Bajo el influjo
de la luna llena


Pilar Fernández

 

No sé si ha sido el ajetreo que vengo teniendo últimamente, pero me ha sentado muy bien este pasado “finde”, como se dice en el argot juvenil. Hacía tiempo que no me tomaba unos días para hacer una de las cosas que más me gustan: entregarme al placer de la buena literatura, la conversación con los amigos poetas y la compañía de los libros, que junto con la de los gatos y algunas contadas personas, es, para mi gusto, la mejor que existe “sobre esta negra tierra”, como diría la insigne poeta Safo.

Todo empezó por la llamada de mi amigo Daniel Casado para que colaborar con él en una interesante iniciativa: organizar el acto de clausura del curso del Club de Lectura de la Biblioteca Jesús Delgado Valhondo de nuestra ciudad este viernes, 16 de junio, a partir de las diez de la noche. Se trataba de realizar una selección de poemas contundentes y bellos de varios autores de la literatura universal y montar un recital a dos voces. Después contaríamos con la inestimable presencia del cantautor extremeño, natural de Almendralejo, Víctor Mariñas, y acabaría la fiesta con el rezo colectivo de un mantra budista alrededor del fuego mágico de una queimada que tendría la gentileza de preparar nuestro también amigo y poeta, Jesús Ángel Díaz.

La idea era aprovechar la luna llena para realizar todas estas actividades en el escenario al aire libre de las escalinatas del edificio, pero el tiempo, un poco revuelto, nublado, lloviznoso y fresco, no acompañó, por lo que la mayoría de los actos se celebraron, al final, en el auditorio de la biblioteca, menos el ágape y la queimada que fue al aire libre.

La periodista Pura Caballero, que anda últimamente un poco retirada de los medios de comunicación, lo cual es una pena dada su experiencia, profesionalidad y buen hacer, hizo el papel de maestra de ceremonias. Aurelio Sánchez, el director de la Biblioteca, estuvo muy solícito y pendiente de hasta el menor detalle para que todo fuese perfecto. De la escenografía, equipos de luz y sonido, antorchas y demás se encargaba la empresa de mi amiga Libertad Sánchez, una joven luchadora y emprendedora, muy inteligente y que, intuyo, dará mucho que hablar. En cuanto a Dani, como le conocemos los amigos, todos sabemos la meticulosidad con que organiza todas las cosas, su profunda cultura, tanto literaria como musical, su encanto personal y su capacidad para comunicar el entusiasmo por los libros, un entusiasmo que se contagia. Nadie mejor, en mi opinión, para llevar adelante un taller de lectura.

Con estos antecedentes, no me quedaba más remedio que aceptar. Dejé mis andanzas revolucionarias (no se hagan ilusiones, sólo momentáneamente) y me embarqué de lleno en la propuesta. Los poetas fueron los que más nos gustan: Luis Cernuda, Fernando Pessoa, Konstantino Kavafis, Jorge Luis Borges, Jaime Gil de Biedma, a los que se añadieron otros como Miguel Labordeta, Vladirmir Holan o Salvador de Madariaga. Completamos el programa con dos composiciones nuestras: “Abismo” de Daniel Casado y “Niña de la Naranja” de mi libro “Tombuctú 52 días”. Las músicas, una selección muy acertada, Peter Gabriel, Madredeus, Goran Bregovic, etc... fue competencia exclusiva de Daniel, mientras que la oración cósmica y el mantra lo preparé yo y Jesús Ángel hizo lo propio con la queimada.

Lo mejor de la noche fue el silencio emocionado y cómplice con que los miembros del Club de Lectura de la Biblioteca Delgado Valhondo, así como el público que se sumó al acto, siguieron el recital de los diez poemas seleccionados que les llegaron en las voces de Daniel y de mí. Lo extraordinario de la velada fue la hermosísima voz de Víctor Mariñas con su inefable versión de “Tú me abandonarás en primavera” o cuando interpretó el poema de nuestro añorado Manuel Pacheco “Todavía”. La magia de la madrugada la puso el rezo del mantra y el hechizo de las llamas azules de la queimada en la que parecían danzar las meigas o las hadas, como ustedes prefieran.

En medio de todo esto, hubo dos pausas para disfrutar de un ágape, poder tomar un refrigerio y probar unas tapas. Además se celebró el “Juego del Libro Invisible” que consistía en que cada miembro del Club de Lectura regalaba un libro a otra persona del mismo y explicaba el porqué. Pepita era la encargada de romper el hielo y salir la primera al escenario. La más obsequiada fue Ofelia, mujer peruana y de gran cultura, recibió varias veces el reconocimiento de sus compañeros. Ella, a su vez, trajo otro libro para Pedro Torres, un joven miembro del club.

La reunión se prolongó hasta bien entrada la madrugada, fluyó la conversación y pudimos probar la queimada que estaba bastante fuerte. Esa noche conocí a dos nuevos amigos, Tomás y Pedro, que me parecieron muy agradables, con quienes estuve charlando largo rato sobre literatura, viajes, yoga, amor, apego y muchas cosas más. Espero volver a encontrarme con ellos en otra ocasión para continuar tan interesantes reflexiones.

Ahora les dejo con la oración cósmica y el mantra que tubo muy buena acogida entre los presentes por si también nuestros lectores lo quieren practicar. Se trata de una oración que vale para todos, sin distinción de religiones o credos. Se trata de canalizar y poner en común la energía positiva que genera el grupo. Debe hacerse, preferentemente, por varias personas, en círculo alrededor del fuego, con una de ellas que vaya dirigiendo el rezo y el resto que reciten a coro el mantra.


“La Gran Invocación”


Voz: “Desde el Punto de Luz en el corazón de la divinidad
Que afluya luz a los corazones de los hombres.
Que la luz descienda a la tierra.”

Coro: Mantra: “Om mani padme hum”

Voz: “Desde el Punto de Amor en el corazón de la divinidad
Que afluya amor a los corazones de los hombres.
Que la paz descienda a la tierra.”

Coro: Mantra: “Om mani padme hum”

Voz: “Desde el corazón donde nace la Voluntad del Gran Espíritu
Que el propósito guíe las pequeñas voluntades de los hombres.
El propósito que los maestros conocen y sirven.”

Coro: Mantra: “Om mani padme hum”

Voz: “Desde el Centro que llamamos la Raza de los Hombres
Que se realice el plan del amor y la luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la luz, el amor y la paz restablezcan el plan de la tierra”.

Coro: Mantra: “Om mani padme hum”



Y es que en este mundo convulso en el que vivimos seguimos necesitando encontrar un hueco para adentrarnos en la hermosura de la poesía, en “la gruta de las palabras” que diría el poeta checo Vladimir Holan, porque “sólo el verdadero poeta regresa con su silencio / para encontrar, ya viejo, a un niño que llora,/ abandonado por el mundo en su umbral”.


© Pilar Fernández