Ir al inicio de El Tiempo de la Palabra
Ir al índice de Derivas


Febrero
2006




Otras Derivas:

Enero 2006

Diciembre 2005

Noviembre 2005


Octubre 2005

Septiembre 2005

Agosto 2005

Julio 2005

Junio 2005

Mayo 2005

Abril 2005

 


Entraña de Carnaval
(Martes 28 de febrero de 2006)

¿Qué sentido tiene hoy el Carnaval? En su origen, esta fiesta pagana surgió como réplica a la rigidez del calendario cristiano. También como denuncia y burla del Poder. Pero hoy, cuando ya se han desfasado todos los símbolos, cuando la burla y la sátira son moneda de cambio cotidiana ¿qué sentido tiene disfrazarse, ridiculizar al político, al santo o al patrón?

Debe haber un significado oculto, una gracia remotamente necesaria que a mí se me escapa. Todos se disfrazan con la máscara alquilada de la risa. Qué cruel penitencia.

 


La rabia
(Domingo 26 de febrero de 2006)

- ¿Quiere usted firmar nuestra Constitución? me dice una señora que en vez de peinado lleva la Casa de Pedralves en la cabeza. Tiene el rímel corrido y las uñas rosas. Me acerco ingenuo a la mesa y compruebo que se trata de una cuadrilla de abuelas del PP. -No, señora, no voy a firmar su panfleto, le respondo educado mientras me alejo. Y ella también educadamente a voz en grito: - ¡Pues váyase a paseo!

Las fauces. La espuma. La rabia.


Escarnio de poeta arcaico
(Sábado sabadete)

Me fue dado conocer a una muchacha de tez silenciosa como piedra de río. Sabía oler el mar y esperar otro milagro de las cosas. Otro milagro. Y acontecía. Calzaba una sonrisa treintaséis y un par de arrugas en los ojos. Seguía respirando mientras besaba. Amaba la tristeza inexplicable de los lunes. Su pelo era largo y castaño.

Fue un tiempo de congresos y descuidos. Juntos bebimos el vino del más dulce olvido. Escribía versos que humillaban los míos. Deshecho el amanecer, me recitaba en silencio sus próximos poemas. En algunos yo aparecía, pero eran más bellos los otros.

Entonces sucedió. Fue una simple mirada, un silencio de cucharas, un número de teléfono y un nombre.

Aquel poeta metafísico y plasta, aquel artista del collage, tan fotogénico. Llamó tres veces. Ella se fue a la segunda.

La ví marchar -olvidando una nota- con un cretino discípulo de Brossa, un sabio estratega de la poesía objeto. No volví a mirarla a los ojos. Siempre supe que el suyo era un exceso de poesía visual.


Variaciones sobre la errata
(Viernes, 24 de febrero de 2006)

1. La errata es bella.
2. La errata es la arruga del lenguaje, las ojeras del pensamiento.
3. Hay quien sólo ve la errata en el hojo ageno.
4. Un liftin de erratas y un estiramiento del corazón.
5. Toda herrata es un herror que pone a prueva la disziplina y umildad de su hautor.
6. La errata: ese animal peludo y asqueroso que devora mis papeles.
7. Un corrector de erratas del corazón.
8. No desearás la errata del vecino. (Más que nada porque siempre acaba volviendo a él).
9. No pesan los años, pesan las erratas.
10. Y dijo el sabio asno: no la toques ya más, compadre, que así es la errata.

Bonus trak:
11. Esa errata, llamada España.


Ave Maria purísima...
(Jueves, 23 de febrero de 2006)

Confieso, Padre, que no he pecado. Que no logré jamás transgredir tus advertencias. Es cierto que te maldije y que robé por necesidad, si no de hambre, de experiencia. Es cierto que he matado y que he deseado tantas veces la muerte de mi prójimo, y aún de alguno ya lejano. Que el odio y las pasiones maltrataron mi consciencia. Que deseé a tantas mujeres como mi soledad exigía. Que acumulé el oro para los míos y los de mi estirpe. Pero jamás violé las Leyes Naturales, la indisoluble divinidad que ostenta mi existencia, esta vida, Padre, en la que siempre te he buscado sabiendo que no existes, ni puedes, allá donde yazgas, perdonarme.


El coloquio de los perros

Perros ladrando en la noche vacía. Famélico eco infectando el sueño de los justos bajo la tierna protesta de los astros. Eso somos: poetas del siglo XXI. Animales de presa.

El coloquio de los perros · nº 11


España Copyright

Pase el ratón por la imagen para ver el verdadero rostro de esa España.


Memorias del subsuelo.
(Viernes, 17 de febrero de 2006)

Siempre he sentido fascinación por las almas atormentadas, por los artistas abocados desde un principio al abismo, al de su propia creación o al de su vida; por eso inauguro esta sección dedicada a ellos, al rutilante brillo de su nombres apagados ya para la mayoría. No se trata sólo de crónicas de un fracaso anunciado, también estarán aquellos que han salido a flote de la pesadilla en que se convirtieron su vidas, los que paladearon el éxito masivo y se descubrieron un día en la trastienda del olvido. Así pues, inauguro esta sección sin más ceremonia que el consabido humo de estas horas solitarias, y la siempre amable presencia de la lluvia en la ventana.

A este blog traeremos la memoria de: Pedro Casariego, Chet Baker, Miguel Labordeta, Francis Bacon, Art Pepper, Terence Tren´t D´arby, Gram Parson, Jeff Buckley, Jacques Brel...


Brahms, Clara, Schumann
(Jueves 16 de febrero de 2006)

Clara Schumann (1819-1896)Eres mi amor, Paula, mi amor, Paula. Clara quise decir.
Y cuáto tiempo Paula, digo Clara,
sin ti y sin mí. Las diligencias parten sin tí y sin mí.
O a ti te llevan hacia el norte, hacia el pobre Roberto.
a mí, hacia el sur, contigo, hacia el sur,
donde ya no estabas, donde nunca estarías.
ahora he tomado el tren para decirte adiós.
Y sueño, sueño mío.

Cerré los ojos, deslumbrado por la memoria.
Apreté la cintura del paisaje, recorrí sus caderas,
miré sus ojos verdes, ceniza con sentido.
Tendía el cielo su metal hermético.
Y se superpusieron mediterráneos y cantábricos,
cipreses respirados desde un sótano,
casi a vista de muerto, y jazmineros.
Después, las cosas y sus nombres
perdieron sus contornos, sus significación
y fueron nada más que ritmo, aronía viajera
liberada de los instrumentos que le dieron su carne.

No queda nadie ya que pueda perdonarte,
que pueda perdonarme, perdonarnos.
Nadie que pueda rescatar los besos que se pudren
sobre Roberto y su locura piadosa.
Ahora que voy a ti, a encontrarte en la aduana de la muerte,
piensos, Clara, amor mío, que cuando nos besábamos
era a Roberto a quien besábamos, al engañado
hijo de nuestro amor. Él murió un día.
Su esposa, tú, amor mío, Clara, tambien has muerto ahora.
Yo tomé el tren para encontrarme en la frontera
para decirte adiós desde el lado de acá de la muerte,
amor de mi vida.
Pero nunca llegaré a ti.
El viejo Brahms es viejo, y está gordo.
Me he quedado dormido y me he pasado de estación.
¿Comprendes, amor mío, que nunca llegaré a tu lado
por culpa de este sueño, que es mi bálsamo y mi enemigo?
Ya nunca llegaré a tu lado.
Puede ser, amor mío, que no te amara ya,
que no te hubiese amado nunca,
que sólo hubiese amado a mi propio amor,
al amor que te tuve, Clara, amor mío.

© José Hierro, de Agenda, 1994


José Hierro
(Jueves 16 de febrero de 2006)

Sin venir mucho a cuento, esta tarde he leído tres poemas de José Hierro en el Club de Lectura de Trujillo. He elegido algunos de mis preferidos: "Estatua mutilada", del Libro de las Alucinaciones; "Brahms, Clara, Schumann" de Agenda; y "El muerto" de Alegría, poemas que me sé de memoria. Al finalizar se ha producido un largo silencio. Algunos me han mirado como si me vieran por vez primera; otros, han ocultado con dificultad un brillo vulnerable en sus ojos. Luego, para romper el silencio, alguien ha espetado: -¡Pero siempre es tan triste la poesía! Les he dicho que no, que también están los poetas "hímnicos" o "celebrativos" (y he citado a Safo, Kavafis, Claudio Rodríguez...) y los cachondos mentales, (Miguel D´Ors, Luis Alberto de Cuenca...), pero que Hierro era un poeta único.

La historia del amor prohibido entre Clara Schumann y Johannes Brahms -una historia de lealtad sin fin y respeto mutuo- no ha sido hasta muy recientemente aceptada por los historiadores, pese a que algunos aún prefieran pasar de puntillas sobre el asunto. Al parecer, José Hierro se la escuchó contar a una de sus abuelas, que conoció en persona al autor de An deutsche requiem.

Cuenta la historia que desde que Robert Schumann descubriera al joven compositor "cuya cuna ha sido velada por las Gracias y los Héroes", la presencia de Brahms se hizo indispensable para los Schumann, sobre todo para Clara, que pronto tendría que hacerse cargo de la enfermedad de su marido y, tras la muerte de éste, quedaría sola al cargo de sus ocho hijos. El joven y tímido Brahms será, pues, un sólido apoyo en el negro horizonte de la locura, la desesperación y el abatimento final que hubo de sufrir el compositor. Brahms, que amó siempre en silencio a Clara, jamás pensó en llevar sus sentimientos más allá del terreno de lo platónico, lo cual no impidió que ésta adivinara la naturaleza de sus sentimientos. Durante una gira de conciertos de la pianista por Inglaterra, en la primavera de 1856, el propio Brahms escribió a Clara diciéndole que la muerte de su esposo estaba próxima. Pocos días más tarde, el 29 de junio, lloraban juntos la pérdida del noble y generoso Robert Schumann. Desde ese momento, Johannes intentará sin éxito doblegarse a sus sentimientos. Pasarán cuarenta años viviendo a la sombra de un amor imposible, de un recuerdo tenaz y ardiente para el que no encontrará sosiego. El 20 de mayo de 1896, mientras el compositor se encontraba en Bad-Ischl, recibió una carta anunciando la muerte de Clara. Brahms se encontraba ya enfermo, su semblante se volvió amarillo y el cáncer de hígado -que había terminado con la vida de su padre- empezaba a causar los primeros estragos en su organismo. Tenía 60 años. Debilitado y abatido, el gordo compositor tomó un tren hasta Bönn para despedir al amor de su vida. Sin embargo, tampoco llegaría a ese encuentro: en el viaje Brahms se quedó dormido y se pasó de estación. El poema de Hierro reconstruye de manera admirable este hecho.

 

Ahora son la 1:32 h. de la madrugada y escucho la música para piano de Schumann, sus Escenas de niños (Op.15) y Escenas del Bosque (Op.82). En cuanto a Brahms -uno de mis compositores favoritos- lo he vuelto a recordar viejo y cansado, cayendo en un profundo sueño mientras se dirige en tren al funeral de su particular "amada inmortal", la mujer de su amigo Roberto, Clara Schumann. Por él han sonado ya sus Variacciones sobre un tema de Schumann (Op. 9) y los Estudios Op.118 y 119. Sopla un viento fuerte tras la ventana. Me sirvo una cerveza y cierro los ojos para escuchar a través de la madera del piano el brillo gastado de aquella travesía infructuosa. Escucho los álamos de Bönn y la vieja locomotora atravesando la noche.

Brindo por los amores imposibles.


Schumann - Claudio Arrau, piano (Phillips, 1987)
Brahms - Joaquín Achúcarro, piano (Ensayo, 1993)


Los Quintos
(Miércoles también)

Me asombra ver por televisión, desde Trujillo, una celebración de Quintos en Madroñera. Ahí los tienes: encaramados a una picota como castells sin red mientras la turba aplaude, ríe, los jalea y la chiquillería va recogiendo maravillada los caramelos lanzados desde lo alto. Los más agerridos portan la bandera nacional, mientras a otros el miedo se les transparenta en el rostro cuando sonríen a sus novias. -Mucho ojito, parecen decir ellas, que ven a su rufián abrazado al duro mástil de su gallardía. -No sea que te escalabres y no me llegues a Pascua.
Hay viejas desdentadas aplaudiendo extasiadas y solteronas tías vírgenes devorando su hastío. Hay más de cien personas en la plaza despidiendo a esos muchachos que se marchan a la mili. Hoy, que ya nadie les obliga.

(Ay, Extremadura profunda, qué triste es tu alegría).


Mar adentro
(Miércoles, 15 de febrero de 2006)

Mi amiga Helena Gómez, profesora de la Universidad de A Coruña, me regaló hace tiempo algunos poemas de El viento y las brasas traducidos por ella a la lengua de Martin Codax. No he sabido aún cómo agradecerle este gesto, que me llena de gratitud y emoción. Hoy quiero devolver al mar de la casualidad estos torpes versos míos, que son ya y para siempre suyos.


Que verdade


Que verdade, preguntas, haberá no acto
de tomar as túas mans esquecidas, e devorar
nelas sen piedade o noso insolente amor.

Que verdade escura, que profanado templo
será recinto sen celaxes nen costumes,
para amarnos ceibos e liberarmos.

Non teño outra resposta que apreixarte
a mín, apreixarme a tí, facer saltar os silencios
como unha chama dunha vela á outra.

Que verdade, dí, haberá nos nosos actos,
cando na antesala do silencio
se forma unha vella sombra, e a defendas,
ou trace eu, ás agachadas, inmaculados versos
sen nome para unha pel lonxana e viva

Haberá este amor, nembargantes,
haberá iste anaco, agora, eiquí, de vida
que forman os nosos corpos
e iste obstinado inverno, que deixa
madeira suficiente nas nosas mans.

Ferinte é a claridade
que baña istas verbas

Que alomenos elas sobrevivan,
guardiáns dunha máis alta verdade.

 



San Valentín
(Martes, 14 de febrero de 2006)

Los amantes dicen que hoy es el día de los enamorados. También ellos saben que hoy es un día cualquiera.


La Ciencia del Tobogán
(Lunes, 13 de febrero de 2006)

Nos hemos reunido hoy en Mérida para comer y descorchar un tinto, José María Cumbreño, Hilario Jiménez, Antonio Reseco y yo. Tras arduas deliberaciones sobre el estado de la materia poética, hemos convenido desterrar de nuestros corazones la sombra de la Catana y, todos juntos, hemos abrazado la nueva Ciencia del Tobogán. Los dioses nos han asistido, silenciosos.


Toledo
(Sábado, 11 de febrero de 2006)

Cualquier excusa es buena para volver a Toledo, pero la de hoy era inmejorable: un día de convivencia en la mágica ciudad que fascinó a Rilke, rodeado de un montón de amigos pertenecientes a los clubes de lectura de Mérida y Trujillo. 55 personas en total, además de "Manolo", el conductor del autobús. Un día mágico, pese a la responsabilidad de organizar la ruta, las visitas, la comida y todo eso... Después de comer, algunos fueron perdiéndose en grupos por el corazón de la ciudad: yo preferí caminar solo. Ese placer de andar sin rumbo por calles que uno sólo recuerda vagamente, mirándolo todo, descubriendo gestos, colores, olores, y ese tono del cielo acuchillado por la luz del invierno. Esa luz, dios mío, cayendo como un bálsamo precioso en los tejados, las piedras, las cúpulas.. y desapareciendo de repente. Esa luz que sólo has reconocido al leer el poema de Zagajewski: "Señor, danos un largo invierno / y música tranquila, y labios pacientes, / y un poco de orgullo antes / de que se acabe nuestro siglo. / Danos el asombro / y una llama alta, clara". Esa luz, a ambos lados del poema.

Ver + Fotos


Los ojos de Ezra Pound

Ezra Pound fotografiado por Cartier-Bresson  (1971)¿Guardas tu rosa intacta
hasta que pase la primavera?

¿Es que esperas el beso de la muerte?

¿Crees que en la tumba oscura
hallarás un amante mejor que yo?

No te echarán de menos las rosas nuevas.

Cúbrete con mi capa y no del polvo
que cubre lo pasado.

Ten más miedo del tiempo
que de mis ojos.


(© Ezra Pound - "La capa")


Fórmula rápida para volver a creer en Dios
(Lunes, 6 de febrero de 2006)

Amenaza Atómica + Peste Aviar + Terrorismo Islámico + Liberalismo Económico = ¡DIOS MIO!

* EJERCICIO: Añádanse a voluntad otros factores matemáticos propiciados por la actualidad; a elegir: Violencia de Género, Dubbing, Extinción de Especies Protegidas, Snuf Movies, Inmigración, Precariedad Laboral, Aumento Genético de la Estupidez Humana, la Canción del Verano, el Regreso de Pedro Ruiz... El producto resultante no se verá afectado: habremos recobrado la fe sin proponérnoslo. Loado sea el Señor, o Alá, o Quien Sea...


Uy, perdón
(Domingo, 5 de febrero de 2006)

"Estar es sólo permanecer. Ser en la playa infinita, sin mar, de la casualidad...". Perdón por la frasecita; llevaba tiempo rondándome en la cabeza y el poema rehusaba tanta trascendencia. Ya no sabía qué hacer. Así pues, la amarro aquí, a la dura viga de la modernidad cibernética y paso a leer El jueves, que es más aconsejable en tareas de introspección.


Ay, Libertad
(Sábado, 4 de febrero de 2006)

Nosotros aquí, leyendo libros de poemas ¡y aún escribiendo sobre ellos! y el mundo patas arriba por el humor bastardo de un periodista danés y las bárbaras ínfulas del mundo musulmán. Y en medio sólo tú, Libertad, convocada fatalmente de nuevo, tan llevada y traída, tan sudada en nuestras manos que ni nos reconoces. ¿Qué haremos en tu nombre esta vez?
Ay, Libertad, y sin embargo...


Las siete menos cinco
(Viernes, 3 de febrero de 2006)

La joven mimo ha dicho -Por favor... cuando pasaba a su lado: -¿puedes decirme la hora? y su cara era blanca de arena y de frío. Lo sé porque temblaba más de lo normal la margarita mustia entre sus dedos. -Las siete menos cinco, he respondido yo. Su rostro de vieja porcelana ha tensado una sonrisa. Luego se ha bajado del taburete, y recogiendo dos o tres monedas desperdigadas junto a la caja vacía, hemos enfilado la calle mirando al suelo cabizbajos, como si fuéramos juntos.

 

 


Pedro Páramo
(Jueves, 2 de febrero de 2006)

Programar en el Club de Lectura una novela como Pedro Páramo y abordarla no sólo desde un punto de vista literario -donde su calidad es rotundamente manifiesta- sino también desde la vivencia y las creencias de cada cual, supone el riesgo de convertir las sesiones en una terapia de grupo. Así ha sido hoy, y no es la primera vez. Después de dos semanas de lectura (y relectura) apasionada, desmenuzando la turbia trama y los oscuros personajes, la doméstica miseria de esas pocas páginas maravillosas, todos nos conocemos un poco más. Ha sido emocionante conocer y contrastar las experiencias de cada miembro, descubrir cómo permenecen inalterables en el ser humano la pasión y el temor, el interés y el rechazo acerca de eso que llamamos el mundo de los muertos. Sin llegar al extremo de ciertas culturas -entre ellas sobre todo la mexicana- donde se vive como una realidad la presencia de los muertos, nuestra tradición abunda en el trato con el más allá, como prueban todavía las peregrinaciones a los cementerios a comienzos de noviembre, y la supervivencia de todo tipo de leyendas y supersticiones alrededor de este tema, que tan buenos resultados han dado y siguen dando en el cine y la literatura.
Pienso por ejemplo en los cientos de poemas que aluden a estas presencias: desde Antero de Quental a Rainer María Rilke, de Borges a Elliot; los magníficos relatos de Henry James, Álvaro Cunqueiro, Walter Benjamin, John Berger... las páginas, en fin, que han dedicado a este asunto autores de todas las épocas. Aún así, todavía hay quienes cuestionan que puedan existir otros planos de consciencia. Y no me refiero a los mundos de Blake, Dante, Swendenborg y otros privilegiados de lo inefable, sino a este más acá donde también la vigencia de los muertos se manifiesta de contínuo.

Uno de mis escritores favoritos, el tambien mexicano Juan José Arreola, escribió tal vez el cuento más hermoso, terrible y breve a este respecto. Dice así: "La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones"

Pueso eso: sentir para creer.


Gracias Gonzalo, por la corrección.
(Suena Dead Can Dance: Into the labyrinth).


Dany por Chuty
(Jueves,2 de febrero de 2006)

© Chuty, 2006


Sin salida
(Miércoles, 1 de febrero de 2006)

El buscador me conduce a una web inexistente, un código estéril devorado por el dios Actualidad -ese pariente pobre del Presente- que aún devuelve, terco, su brillo lejano, como esos astros en el orbe infinito cuya luz es ya sólo el recuerdo de un tesoro apagado. "Todo naufragio es una derrota del corazón" pienso, recordando a Rafael Pérez Estrada, y ofuscado por la temerosa claridad de la nada, me aferro a la única tabla de salvación posible. Y pulso Google.


"Vivo dentro de la fantasía paranoica del fin del mundo y no sólo no quiero salir de ella,
sino que pretendo que los demás entren en ella"

Leopoldo María Panero



Otras secciones:

 

Te invitamos a visitar otros blogs y webs amigas:

 

 

Volver al Inicio

Contacto
Contactar por mail
Textos bajo copyleft
Textos bajo Copyleft

Nota: La barca siempre te lleva al final, que es el principio.