Colección
de poesía El
pájaro solitario
En
la Navidad de 1999, nació la idea de crear una colección
de cuadernos de poesía que reuniera en el tiempo a una
serie de autores que, a nuestro parecer, no estaban teniendo
la repercusión que sus obras merecían. A través
de El Ermitaño Ediciones ya habíamos creado pequeñas
publicaciones no venales pero para esta ocasión el reto
era llegar a editar cien ejemplares de cada título.
Para cada
cuaderno llevamos a cabo un acto de presentación donde
se recitan los poemas y se toma una copa o se sale a cenar.
Suelen ser actos en librerías, bibliotecas o casas de
cultura. Al público invitado se le regala el cuaderno,
que será único y del que no se realizará
jamás una segunda edición.
Siempre
hemos pensado que al lector de poesía hay que mimarlo,
no abundan quienes saben apreciar estos detalles.
Comenzamos,
aquella primavera de 2000, con el poemario de Pilar Fernández,
Cuaderno de Sintra, una hermosa recreación del
viaje de la autora a la ciudad portuguesa, con Pessoa al fondo;
De la Ira, nuestro segundo cuaderno, fue una antología
de la hasta entonces dispersa obra poética de Martín
Romero. Una publicación que, desgraciadamente, no llegó
a ver editada. El tercer cuaderno, Petra, la noche, tú...
es obra de la escritora extremeña Ana Castillo, y supone
una apasionada meditación ante las ruinas de la ciudad
de Petra. Para el cuarto cuaderno, decidimos sacar a la luz
Caligrafía del retorno, los poemas incipientes
de Manuel Díaz, en un gesto que aún muchos están
celebrando. La deuda con Elías Moro venía desde
lejos, desde 1998 cuando empezó a fraguarse el libro
Me acuerdo
entre Daniel Casado y él. El quinto cuaderno sería
para sus Palos de Ciego, con ilustraciones para la ocasión
de Juan Carlos Mestre. |