El hombre que da cuerda a los
relojes
ha fijado la hora exacta del dolor.
Y están los corazones
apunto
de sufrir la amargura en sus latidos;
y están los vientres
turbios.
El hombre que ha escondido
la brújula del alma
no pronuncia palabras.
Y están las almas
huérfanas, vagabundas;
y están los ojos
llenos,
rebosantes de llanto.
Hay un hombre cansado
que anuncia taciturno la derrota.
En un lugar del mundo es
el momento.
Dentro de un hombre
ha estallado otro hombre.
En un lugar del hombre
se ha cometido un crimen.
Dentro de un hombre
- en otro hombre -
se ha celebrado un funeral.