Invitado por el Taller Literario de Alcántara y su coordinador Serafín Portillo, visité la hermosa localidad cacereña de Alcántara. A través de la poesía, el lector -ese desconocido hacia el que siempre he escrito- recobra su rostro humano volviéndose amigo: un ser de carne y hueso que tiembla y pregunta y deduce, y calla... A ese silencio que sucede a la lectura de un poema en público yo lo llamo Comunión. Ése es el instante fugaz de la eterna poesía.

d.c.

 

Serafín Portillo (a la dcha.), profesor, poeta y crítico, coordina las Aulas Literarias de Alcántara y Cáceres. Sólo en Alcántara, la afición por la escritura reúne cada semana a un grupo de quince personas que leen, analizan y trabajan los diversos géneros literarios que Portillo propone.


El Taller Literario se desarrolla cada martes en la antigua capilla del viejo hospital de Alcántara, hoy reconvertida en Biblioteca Municipal y Centro de Cultura.

 

Rosa, del Taller Literario, también nos leyó un magnífico poema suyo
(y yo fotografié el momento)
.


 

Ya de noche, Serafín me acompañó a ver el magnífico Puente Romano de Alcántara. Sin embargo no se encontraba iluminado, así que tuvimos que adivinarlo entre las tinieblas apenas atravesadas por los faros del Land Rover. Trocando el dicho: nuestro gozo en un puente. Para contentarme, he buscado en la Red la foto del Puente de Alcántara más grande que hubiera. Iluminado, por supuesto. Tras este, podemos ver la Central hidroeléctrica "José María de Oriol".

 



En el coche, de vuelta a Mérida, música del Paul Winter Consort: Solsticio de Plata.
Y al pasar por Cáceres, me encuentro con que la Navidad viene pisándome los talones.

 

 

Para no perderse:

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Taller Literario de Alcántara

Blog "Siempre llego tarde", de Hitos

Cartel realizado por María de los Hitos. Universidad Popular de Alcántara