Encuentro de clubes de lectura
de Mérida,
Salamanca y Trujillo.
* 12 y
13 de abril de 2008 *

11´00 h.
Recibimiento en la Biblioteca Pública Jesús Delgado Valhondo
de Mérida. El día expléndido, como habíamos pedido.

Luis Sáez
Delgado, coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura nos
dio la bienvenida.
Aurelio Sánchez
Manzano, director de la Biblioteca Jesús Delgado Valhondo nos mostró
las instalaciones.
Durante un momento
de la visita por la Biblioteca.
Y comenzó
el Itinerario Poético por Mérida.
El profesor Antonio
Salguero Carvajal nos llevó por la ciudad romana a través de
sus poetas y monumentos.
En los lugares
señalados fuimos leyendo poemas relacionados con la ciudad.
Por la tarde,
tras la representación teatral, paseo por las márgenes del Guadiana.

Y, por supuesto,
foto junto a las Siete Sillas.
Otros álbumes fotográficos del encuentro:
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Colección
de Chiqui (111 fotos) |
Colección
de Chuty (102 fotos) |
El programa:
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11´00
h. Recepción de Clubes |
Domingo 13 de abril 11´00
h. Paseo guiado por Trujillo.
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Y después...
(martes 15 de abril de 2008)
"No sé si fue el viaje en un pequeño autobús cargado de palabras y risas. No sé si fué la emoción de un viaje compartido, de una pequeña parada frente a las montañas del Valle del Ambroz, la llegada a la ciudad romana, cuna de tantas historias, bañada por un río caprichoso y cubierta de azul.O quizás fue la visita a una biblioteca, junto al río, que reflejaba en su fachada los colores vecinos y albergaba en su interior todos los del aroiris.
O aquel paseo poético que comenzó en el puente romano - el segundo puente más lárgo del imperio romano, solo superado por el puente sobre el Danubio- y que llenó el aire de palabras. Palabras-gaviota, palabras-cigüeña, y que continuó por pequeñas calles en las que, de repente, enmudecías sobrecogida por la magnitud de un Templo de Diana que hacía desaparecer todo lo que le rodeaba, o por el Arco de Trajano que a pesar de los siglos continúa asombrándose ante esos vehìculos de 4 ruedas que lo atraviesan.
Tal vez fue aquel momento, en el que 75 personas compartieron afectos y complicidades en la terraza de un esplendido bar en el que todo parecía ser cómplice del tiempo y de las almas.
O aquel otro, en aquel Yate de tierra, en el que acompañamos las bodas de oro de una pareja que no conocíamos y a la que, probablemente, no volvamos a ver -la fugacidad eterna de las cosas- Y aquel camarero que parecía sacado de una película de Fellini y que no desentonaba en la Mérida-Roma de abril.
Posiblemente tuvo que ver con la tristeza de Machado al abandonar el sur de los bellos limoneros, las frías y agrestes tierras de Soria para morir lejos de todo lo que amaba.
O con las 7 sillas y el pie mojado de María al atardecer.O con aquel viaje hacia tierras altas de Trujillo en el que la emoción seguía presente en el aire y el silencio se negaba a acomodarse en los asientos grises del autobus.Y una vez allí el hotel modernista de inmensos techos y puertas blancas tras las que se escondían secretos que nunca conoceríamos y que nos permitieron intercambiar palabras cercanas -compañeros por unas horas de sueños maltrechos y maletas deshechas.
O aquella cena en el pequeño restaurante cerca del hotel, entre cervezas, carne y ensaladas, hablando de lo finito y lo infinito, proponiendo estrategias, descubriendo aristas, vacíos, abismos, buscando soluciones, en un ir y venir de lo real a lo onírico.
Y La Abadía, y las partidas adolescentes de un futbolín que sirvió de bandeja de plata para caminos de nieve, y el paseo nocturno por una plaza de titiriteros noctámbulos y perros sedientos y la casa de Chuty y Celima, y el bayleys y el ron y el pan de pasas y hierbas y de nuevo la palabra apoderándose de todo, engullendo el silencio, la música, como un tiovivo girando incansable sobre sí misma y sobre nosotros que la tomábamos a placer sin distinguir el sujeto del verbo -o quizás distinguiéndolo demasiado....-
Tal vez fue también, el paseo matutino por una ciudad en la que todo era paisaje y calles llenas de historias y horizontes lejanos... y ojos cercanos que sujetaban los instantes para embotellarlos como pequeñas esencias para el recuerdo.Fueron estas y muchas otras cosas las que nos llevaron a un grupo de soñadores, dos días del mes de abril de un año 2008, a compartir ese tiempo fugaz, al que la intensidad convertirá en un tiempo eterno en nuestra memoria..."
Isabel Sánchez
Coordinadora del Club de Lectura Torrente Ballester de Salamanca
Mándanos tus impresiones:
clubdelectura@danielcasado.com
Nuestro primer encuentro en Salamanca:
Club
de Lectura Torrente Ballester
Biblioteca Municipal de Salamanca
Colaboran:
Plan de Fomento de la lectura
de Extremadura
Organiza:

