Manuel Díaz

CALIGRAFÍA
DEL RETORNO

 

 

 

 

 

 

 

No es el tiempo
sino su sombra
sobre nuestra vida

la que enturbia
nuestro silencio.



 

Soledad
y silencio

recorren,
al ritmo del recuerdo,

caminos
de plata y aromas
de violeta.

Junto a la dicha
por ti derramada,

anduve la ruta
de senderos olvidados.

¿Qué me queda
sino la sombra del silencio?

Silencio de estrellas.

Silencio de luz.

Silencio del agua profunda.

Silencio de amor.

Sólo el silencio,
no el olvido,
comparto con la vía láctea.



 

 

En el tránsito
de la noche
la gran bola blanca

espera rozando el horizonte;

mis trémulas carnes
tientan la oscuridad:

un poder desconocido
esparce su estruendo
por el sur
y su aroma
inunda la casa.

Los sentidos aguardan
una llamada de voces amarillas
que junto a los raíles caen.

Camino atraído por la música
que acaricia el agua.


(Camino de lluvia)

 

 

 

Huellas en la lluvia
me abandonan

tras el trazo esquivo
de una mirada
sometida

al aliento
sangrante
de la acacia.

 

 

Manuel Díaz (Badajoz, 1960) pertenece a ese reducido grupo de personas que sostienen y a menudo soportan los avatares del mundo literario, si bien desde la barrera.
Un buen día quisimos que saliera al ruedo, donde una vez resuelto en su faena poética, dejó a las huestes aficionadas con cara de idiotas.

El poeta y profesor Diego Fernández Sosa, analizó algunas claves de su poesía, en el que es para muchos uno de los poemarios mas frescos de la colección.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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