Cartas de navegación

Roberto Farona

 


Cuando aún no nos hemos recuperado de tanto horror, cuando aún no podemos creer semejante desprecio hacia la vida humana, cuando tenemos que reconocer por igual la miseria y la grandeza humana, la misma que hace que mientras unos matan otros tengan el coraje de arrojarse noblemente en ayuda de los demás, cuando sólo queda en el aire el dolor y el desamparo llegan los políticos a hablar de manipulaciones en una cascada de violencia dialéctica y un revuelo de radios y televisores encrespados sosteniendo que el desastre del pasado 11-M ha sido la única causa de la derrota del partido en el gobierno, que nos ha condicionado el voto a los españoles, como si no lo hubiéramos tenido claro ya (¿se ha hecho el recuento del voto por correo? ¿cuáles son los porcentajes?).

Siempre se le echa la culpa al penalti del último minuto, siempre cuando se juega mal la tiene que pagar el árbitro. Es lógico la reacción de rabieta en el partido destituido democráticamente porque perder unas elecciones es muy caro en todos los sentidos y de ahí que la liza sea muy virulenta. Ha habido, por lo visto, indicios de querer desviar interesadamente la información sobre el desastre, pero, sea cierto o no, esto debería ser esclarecido a través de una investigación sobre los pasos seguidos por diversos medios a partir del desagradable hecho de Madrid. Está de más, esto sí es verdad, algún actor de última hora que ha subido al tablado a propagar rumores infundados para seguramente ayudarse así a promocionar su última película.

Desde el gobierno ha habido mucha ingenuidad desear otra mayoría absoluta. La procesión venía de largo, no es de ayer ni antesdeayer, cuando desde el gobierno se ha tratado de desacreditar a la oposición alegando permisividad para con el terrorismo, sobre todo a partir de sus pactos para formar gobierno en Cataluña. Acaso desde el gobierno han olvidado ahora la ola de vandalismo sobre algunas de sus sedes los meses atrás. Cuando a una fuerza democrática le queman una de sus sedes no creo que eso signifique que sea muy amada por los ciudadanos. Son hechos aislados, sí, pero significativos. Esto por no decir del empecinamiento personal del presidente en situarse junto a Bush en Irak y por infinidad de gestos altivos o impopulares que para qué contar.

Sin duda, la procesión viene de lejos. Pero sólo ahora el gobierno cree que el lobo ha hecho descarriar a las ovejas del redil (con una actitud paternalista muy sospechosa), y cuando ha lanzado el boomerang para defender su rebaño, se le ha ido de la mano y le ha regresado golpeándole de lleno.

 

 

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