cálido, a la vez que ilustrativo y, eso sí, profundamente humano.

Por eso el diseño gráfico corrió a cargo de Chuty, que utilizó de fondo fotografías de diversos objetos y elementos de época tomadas ex profeso en la casa de nuestra amiga trujillana María Teresa Zubizarreta. El resultado de este trabajo puede verse íntegro aquí:

"Miguel Hernández, para la libertad"

La Fundación Miguel Hernández puso a mi disposición todas las fotografías que les requerimos, y la colaboración de Antonieta, de la Diputación de Badajoz, resultó igualmente indispensable para la consecución del ingente material gráfico.

El resto lo hizo el entuasiasmo. Como siempre.


Salud y Poesía!

 


Señor Presidente
25 de octubre de 2010


Señor Presidente, he decidido poner en conocimiento de Usted los graves hechos de que soy testigo cada día y que a continuación detallaré, en legítimo deber de mi cargo y responsabilidad para con Usted y el Gobierno de la Nación.

Sin duda nos equivocamos cuando, hace años, hicimos nuestro aquel viejo fervor popular que otorgaba a los libros, y por ende a la lectura, categoría de bien común. Qué equivocados estábamos al pensar que aquellas ridículas campañas en fomento de la lectura, el decidido -y menospreciado- apoyo de todas las administraciones a la publicación y distribución de libros, y los leves pero continuados esfuerzos de los sucesivos gobiernos por promover el uso de las bibliotecas, no acarrearía las terribles consecuencias que en el orden de lo social estamos sufriendo a diario.

Tanta campaña pública fomentando la lectura ha estimulado en demasía la imaginación de nuestros conciudadanos. La gente se ha resabiado, señor Presidente. Se empezó por diversión, con las célebres y consabidas adaptaciones al cine en asequibles ediciones de papel, y pronto lo que parecía una moda acarreó la quiebra de toda una industria: el público empezó a preferir las novelas originales y a renegar del séptimo arte, con las nefastas consecuencias que todos conocemos. Poco después los gustos volvieron a cambiar: de la novela moderna se pasó a revisar con denuedo el mundo clásico. Homero es hoy lectura de inicio en cualquier club de barriada. Por su parte, las élites parecen haberse decantado por lo que, en pocos años, se ha dado en llamar "primera gran epidemia de la novela revisionista". Ahora cualquier memo pone en tela del juicio nuestro pasado más oscuro y recóndito tergiversando el honor y la grandeza de nuestra Patria. Para colmo de males, entre los jóvenes se ha extendido un virus antisocial y contestatario, con una especial devoción por el teatro: autores del pasado como Ionesco, Beckett, Sastre o Fo hoy son representados en cualquier festival de teatro amateur en municipios del tres al cuarto. Ortega, Cioran, Heidegger... hoy no serían sediciosos bestsellers de no porfiar en los gustos del populacho este giro imprevisible y sin sentido, tan nocivo, por otra parte, a los intereses del Estado.

Ya el Ministerio presentó en su momento el informe secreto que obraba hasta hoy en su poder. En él le indicábamos que la lectura de estas y otras muchas obras representa una seria amenaza para la población al promover actitudes de recelo y sospecha ante los mecanismos de control habituales. No debemos olvidar las últimas dos huelgas generales en menos de un mes, los interminables disturbios en educación y sanidad, principalmente; la crisis de sectores como el entretenimiento, la publicidad y las tecnologías; las manifestaciones diarias de estudiantes frente a bibliotecas y librerías por toda la geografía del Estado y los recitales en la vía pública. El actual sistema económico corre el riesgo de saltar por los aires y, en cuanto al judicial, por lo pronto tenemos esa comparecencia ante la UNESCO, tan enojosa para nuestro gabinete.

Pero si me he decidido a acudir a Usted no ha sido sólo a la luz de estos hechos, que usted conoce a la perfección, sino porque desde el Observatorio de la Lectura hemos constatado un nuevo giro en los gustos de nuestros conciudadanos: la poesía es desde el año pasado el género más prestado en nuestras Bibliotecas, lo que también ha supuesto un incremento en el abastecimiento de las mismas, dada la escasez de catálogo existente hasta ahora. En cuanto a la venta en librerías, los libros de poemas son los únicos que realmente se agotan, ¡incluso los editados con fondos públicos! Y lo peor de todo, señor Presidente: en todas y cada de una de nuestras comunidades autónomas se ha constatado un radical incremento del número de poetas censados. Los hay dramáticos, a la manera de Celan y Ajmátova; épicos, al modo de Rilke, líricos, a lo Neruda… y están por todas partes. Cada vez más.

No hace falta registrar a fondo la Historia para recordar las graves consecuencias que puede acarrear esta nueva epidemia en el centro de nuestro ejemplar sistema político y nuestro consolidado modelo democrático.

Y no podemos permitir, señor Presidente, que el pueblo siga alimentándose ante nuestros ojos en la basura de las ideas, y menos aún encender ilusiones que más pronto que tarde acaban siendo aspiraciones, reclamaciones, recriminaciones... en las llamas de la utopía. Propongo al señor Presidente el cierre inmediato de todas las Bibliotecas del Estado; una ejemplar subida de impuestos y retribuciones al poderoso gremio de los libreros; y la autoridad necesaria para imponer el arresto domiciliario a todos aquellos que hagan uso libremente -y aún sin público- de la palabra poética.

Usted y yo sabemos que es el por el bien de nuestro Estado, pero no todos lo verán así. Debemos ser firmes. No podemos consentir que el conocimiento siga estando al alcance de cualquiera. Mañana mismo empezarían a imponer sus condiciones y a exigirnos justicia. Y eso sería retroceder en el tiempo, Señor Presidente, volver a los ingenuos principios de igualdad que tanto nos ha costado enterrar. Nada debe apartarnos de nuestro compromiso con el bienestar social y el actual sistema de libertades. Y menos ahora, que ya casi lo teníamos.


El signo de los tiempos
20 de octubre de 2010

 

El tiempo de los signos
1 de octubre de 2010


Miguel Ángel Velasco
19 de octubre de 2010


 

Me recuerdo leyendo La miel salvaje. No había empezado a llover. Finales de octubre o principios de noviembre. Buscaba un café sin ruidos para oir tu ruido interno y en él, confudido, perplejo, mi propio ruido interior. Una nueva entrega de tus versos ofrecía tu cercana distancia. Entre los dedos, esa suerte de dulce amenaza: una voz que espera poderosa dentro del abrigo, al alcance de la mano: en cualquier momento y sin piedad. Un haz de nutritiva y densa poesía escupida a bocajarro. No diremos aquello de verdad: temblor, sencillamente, temblor del que bucea en la noche de los afectos y las reconciliaciones, de los cantares frente al fuego de la tribu; temblor del erudito y del ignorante a voluntad. En ésas estabas. Yo bien lo recuerdo. Ahora sigo esperando una pausa de las nubes para salir corriendo a esperarte en las librerías. Ahora que te has ido tus poemas se leen de otra manera. Hay algo más que queda reberberando en el silencio: uno siente tu grandeza dentro de sí. Ocurre sólo con la verdadera poesía y es oficio de maestros. Razón de más o razón de menos para expresarte aquí lo que siento y lo que pienso: también, como los grandes, te has ido antes de tiempo.


El acorde (carta desde el frío)
10 de octubre de 2010

He oído que existe un acorde secreto...
Leonard Cohen


Te emociona Rufus cantando Hallelujah en la madrugada sin nieve. Yo prefiero a Jeff Buckley a mil besos de profundidad. Por lo demás, todo parece encajar como un acorde secreto. Los mismos libros, las mismas mentiras. Estrategias fragilmente aplazadas y todo un arsenal de versos ante el que rendirse o reinar. Tomando chocolate y riendo por todo te sigo viendo en la vieja bombonería. Tu pelo es más liso y largo. El frío queda afuera, recorriendo las calles de tu estrecha ciudad al son de las cornetas. Una vela se apaga en la mano enguantada al paso de Nuestra Señora. Era otra época quizás ...o tal vez fue ayer. Por un instante me devuelve a aquellas horas una nueva versión del lejano Aleluya. El maestro Cohen terminará de pagar así su nueva mansión y tú y yo seremos como esas viejas películas coloreadas por ordenador. Una luz imposible, un tono equivocado, un color de piel que no nos representa dirá cuanto queda de aquella fraternidad. La felicidad, por su parte, sucede siempre en blanco y negro. Negra nieve en mi noche despejada: k.d. lang se estira y busca a su manera el acorde perfecto. Yo me dejo emocionar por esa voz que sube y baja, y te recuerdo. Mi amiga: te emociona Rufus y adoras a Stipe. Quizá sean cosas de esa línea ambigua que tanto nos atrapa esta indefinición, esta androginia perversa que todo lo humedece. Encharcado corazón, no llegaste a aullar. Los arroyos no detuvieron su cauce por ello. Las nieves del útimo invierno aún no se han derretido.

k.d. lang canta como un hombre; Antony serpentea como una hembra solar.

Decías que era andrógino en mi forma de expresarme. Quién sabe. Por más vueltas que me doy, yo tampoco encuentro el acorde.



Un cambio de luz
1 de octubre de 2010

 

Se produce tan lentamente que apenas llegamos a advertirlo. Un cambio de luz. Una ausencia pequeña. El número de teléfono que ya nunca marcaremos y que aún sigue ahí, mezclado con los otros. La arraigada costumbre que un buen día, sin más, desaparece. Esa palabra que jamás comprendimos. Los libros que dejamos por leer. El olvido, que siempre espera a que sea tarde. Un pensamiento. Cualquier deseo. Los sueños.

A dónde va la luz, qué se hace de todo ello.

 


No Man: Wherever there is light

 


Elogio de la lentitud
30 de septiembre de 2010

Para Sandra, sin prisas.


Congregados como cada jueves en torno al mostrador de la Biblioteca, ya iban a cerrar cuando irrumpiste, acelerada y descompuesta, a devolver el libro que una amiga te había confiado: Elogio de la lentitud, de Carl Honoré. Espero al menos que no lo hayas leído. Te lo hice ver mientras recuperabas el aliento. Y te amenacé, ya ves, con contarlo en mi blog.

Sin prisa -apuntaló alguien- pero sin pausa.


La alianza de los débiles
29 de septiembre de 2010


A veces salgo del trabajo y el mundo pesa como nunca. El vértigo de la jornada se endurece sobre mis hombros y las llamadas de teléfono rebotan todavía en mis oídos. Me distraigo entonces caminando unos pocos metros hasta la vieja panadería antes de volver a casa. Con más de setenta años de historia, el humilde establecimiento resiste abierto enfrente -ironías de la vida- de otro horno mucho más moderno, una de esas franquicias que venden de todo y, además, hacen pan. Un pan fofo, ciertamente, sin cuerpo, harinado artificalmente y cuya fecha de caducidad no alcanza jamás para la cena. No es así el de la vieja panadería. Ya el olor delata, nada más doblar la esquina, donde está el grano y dónde la paja.

Hace un año que murió el viejo panadero y que atiende el negocio su hijo, un hombre corpulento y abstraído, capaz de pasarse la mañana sentado en un taburete mirando la calle a la espera de los parroquianos. No resulta extraño ver cómo algunos, clientes a su vez del cómodo y moderno comercio, adquieren en éste toda suerte de productos con la sola excepción del pan, que compran siempre, tras cruzar la calle cargados con bolsas, en la vieja panadería. Es también mi caso.

Sobrepasada las tres de la tarde, hora habitual de cierre y momento cenital deseado por legiones de funcionarios que abandonan la ciudad dejando en el aire un eco de politonos y chicles de nicotina pegados en los árboles, me encamino a la vieja panadería. El hijo del panadero me espera, sabe que no puedo llegar antes. En mi tardanza sin embargo soy puntual. Nada más verme, el joven panadero salta de su taburete, me ofrece la mejor barra -bien cocida, recalca antes de que yo se lo recuerde- y entonces nos sonreímos, cómplices. Luego, tras darme el cambio, sale conmigo a la calle y echa el cierre. Yo recuerdo entonces un poema de Júdice sobre el olor del pan, pero esparzo esos versos como migas en mi memoria y digo simplemente "gracias", "hasta mañana", cosas así. Quizá este joven no sabe -quizá no sepa nunca- cuánto agradezco su paciencia, su espera, y lo feliz que me hace tomar de sus manos el pan, olerlo, partirlo limpiamente y devorar los dos picos mientras camino de regreso a casa.

Es ahí, en esa comunión del sabor y la generosidad, cuando uno siente la grandeza de las cosas bien hechas. Esa invisible alianza nos devuelve lo más hondo -también lo más sagrado- de nosotros mismos. El mundo recupera en un gesto, en un sabor, su compleja levedad. Y doy gracias por ello.

 

 


Desacato
28 de septiembre de 2010


Lejos, bien lejos de esta máquina infame que desordena mis pasos y devora mis segundos. Lejos, lo más lejos posible de su vientre miserable y sin fondo capaz de almacenar todas las músicas pero jamás su sentido; capaz de albergar la palabra pero no la emoción ni el relámpago. En la noche sin tregua destella el magma sintético del monitor. Feroces arcadas de píxeles y frecuencias. Luminosa, irradiada realidad: radiación. Ronronea en lo oscuro el párpado de la bestia, no conoce el sueño ni la pausa, no conoce el cansancio. Maldita entre todas las perversas criaturas del progreso, tú que me oyes gemir, tú que esperas el contacto de mis dedos sobre el teclado, tú que aúllas si me alejo, escúchame bien:

Mis horas desde hoy las pasaré lejos de ti, olvidado al sortilegio de escribir sobre un papel como quien silba una canción. No volveré a encenderte. Huiré con mi silencio donde no alcance cobertura ni electricidad, donde no quede otro fuego ni otra luz sino la que en el corazón ardía.


Patologías a la carta
25 de septiembre de 2010


1º. Encienda el televisor.

2º. Eliga un programa de la lista:

"Mentes criminales"
"Crímenes que conmocionaron al mundo"
"Crímenes imperfectos"
"Navy, investigación criminal"
"Caso abierto"
"Fear factor"
"Impacto total"


3º. Reconózcalo: tiene suerte de seguir con vida.


Caníbales
22 de septiembre de 2010


He encontrado esto en un bolsillo de mi chaqueta:

"Un cambio de latitud, una tristeza contenida y sin espacio, una hecatombe: dos osos polares se devoran; todo lo empaña la atroz ineficacia de la sangre sobre el hielo. A dentelladas, a zarpazos, la esgrima caníbal de sus miembros contra el gris del cielo. Cambio de canal. No lo soporto. Apegado al poder del mando a distancia, espero al sueño: artículos en venta, estiramientos de pene, tu zodíaco en directo, la rueda de la fortuna, poker on line...". La hiperrealidad televisada no nos gusta, pero se soporta mejor. Su excesiva presencia la hace menos cierta. Fuera de ella, la cosa está jodida hasta para drogarse".

En el otro bolsillo, mis últimas monedas.


Amigos para esto
21 de septiembre de 2010


M. me dice que añada más música al blog y que reseñe discos y conciertos. I. quiere que publique aquí poemas, "cosas útiles" en lugar de chascarrillos. A. protesta porque no puede dejar comentarios. F. quiere verse en las fotos que nos hicimos todos la última vez, y que no he subido (ni subiré). J. señala lo acertado de no limitarnos a transcribir llanamente lo que sucede, de mantener un cierto "estilo literario". D. agradece, en cambio, el tono coloquial y los telegramas de lo cotidiano. P. y A., cada uno por su lado, se han implicado tanto en corregir mis abundantes erratas que casi siento ganas de hacerlas a conciencia. T. me escribe para avisar que el enlace a su blog está roto. F. se compromete a llamarme la próxima vez que escribamos sobre el mismo tema. X. espera el comentario de un libro que no acabé de leer.

Ahora sí: ya estamos todos.

Sólo faltabas tú, que no me lees.


Labordeta
19 de septiembre de 2010



A la hora del duelo, España es un país demasiado acostumbrado a inflar las palabras. Yo quisiera que las mías fueran breves y sencillas: ha muerto un hombre bueno. Todos lo saben. Lo sabemos quienes buscamos en algún momento su sombra de árbol grande y generoso, su lección de vida, su poesía repleta de ilusión y compromiso, su ejemplo. Labordeta representa muchas cosas y todas se dirán de él estos días (poeta, cantautor, escritor, diputado...): yo me quedo con la sombra que sostuvo tantos años prendida en el corazón y de la que también él tomó ejemplo: la vida y obra de su hermano Miguel, poeta grande arrinconado en las riberas del Ebro. Hoy ha muerto José Antonio Labordeta, un hombre bueno. Y eso, ni se aprende ni se estudia.


Adamar
, por J.A. Labordeta y María José Hernández


(Lo siento, no he conseguido eliminar la publicidad)


PNEUMA · Las afueras (corto)
9 de septiembre de 2010

 


LAS AFUERAS
(Letra: Daniel Casado)


Debo llevarte a las afueras.
Hay manchas de carmín bajo mi ropa
y un halo de penumbra en tus palabras
cuando repites que me quieres,
pero me quieres “bien”.

Debo llevarte a las afueras.
Puedes dormir si lo deseas.
Conduciré toda la noche
con el alba en los talones.
Me miras con ternura y sonríes.
Sé muy bien que no entiendes nada.

Y puedes estar en la ola
y ser feliz mientras tanto.
Tan sólo un segundo después
sentirás que todo acaba.
No trato de explicarme.
Es sólo un vicio más
del fiero animal que has despertado.

Debo llevarte a las afueras.
Tan sólo repito un viejo ritual.
Si cada ofrenda encuentra su templo,
toda oración conoce un final.
No tengo tiempo de explicarte
qué es lo que ha salido mal,
si es que algo ha salido mal.

Debo llevarte a las afueras,
al nunca más de todos los días,
al negro pozo de la memoria,
a la certeza de lo imposible.
Me miras con ternura y sonríes.
Sé muy bien que no entiendes nada.

Todo yace entre rosas salvajes:
anuncian el final del trayecto.
El nuevo abrazo de la vieja soledad
nos dará la razón cuando estallen
en la noche sin fondo ni puerto
las verdades que no son verdad.

Para entonces tú y yo ya seremos
dos perfectos extraños y un sólo traidor,
abandonados juguetes siempre en las afueras
actores de una comedia que nadie estrenó.

Y es todo tan triste, es todo tan triste…
…mientras reímos.

Y puedes estar en la ola
y ser feliz sin descanso.
Tan sólo un segundo después
sentir que todo se acaba.
No trato de explicarme.
Es sólo un vicio más
del fiero animal que has despertado.


· Una producción de Circo Cuántico 2010 ·

 


Revelación
7 de septiembre de 2010

 

Me encontraba tendiendo la ropa cuando me ha sobrevenido esta revelación:

"No es que no haya Dios; es que no está".


Más tarde, en las noticias, la NASA ha confirmado esta teoría (apropiándose de ella, como siempre). Lo único cierto de momento -según el último comunicado- sigue siendo la muerte de Nietzsche.



Cementerio alemán, Yuste
6 de septiembre de 2010

 

En el blog de Elías Moro puede leerse estos días el poema que incluí en Oscuro pez del fondo a propósito del Cementerio Alemán de Yuste. Comencé la escritura de este poema in situ en el verano de 2006, tras reiteradas visitas a este recinto que alberga para mí resonancias leopardianas. A los pies de esas tumbas leí por primera vez los Cantos y los Pensamientos del poeta de Recanati. Era septiembre de 1998, acababa de casarme y la mitad de mi mes de permiso lo pasé entre los monjes jerónimos del monasterio. Allí leí por primera vez a María Zambrano y a Leopardi, aunque mi pasión era mucho más sombría y terrenal: el dolor de Antonio Gamoneda había entrado en mi carne, como hubiera dicho Simone Weil. De aquella súbita aficción al silencio, surgió una especie de diario: Ensayo de la pobreza.

El caso es que mi pasión por este lugar y por las historias que encierran muchos de los nombres allí homenajeados -no es seguro, ni mucho menos, que bajo las lápidas se encuentren restos identificados- viene de lejos. Llegó a apasionarme la historia del joven capitán Otto Hartmann, enviado a una muerte más que segura por sus discrepancias con el Tercer Reich y a quienes jamás encontraron entre los 38 marinos ahogados en aguas alicantinas dentro de un submarino bajo su mando. En Cartagena se contó durante años que Hartmann llegó a salvar la vida al ser rescatado por unos pescadores. Historias de la Historia. Quién sabe...

Abandoné el empeño poco después de escribir este poema. Con él pretendí homenajear a los 182 soldados alemanes enterrados en una tierra que jamás pisaron. Por otra parte, al hacerlo retomaba un noble empeño iniciado años atrás por Álvaro Valverde en su libro Una oculta razón (1993) y secundado desde entonces por autores de muy distinta estética y tradición. Hoy, Elías rubrica un hermoso proyecto que reúne los mejores poemas dedicados a este lugar.

Uno teme, sin embargo, que también las antologías sean, a su modo, fosas comunes del tiempo.

 



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