Cartas de navegación

Roberto Farona

 

EL ROSA CUBRE LA PORTADA

 

Los medios de información viran su rumbo de acuerdo a las preferencias o a las necesidades de su público, como es bien sabido, aunque podríamos discutir quién reacciona primero a los estímulos del otro, pero no es el caso.

Desde hace algunos años para acá se ha producido definitivamente ese viraje debido en parte a la cultura audiovisual en que estamos integrados, que condiciona por ejemplo el diseño de los productos, en el caso de la prensa escrita, cuidando su diseño y su formato, por no hablar de la comunicación digital, en donde la imagen se encuentra en función del texto, emparedando la pantalla de banners ( o segmentos) publicitarios, acomodándolo al soporte digital, en donde se evita la densidad de los párrafos en un medio caracterizado por la agilidad del hipertexto, y así podríamos seguir hasta el cansancio.

Estos son cambios estructurales, digamos, de apariencia externa, para comprender un poco mejor la transformación sobrevenida en la información. De lo que hablaremos ahora son de los cambios en la presentación de los contenidos, o su tratamiento, que son muchos, claro, los más notorios son los de la información deportiva, a la que se le presta mayor atención, destacándola en los espacios informativos a través de presentador propio y un mayor tiempo en pantalla, y en la prensa escrita (en donde puede aparecer como un suplemento dentro del propio diario) resaltada con un diseño audaz en donde, a veces, se hace uso de una tipografía distinta, más contundente y dinámica, para así tratar de definir más al grupo de lectores al que va potencialmente dirigido. Huelga decir que el fútbol se ha convertido entre nosotros en el opio del pueblo .

Una metamorfosis sutil y más significativa es el tratamiento de la información considerada social o en el peor de los casos, chismográfica (pero dicho sin ningún encono, porque su presencia me parece de natural aceptación). Sabida es la cantidad de programas televisivos dedicados a estos temas, ocupando dilatados horarios. Pero no nos sorprende tanto si vemos este fenómeno en la prensa escrita, en donde siempre ha habido espacios de salida para este tipo de noticias: la llamada prensa del corazón. Tradicionalmente, esta información era algo decadente y chic pero ahora se le ha dado consideración de noticia seria y hasta puede convertirse en portada del diario o de revistas de información periodística, como es el caso de algún enlace dinástico, o sea que su grado de interés se ha desplazado de las revistas específicas del género a la información general, de la misma manera que proliferan los programas televisivos rosas. Pudiéndose manifestar también el caso inverso (aunque raramente), transvasar esos contenidos llamados serios a la prensa y la televisión rosada, pero no es por aleccionar al público (aunque el público tiene así la impresión de comprender asuntos de envergadura, cuando no es más que una criónica pornopolítica –en término umbraliano) sino por aparecer en escena algún personaje reconocido de este mundillo, por lo que esta información automáticamente se cotiza bastante, ya que está asegurado su consumo masivo.

A buen seguro, en lo que se refiere a la prensa, esto se debe al aumento de lectoras del diario, sector tradicionalmente consumidor de esta información sentimental, a las que los editores deben tener en cuenta pero de igual manera es debido este giro a un cansancio entre los lectores de los contenidos informativos, tan coherentes siempre, que exigen justamente conocer los antecedentes de la situación para interpretarla, frente a la situación puntual de aquellos otros hechos, con protagonistas más cercanos al público por otra parte.

El sustrato en que se asienta este movimiento de timón es el cambio de mentalidad, ya no existen baremos sociales ni cánones, lo que es de agradecer, por tanto la importancia de una información puede ser relativa según en qué tiempo y entre qué personas. Sólo pediríamos que no nos saturasen con tanto tono cálido, la imagen acaba quemando las figuras.