
De la literatura, como de todos los vicios, se sabe la manera de llegar
a ella, pero no la de escapar. Y menos aún de la poesía.
Siempre he buscado la manera de explicarme a mí mismo en los otros.
Y he arrendado tantas voces, tanta emoción, tanto dolor... que, como
escribió el poeta portugués, he llegado a creer que era el
dolor de los otros mi propio dolor.
Tal vez sea la literatura, la propina que nos da la vida a quienes no sabemos
vivir.
Y confieso que desconfío de la creación, que sacrifico con
gusto el poema original por el absolutamente necesario. Por torpe que sea.
Estos son, mis torpes, torpes versos y hablan de ti.
Ahora, a ti que lees, te los entrego.
Gracias por prestarme tu sagrada apariencia.
D.
C.
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Al padre santo de Roma Un improvisado oficio de tinieblas Exhumación de restos La intimidad del extranjero Otros... |
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Daniel Casado · El Ermitaño Producciones
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